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Lo que depara el capitalismo para el futuro. Por: Manuel E. Yepe*

capitalismoEconomistas estadounidenses de diversa orientación política han estado opinando en estos días acerca del nuevo libro de Robert Reich titulado Salvando al capitalismo: para los muchos, no para los pocos, presentado en la Revista de Libros de Nueva York el 17 de diciembre de 2015.

Para Paul Krugman fue gratificante constatar la sinceridad descarnada que expresa el título de libro de Reich porque “salvar el capitalismo” implica que el capitalismo está contra las cuerdas, o sea, en peligro de extinción, “consideración en la que creo, saludo y comparto”.

El marxista Zoltan Zigedy señala que Robert Reich, Paul Krugman y Joseph Stiglitz comparten altos logros en la economía académica y constituyen un triunvirato intelectual no marxista bien informando. Aunque ellos no estén de acuerdo en todo, comparten un conjunto básico de creencias en la viabilidad del capitalismo y su necesidad de reforma. No obstante es raro ver a algunos sugiriendo manifiestamente la urgencia de salvar el orden burgués.

La urgencia deriva del espectacular aumento de la desigualdad económica en los principales países capitalistas, particularmente en Estados Unidos. Krugman confiesa que la desigualdad era una cuestión que Reich y él “empezaron a tomar en serio” ya hace veinticinco años. “Pero creo que es justo decir que no tomamos en serio ese crecimiento de la desigualdad como una característica estructural del capitalismo hasta que apareció el importante trabajo de Thomas Piketty hace dos años”.

Según Zigedy, los economistas no marxistas Krugman y Reich han modificado su interpretación de las causas del crecimiento de la desigualdad durante las últimas décadas. Krugman, afirma Zigedy, describe un capitalismo desarrollado actual que se asemeja al capitalismo que los marxistas vienen describiendo desde hace más de medio siglo.

Hace décadas, los economistas liberales sostenían que el aumento de la desigualdad era resultado de que había sectores de la clase obrera que no reunían los requisitos tecnológicos o carecían de las habilidades exigidas por el “cambio tecnológico basado en la habilidad” (SBTC, por sus siglas en inglés).

La educación era vista por ellos como el gran nivelador, estabilizador de la riqueza y el avance de los atrasados. Pero con la actual ruptura de la correlación ente nivel de educación y compensación, todos rechazan el SBTC como explicación adecuada y clave para detener el crecimiento de la desigualdad.

El aumento del número de graduados universitarios abrumados de deudas rompió esa ilusión. Así, Krugman sustituye la explicación tecnológica para el crecimiento de la desigualdad, por algo que es eje central del estudio de Reich, el poderío monopólico. Es la concentración del poder económico en manos de pocos jugadores corporativos lo que lleva al aumento de la desigualdad económica. Según Krugman y Reich: “… es evidente que nuestra economía se asienta mucho más en los monopolios y oligopolios que en la competencia atomística.”

Zigady pregunta ¿Por qué Reich y Krugman tardaron tanto tiempo en llegar en esta consideración a la que Lenin arribó hace más de cien años? Escritores marxistas como Paul Baran y Paul Sweezy dedicaron hace casi cincuenta años un influyente libro al capitalismo monopolista.

Así, los economistas no marxistas y sus aliados políticos hasta hace poco desdeñaban el concepto de poder de monopolio, que los marxistas han hecho pieza central de sus análisis.

Pero Krugman y Reich revelan otros acoplamientos cruciales: entre el poder político y el poder económico (poder monopólico) y los del mercado con el poder político. Ellos observan que el poder monopólico es sostenido, protegido y ampliado por actores políticos, así como que los actores políticos son seleccionados, alimentados y guiados por el poder de monopolio. Esto crea un preocupante problema para aquellos que buscan la reforma del capitalismo.

En palabras de Krugman, la conclusión a que llega Reich es que la creciente riqueza en el segmento poblacional superior incrementa su influencia política mediante contribuciones de campaña, cabildeo y recompensas. La influencia política, a su vez, sirve para reescribir las reglas del juego en la sociedad. El resultado es una especie de espiral, el círculo vicioso de la oligarquía.

Para los marxistas, la concentración engendra necesariamente capitalismo de monopolio, que posteriormente se funde con el Estado, creando una síntesis que convierte a las normas del Estado en policías en el terreno económico encargados de maximizar la viabilidad y el éxito del capital monopolista.

Nada demuestra mejor ese maridaje que los rescates de las mega-corporaciones (“supuestamente demasiado grandes para quebrar”) ante las crisis y el evidente incremento del dominio del capital monopolista en el sistema político de dos partidos que rige en Estados Unidos.

Tomado de: http://www.cubadebate.cu

Manuel E. Yepe*Periodista cubano especializado en política internacional, profesor asociado del Instituto de Relaciones Internacionales Raúl Roa de La Habana, miembro del Secretariado del Movimiento Cubano por la Paz.

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La revolución de las hormigas. Por: Víctor M. Toledo

Foto de hormigas trabajando en equipo

Foto de hormigas trabajando en equipo

Para todo devorador de libros, las vacaciones ofrecen una excelente oportunidad para leer aquellas obras (de ficción y no ficción) que han permanecido dormidas en el estante, involuntariamente relegadas por las urgencias y obligaciones cotidianas. Estas semanas he dedicado buena parte del “tiempo libre” a la lectura pausada y reflexiva del reciente libro y obra cumbre del biólogo Edward O. Wilson, La conquista social de la Tierra (2012).

El libro de Wilson culmina una obra de más de 60 años dedicada al estudio profundo de las sociedades animales, su origen y evolución, en especial la de los insectos sociales, y sus repercusiones para la sociedad humana. Por la dimensión de sus aportes y la originalidad de sus descubrimientos, Edward O. Wilson puede ser considerado el gran evolucionista del último siglo y el más notable continuador de Darwin (y no los genetistas, bioquímicos o biólogos moleculares). Creador de la sociobiología (1975) cuyas tesis audaces provocaron una verdadera sacudida en el ámbito de la ciencia, Wilson sigue manteniendo la idea de que explorar a las sociedades de insectos sociales y aprender de ellas, es una tarea crucial, necesaria y urgente para entender el significado del género humano e intentar descifrar su futuro.

La historia no comienza ni termina con la humanidad. Creer lo contrario es un acto de soberbia elevada no de la especie humana, sino de la ciencia o más precisamente de la tradición intelectual surgida en Occidente. Escudriñada con detalle, la evolución cósmica revela un patrón: el paso de sistemas simples a sistemas cada vez más complejos u ordenados. Esta secuencia de miles de millones de años incluye sistemas astrofísicos, químicos, biológicos y finalmente sociales. Estos últimos no son un invento humano, pues en el torrente de evolución de la vida existen sociedades animales en al menos cuatro momentos cumbres: con los invertebrados coloniales, los insectos, los mamíferos y los primates. No obstante su rareza, el éxito y predominancia de las especies sociales por sobre las especies solitarias es un hecho comprobado, a tal punto que hoy por hoy la sociedad humana comparte con los insectos sociales, y especialmente con las hormigas, el dominio de los espacios terrestres del planeta. Este hecho es probable que ponga nervioso a más de un científico social o a un humanista, pero la abundancia de los estudios sociobiológicos llevados a cabo por decenas de investigadores no dejan duda alguna.

Hoy existen más de 20 mil especies conocidas de insectos sociales, no sólo hormigas, sino abejas, avispas y termes que dominan el mundo de la pequeña escala por su número, peso e impacto en los ecosistemas. Se trata de un mundo invisible a nuestras miradas, pero de la misma magnitud que el nuestro: juntas todas las hormigas del mundo pesan lo mismo que los 7 mil millones de seres humanos. El censo completo de los organismos presentes en una hectárea de selva amazónica reveló que las hormigas por sí solas pesaban cuatro veces más que todos los vertebrados ahí registrados, es decir, mamíferos, aves, reptiles y anfibios. Y no sólo eso, las sociedades de hormigas inventaron la horticultura (cultivan hongos), la ganadería (ordeñan pulgones chupadores de savia) y los graneros (guardan semillas). Las hormigas surgieron hace unos 120 millones de años y en un lapso de esas magnitudes realizaron una verdadera revolución al generar sociedades complejas capaces de crear colonias o nidos bien defendidos y protegidos, al mismo tiempo que crearon mecanismos avanzados para localizar y transportar alimentos desde distancias remotas. Este mismo patrón fue reproducido y perfeccionado por nuestros parientes, las especies de homínidos surgidos hace apenas 2 millones de años.

El salto espectacular de una especie solitaria a una especie social ha comenzado a ser explicado por la llamada selección natural de grupos que remonta y enriquece la teoría general de Darwin enfocada en la selección de individuos. Mientras que esta última permite explicar la evolución por competencia, la primera exalta la cooperación como única manera de generar organización social exitosa. Tras la aparición de la teoría darwiniana, que alimentó los fundamentos ideológicos del capitalismo (para reflejar como espejo la competencia entre mercancías), se desencadenó una polémica aún vigente: ¿Es el ser humano un individuo por naturaleza individualista y competitivo o altruista y cooperativo? Fue el famoso científico e ideólogo anarquista ruso Piotr Kropotkin uno de los primeros en cuestionar el uso sesgado de las ideas de Darwin y llamar la atención en el esfuerzo altruista y en la cooperación, convirtiéndose en uno de los precursores de la futura sociobiología. Lo que Wilson y otros sociobiólogos terminaron revelando es que el eterno dilema entre egoísmo y cooperación, entre el demonio y el ángel, o entre tanatos y eros, proviene en realidad de las dos modalidades contradictorias que la selección natural ejerce sobre las especies.

Por todo lo anterior, ¿no seremos simples hormigas promoviendo y realizando una revolución por la cooperación, la equidad y la ayuda mutua? ¿No estamos simplemente escenificando una batalla por la vida, es decir, en favor del proceso evolutivo y en contra de los parásitos y los depredadores (la élite política y económica que hoy domina y explota al mundo)? Parece que la humanidad está obligada a rescatar y continuar un proceso de millones de años actuado por muchos otros organismos, encabezados por las hormigas, como la única manera de salvarse y perpetuarse como sociedad, es decir, como cultura y como especie. Seguimos sin aceptar que somos el mono desnudo de siempre, que simplemente somos “una quimera evolutiva”.

Tomado de: http://www.jornada.unam.mx

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José Martí y su correspondencia epistolar. Por: Salim Lamrani*

JMIntroducción

La correspondencia epistolar representa una parte sustancial de la inmensa obra de José Martí, que a menudo privilegió este tipo de comunicación característico de su época. El Apóstol cubano intercambió así, a lo largo de su vida, centenas de cartas y esta abundante correspondencia se explica, entre otros, por el hecho de que pasó una gran parte de su vida en el exilio, lejos de los suyos y de sus seres queridos. La mayor parte del contenido epistolar es de orden político, pero también hay correos más personales, más íntimos, en los cuales expresa sus sentimientos amistosos.

La amistad es importante para José Martí. En una entrevista con un periodista estadounidense confiaba lo siguiente: “Si me preguntan cuál es la palabra más bella, diré que es patria; y si me preguntan por otra, casi tan bella como patria, diré amistad”.[1] Pues “para todas las penas, la amistad es remedio seguro”.[2] El patriota cubano intercambiaría así una sólida correspondencia con el mexicano Manuel Mercado, su confidente y mejor amigo, su apoyo moral en los momentos difíciles, con el cual mantendría un fuerte lazo fraternal y a quien dedicaría versos poéticos.[3]

Así, dos cartas dirigidas a Mercado en 1884 y 1889 son reveladoras del estado de ánimo de José Martí, de sus momentos de debilidad y de sus vicisitudes cotidianas. Del mismo modo otras cuatro cartas enviadas respectivamente a Valero Pujol, director del periódico El Progreso de Guatemala, Fausto Teodoro de Aldrey, director del periódico La Opinión Nacional de Caracas, Bartolomé Mitre y Vedia, director del periódico La Nación de Buenos Aires, al director del diario La República de Honduras, ilustran la rica y abundante colaboración periodística del Apóstol. Por fin, los correos a Roque Sáenz Peña, representante de Argentina en la Conferencia de Washington, Pío Víquez, director del periódico El Heraldo de Costa Rica, y Federico Henríquez y Carvajal, ardiente defensor de la emancipación de Cuba, arrojan una luz sobre la dedicación constante del cubano a la libertad de América Latina.

Manuel Mercado

Una amistad de más de veinte años unió a Manuel Mercado, abogado mexicano, a José Martí. Manuel Mercado conoció al patriota cubano el 10 de febrero de 1875 cuando ése llegó a México. Ambos intercambiaron una correspondencia variada de más de 140 cartas entre 1875 y 1895. Martí abordó tanto los problemas políticos del continente como temas más personales. Prueba de esta indefectible amistad, la última carta que redactaría Martí en vísperas de su muerte el 18 de mayo de 1895, la dirigiría a su “hermano muy querido, el más querido”.[4]

Resulta interesante analizar la carta del 13 de noviembre de 1884 que el Maestro escribió a Mercado desde Nueva York. José Martí expresa su estado de ánimo a su confidente y amigo y le hace partícipe a la vez de sus proyectos y de sus dificultades económicas. La misión de su vida sigue siendo la independencia de Cuba, sobre todo tras el fracaso de la primera guerra de liberación entre 1868 y 1878, por la cual se entrega cuerpo y alma en detrimento de su existencia personal. Martí evoca los límites financieros a los cuales se enfrenta en su búsqueda de los recursos necesarios para la consolidación del proyecto patriótico. Sabe que la lucha será “desesperada y larga”. La causa de la libertad devora sus escasos ingresos y, leal a sus principios, su conciencia lo obligó a renunciar al cargo de cónsul interino de la República Oriental de Uruguay –su “único modo de vivir”–, por la “amistad” de Montevideo “con España”, la opresora de Cuba.[5]

Relata a su “hermano” mexicano su encuentro con Máximo Gómez y Antonio Maceo, los dos principales líderes, “valientes y puros”, del movimiento independentista cubano. La reunión es tempestuosa y José Martí se opone a los dos jefes, que desean emprender la batalla por la emancipación de la isla rápidamente. El exilado cubano estima, con razón, que no están reunidas las condiciones para librarse del yugo español. Para él está fuera de cuestión emprender “una campaña incompleta y funesta si no cambia de espíritu”. Hace falta primero federar a las fuerzas patrióticas en una misma estructura para conseguir la unidad necesaria para la victoria de la causa de la libertad. Del mismo modo es imprescindible echar las bases de la futura república antes de lanzar la epopeya revolucionaria, con el fin de evitar que la independencia desemboque en una nueva autocracia.[6]

Su opinión respecto a los dos patriotas cubanos es severa y expresa sus reservas: “¿A qué echar abajo la tiranía ajena para poner en su lugar, con todos los prestigios del triunfo, la propia?” Martí acusa a Maceo y a Gómez de querer hacer de la guerra de independencia una “empresa propia” y lamenta la “desdeñosa insolencia” de los dos veteranos respecto a él, cuando dedica todos sus esfuerzos desde hace años a la empresa revolucionaria, “al servicio de mi patria”.[7]

En esta misiva, Martí solicita la ayuda de su amigo Mercado para que le consiga una colaboración periodística semanal en el Diario Oficial de México sobre los asuntos estadounidenses, lo que le permitiría asegurar su subsistencia y la de su familia. Su contrato con el periódico Sun, en el cual escribe en francés, no le alcanza para hacer frente a los gastos diarios. El exilado cubano propone también a Mercado lanzar una revista mensual desde Nueva York que trataría de política, economía, literatura y arte, y que se distribuiría con una decena de diarios latinoamericanos. Para ello pide una retribución mensual de 120 dólares, sin lograr ocultar su sentimiento de malestar: “¿No ve que me debe estar dando vergüenza hablarle de esto?” Para sobrevivir, Martí se ve obligado a realizar una actividad comercial que le provoca “disgusto”. Para enfatizar la urgencia de la situación, termina su carta con un implorante “ayúdeme”.[8]

Esta carta a su amigo mexicano es doblemente interesante. Ilustra primero el profundo desacuerdo político de José Martí con Antonio Maceo y Máximo Gómez sobre la estrategia a adoptar para poner fin al colonialismo español y edificar una patria soberana. Por otra parte, este intercambio epistolar muestra la dura vida cotidiana del exilado cubano en Nueva York, confrontado a regulares vicisitudes al punto de que no logra asegurar su propia subsistencia ni la de sus seres queridos.

Otra carta a Manuel Mercado de diciembre de 1889 muestra hasta qué punto el amigo mexicano es el verdadero confidente de Martí. “¿Por qué no he de hablarle más que de mí en mis cartas?”, pregunta el cubano. El patriota se disculpa por la escasez de los intercambios epistolares. Se dedica por completo a la defensa de sus “ideas queridas” y de sus “deberes públicos”. Sólo tiene una cosa en mente: “mi tierra y mis otras tierras americanas”. El año es importante ya que Martí participa como delegado en la Conferencia Panamericana de Washington y pronuncia su famoso discurso “Madre América”. Ya no hay tiempo para “escribir a la madre enojada, o al hermano ejemplar, o al generoso hermano literario, o a los entusiastas amigos”. Pero en cuanto coge la pluma no puede dejar de hablar de su propia persona, como si desease satisfacer esa irreprimible necesidad de confesión.[9]

Martí informa al amigo mexicano de que dedica toda su energía y sus limitados recursos a luchar contra la “la política de intriga y división” que lleva Estados Unidos “con daño general de nuestra América”. “¡Qué esfuerzos para hacerles entender que México no es su enemigo, sino en cuanto ellos se presten a ser aliados de los enemigos de México!”, lamenta el cubano. “Quiero libre a mi tierra –y a mi América libre”.[10]

La amistad –profunda y sincera– fue el vector de la relación entre José Martí y Manuel Mercado. El cubano encontró en el mexicano al asesor precioso, al confidente fiable y al hermano que siempre quiso tener.

Colaboraciones periodísticas

José Martí desarrolló a lo largo de su vida una intensa actividad periodística y colaboró en muchos diarios y revistas. Esta relación profesional también se transformó en relación amistosa con los directores de los periódicos que publicaron sus trabajos. Las cartas intercambiadas con ellos tienen a la vez un contenido profesional y, a veces, un lado más íntimo.

En una carta a Valero Pujol, director del periódico El Progreso de Guatemala, del 27 de noviembre de 1877, Martí expresa su agradecimiento por la publicación de un artículo elogioso sobre el discurso que pronunció el 15 de septiembre de 1877 por la conmemoración de la independencia de Guatemala. En efecto, Martí había rendido homenaje a la nación centroamericana que ofrecía al exilado perseguido una generosa hospitalidad: “Canté a la Guatemala laboriosa […].Canté una estrofa del canto americano”.[11]

No obstante Martí rechaza la crítica que aparece al final del artículo y recuerda algunos hechos. En su discurso vibrante pero sin concesiones, el Maestro defendió la causa indígena, recordando que los pueblos precolombinos constituían el alma de la patria guatemalteca: “Volví los ojos hacia los pobres indios, tan aptos para todo y tan destituidos de todo, herederos de artistas y maestros, de los trabajadores de estatuas, de los creadores de tablas astronómicas, de la gran Xelahú, de la valerosa Utatlán”.[12]

El cubano defendió esta “América fabulosa”, denunciando las “rencillas personales, fronteras imposibles, mezquinas divisiones”, que constituyen obstáculos al progreso humano y a la unión continental. “Ensalzando a la trabajadora Guatemala, y excitándola a su auge y poderío, ¿habré obrado contra ella? Rogando a una hermana que sea próspera ¿habré obrado en mal de la familia?”. He aquí las respuestas interrogativas de Martí a sus detractores. No vive para brindar alabanzas halagüeñas, sino para decir la verdad: “Un hombre nace para vencer, no para halagar”. La pasión explica su vehemencia y sólo lo mueve el amor que siente por Guatemala.[13]

El orador concluye su carta con ardor:

Estoy orgulloso, ciertamente, de mi amor a los hombres, de mi apasionado afecto a todas estas tierras, preparadas a común destino por iguales y cruentos dolores. Para ellas trabajo, y les hablaré siempre con el entusiasmo y la rudeza […] de un hijo amantísimo, que no quiere que sus amigos llamen a la energía necesaria, inoportunidad; a las resistencias sordas, circunstancias.

Vivir humilde, trabajar mucho, engrandecer a América, estudiar sus fuerzas y revelárselas, pagar a los pueblos el bien que me hacen: éste es mi oficio. Nada me abatirá; nadie me lo impedirá. Si tengo sangre ardiente, no me lo reproche U., que tiene sangre aragonesa.

Ud. me ha hecho mucho bien: –hágame aún más. No diga U. de mí, –que eso vale poco: “Escribió bien”, “habló bien”. –Diga U., en vez de esto: “Es un corazón sincero, es un hombre ardiente, es un hombre honrado”.[14]

Decir la verdad, sin hipocresía, a los seres estimados y para quienes uno desea lo mejor. Tal es la concepción de la amistad de José Martí.

En una carta de despedida a su amigo Fausto Teodoro de Aldrey, director del diario La Opinión Nacional de Caracas, del 27 de julio de 1881, José Martí le anuncia la inminencia de su salida de Venezuela para Nueva York y le expresa en términos cálidos su amistad y gratitud. Su apego a la tierra de Bolívar donde vivió varios meses es sincero. Se lleva las “tiernas muestras de afecto” que recibió, los “hidalgos corazones” y “los ideales enérgicos”. Martí se reivindica hijo de Venezuela e hijo de América, dispuesto a servir la causa de la emancipación. Informa también a Aldrey de que deja de aparecer su Revista Venezolana y se despide con hermoso homenaje: “A este noble país, urna de glorias; a sus hijos, que me han agasajado como a hermano; a Ud., lujoso de bondades para conmigo, envía, con agradecimiento y con tristeza, su humilde adiós José Martí”.[15]

En otra misiva a Bartolomé Mitre y Vedia, director del periódico La Nación de Buenos Aires, del 19 de diciembre de 1882, Martí expresa su alegría al recibir la correspondencia de sus amigos, sobre todo cuando una comunidad de ideales y pensamientos une a las personas.[16]

El cubano responde positivamente a una propuesta de colaboración mensual en el diario argentino. A partir de enero de 1883 mandará sus crónicas sobre Estados Unidos desde Nueva York, pero usará su pluma para emitir críticas constructivas: “Suelo ser caluroso en la alabanza […]. Cuando haya cosas censurables, ellas se censurarán por sí mismas”. Lamenta por ejemplo “este amor exclusivo, vehemente y desasosegado de la fortuna material”, que corrompe las sociedades de América.[17]

Martí aprovecha la carta para revelar detalles más íntimos. Así, confiesa que no ha visto a su mujer y a su hijo desde hace “dos años” hasta su visita de diciembre de 1882. Martí resulta perturbado por esa ausencia familiar y afectiva, así como por su aclimatación difícil a la ciudad de Nueva York que le han quitado “el sosiego de espíritu y claridad de mente necesarios para escribir con honradez y serenidad cosas que han de leer gentes sensatas”. También le hace partícipe de sus aprietos económicos ya que apenas dispone del “papel” necesario para redactar la carta.[18]

Por otra parte, en una carta del 8 de julio de 1886 al director de La República de Honduras, José Martí lo informa de que redactará “periódicamente” para el diario una revista sobre la vida en Estados Unidos que sería de interés para la nación centroamericana. “La cultura no ha tenido todavía tiempo de distribuirse en la masa con la abundancia necesaria”, apunta el cubano. Es necesario brindarla a “nuestros pobres pueblos nuevos, bautizados en la ignorancia y en el odio”.[19]

José Martí denuncia también las “resistencias de los privilegios”, las “acumulaciones de poder en los caudillos populares”, el “desdichado servimiento de los hombres cultos”, las “mismas guerras frecuentes” que llevan a América Latina a la ruina y al deshonor. Al contrario es preciso sustituir ello por “la fe en nuestras fuerzas propias, el conocimiento de nuestras necesidades verdaderas, el desdén de los combates inútiles, y las virtudes de los trabajadores”.[20]

Martí, respetando las conveniencias, alaba el camino escogido por Honduras aunque peque de exageración: “Acá en Nueva York, por ejemplo, apenas hay país hispanoamericano que esté ante el público con más gallardía que Honduras”. Apunta con placer evidente que ese país, cuyos intereses se representan en “uno de los más bellos edificios de Nueva York”, suscita la apetencia de los hombres de negocios por sus riquezas naturales. El cubano concluye su misiva informando al director de que transmitirá todas las noticias de interés sobre todos los aspectos de la sociedad estadounidense.[21]

Las colaboraciones periodísticas de José Martí dan una idea de su impresionante actividad intelectual y de su prestigio por todo el continente. Los diarios latinoamericanos más importantes solicitaron regularmente los análisis del patriota cubano.

La independencia de América Latina

La independencia de América Latina fue la obra de toda la vida de José Martí. La corta misiva del 10 de abril de 1890 a Roque Sáenz Peña, representante de Argentina en la Conferencia de Washington y futuro presidente de Argentina (1910-1914), ilustra la dedicación constante de Martí a la libertad del continente. Es sólo un ejemplo entre muchos.[22]

En una carta del 8 de julio de 1893 a Pío Víquez, fundador del diario El Heraldo de Costa Rica, amigo íntimo que le tendió una mano fraterna en momentos difíciles, el Maestro llama a “mantener a esta América nuestra”. Aprovecha la ocasión para rendir tributo a Costa Rica que le abrió brazos acogedores: “Yo llegué ayer, insignificante e ignorado, a esta tierra que siempre defendí y amé, por culta y viril, por hospitalaria y trabajadora, por sagaz y por nueva”.[23]

José Martí también tuvo un intercambio epistolar con el dominicano Federico Henríquez y Carvajal, gran partidario de la independencia de Cuba. Su carta más célebre sigue siendo la enviada el 25 de marzo de 1895, el mismo día que redactó el Manifiesto de Montecristi con Máximo Gómez, que echa las bases de la Segunda Guerra de Independencia. En esta carta de despedida, Martí expresa su sentimiento. En vísperas de su salida para Cuba (el 11 de abril), se muestra lúcido en cuanto a los peligros: es tiempo de “encarar la muerte” para salvar a “la patria cuajada de enemigos”. Era inconcebible para el patriota cubano no participar en “la guerra necesaria” pues no se puede “predic[ar] la necesidad de morir y no empez[ar] por poner en riesgo su vida”. Martí es consciente de lo que le reserva el porvenir y no aspira a nada más que realizar su sueño de libertad: “Para mí la patria, no será nunca triunfo, sino agonía y deber […].Quien piensa en sí, no ama a la patria […]. Mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir callado. Para mí, ya es hora”. Visionario, Martí sabe que el futuro de América Latina, amenazada por un poderoso vecino, depende de la libertad de Cuba: “Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa […]. Si caigo, será también por la independencia de su patria”.[24]

El Apóstol cubano dedicó así todas sus fuerzas a dos grandes misiones durante su existencia: la libertad de América latina y la realización del proyecto bolivariano de una unidad continental.

Conclusión

En estos intercambios epistolares a la vez políticos, profesionales y amistosos, se ve el lado humano y frágil del exilado cubano, atormentado por las dudas y las dificultades financieras, lejos de sus seres queridos, que solicita la ayuda material y sobre todo moral de Manuel Mercado, el amigo íntimo, el confidente. Cabalmente dedicado a la causa suprema de la libertad, José Martí atravesó la vida cual un sacerdocio y el sufrimiento y la soledad marcaron el camino tortuoso de su existencia.

Se descubre también al periodista perspicaz, prolijo e informado, sutil observador de la sociedad estadounidense y de las sociedades latinoamericanas, que multiplica las colaboraciones en el continente, y cuyo análisis fino e implacable es apreciado por las elites intelectuales latinoamericanas.

Se ve finalmente al José Martí patriota, plenamente dedicado a la causa de la independencia de Cuba y del continente latinoamericano. Clarividente en cuanto al peligro que representan las ambiciones expansionistas de Washington, obra para despertar las conciencias e impedir el desarrollo del tenebroso proyecto estadounidense.

Notas

[1] José Martí, “Dedicatoria a Lorraine S. Brunet », Obras completas, tomo 20, p. 510.

[2] José Martí, “Los lunes de La Liga”, Patria, Nueva York, 26 de marzo de 1892.

[3] José Martí, Versos sencillos (XLIV).

[4] José Martí, « Carta a Manuel Mercado », 12 de abril de 1885.

[5] José Martí, « Carta a Manuel Mercado », 13 de noviembre de 1884, in José Martí, Nuestra América, Biblioteca Ayacucho. http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=97&backPID=103&begin_at=16&tt_products=15 (sitio consultado el 20 de abril de 2015).

[6] Ibid.

[7] Ibid.

[8] Ibid.

[9] José Martí, « Carta a Manuel Mercado », diciembre de 1889, in José Martí, Nuestra Américaop. cit. 

[10] Ibid.

[11] José Martí, « Carta a Valero Pujol », 27 de noviembre de 1877, in José Martí, Nuestra Américaop. cit.

[12] Ibid.

[13] Ibid.

[14] Ibid.

[15] José Martí, « Carta a Fausto Teodoro de Aldrey », 27 de julio de 1881, in José Martí, Nuestra Américaop. cit.

[16] José Martí, « Carta a Bartolomé Mitre y Vedia »,19 de diciembre de 1882, in José Martí, Nuestra Américaop. cit.

[17] Ibid.

[18] Ibid.

[19] José Martí, « Carta al Director de La República », 8 de julio de 1886, in José Martí, Nuestra Américaop. cit.

[20] Ibid.

[21] Ibid.

[22] José Martí, « Carta a Roque Sáenz Peña », 10 de abril de 1890, in José Martí, Nuestra Américaop. cit.

[23] José Martí, « Carta a Pío Víquez », 8 de julio de 1893, in José Martí, Nuestra Américaop. cit.

[24] José Martí, « Carta a Federico Enríquez y Carvajal », 25 de marzo de 1895, in José Martí, Nuestra Américaop. cit.

Tomado de: http://www.josemarti.cu

Salim Lamrani*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité, Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.

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Lo que EE.UU. realmente piensa del nuevo presidente del Parlamento venezolano. Por: Eva Golinger*

“El problema principal de Acción Democrática tiene nombre: Henry Ramos Allup”. Brownfield, quien fue embajador de Venezuela durante el periodo 2004-2007 calificó a Ramos Allup de “grosero, abrasivo, arrogante y puntilloso”.

“El problema principal de Acción Democrática tiene nombre: Henry Ramos Allup”. Brownfield, quien fue embajador de Venezuela durante el periodo 2004-2007 calificó a Ramos Allup de “grosero, abrasivo, arrogante y puntilloso”.

En un documento clasificado como secreto de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, Venezuela, el embajador William Brownfield tuvo palabras fuertes sobre el recién electo presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup. “El problema principal de Acción Democrática tiene nombre: Henry Ramos Allup”. Brownfield, quien fue embajador de Venezuela durante el periodo 2004-2007 calificó a Ramos Allup de “grosero, abrasivo, arrogante y puntilloso”.

El documento fue redactado el 17 de abril del 2006, ocho meses antes de las elecciones presidenciales en Venezuela que resultaron en la reelección de Hugo Chávez. Durante el año anterior, Ramos Allup había liderado esfuerzos de la oposición llamando a la abstención en las elecciones parlamentarias que tomaron lugar en diciembre 2005. Brownfield destacaba en su texto que “Ramos Allup se ha convertido en tal vez el promotor más vocal de la abstención electoral… Ramos Allup dijo que aquellos que promueven la participación en las elecciones presidenciales en diciembre 2006 estarían votando ‘con sus pantalones por los tobillos’. Él ha menospreciado a los que se han declarado candidatos”. Es irónico que el mismo proceso electoral que Ramos Allup boicoteó y desestimó en 2005, hoy lo ha llevado a la cabeza del parlamento.

Acción Democrática, uno de los partidos políticos tradicionales de Venezuela conocido por su corrupción, clientelismo y agenda neoliberal, ha sido un principal recipiente del financiamiento internacional, en plena violación de las leyes venezolanas que prohíben financiamiento externo a partidos políticos en el país. El embajador Brownfield criticó la dependencia de Ramos Allup del apoyo internacional. En una sección del documento secreto titulado “Resuelven nuestros problemas para nosotros”, Brownfield comentó, “En lugar de buscar los votos de los venezolanos, la principal estrategia política de Ramos Allup ha sido pedir ayuda de la comunidad internacional.” Brownfield también revela que representantes del partido Acción Democrática (AD) “han explícitamente y repetidamente pedido fondos y favores de la Embajada. Cuando un funcionario de la Embajada lo rechaza, lo piden de otro”.

Brownfield cita un ejemplo concreto:

“El primer vice presidente de AD, Victor Bolivar, quien solicitó financiamiento del oficial político (poloff), organizó una reunión en diciembre 2005 con el consejero político (polcouns) para pedir lo mismo. Cuando el consejero político cambió de tema, Bolivar y sus colegas de AD hicieron la misma larga y detallada solicitud en inglés, por si acaso el oficial no entendía.”

El embajador Brownfield después citó más ejemplos de las constantes solicitudes de AD para dinero y favores del gobierno estadounidense: “El ex diputado de la Asamblea Nacional de AD Pedro Pablo Alcantara llama y visita a la Embajada regularmente haciendo solicitudes para visas, becas para sus amigos, etc. El llama a diferentes oficinas de la Embajada si no recibe lo que pide”.

Aunque Henry Ramos Allup solo tiene dos días como el nuevo presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, su tendencia autoritaria se ha hecho visible. Ramos Allup ya ha violado flagrantemente una decisión emitida por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sobre la elección de tres diputados del estado Amazonas, juramentándolos aunque los resultados electorales están en proceso de revisión. El líder opositor también ha cortado los micrófonos de los diputados socialistas, retirado las pinturas de Simón Bolívar y Hugo Chávez de la AN y ha indicado que su objetivo principal es la remoción del Presidente Maduro durante los próximos seis meses. Su carácter dictatorial es conocido por el gobierno de Estados Unidos. El Embajador Brownfield afirmó que Ramos Allup “no apoya visiones alternativas… AD no solamente está organizado de manera vertical, también es dictatorial”.

A pesar de conocer bien las intenciones dictatoriales y anti-democráticas de Henry Ramos Allup, en un comunicado del Departamento de Estado el gobierno de Estados Unidos felicitó a la nueva Asamblea Nacional de Venezuela y su “importante papel avanzando y promoviendo un diálogo nacional”. La trayectoria de Ramos Allup, tal como lo describe Brownfield en su documento secreto, indica todo lo contrario.

Para Washington no es nada nuevo apoyar dictaduras y gobiernos autoritarios en América Latina, siempre y cuando sirven sus intereses y se subordinan a su agenda. A través de sus agencias financieras como USAID y NED, Estados Unidos ha invertido millones de dólares en el partido de Henry Ramos Allup y su coalición opositora. No importante que sea un dictador “delirante”, “repelente” y “grosero”, porque es su dictador delirante, repelente y grosero.

Tomado de: http://www.cubasi.cu

Eva Golinger*Escritora, investigadora y abogada estadounidense radicada en Venezuela. Es autora de varios libros sobre la relación de Venezuela con Estados Unidos. Su primer libro, El Código Chávez (2006), publicado en seis idiomas. Este libro que descifra la intervención de los Estados Unidos en esta nación sudamericana, fue calificado por José Vicente Rangel, entonces Vicepresidente, de “recordatorio alucinante de lo que Venezuela vivió durante los años 2001 a 2003”.

La Mirada del Imperio Sobre EL (200) utiliza los documentos obtenidos a través de EE.UU. para examinar las solicitudes de FOIA de Washington opiniones de febrero de 1992 intento de golpe de estado encabezado por Hugo Chávez.

En 2009 fue coautor de otro libro (con Jean-Guy Allard) llamado La Agresión Permanente, publicado por el Ministerio Venezolano de Información. El libro analiza la historia de los EE.UU. de “promoción de la democracia “, centrándose en la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la National Endowment for Democracy (NED) y la CIA y los vínculos entre ellos y otras organizaciones como la Asociación Interamericana de Prensa y Human Rights Watch.

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Armas en EU: masacres y trasfondo. Editorial de La Jornada

Tienda para la venta de armas en EE.UU

Tienda para la venta de armas en EE.UU

Al dar a conocer un paquete de medidas ejecutivas con el que pretende contener el uso de armas de fuego –un mes después del tiroteo en San Bernardino, California, que cobró la vida de 14 personas–, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó a reconocer la urgencia de acentuar el control de armamento en el país, y dijo que es posible hallar formas de reducir la violencia armada de manera consistente con la segunda enmienda, el anacrónico precepto constitucional que protege el derecho de los estadunidenses a tener armas de fuego.

Debe recordarse que, a raíz de los hechos de San Bernardino y ante la negativa del Congreso a aprobar legislaciones que limiten el uso de armas, la Casa Blanca anunció medidas que incluyen la obligación de que vendedores de esos artefactos cuenten con una licencia y realicen revisiones de antecedentes de los compradores; además, los departamentos de Defensa, Justicia y de Seguridad Interior explorarán la tecnología de armas inteligentes para mejorar la seguridad del armamento en manos de civiles.

Tales medidas, sin embargo, parecen insuficientes para contener un mercado que cobra miles de muertes cada año y que tiene como aliados primordiales los intereses corporativos del complejo armamentista de Estados Unidos, sectores retrógrados y bárbaros de la sociedad de ese país, como la Sociedad del Rifle, y también legislaturas locales. Debe recordarse que, a contrapelo de lo planteado ayer por Obama, el pasado primero de enero entró en vigor en Texas una ley que permite a los propietarios con licencia de armas de fuego de mano llevarlas a la vista en las calles y en diversos lugares públicos.

Una legislación que permita al gobierno lograr un mínimo control sobre la venta de armas sería un paso en la dirección correcta, pero eso no impediría –como no lo evita en países donde se encuentran vigentes leyes de esta clase– que los artefactos mortíferos siguieran cayendo en manos de asesinos.

El problema parece ser más profundo que la persistencia de una legislación cavernaria y bárbara y se relaciona, fundamentalmente, con un Estado que como rasgo histórico ha hecho de la exaltación de la violencia y de la muerte un método legítimo de acción.

Dos ejemplos claros de ese extravío ético de la superpotencia son, por un lado, la persistencia de la pena de muerte en varias de sus legislaciones estatales, así como la proyección de Washington como potencia imperial, belicista y agresora en el panorama internacional.

No debiera pasarse por alto que los gobiernos son ejemplo para sus respectivas sociedades y que el estadunidense ha enseñado desde siempre a su población que todo puede resolverse mediante la destrucción, la muerte y la violencia armada, por más que las agresiones de Washington contra otros países no hayan logrado más que complicar los problemas que buscaban solucionar, como ha ocurrido en Medio Oriente, donde las devastadoras incursiones en Afganistán, Irak y ahora Siria han creado el clima propicio para la expansión de agrupaciones fundamentalistas y, posteriormente, para el surgimiento del Estado Islámico.

Por desgracia, en tanto en Estados Unidos no tenga lugar una transformación profunda del poder público y de la ética política y social, las matanzas que cíclicamente enlutan a esa sociedad seguirán reproduciéndose en forma inevitable.

Fuente: La Jornada

Tomado de: http://cubaendefensadelahumanidad.blogspot.com

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“Cuba Libre: La utopía secuestrada”: Un libro de combate. Por: Elier Ramírez Cañedo*

Cuba libre utopíaErnesto Limia Díaz regaló a los lectores cubanos en el 2015 otra excelente y singular obra historiográfica: Cuba Libre: la utopía secuestrada (Casa Editorial Verde Olivo, 2015), que continúa la saga abierta por Cuba entre tres imperios: perla, llave y antemural (Casa Editorial Verde Olivo, 2014). Esta vez el texto comprende una de las etapas más intensas y fundacionales de la historia cubana, desde finales del siglo XVIII hasta el controversial año 1898.

Como lector y estudioso de los libros de este autor, debo comenzar estas líneas señalando que estamos en presencia de un acucioso investigador, ducho en el análisis y la síntesis de la información más oportuna y necesaria. Con un estilo muy propio de historiar, Limia va ganando cada vez más reconocimiento entre los historiadores y el público lector de manera general. Pero como el propio Limia ha expresado, más que para la academia, él escribe para llegar al corazón mismo del pueblo, como reclamara el célebre historiador cubano, Emilio Roig de Leuchesering, en el primer congreso nacional de historia celebrado en 1942. Por eso, no se conforma con el hecho de que el libro permanezca a la venta en los anaqueles de las librerías o dormido en alguna biblioteca, sino que ha salido a poner a dialogar directamente su obra con los públicos. El debate que ha generado —tan necesario en la Cuba de hoy—  ha sido significativo y aleccionador. He sido testigo de ello en varias oportunidades.

Son muchos los méritos de Cuba Libre: la Utopía secuestrada, ya señalados con anterioridad por importantes intelectuales cubanos como Abel Prieto Jiménez, Pedro de la Hoz, Juan Nicolás Padrón, Rafael Acosta de Arriba y Rolando Pérez Betancourt, entre otros. De ahí que solo me limitaré a mencionar los que, en mi opinión, y desde mi perspectiva de historiador, resultan más relevantes.

Después de analizar y explicar, Limia juzga, pero siempre colocándose en el contexto histórico abordado y con la cabeza descubierta. Juzgar desde la distancia puede resultar tan fácil como impropio, si no se captan y tienen en cuenta todas las claves y complejidades de la época. De lo contrario, cómo podría entenderse a la luz de hoy, por solo mencionar algunos ejemplos, la defensa de la esclavitud y los postulados racistas de quienes por otro lado estaban haciendo patria; el origen anexionista de nuestra bandera —limpiada con sangre en las gestas independentistas— o la petición de anexión a los Estados Unidos de los asambleístas de Guáimaro, firmada de muy poca gana por Carlos Manuel de Céspedes, como presidente de la República en Armas. El mismo hombre que con total clarividencia poco después escribiría: “Por lo que respecta a los Estados Unidos tal vez estaré equivocado, pero en mi concepto su Gobierno a lo que aspira es a apoderarse de Cuba sin complicaciones peligrosas para su nación y, entretanto, que no salga del dominio de España, siquiera sea para constituirse en poder independiente; este es el secreto de su política y mucho me temo que cuanto haga o proponga, sea para entretenernos y que no acudamos en busca de otros amigos más eficaces y desinteresados”. (1)

Al igual que ocurrió con la bandera, el pensamiento de los mambises cubanos fue limpiándose de espejismos con gran celeridad, alcanzando mayor madurez y radicalidad revolucionaria, a fuerza de sacrificios y los propios desengaños con la actitud del Gobierno de los Estados Unidos hacia la causa independentista cubana. El anexionismo no desaparecería del todo, pero ya sería una corriente minoritaria en las filas insurrectas cubanas. Estos son temas que no deben evitarse, sino enfrentarse con valentía y profundidad en nuestros análisis históricos, antes que regalárselos a otros, que no lo harán siempre con buenas intenciones y bajo la guía de alcanzar la mayor proximidad a la verdad histórica. En Cuba Libre: la utopía secuestrada, Limia toma en este tema —y en otros— el toro por los cuernos. No esquiva tampoco abordar las contradicciones entre las principales figuras de la gesta independentista del decimonónico cubano.

Cuba en la independencia de los Estados Unidos; la sublevación de Aponte en 1812; el proceso de conformación de lo que sería la primera doctrina en política exterior de los Estados Unidos: la llamada doctrina Monroe y el lugar tan señalado que tuvo Cuba en su formulación; las figuras de José de la Luz y Caballero, Carlos Manuel de Céspedes y José Martí; la personalidad de Juan Prim, presidente del Consejo de Ministros de España, quien llegó a emprender una negociación con los mambises que contemplaba la independencia de Cuba; tendencias políticas muy poco abordadas en nuestra literatura histórica como el anexionismo y el autonomismo; el dramático proceso que llevó a la destitución de Céspedes en Bijagual y su posterior muerte en San Lorenzo; el combate ideológico del Apóstol frente al anexionismo y su caída en Dos Ríos el 19 de mayo de 1895; el espionaje y la diplomacia pública practicada por los Estados Unidos para preparar la intervención en el conflicto cubano-español en 1898, son algunos de los tópicos donde, en mi opinión, el autor logra una mejor simbiosis entre información y profundidad de análisis; trasmitiendo, a su vez, pasión narrativa.

Las relaciones Cuba-Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX es uno de los hilos conductores fundamentales del libro. Aspecto de vital actualidad e importancia en el nuevo contexto de las relaciones entre ambos países anunciado el 17 de diciembre de 2014. Limia muestra una visión mucho más problematizada del tema, al explicar las diversas contradicciones que se dan dentro de las estructuras de poder estadounidenses en cuanto al diseño y la implementación de la política hacia Cuba. Nada que ver con una imagen de actor racional único que en ocasiones hallamos en otras obras. De ahí que mientras tenía lugar la guerra de los Diez Años nos encontremos dentro de la administración de Ulises Grant, a un secretario de Estado como Hamilton Fisch, enemigo jurado de la independencia de Cuba; pero también a un secretario de Guerra como John A. Rawlins, partidario de reconocer la beligerancia de los cubanos. Al mismo tiempo, vemos estas divisiones y diversos enfoques dentro del legislativo norteamericano en la manera de enfocar la política hacia la Mayor de las Antillas.

Creo que es positivo que Limia no solo muestre los rostros y nombres de los enemigos jurados de nuestra independencia en los Estados Unidos —por desdicha las que siempre han prevalecido en la política norteamericana— sino también el de los amigos y simpatizantes de la causa redentora cubana, casi siempre desconocidos en ambos países, en gran medida por no formar parte de la historia de los vencedores.

Dentro de las tesis más infaustas que he escuchado en los últimos tiempos sobre nuestro proceso histórico, está aquella que plantea que “la Revolución en Cuba ha sido un resultado de la clase media burguesa” y para ello se utiliza como argumento el origen pudiente de los hombres que iniciaron la gesta del 68. El libro de Limia demuestra que, si bien es cierto que mucho del liderazgo de nuestras revoluciones en distintos momentos ha salido de las clases acomodadas, las verdades fuerzas motrices de la revolución en Cuba han estado en los sectores más humildes, así lo fue en el siglo XIX y lo sería también el XX. Por otra parte, es cierto que Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera —quien llegó a ser el hombre más rico de Oriente— y otros patricios orientales provenían de la clase terrateniente; sin embargo, terminaron suicidándose como clase al poner no solo su patrimonio, sino hasta su propia vida al servicio de la causa independentista.

Fueron esas posiciones profundamente revolucionarias y altruistas las que exaltara José Martí, el 10 de octubre de 1891, en su histórico discurso en el Hardman Hall, de New York:  “Aquellos padres de casa, servidos desde la cuna por esclavos, que decidieron servir a los esclavos con su sangre, y se trocaron en padres de nuestro pueblo; aquellos propietarios regalones que en la casa tenían su recién nacido y su mujer, y en una hora de transfiguración sublime, se entraron selva adentro, con la estrella a la frente; aquellos letrados entumidos que, al resplandor del primer rayo, saltaron de la toga tentadora al caballo a pelear; aquellos jóvenes angélicos que del altar de sus bodas o del festín de la fortuna salieron arrebatados de júbilo celeste, a sangrar y morir, sin agua y sin almohada, por nuestro decoro de hombres; aquellos son carne nuestra, y entrañas y orgullos nuestros, y raíces de nuestra libertad y padres de nuestro corazón, y soles de nuestro cielo y del cielo de la justicia, y sombras que nadie ha de tocar sino con reverencias y ternura. ¡Y todo el que sirvió es sagrado!”. (2)

Mas tampoco se puede desconocer, como no lo hace el autor de Cuba Libre: la utopía secuestradaque también una parte significativa de la clase burguesa cubana en el siglo XIX, durante la guerra de 1895, optó por montarse en el carro de la revolución incorporándose a los mandos de la misma y, con ello, imponiendo su ideología en detrimento de las ideas más radicales y revolucionarias dentro del propio mambisado cubano.

Ex autonomistas y anexionistas encubiertos, ocuparon importantes posiciones, sobre todo en el Consejo de Gobierno y en la emigración. Como resultado, se fue produciendo una significativa erosión ideológica. Si podemos decir como Martí, que durante la Guerra de los Diez Años la espada no nos la quitó nadie, o como dice Limia en este libro: “en términos prácticos, lo que no pudieron los españoles lo consiguieron los cubanos: derrocar las revolución” (3), también se puede señalar que durante la Guerra de 1895, sin la presencia de Martí y Maceo —cuyas extemporáneas muertes dejaron un gran vacío ideológico— los mambises cubanos continuaron la contienda; mas a la altura de 1897-1898 iban ganando la guerra, pero no la revolución.

Este es un libro de Historia de Cuba escrito para lectores de cualquier edad, pero de manera especial para los más jóvenes. Su discurso directo, apasionado y de fácil compresión, lo revela. En sus páginas queda demostrado de forma fehaciente que dos han sido los principales enemigos históricos de la nación cubana: los distintos gobiernos de los Estados Unidos y nuestras propias insuficiencias o divisiones a la hora de concebir y llevar a la práctica la revolución. Si bien es un libro que contribuye a la ciencia histórica cubana, su trascendencia fundamental reside en las lecciones que brinda al presente y el futuro de nuestro país.

Termino mis palabras reconociendo la profesionalidad de Limia en la investigación histórica; pero, sobre todo, elogiando su posicionamiento ético-político, algo que algunos historiadores tratan de eludir, con tal de aparentar ser más objetivos. La historia como ciencia no debe jamás convertirse en una propaganda política vaciada de contenido; mas ello no puede conducir a una falsa neutralidad ideológica. Como bien no existe un lenguaje inocente, tampoco existe una historia inocente.

Notas

(1) Citado por Rolando Rodríguez en: Bajo la piel de la manigua, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1996, p.77.

(2) Discurso pronunciado por José Martí el 10 de octubre de 1891 en el Hardman Hall de New York, en: José Martí, Discursos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1974, p.138.

(3) Ernesto Limia Díaz, Ob.Cit, p.274.

Tomado de: https://dialogardialogar.wordpress.com

Elier Ramírez Cañedo*Académico cubano. Doctor en Ciencias Históricas. Coautor del libro “De la confrontación a los intentos de normalización. La política de los Estados Unidos hacia Cuba”.

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Eladio Rivadulla y su cartel precursor de la esperanza. Por: Susana Méndez Muñoz

FidelLa madrugada del primero de enero de 1959 sorprendió a los cubanos con la anhelada noticia de la huida del presidente Fulgencio Batista, y para la mayoría significó la posibilidad real de que Fidel Castro y los barbudos cumplieran las muchas promesas que hicieran desde el juicio del Moncada en 1953.

Las reacciones ante el suceso fueron muy diferentes, como diferentes eran las expectativas de la gente, pero primaban sobre todo entre “los pobres de la tierra”, la esperanza y el optimismo.

Entre los muchos cubanos que se despertaron en medio de la madrugada con la buena nueva, estaba el maestro Eladio Rivadulla Martínez, Premio Nacional de Diseño del Libro 1998, y Premio Nacional de Diseño 2009quien narra así ese momento en su artículo “El cartel cubano de cine” (XV parte), aparecido en este periódico el 27 de enero del 2006: “Alrededor de las dos de la madrugada del primero de enero de 1959, me despertó el timbre del teléfono. Y, al escuchar la voz de un amigo decir: ¡Batista huyó¡… de forma instantánea e instintiva, canalicé mi emoción a través de la primera idea que vino a mi mente: crear un cartel simbólico”.

Para dicho cartel seleccionó una imagen de Fidel Castro que había ilustrado un artículo del periodista norteamericano Herbert L. Mattews, publicado en 1958 en el periódico New York Times.

“Y, sobre un papel bond blanco de 71 x 92 cms, de los que utilizaba para imprimir carteles de cine, tracé con creyón, de forma vertiginosa, esquemática y con soltura, la imagen del Comandante libertador, con el texto: 26 de JULIO, FIDEL CASTRO y con los emblemáticos rojo y negro en mi mente, calé en un solo cliché los dos colores y los imprimí en serigrafía artística de forma simultánea, terminando con rapidez cien carteles en horas tempranas de la mañana del 1ro. de enero de 1959”, relata el maestro.

Rivadulla regaló esos cien carteles; unos fueron colocados en las fachadas de algunas casas con un texto que decía Gracias Fidel, y otros dieron la bienvenida a la Caravana de la Victoria el 8 de enero de 1959, en su recorrido por la Avenida 23 de El Vedado hasta el Cuartel de Columbia, hoy Ciudad Libertad.

Este cartel, su significación y trascendencia, acompañaron a Rivadulla durante toda su vida hasta el 28 de marzo de 2011, en que fallece; el mismo es considerado por investigadores y críticos de comunicación visual, como el iniciador de la gráfica de la Revolución Cubana.

Tomado de: http://www.cubarte.cult.cu

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Una mirada a la economía cubana: resultados de 2015 y perspectivas de 2016 (I) Por: José Luis Rodríguez*

Según estimados se alcanzó una cifra en torno a 3,5 millones de arribos, para un crecimiento cercano al 18%, lo que permite suponer ingresos brutos superiores a 3 000 millones de dólares, 14,2% más que el año precedente

Según estimados se alcanzó una cifra en torno a 3,5 millones de arribos, para un crecimiento cercano al 18%, lo que permite suponer ingresos brutos superiores a 3 000 millones de dólares, 14,2% más que el año precedente

La información preliminar brindada por el ministro de Economía y Planificación en la reciente sesión de la Asamblea Nacional1, ha corroborado el pronóstico de crecimiento del 4% para el año 2015, cifra que supera notablemente el 1% del 2014 y el promedio de 2,4% del período 2009-2014. Adicionalmente, esa cifra se inscribe en el sexto lugar entre los 33 países que integran la América Latina y el Caribe, región que de conjunto decrece -0,4% este año, según datos de la CEPAL.2

Entre los factores que más incidieron en estos resultados se encuentran el favorable impacto de la política financiera externa que el país ha venido desarrollando en los últimos años, y un escenario internacional más favorable a partir de los impactos indirectos del 17 de diciembre de 2014.

En efecto, la combinación del impulso al proceso de renegociación y pago de la deuda -con un servicio previsto de 5 661 millones de dólares para 2015, lo que representa alrededor del 5% del PIB- con la finalización justo al cierre del pasado año del proceso de renegociación con el Club de París, donde se obtuvo una condonación del 70% de los adeudos y facilidades para liquidar el resto en 18 años, elevó notablemente la confianza financiera en el país y -por ende- su capacidad para obtener nuevos créditos.

Este desempeño se reflejó en la mejoría de la calificación de riesgo de Cuba, que la agencia Moody’s elevó a Caa2, lo que significa pasar de una categoría estable a una positiva.

La mejoría en el escenario financiero externo también permitió ejecutar la contratación anticipada de créditos ya desde 2014 y realizar anticipos de liquidez a las empresas para garantizar un mejor ritmo en los suministros importados.

Otra de las consecuencias visibles del nuevo escenario de relaciones con EE.UU. ha sido el crecimiento del número de turistas que visitaron el país en 2015. Según estimados se alcanzó una cifra en torno a 3,5 millones de arribos, para un crecimiento cercano al 18%, lo que permite suponer ingresos brutos superiores a 3 000 millones de dólares, 14,2% más que el año precedente.

No obstante, aunque todavía no se cuenta con las cifras totales del valor de las exportaciones e importaciones ejecutadas, se puede apreciar que en las exportaciones de bienes se registró una caída de 48,3% en el precio de la tonelada de níquel entre diciembre 2015 y la misma fecha del año anterior. Estos precios -salvo algunas oscilaciones- han venido cayendo 64% durante los últimos cinco años en el mercado mundial y no se pronostica que hacia 2020 se recuperen por encima del 11% del nivel de 2014.

Por su parte, los precios del azúcar exportable se previeron a 17 centavos la libra, pero alcanzaron niveles sobre 13 a 14 centavos solamente, con una producción en torno a los 1,9 millones de toneladas de azúcar crudo, cifra inferior a lo planificado.

También resultaron afectadas por la caída en los precios las exportaciones de derivados del petróleo del país.

Globalmente, según estimados de Economist Intelligence Unit, el valor de las exportaciones de bienes disminuyó 15,1% en 2015.3

Las importaciones de alimentos se situaron sobre los 1 965 millones de dólares, cifra 4,5% por debajo de la de 2014, en lo que incidió un discreto nivel de sustitución de importaciones y una caída en los precios promedio del mercado mundial de 20,7% en el año. Esta tendencia a mantener precios bajos al parecer se sostendrá durante el próximo quinquenio.

La reducción del precio del petróleo se mantuvo durante el pasado año. Los precios del WTI bajaron de un promedio de 93.06 USD el barril en 2014 a 49.31 en 2015, para un descenso de 47%. Esa disminución se previó que tendría un efecto positivo en las importaciones por alrededor de 500 millones de dólares en 2015, aunque habrá que revisar su impacto global considerando sus consecuencias en los ingresos de Venezuela y su incidencia en la exportación de servicios cubanos a ese país.

Por su parte, la inversión extranjera ha registrado un modesto incremento, con unos 40 nuevos negocios desde la emisión de la nueva ley en esa área en marzo de 2014, y los ingresos por este concepto se sitúan en un estimado de 350 millones de dólares durante el año recién concluido.

No obstante, a pesar de los positivos impactos registrados en las finanzas internacionales, los mismos son solo relativos, ya que el bloqueo económico de Estados Unidos continúa teniendo una negativa influencia, con un costo acumulado de 121 000 millones de dólares hasta 2014, según cifras oficiales.

De este modo, durante 2015 continuaron presentes las tensiones de liquidez que se agudizaron en la segunda mitad del año.

Resulta ahora de interés examinar el desempeño de los diferentes elementos de la economía interna que tributaron al crecimiento del 4% en 2015.

Notas

1 La información que se utiliza en el artículo –salvo que se indique otra cosa- proviene de esta fuente, según la transmisión efectuada por el espacio televisivo Mesa Redonda del miércoles 30 de diciembre de 2015.

2 Ver “Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2015”, Santiago de Chile, diciembre de 2015, en www.repositorio.cepal.org

3 Ver Economist Intelligence Unit: “Country Report Cuba. December 2015”, en www.eiu.com

Tomado de: http://www.cubacontemporanea.com

José Luis Rodríguez*Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (La Habana, Cuba).

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Cuba y Estados Unidos de cara al 2016. Por: Jesús Arboleya*

El presidente de Cuba Raúl castro y de los Estados Unidos Barack Obama en Panamá

El presidente de Cuba Raúl Castro y de los Estados Unidos Barack Obama en Panamá

Se avecina un año de elecciones generales en Estados Unidos y todo acto político será mirado a través del prisma de la conveniencia electoral. El tema de Cuba no escapa a esta condicionante, especialmente en lo que se refiere a las acciones del gobierno respecto al avance de las relaciones entre los dos países.

Restablecer relaciones con Cuba constituyó un éxito rotundo para la administración Obama, hasta el punto de que, salvo la extrema derecha cubanoamericana, ningún otro sector político se ha opuesto con firmeza a esta decisión.

Hasta ahora, el tema de Cuba apenas ha estado presente en los debates electorales. Resulta bastante obvio que los republicanos lo evitan para no sacar a flote sus contradicciones internas y los demócratas debido a todo lo contrario, ya que no es un asunto de disputa entre los contendientes.

No obstante, los demócratas, en particular el gobierno, lo ha explotado mediáticamente a sabiendas de que cuenta a su favor. Fue un asunto destacado por el presidente y el secretario de Estado en sus mensajes de fin de año e incluso se habla de que Obama tiene intenciones de viajar a Cuba, antes de que finalice su mandato, presumiblemente en marzo durante una gira.

Sin embargo, esto no asegura que la administración esté dispuesta a dar pasos decisivos en los problemas fundamentales que restan para continuar  el proceso de normalización de las relaciones.

Respecto a asuntos como la devolución de la Base Naval de Guantánamo y la adecuación de la política migratoria hacia Cuba, dos temas priorizados en la agenda cubana, ya el gobierno de Estados Unidos manifestó su decisión de mantener inalterada su política. Esto determina que es en el campo de la aplicación del bloqueo económico, donde se decide la real voluntad del presidente Obama de consolidar su política hacia Cuba.

Como se conoce, el levantamiento total del bloqueo –“embargo”, según la terminología norteamericana– depende del Congreso y difícilmente antes de las elecciones será posible encontrar consenso para eliminar la compleja madeja de leyes que lo regulan.

Quizás a lo máximo a que puede aspirarse en este contexto, es lograr que se levanten las restricciones de los viajes de norteamericanos en calidad de turistas a Cuba, así como que se aprueben enmiendas que faciliten el comercio en el sector agroalimentario, especialmente la posibilidad de conceder créditos y otras facilidades a la parte cubana. Si esto ocurriese, serían importantes pasos de avance, pero la dinámica del propio proceso electoral y la polarización existente en el cuerpo político congresional dificultan asegurar su materialización.

La real capacidad de consolidar lo alcanzado radica en la voluntad del presidente para hacer uso de sus facultades ejecutivas con vista a atenuar el impacto del bloqueo –una política que el propio Obama ha criticado– y ello de nuevo nos remite al análisis de la ecuación electoral.

Evidentemente, Obama no quiere hacer algo que sea interpretado como “concesiones gratuitas” a Cuba, lo cual ha sido el centro de las críticas de sus opositores, y ha dejado bastante claro que nuevos avances dependen de los “cambios” internos que realice la parte cubana.

Tal posición rompe con la premisa igualitaria que ha caracterizado las negociaciones y coloca a Cuba en la situación imposible de aceptar poner en entredicho cuestiones esenciales de su soberanía, a cambio de acciones que solo pueden tener un carácter unilateral por parte de Estados Unidos, toda vez que son unilaterales las medidas adoptadas por ese gobierno contra la Isla.

Es cierto que son muchas las presiones que instan al presidente a consolidar la política hacia Cuba y estas exigencias a la parte cubana pueden quedar en el campo de la retórica, por lo que no es descartable que se tomen algunas nuevas medidas ejecutivas para flexibilizar el bloqueo –sobre todo si se concreta el interés de Obama de viajar a Cuba– pero al final todo depende de la relación costo-beneficio con que sean calculadas sus acciones desde el punto de vista electoral.

Otro factor que puede influir en estas decisiones es su complejidad legal y el temor de la administración de que alguna medida ejecutiva pueda ser interpretada como una violación de la ley y cuestionada en los tribunales por sus adversarios. Imagino que los abogados del gobierno están inmersos en interminables discusiones al respecto y ello puede paralizar o limitar las decisiones del presidente.

Con razón, algunos analistas plantean que si Obama no avanza en la adopción de nuevas acciones ejecutivas, en particular autorizar el uso del dólar en las transacciones financieras y comerciales, afectaría el interés de los sectores económicos y limitaría el impacto real de las medidas adoptadas, restando impulso a su política y poniendo en peligro lo que es considerado uno de los principales “legados” de su administración.

No estoy seguro que el legado del primer presidente afroamericano de la historia de Estados Unidos dependa de la política hacia Cuba –ni de cualquier otra política–, sino que radica precisamente en esta condición y lo tiene asegurado desde 2008, aunque cualquier éxito va a influir en su evaluación histórica y la política hacia Cuba se inserta en esta lógica.

El asunto es adivinar si Obama se siente o no satisfecho con lo alcanzado hasta ahora o está dispuesto a correr los riesgos que implica blindar esta política y hacerla irreversible, así como si este criterio es compartido por quien el resulte electo como candidato demócrata en las próximas elecciones.

Otro problema que resultará básico en la política que adopte el gobierno de Estados Unidos respecto a Cuba este año, será la visión que se tenga de la situación cubana.

Aunque el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos ha facilitado la inserción de Cuba en el mercado mundial y ampliado sus relaciones internacionales, la crisis económica global y la reversión coyuntural que se observa en los procesos progresistas en América Latina, especialmente en el caso de Venezuela, plantean una situación económica muy compleja que se refleja en los pronósticos de crecimiento para este año.

Tal situación puede animar el interés norteamericano de “negociar en sus propios términos” y mantener las presiones hacia el país, limitando la adopción de nuevas medidas encaminadas a flexibilizar el bloqueo económico.

Otra vez, la variable más importante en esta dinámica será la capacidad cubana para enfrentar la situación que se avecina. El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, a celebrarse en abril, será un momento determinante para encauzar las transformaciones que requiere el modelo económico y articular el consenso interno alrededor de las mismas, definiendo el rumbo que tomará el país en los próximos años, lo que será decisivo para el futuro de las relaciones con Estados Unidos.

Mirado de esta manera, el año 2016 se nos presenta sumamente complejo para el desarrollo de las relaciones entre los dos países y a la vez definitorio de cara al porvenir. Al menos para influir en las características de su continuidad, en el nuevo escenario, siempre cambiante e incierto, que implica la elección de un nuevo presidente de Estados Unidos, sea éste demócrata o republicano.

Tomado de: https://dialogardialogar.wordpress.com

Jesús Arboleya*(La Habana, 1947) Licenciado en Ciencias Históricas en 1975, doctor en la misma especialidad en 1995, profesor de la Universidad de La Habana, de 1993 a 1996, investigador del Centro de Estudios sobre Asuntos de Seguridad Nacional.

Ha sido colaborador con el Centro de Estudios de Alternativas Políticas y el Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana, con el Centro de Estudios de América y con el Centro de Estudios de Europa además de contribuir con el diario chileno La Nación. Fue durante años miembro del servicio diplomático cubano prestando servicios en la misión de su país en la ONU y en la Oficina de Intereses de Cuba en Washington.

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Bolivia: Bayonetas apuntan a Evo. Por: Arnaldo Musa

Evo MoralesA la oligarquía le molesta este líder antimperialista de los pueblos indios y no indios.

Envalentonado por éxitos que presumo pasajeros, al lograr sus representantes la presidencia en Argentina, la mayoría parlamentaria en Venezuela y mantener la ofensiva en Brasil, el imperialismo intensifica las presiones contrarrevolucionaras en Bolivia, que, aunque derrotadas en anteriores ocasiones, hoy apuesta por dividir el bloque que apoya a Evo Morales, el primer presidente indígena en el continente.

Empero, la tarea para el Imperio y sus lacayos locales no les es nada fácil, y temen que su permanencia presidencial siga horadando sus intereses y perpetúe los de la nación.

Y es que, Evo Morales ha ganado con creces el derecho a la reelección pues pocos presidentes en la historia han cumplido como él sus promesas, hecho tanto en tan poco tiempo por sus pueblos y derrotado con igual valentía los embates imperialistas.

No es casual que los principales movimientos y organizaciones sociales del Estado Plurinacional de Bolivia acordaran su repostulación junto a su capaz vicepresidente Álvaro García Linera. Para ello, propusieron a la Asamblea Legislativa –y esta acordó- una reforma constitucional que será consultada a los electores en referendo, el 21 de febrero próximo.

En caso de ser aprobada, el líder boliviano contendería por un tercer mandado que concluirá en el 2025, fecha en que la Agenda Patriótica se propone la erradicación de la pobreza extrema y la universalización de los servicios públicos.

Morales ganó los comicios para su primera gestión del 2006 al 2010 con 54% de los votos, fue reelegido con 64% para el período 2010-2015 y obtuvo 61% para la gestión 2015-2020.

La oposición afirma que el gobernante forzó el tercer mandato, pues la actual Constitución boliviana, aprobada en el 2009 con su apoyo, solo admite una reelección consecutiva, pero el Tribunal Constitucional resolvió que la primera gestión de Morales comenzó en el 2010, desestimando el período previo (2006-2010) porque estaba vigente la anterior Carta Magna.

Recordatorio

De todas maneras, es un gobierno con el primer presidente indígena, quien tiene indiscutiblemente un enorme respaldo y genera por mucho aquellas ideas revolucionarias incipientes del 10 de marzo de 1952, cuando los mineros depusieron a un régimen proimperialista, el mismo día que otro asumía en Cuba mediante un golpe de Estado militar.

Pero el proceso revolucionario fue frustrado en Bolivia por una exigua minoría opulenta, que privatizó a precios de remate las empresas públicas creadas por la revolución, en cumplimiento de las directivas de Washington, mediante disposiciones anticonstitucionales y escandalosos negocios armados entre la oligarquía y las transnacionales.

Recuerda el especialista cubano Ángel Guerra que solo el presidente neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-97; 2002-03) hizo una fortuna superior a los 250 millones de dólares a expensas de las privatizaciones, el desempleo ocasionado por estas a decenas de miles de trabajadores, la entrega de los recursos naturales y la soberanía nacional y la sangrienta represión contra los movimientos que rechazaban estas políticas.

Sánchez de Lozada y su sucesor fueron derrocados por rebeliones de los pueblos indios e interculturales, que en el 2005 lograron alzar a la presidencia a uno de los suyos, el aymará Evo Morales, con un alud de votos. Entonces se inició la profunda trasformación social que vive hoy Bolivia, desafiando los ataques de la oligarquía y del imperialismo.

Evo convocó a la Asamblea Constituyente, que permitió proclamar la nueva Constitución y el nacimiento del Estado Plurinacional de Bolivia y, con esa arma jurídica, logró el rescate de los recursos naturales, además de erradicar el analfabetismo, hacer crecer su economía a un promedio anual de cerca del 5%, sextuplicar sus reservas internacionales de divisas y duplicar el Producto Interno Bruto por habitante.

Extendió considerablemente los servicios de salud a millones que no los recibían, abrió miles de escuelas y fortaleció la solidaridad y la integración regional.

Por eso no es fortuito que el gobierno de Bush hiciera todo lo posible por impedir la llegada de Evo a la presidencia, ni que Washington, también con Obama, haya mantenido una persistente política subversiva para derrocarlo, al extremo de que el estado mayor de la contrarrevolución llegó a radicar en la embajada de Estados Unidos en La Paz.

Ahora la táctica es tratar de socavar la confianza en el principal bloque político que apoya a Evo, el Movimiento al Socialismo, con el fin de minar la confianza hacia sus más cercanos colaboradores. Para ello cuenta con pare de una prensa que mantiene bajo su control y dirigentes regionales que pretenden dividir al país.

Personalmente, pienso que en el caso boliviano, esto no puede triunfar, porque, tras nueve años de gestión, el gobierno sigue pensando en nuevas políticas sociales que mejoren las condiciones de vida del pueblo boliviano en miras de un desarrollo conjunto.

En ese marco, el Ejecutivo tiene como meta reducir la extrema pobreza de 18% a unos 7%, objetivo que puede cumplirse hasta el 2020, además de disminuir lía población aun vulnerable -un 32%-, que es hacia donde el imperialismo enfoca la desinformación.

Pero es muy difícil que la contrarrevolución pueda avanzar, porque hay un hecho sostenido de cambio que mejora las condiciones del área rural, así como de las condiciones de vida en la urbana, luego que movimientos sociales y sindicales ayudaran a romper el esquema neoliberal de explotación para dar cabida al nuevo sistema económico vigente en el Estado Plurinacional.

Tomado de: http://www.cubasi.cu

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