Diálogos

Eduardo Torres Cuevas: “Yo apuesto por el porvenir” Por: Enrique Milanés León*

“Obama no hizo más que decir, de otra forma y más claramente, cuáles son sus objetivos. No se puede olvidar que la meta final siempre va a ser derrocar la Revolución, cambiar el país y volverlo manipulable por parte de ellos”. Eduardo Torres Cuevas

“Obama no hizo más que decir, de otra forma y más claramente, cuáles son sus objetivos. No se puede olvidar que la meta final siempre va a ser derrocar la Revolución, cambiar el país y volverlo manipulable por parte de ellos”. Eduardo Torres Cuevas

El importante académico y pedagogo está seguro de que la Cuba futura será mejor. A su juicio, la clave de nuestra fortaleza está en la tradición de pensamiento, en la formación del pueblo y en “una juventud capaz de enfrentar todos los retos”. Ante el panorama que plantean las relaciones con Estados Unidos, Torres Cuevas sostiene que la victoria depende «no solo de la lucha, sino de la lucha inteligente»

Eduardo Torres Cuevas es en sí mismo una clase, un hombre que no sabe hablar “a secas” porque, en su caso, el diálogo siempre resulta enseñanza. Su pensamiento, su prédica y hasta su estampa recuerdan a esos grandes pedagogos cubanos que tanto cita, en frecuentes homenajes de continuador. Un atributo acerca sobremanera al académico e historiador a los maestros que le precedieron: la preocupación por Cuba.

Esa fue la llave que nos abrió esta entrevista: “Hablemos de Cuba”, le propuso Juventud Rebelde y él, que conserva en su vida y ejecutoria personales el nombre y el apellido de nuestro periódico, accedió al primer intento. “Veré qué puedo responder que sea digno de publicarse en Juventud Rebelde”, respondió en una lección de modestia que dio confianza al reportero para someterlo a un largo cuestionario que, sin embargo, se bebió una hora “en un minuto”.

Fuimos allá, a la Biblioteca Nacional José Martí, que él dirige desde el año 2007, a proponerle un canje: nuestras preguntas, que pueden ser las de muchos cubanos, por esas  respuestas que articulan mejor quienes rastrean los hilos que enlazan, aquí y ahora mismo, el pasado con el futuro.

Entonces, a la vera de los cerca de dos millones de documentos que atesora nuestra Biblioteca mayor, simplemente conversamos sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos con la mayor naturalidad, como si él no fuera Doctor en Ciencias Históricas, ni Miembro de Número de la Academia Cubana de la Lengua, ni Premio Nacional de Historia y de Ciencias Sociales y Humanísticas, ni presidente de la Academia de Historia de Cuba, ni Profesor Titular de prestigiosas universidades… o le buscamos precisamente porque lo es.

El propio 17 de diciembre, en medio del impacto que provocó la noticia del inicio del proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, usted decía que cambian las reglas del juego, pero no cambia el juego. En general, ¿cuán preparados estamos en Cuba para apreciar las «nuevas reglas», jugar y ganar con ellas?

Estamos en condiciones de ganar en cualquier juego. Somos veteranos exitosos en el juego político. Lo que sucede ahora fue siempre un programa de un sector liberal norteamericano; es decir, penetrar la Revolución al interior del país para obtener un espacio en el cual, de una forma u otra, incidir en el desarrollo cubano.

Somos capaces de enfrentar cualquier reto, y lo digo por la formación general del pueblo de Cuba. Hay profundas raíces culturales y profunda conciencia de quiénes y cómo somos. Ahora hay que lidiar en un campo, no de confrontación directa, sino de diálogo, un campo de inteligencia.

“Este país ha formado más de un millón de universitarios y tiene una población educada en retos muy diversos. Por nuestra cultura y raíces tenemos un lenguaje más asequible al grueso de la población que el lenguaje que puede llegar de otras partes, especialmente de Estados Unidos”.

“Desde los orígenes de Estados Unidos y de Cuba se creó una relación de influencias mutuas que enriquecieron ambas culturas. En ese sentido, ganaríamos de nuevo un espacio que nos ayudaría también a  entenderlos a ellos, no solo en lo que es positivo para nosotros, sino también en las interioridades, no siempre visibles, críticas de la sociedad norteamericana”.

Barack Obama es un político de amplios recursos retóricos, sin embargo, no reparó en afirmar, apenas dos días después de aquellos anuncios, que se utilizarían «tanto zanahorias como palos» para provocar los cambios que EE.UU. busca en la sociedad, el país y la cultura cubanos. Esas no son buenas palabras en esta tierra. ¿No cabía esperar más cautela en su declaración?

Bueno, había una vieja teoría con respecto a Estados Unidos, que era el doble uso de la manzana y la cañonera: donde no da resultado la cañonera, lo da la manzana; donde no funciona la manzana, funciona la cañonera. Sin que hayan entrado nunca en Cuba, las cañoneras tienen su expresión en el bloqueo. Ahora viene la manzana, que consiste en una política de lenta introducción de una concepción política.

“No es nuevo. En una época, Franklin Delano Roosevelt utilizó la Política del Buen Vecino; ellos eran “los buenos”. Es el modo más sutil e inteligente de producir cambios desde dentro. Yo no dudo que el cambio de política tiene los mismos objetivos, con un presidente u otro. Hoy puede ser Obama, fue Clinton en un momento, Carter antes… en esa línea, digamos, de “manzanas”.

“Nuestro país está preparado, no solamente por tener a la generación que hizo la Revolución, sino porque hay también otra joven, muy capaz, que ha pasado por lo mejor y por lo peor —como fue el período especial—, que ha vivido una experiencia muy fuerte y cuenta con convicciones a medida que madura. Tenemos una juventud capaz de enfrentar todos los retos en todos los campos”.

“Obama no hizo más que decir, de otra forma y más claramente, cuáles son sus objetivos. No se puede olvidar que la meta final siempre va a ser derrocar la Revolución, cambiar el país y volverlo manipulable por parte de ellos”.

Casi 200 años después de aquella tesis en la que a Cuba le «tocaba» hacer de fruta y madurar, llegamos aquí sin caer en el patio del vecino poderoso. ¿Será Estados Unidos el que «maduró»?

No se puede olvidar que el concepto filosófico más importante para definir su modo de hacer política, que lo diferenció de Europa —por eso hoy dominan Europa—, es el pragmatismo. La política norteamericana siempre será, o tratará de ser, pragmática: mover sus piezas y trazar estrategias de acuerdo con las circunstancias.

“La pregunta a hacerse es cuáles son los intereses de Estados Unidos en América Latina, porque no podemos ver a Cuba excluida del conjunto. Ellos están obligados a cambiar la política si quieren cierta credibilidad. No veo diferencia en el objetivo final, que es la influencia en América Latina, lo que pasa por el ajuste de sus relaciones con la región”.

Obama ha reconocido que la anterior política «no ha funcionado». ¿No ha funcionado para qué? ¿Qué potencial tendría la «nueva política» para sus intereses? Tal pareciera que, hoy mismo, Martí alertara: «plan contra plan».

Exacto. La declaración no es casual. Ellos tienen sus tanques de pensamiento y sus estudios. Para mí, en estos momentos existe una especie de estudio del fracaso y del porqué del fracaso. Obama no aplica una teoría que no haya sido sostenida por los políticos e intelectuales norteamericanos, lo que pasa es que nunca pudieron contra el lobby del bloqueo. Por eso estos pasos suyos se han tomado como un acto de valentía política.

“Yo creo que él va a convencer y que incluso la ultraderecha norteamericana, y más específicamente la  cubanoamericana, mantendrá sus puntos de vista pero apelará a otros medios. Va a ocurrir una confrontación de otro corte, un forcejeo por influir en la opinión pública cubana y presentar una nueva “cara” de Estados Unidos —no solo para Cuba, sino para toda América Latina— que lo muestre como un país capaz de dialogar y respetar”.

“Son políticas. El conflicto con Venezuela tampoco es casual. Por razones históricas, “aflojan” la mano por un lado y “aprietan” por el otro. Ahora a Venezuela le “toca” la mano dura y a nosotros nos toca la “fruta madura”. No cayó nunca en territorio norteamericano, pero eso no quiere decir que renunciaran a esa política. Pueden pensar que el problema fue que se precipitaron y la fruta “todavía” no estaba madura y, por tanto, lo que hay que hacer es darle más tiempo. Quizá crean que echándole ahora ciertos abonos puedan madurarla más rápido”.

Doctor, casi todos aplauden los pasos que se emprenden. Esta noticia ha traído en el mundo mucho entusiasmo, pero la historia nos obliga a mantener en Cuba prevenciones raigales que en otras partes no cuentan. Si aún hay bloqueo, si Guantánamo sigue mutilado, si se estimula la contrarrevolución y hay muchas compensaciones pendientes… ¿Debe menguar nuestra lucha? ¿Qué nos toca hacer ahora?

Hemos visto el inicio de un proceso. Ni los politólogos ni los historiadores somos futuristas; no es fácil poder decir qué va a pasar y cómo va a pasar, pero hay principios que no tienen discusión: Cuba ha luchado por su soberanía, primero contra los restos del imperio español y después cuando vio nacer a Estados Unidos como imperio.

“Cuando he visto las cosas que han pasado en otras partes, pienso que es muy difícil que ocurran aquí, porque nadie conoce mejor a los norteamericanos que los cubanos, y nadie conoce mejor a los cubanos que los norteamericanos.

“Nuestra fuerza radica en sostener lo que siempre se sostuvo. Cuba lleva dos siglos y medio de elaboración de un pensamiento propio que nos permite entendernos a nosotros mismos pero también nos da bases teóricas permutables permanentemente en el campo de las ciencias, de la política… Contamos con una tradición de pensamiento extraordinaria, igual que la tienen ellos.

“Tenemos que impulsar el conocimiento de nuestro propio pensamiento como expresión de una cultura que nace en la base. Para mí, cultura es el modo de ser y hacer de un pueblo, el modo de pensar, de relacionarse, de decir… En ello radica la fuerza histórica que llevó a que Cuba produjera, en dos siglos, dos hombres extraordinarios, conductores de movimientos que trascendieron el país y que muestran pensamientos universales: Martí y Fidel”.

¿Qué importancia le concede usted, para los tiempos que vienen, a nuestro equilibrio entre apertura y resistencia?

En Cuba ocurrió una interrelación de culturas y, por tanto, tenemos una cultura muy abierta que, de por sí, es universal y tiene sus elementos en grandes pensadores desde Félix Varela hasta los actuales. Hay un pensamiento muy profundo sobre nosotros mismos; ahora, hay que llevarlo a la memoria de los jóvenes. Un libro de Fernando Ortiz no tiene que ser popular, pero hay que escribir a partir de ese conocimiento para todos los públicos. Esa es la función del periodista, del escritor… al margen de que hay que elaborar nuevas ideas para el presente.

“No se puede temer la apertura porque vienen los tiempos de un mundo interrelacionado. Yo veo la apertura mucho más allá del campo político, la veo en lo cultural y lo humano. Y tenemos que saber dónde están los puntos de resistencia: la defensa de nuestras tradiciones, de nuestros procesos sociales y de lo que una Revolución esencialmente ética y humana dio a nuestro pueblo. Esos son los elementos a defender a toda costa porque es lo que nos ha hecho un pueblo diferente; ni mejor ni peor, diferente, porque fuimos educados en una tradición de agudo sentido humanista.

“En El socialismo y el hombre en Cuba, el Che escribe: “A riesgo de parecer ridículo, la Revolución es una obra de infinito amor”. Martí también lo decía cuando nos valoraba como nación y afirmaba: “Patria es unión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”. No podemos matar las esperanzas, debemos hacerlas crecer.

“El mundo que se nos abre nos ofrece absolutamente más posibilidades; ahora, hay que tener claro qué no puede perderse: nuestra identidad, nuestra independencia y soberanía. Yo estoy seguro de que la Cuba futura será mejor que cualquier otra anterior».

A menudo tapadas por los conflictos, hay cercanías entre Cuba y Estados Unidos. Usted ha explicado, por ejemplo, la ayuda económica y humana de Cuba a la independencia de las Trece Colonias. Son conocidas la admiración de Martí por la pujanza de aquel pueblo y las simpatías cubanas hacia los luchadores por los derechos civiles en Estados Unidos, país donde los Cinco hallaron grandes amigos. ¿Qué símbolos históricos ve como potencial para querernos como pueblos?

Yo creo que la ruptura de relaciones, el bloqueo, etcétera, nos hicieron daño a nosotros, pero también a ellos, entre otras cosas porque siempre hubo una relación pueblo a pueblo esencialmente sana. No pensemos en el marine ni en aquellas imágenes que representaban al imperio; pensemos en el pueblo norteamericano que ha luchado por los derechos sociales de las minorías, pensemos en la gente sensible a las buenas causas, que baila nuestra música y nos hace bailar con la suya, pensemos lo lindo que puede surgir de una relación que siempre existió.

“¿Cuántos norteamericanos no vinieron, se casaron, hicieron un hogar y se quedaron aquí? Está el caso famoso de Hemingway, que escogió su Cojímar, más que “la gran Habana”, para vivir en este aire y este sol nuestros.

“Hace poco le releía a Guy Pérez-Cisneros las cosas que el cubano medio, por tenerlas, no aprecia: ese aire, ese sol, esa coloración, ese brillo de Cuba se hacen visibles hasta cuando miras otros cielos. De ahí nace la gran nostalgia. La nostalgia cubana siempre es extraordinariamente fuerte; nadie olvida su “parte cubana”, aunque haya vivido en el desastre total. Hasta ese desastre deja añoranza porque es todo un ambiente.

“Podemos acercarnos pueblo a pueblo, ventajosamente para nosotros. Yo no veo la apertura como peligro, pero hay que trabajar muy fuerte para que la gente sepa quién es y qué defiende. Por ahí hay banderas de todo tipo y la cubana aparece por todas partes, a pesar de que la Ley establece que no debe usarse en determinadas cosas. Es la respuesta más espontánea. Mi hijo trae orgulloso, en el cuello, una bandera cubana hecha de cuentas.

“Siempre recuerdo una frase de Antonio Gramsci. Cuando todos estaban seguros de que el socialismo era inevitable, él aclaraba: “No, lo único predecible es la lucha”. Las leyes pueden estar ahí, pero si los hombres no luchan… Nuestra experiencia de pueblo nos dice que la victoria depende no solo de la lucha, sino de la lucha inteligente».

Dos mujeres, Roberta Jacobson y Josefina Vidal, jefas de las delegaciones de Estados Unidos y de Cuba, respectivamente, a las rondas de conversaciones, mostraron al mundo el potencial del diálogo bilateral.

¿Cómo habrán de enfrentar, los historiadores respetables de Cuba y de Estados Unidos, la compleja misión de acercarse a la verdad común de los actos bilaterales, actuales y pasados, que se supone es la historia verdadera?

Mira, acabo de publicar un libro del historiador norteamericano Markus Rediker titulado El Barco de Esclavos. Una historia humana. Él utilizó una fuente que aquí no teníamos. En cuanto vi su libro, le pregunté: “¿Me autorizas a publicarlo?”, y con toda generosidad me dijo que sí. Le advertí que no podía pagarle y me respondió que no importaba: él se pagaría hasta el pasaje para venir a la presentación en La Habana.

“Para la historia de Cuba hay importantes fuentes en Estados Unidos que no tenemos nosotros, y en Cuba hay importantes fuentes para la historia de estas relaciones, que ellos no tienen. Siempre habrá discrepancias e intencionalidades —porque la ingenuidad no funciona aquí y todo especialista tiene sus “pre-juicios”—, pero también habrá puntos de contacto. En el debate nos enriquecemos.

“Necesitamos mucho de los métodos que la ciencia norteamericana ha dado. Por otro lado, creo en la academia cubana y en la calidad tremenda que tienen mis colegas, no solo los establecidos, sino también los que surgen.

“Ya llevo 45 años en la Universidad de La Habana como profesor y te puedo afirmar que en cada grupo que llega hay personas brillantes. La capacidad de análisis de un grupo de jóvenes que van a constituir nuestra vanguardia inmediata es excelente. El intercambio académico nunca va a ser negativo porque, además, ninguna de las partes está interesada en que lo sea”.

Doctor, con los actuales componentes históricos, ¿qué es lo que espera, en su desarrollo, comprensión cabal y crecimiento, a ese proceso muy estudiado por usted que es la cubanidad? ¿Está más retada hoy la cubanidad?

La cubanidad es un ente vivo y, como tal, permuta de elementos constantemente, lo que no permuta es su esencia. Con sus esencias, cada época le da nuevos signos y la hace crecer, perfeccionarse, adquirir nuevos elementos.

“Es como el árbol. Siempre comento que cultura viene de cultivo, y cultivo quiere decir arar el terreno, sembrar la semilla. Hay gente que dice: “la raíz”; no, no es la raíz. “La semilla”; no, no es la semilla. La clave del fruto es el terreno. Según cómo ares, cuides la semilla, siembres… nacerán raíces fuertes. Claro, hay que escoger buena semilla.

“La cubanidad ha sido eso. Hemos tenido cultivadores extraordinarios, desde Félix Varela a José Martí, Fernando Ortiz y Fidel, en momentos diferentes de un terreno. A partir del concepto de que cubanidad es la cualidad de lo cubano y de ese ajiaco que definía don Fernando, hay que entender que el sabor siempre se puede enriquecer. Para el ajiaco no hay la fórmula única de una época: da la posibilidad de agregar cosas. Es que la cubanidad, como organismo vivo, será lo que seamos capaces de hacer con ella. Pero hay que saber también qué cosa, en la raíz de lo cubano, pudiera marchitar el fruto o derribar el árbol.

“José Antonio Saco decía: “Cuba siempre existirá, pero yo quiero una Cuba cubana y no anglosajona”. Que venga todo lo bueno que podamos incorporar, pero que la raíz y el terreno sean cubanos.

“Se debate mucho sobre la patria. Patria es el femenino, en latín, de patrius, que significa “padre”; por tanto, patria es la “madre”. Nosotros somos hijos de la madre patria. En inglés no tienen esa palabra sino motherland, “tierra madre”, y los bolivianos hablan de la Pachamama. La Patria es nuestra Pachamama. No se puede olvidar que la Patria es la madre que nos crió y nos dio todos los hermanos que forman la gran familia cubana”.

Hay en Cuba disímiles maneras de interpretar la situación actual. No faltan quienes temen; sin embargo, se avanza en un acercamiento buscado por las dos partes y no hay —haciendo una abstracción de «equivalencias»— cese del Partido Revolucionario Cubano ni cierre del periódico Patria, no se desactiva el Ejército Libertador de ahora ni entra en vigor ninguna Enmienda Platt; por el contrario, luchamos contra ese rezago suyo que es la base naval de Guantánamo. Somos más fuertes, pero hay riesgos… ¿A qué apostar, a la confianza o al peligro?

Yo no lo veo contradictorio. ¿Confianza en el modo en que Estados Unidos se va a relacionar con nosotros, o en el modo en que nosotros seamos capaces de abordar con inteligencia la nueva situación? Tengo confianza absoluta en nuestras condiciones para abordar esta época.

“Por otro lado, sería ingenuo no estar conscientes de los peligros, porque no son pocos y porque nuestros recursos son desbalanceados frente a los de ellos. Los peligros son reales, latentes, y hay un viejo dicho que dice que, en política, la ingenuidad es un pecado. Ser ingenuo sobre lo que pueden hacer los sectores de Estados Unidos opuestos a Cuba sería un pecado parricida.

“Tenemos que ser optimistas porque las posibilidades que se abren son mucho más favorables para el desarrollo. Ahí está el “juego”: hay peligro y hay que tener confianza en nosotros mismos.

“¿Temor a estas alturas? En los años 1940 y 1950 del siglo pasado hubo mucho debate sobre la influencia de Estados Unidos en Cuba y, sin embargo, se produjo una Revolución cuyas bases siguieron un profundo proyecto de defensa de los valores nacionales, enraizado en la justicia. Tenemos que tener confianza en nosotros y conciencia de los peligros. ¿A qué apostar? Yo apuesto por el porvenir”.

Texto tomado de la publicación: http://www.juventudrebelde.cu

Enrique Milanés León*Periodista cubano.

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Arnoldo August: conocer la democracia cubana. Por: Luis Toledo Sande*

"Sí creo que hay muchos y muchas en el Poder Popular, en las universidades, en la prensa, que tienen una visión realista y la mirada puesta en cómo mejorar su sistema político, manteniendo el orden constitucional establecido por el referéndum de 1976". Arnoldo August

“Sí creo que hay muchos y muchas en el Poder Popular, en las universidades, en la prensa, que tienen una visión realista y la mirada puesta en cómo mejorar su sistema político, manteniendo el orden constitucional establecido por el referéndum de 1976”. Arnoldo August

En este autor se combinan academia y vida, pensamiento y pulso, claridad y limpieza. Arnold August es máster en ciencias políticas por la Universidad McGill, de Montreal —ciudad canadiense donde nació en 1944—, y entre sus temas pasiones, sobresale Cuba. Lejos de dejarse atrapar por la propaganda dominante en el mundo, la que echan a rodar el imperio y sus cómplices, ha sabido adentrarse en la realidad de este país, para contribuir a que sea rectamente conocida.

Su obra Democracy in Cuba and the 1997-98 Elections [Democracia en Cuba y las elecciones de 1997-1998] la publicó en La Habana, en 1999, la Editorial José Martí. Suyo es también “Socialism and Elections” [Socialismo y elecciones], capítulo del volumen Cuban Socialism in a New Century [Socialismo cubano en un nuevo siglo], puesto a circular en 2004 por la editorial de la Universidad de Florida en la serie Cuba Contemporánea, y preparado por John Kirk, otro canadiense buen amigo del pueblo cubano.

La versión original de Cuba y sus vecinos. Democracia en movimiento, presentado en la Feria del Libro de La Habana el domingo 22 de febrero, apareció en inglés en 2013, editado por Fernwood Publishing y Zed Books, de Canadá y el Reino Unido, respectivamente, “con derecho a circulación en los Estados Unidos, donde hay gran interés en el tema: es donde más se ha vendido hasta ahora el libro”, afirma el autor en su diálogo con Bohemia.

Traducido para Cuba por Mario Medina González y publicado por la Editorial de Ciencias Sociales.

El volumen —que pronto una editorial progresista de Corea del Sur reprodujo traducido a la lengua de ese país— corona más de medio centenar de artículos escritos por August entre 2007 y 2013. Ellos han sido algunos de los espacios donde ha tratado asimismo otros temas relacionados con la América Latina. En no pocos defendió la liberación de Los Cinco, encarcelados injustamente en los Estados Unidos.

Esos textos circularon en inglés, español y francés en varios sitios digitales, incluidos http://www.globalresearch.ca/freedom-for-the-remaining-cuban-five/5420555, que —opina Arnold— “es progresista y uno de los más importantes del mundo”, y el suyo propio: http://democracycuba.com/Blog/libertad-para_el_resto-cinco-cubanos/. Añádanse numerosas entrevistas en emisoras de radio alternativas de los Estados Unidos y de Canadá, y conferencias ofrecidas durante más de 15 años en universidades de esas naciones, así como de Puerto Rico, Europa y Cuba. Aun sin contar su presencia en la Feria, sobrarían motivos para la entrevista que ya viene nutriendo estos comentarios.

Aunque, más que de fechas, su actitud hacia Cuba es cuestión de intensidades conceptuales y afectivas, surge una pregunta: ¿de cuándo datan sus vínculos con este país, cómo surgieron?

En mis años de estudiante universitario, los 60, en Canadá la defensa de Cuba era un punto crucial. La visité por primera vez en 1991, y desde 1997 estoy concentrado en ella. Para escribir mi libro sobre las elecciones de 1997-1998 y la democracia en Cuba, pasé aquí cerca de año y medio investigando, y viviendo como un cubano más.

Después de tantas búsquedas y tanta meditación sobre Cuba, ¿cómo la ve ahora?

En esta Feria he pasado horas frente a los stands. He visto con mis propios ojos la cantidad, la calidad y la diversidad de los libros publicados en el país. Me ha impactado que la Revolución Cubana sea, o siga siendo, un productor de la educación, la conciencia, el conocimiento no solamente para los cubanos, sino para el mundo. Esa es una sola característica de la Revolución, pero encarna su importancia para mí.

¿Tiene una noción segura de cómo se valora en la propia Cuba el modelo político que aquí se desarrolla?

No soy un apologista del sistema político cubano, y no presento el camino de Cuba hacia la democracia como ideal. Pero tampoco estoy interesado en criticarlo. No me considero, como otros muchos autores extranjeros, un “asesor” de los cubanos. Sí creo que hay muchos y muchas en el Poder Popular, en las universidades, en la prensa, que tienen una visión realista y la mirada puesta en cómo mejorar su sistema político, manteniendo el orden constitucional establecido por el referéndum de 1976. Estoy de acuerdo con esos cubanos.

“En Cuba hay un gran debate, serio, sobre la forma de mejorar su sistema político. Mi libro abre sus páginas como parte de ese debate. Creo que debería haber más publicaciones de ese corte. Por lo que sé —puedo estar equivocado—, no hay en la Feria otro libro que se ocupe de ese sistema y de las tendencias electorales.”

Se centra en Cuba, pero el título del libro señala también otros terrenos.

Cuba es el principal país examinado, pero no el único. Sus vecinos que analizo son, por una parte, Venezuela, Bolivia y Ecuador, también, como ella, ejemplos positivos de democracia en la verdadera naturaleza de esta, que es encarnar el poder del pueblo; otro vecino —harto diferente, como se sabe— son los Estados Unidos. El subtítulo Democracia en movimiento expresa que no la considero una estructura fija, sino que debe ser evaluada y medida en su dinámica, y ver si el sistema político en que se ubica la hace realmente participativa.

“Si nos fijamos, por ejemplo, en los hechos de Venezuela hoy día, podemos ver que la participación del pueblo en la defensa de su propia soberanía y la democracia es vital. Me refiero al caso de Venezuela también porque, gracias a lo acordado con Ciencias Sociales, editorial cubana que publicó el libro, podemos entregar la versión en español a casas editoras de otros países. Hay distintas posibilidades en ese sentido, y ya estamos en contacto con los venezolanos. En el libro el ejemplo de la democracia participativa y el legado de Hugo Chávez tienen un lugar especial.”

¿Cómo valora la democracia cubana, en sí misma y en relación con otros modelos que se promocionan en el mundo?

Para ser franco, no es posible contestarle en una entrevista. A las personas interesadas las invito a leer el libro.

Al presentar el libro en la Feria, Ricardo Alarcón, su prologuista, elogió al autor por la seriedad de la investigación hecha, y por su honradez intelectual. Arnold August recibió en 2013 la más alta condecoración que la Unión de Periodistas de Cuba otorga a colegas nacionales y de otros países, la Félix Elmuza. Es miembro de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, por sus siglas en inglés), de la Asociación Canadiense de Estudios Latinoamericanos y del Caribe (ACELC), y de la Cátedra de Investigaciones de la Universidad de Nottingham, Gran Bretaña.

Texto y foto tomados del blog: https://luistoledosande.wordpress.com

Luis Toledo Sande*Nació en Velasco, Holguín, en 1950. Licenciado en Estudios Cubanos y doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana. Se ha desempeñado como redactor-editor en la Editorial Arte y Literatura; investigador y sucesivamente subdirector y director del Centro de Estudios Martianos; profesor titular del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, tarea compartida con la asesoría nacional, en la dirección del Ministerio de Educación, para la presencia del legado de José Martí en los planes de enseñanza del país; jefe de redacción y luego subdirector de la revista Casa de las Américas. Hacia finales de 2005 fue nombrado Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en España, responsabilidad que concluyó satisfactoriamente en diciembre de 2009. De regreso al país, optó por ejercer el periodismo en la prestigiosa revista Bohemia.

Ha mantenido programas radiales semanales en CMBF y en Radio Habana Cuba. Ha participado como asesor en programas televisuales, y ha sido jurado en el Premio de la Crítica, el de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y otros certámenes nacionales, y en el Premio Literario Casa de las Américas.

Ha impartido conferencias y participado en foros profesionales en Cuba, Venezuela, Nicaragua, República Dominicana, México, Costa Rica, Colombia, Puerto Rico, Argentina, España, Italia, Yugoslavia, Andorra, Checoslovaquia, India y China.

A su obra pertenecen volúmenes de diferentes géneros: Precisa recordar, Flora cubana, Tres narradores agonizantes, Libro de Laura y Claudia, De raíz y memoria, Textículos (reúne Amorosos textículos e Infernales textículos), De Cuba en el mundo, Más que lenguaje y varios acerca de José Martí. Entre estos últimos se hallan las colecciones de ensayos Ideología y práctica en José Martí y José Martí, con el remo de proa, así como la biografía Cesto de llamas, que recibió Premio de la Crítica de Ciencias Sociales, cuenta con varias ediciones en español dentro y fuera de Cuba y se ha publicado asimismo en inglés y en chino.

Textos suyos de diversos géneros han aparecido en numerosos libros colectivos y publicaciones seriadas, dentro y fuera de Cuba, y ha prologado obras (algunas con selección suya) de Luis Vélez de Guevara, José Martí, Miguel de Carrión, Jesús Castellanos, Carlos Loveira, Jorge Mañach y otros. Preparó y prologó el primero de los dos tomos de la Valoración Múltiple de José Martí publicada por la Casa de las Américas. Tiene otros libros en proceso de edición. Entre los reconocimientos que ha recibido se halla la Distinción Por la Cultura Nacional.

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Alejandro Castro Espín: “El bloqueo sigue tan intacto como hace 50 años”. Por: Carlos Aznarez

Alejandro Castro Espín (derecha), en la presentación de su libro "Estados Unidos, el precio del poder" junto al escritor y político cubano Abel Prieto quién fue durante 15 años.

Alejandro Castro Espín (derecha), en la presentación de su libro “Estados Unidos, el precio del poder” junto al escritor y político cubano Abel Prieto quién fue durante 15 años Ministro de Cultura de Cuba.

Además de ser hijo del Presidente cubano Raúl Castro y de la inolvidable revolucionaria Vilma Espín, Alejandro Castro Espín es politólogo y Máster en Relaciones Internacionales. También desarrolla tareas de investigación en temas vinculados a la Defensa y la Seguridad Nacional.

Fue como muchos de su generación, combatiente en Angola, y actualmente colabora en tareas de gobierno en la compleja misión de seguir desarrollando la Revolución cubana en medio de una aguda crisis internacional.

Hace pocos días, en la Feria del Libro de La Habana, pudimos conversar con él al finalizar la presentación de su libro Estados Unidos, el precio del poder, actividad que se convirtió en acontecimiento  debido a la presencia de numerosos dirigentes de la Revolución y de los “5 héroes antiimperialistas”.

El libro aborda el rol injerencista y desestabilizador que históricamente ha cumplido la política exterior norteamericana, y muy próximamente el público argentino podrá acceder al mismo, ya que será presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires.

Es evidente que el imperialismo norteamericano tiene en estos momentos, tres frentes de guerra abiertos: uno en Ucrania, otro en el Medio Oriente y el tercero en América Latina. ¿Nos interesa analizar este último escenario y cuál es su opinión sobre cómo afecta esta ofensiva al continente?

Efectivamente son tres ejes de la política exterior de ellos y en particular, en América Latina están hoy utilizando la agresión a Venezuela como el epicentro de la acción de estas élites de poder que lo que desean es retrotraer a ese país antes de Chávez,  a la calamidad de nación que tenía récord de  precariedad social. Esa era Venezuela hasta que Chávez llegó al poder y cambió de manera brusca estos índices. EEUU quiere presentar a un país fracasado desde el punto de vista político, y no es así. La Revolución Bolivariana tiene resultados importantes en diversos parámetros sociales. Es una nación que está siendo agredida a partir de las nuevas herramientas que el imperio está utilizando, como las nuevas tecnologías y el poder mediático.

Qué me puede decir en ese sentido de los otros dos ejes de conflicto?

En Ucrania están repitiendo el episodio de lo que hicieron con Yugoeslavia en la década del 90, buscando en primera instancia acercar la frontera a Rusia. Luego, dividir el esfuerzo de aquellas naciones que en definitiva buscan un mundo multipolar y que plantean que no puede haber ninguna asociación militar como la OTAN que atacan a otras naciones y provocan grandes calamidades vía la guerra.

En el Medio Oriente, el imperio proyectó acceder a los recursos económicos y energéticos que tiene una región que siempre desearon dominarla desde el punto de vista geoestratégico. La forma de poder justificar la presencia, como en otro momento hicieron en Iraq, invadiendo con la excusa de buscar armas de exterminio que nunca aparecieron. Así lograron subvertir y luego colapsar naciones,  como es el caso de Libia y ahora lo están intentando en Siria. En este último caso hay una actitud diferente de la comunidad internacional y una firme decisión de Rusia, a la que luego se sumó China,  que evitaron que se aplicara en ese caso la misma receta que sufrió Libia.  También se han abierto otros foros de discusión mundial, como es el caso de los Brics, pero también influyen países como la India, Sudáfrica y Brasil, que se han convertido en un contrapeso de la balanza del poder mundial.

En ese marco está lo que se ha dado en llamar flexibilización de las relaciones EEUU-Cuba. ¿Cómo analiza este nuevo tiempo?

Nosotros, como todo cubano, como todo latinoamericanos y diría que como lo hizo gran parte de la humanidad, hemos meditado sobre este acontecimiento. Preguntándonos en qué medida esto va a suponer un verdadero cambio de las relaciones entre los dos países, y si los intereses de los dos pueblos, cubano y norteamericano, se van a hacer realidad. También, en qué medida, los que se oponen a este esfuerzo van a seguir insistiendo en entorpecerlo y dañar las relaciones entre dos naciones, que independiente de diferencias políticas o económicas, deben respetarse y vivir en un marco de comprensión y entendimiento. Las diferencias persistirán, como ha dicho el Presidente Raúl, ellos no van a cambiar su concepción ni nosotros tampoco. De lo que se trata, es de poder convivir con las diferencias y poder relacionarnos de manera civilizada.

Sin embargo, eso parece difícil con un imperio como el del que estamos hablando.

Esto quiere  decir que no estemos conscientes de los riesgos que supone. A más de dos meses del anuncio conjunto entre los dos presidentes, el bloqueo sigue intacto como hace más de 50 años. Lo cierto es que en términos prácticos nada ha cambiado. Sólo se ha expresado una voluntad política. En el caso de Cuba nada tiene que cambiar porque hemos sido nosotros los agredidos. Cuba ha defendido a su sistema político, a su Revolución y su pueblo, en las condiciones más adversas. De esta manera ha ganado respeto de la comunidad de naciones, sin embargo la actuación del imperio norteamericano con respecto a Cuba es bien conocida. ¿Eso cambiará? Entendemos que aquellas fuerzas que se oponen y están detrás del escenario intentando afectar a esta Revolución, y que son bastante poderosos, deciden en la política norteamericana, y por lo tanto no subestimamos su actuación. Si hay dificultades, las afrontaremos como lo hemos hecho siempre, pero ojalá se imponga el raciocinio de aquellos que están favoreciendo una relación más constructiva.

Fuente: Resumen Latinoamericano

Texto tomado del blog: https://montesinos2010blog.wordpress.com

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Eusebio Leal: “Cuba es un mosaico de expresiones religiosas”. Por: Magda Resik Aguirre*

ELSu profesión de fe católica lo identifica espiritualmente ante los cubanos, tanto como su vocación humanista y revolucionaria. Es un renovador por naturaleza y hombre dotado del don de la palabra, que espolea y embellece si de defender la identidad, el patrimonio y la historia patria se trata.

Eusebio Leal Spengler reconoce de esta nación la acrisolada religiosidad, tan explícitamente simbolizada en su entorno cotidiano. El Centro Histórico de La Habana, en el cual lidera un proceso de rehabilitación que proyecta la ciudad futura desde sus valores patrimoniales, es un espacio ecuménico donde conviven en perfecta armonía todas las creencias y expresiones de fe que coexisten en Cuba.

Entre sus devociones están la vida, las obras y la palabra vital el presbítero Félix Varela que fundó, desde la teología y el pensamiento filosófico, el compromiso con una nueva identidad criolla y americana. Conversar con el Historiador sobre la religiosidad del cubano es adentrarse en la tan diversa, espontánea y poderosa profesión de fe de una Cuba fervorosa.

Usted ha dicho que no existe constancia histórica de que durante su primer viaje a América, Cristóbal Colón incluyera sacerdote alguno, ¿fue entonces la evangelización un propósito posterior al descubrimiento del Nuevo Mundo?

No, lo que ocurre es que el año 1492 fue de acontecimientos muy dramáticos en la historia de los reinos españoles. La conquista en el extremo sur, la capitulación de Granada y la entrada de los Reyes Católicos, ponían fin a siglos de presencia cultural y dominación política musulmana.

Por otra parte, está la expulsión de los judíos, que ocurrió precisamente unos pocos días antes de la partida de Cristóbal Colón, cuando quedó firmado el Decreto de la Alhambra del 31 de marzo de 1492. La situación política interna se estremecía por hechos que tenían que ver con el suceso militar y el acontecer político, y por consiguiente, de gran trascendencia económica.

Cuando los reyes —fundamentalmente la reina— conceden los privilegios y potestades a Colón en el campamento de Santa Fe, a las puertas precisamente de Granada, le abren el camino de un viaje hacia lo ignoto.

Durante muchos años aprendimos que fue necesario reclutar marinos, pero también presidiarios para realizar la travesía, porque sentían verdaderamente terror a cruzar más allá de lo que se consideraba el mundo conocido, hacia el mar incierto, el mare horrendum.

Ese viaje debió contar con un sacerdote… pero al parecer no fue así; es una incógnita. Solamente en el segundo viaje de Colón, cuando se estaba ante un hecho probado, acuden al llamado, desde el monasterio de Montserrat, en Barcelona, un grupo de monjes franciscanos. Y entonces se nombra a un primer nuncio papal, para lo considerado una nueva parte del mundo: el Nuevo Mundo.

Había mucha confusión en relación con ese otro mundo, y comenzó un debate filosófico, teológico y moral sobre si los seres humanos que lo poblaban, tan diferentes, esas criaturas que resultaban relativamente extrañas a ellos, tenían un alma inmortal o no.

El debate fue largo, y derivó en un suceso trascendente: el nacimiento del humanismo moderno, tras la contienda librada por el padre Bartolomé de las Casas y otros batalladores, en Valladolid, por la causa del aborigen americano. Por otra parte, pervivía el criterio de la defensa del derecho de conquista, que fue, es y será siempre un derecho bárbaro.

La regencia de Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla influyó, sin duda, en las características de la Iglesia Católica que se asentó en América y especialmente en Cuba, ¿de qué modo nos la describiría?

Primero fue el debate o el gran diferendo entre las coronas española y lusitana. Todo esto va a quedar resuelto, en gran medida, por el Tratado de Tordesillas (1494), que ratificaba la división del mundo dictada por el papa Alejandro VI (el papa Borgia), trazada sobre un globo terráqueo para marcar una parte a favor de Portugal y otra a favor de España.

La reina católica era castellana. Su cristianismo tenía las características y rasgos que identifican a la fe española, que es la del calvario, la crucifixión y la resurrección, que todavía se vive con tanta intensidad en la Península y fundamentalmente en el sur, en Sevilla. Hoy el mundo andaluz es el de los pasos de la cruz y del calvario, del Sermón de las Siete Palabras, de la Virgen de los Siete Puñales, que son precisamente las siete palabras de Cristo en la cruz.

Fernando, como hijo de un mundo europeo más profundo, tenía otros conceptos. De hecho, hoy sabemos que hubo una equiparación de ambos hasta en el lema heráldico escogido para su reino: “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando”. Pero en el tema del descubrimiento, fue la reina católica quien auspició esos viajes. “Por Castilla y por León, Nuevo Mundo halló Colón”, se dirá en el escudo que se conceda posteriormente al Almirante. El rey tendría su influencia, pero la determinante fue la reina. Aun en su testamento, ella manifiesta sus enormes preocupaciones de fe. Era verdaderamente una mujer de fe. Fernando era otro carácter, otra forma de pensar y de ver el mundo. En realidad, a la muerte de Isabel todo cambió.

¿La llamada evangelización propició también el dominio económico y político español en el Nuevo Mundo?

La evangelización es el acompañamiento ideológico de la acción conquistadora. Pero no podemos juzgar ningún acontecimiento histórico desde nuestros días, con los tamices de hoy; debemos verlo figurándonos cómo se pensaba entonces. El pensamiento era muy diferente.

Siempre he creído que la historia no es como quisiéramos, sino como fue. La conquista es la historia de la humanidad; de los que triunfan y los que son dominados circunstancialmente; porque, por lo general, luego se produce una conquista del conquistado sobre el conquistador.

Roma fue implacable con los etruscos, y con Grecia —hasta Adriano—, pero asimiló su cultura; el imperio absorbió esa cultura. No solamente las dominó, sino que desarticuló lo que fueron alguna vez civilizaciones trascendentales, de las cuales, en gran medida, es heredera. Así mismo, el primer imperio chino significó el dominio sobre todas las etnias, pueblos y reinos.

Los conquistadores aztecas llegaron hasta los confines de su imperio imponiendo tributos, vasallaje, y exigiendo vidas humanas para realizar sacrificios que ellos creían que aplacaban a los dioses y alimentaban su culto. Por otra parte, los incas avanzaban sometiendo de una manera brutal a todos los pueblos que no se plegaban a su poderío.

En lo que llamamos el Caribe, no ha quedado el nombre de los mansos, de los ciertamente tranquilos siboneyes, ni siquiera de los taínos, que no fueron precisamente guerreros feroces; ha quedado el nombre de los fieros caribes que, procedentes de las islas más pequeñas de las Antillas, irrumpían como grupo dominante, robando mujeres, saqueando cosechas, asolando pueblos.

Los vikingos llegaron a la América del Norte antes que Cristóbal Colón, pero no regresaron para contar la historia. No soy partidario de atribuir a la conquista española únicamente el gran pecado de subordinar o someter a los pueblos antiguos. De hecho, como resultado posterior a ese acontecimiento, surgió un Nuevo Mundo de verdad, una nueva cultura, de la cual todos nosotros somos hijos.

La conquista no habría sido posible sin la participación de los pueblos indígenas, quienes se levantaban contra el dominio de su opresor y creyeron ingenuamente que en el recién llegado tendrían la fuerza vindicadora de sus derechos. Después fueron sometidos de igual forma.

Pero la evangelización consiguió realizar, hasta cierto punto, un mestizaje cultural, ideológico, material, étnico, que dio como resultado lo que hoy llamamos con el nombre de América, y que no sabemos cómo se llamó antes, porque estaba profusamente fraccionada.

¿A qué se debe la religiosidad heterogénea que se manifestó posteriormente en América? ¿Tuvo el catolicismo una expresión diferente en nuestro continente?

Después de Carlomagno, los reyes de Occidente necesitaron siempre la unción papal para reconocerse legítimos. Napoleón desafió al papa Pío VII, y en el acto de coronación, en el momento en que el pontífice iba a inclinarse a tomar la corona, la asió él, se la colocó a Josefina y después se la puso él mismo; es el que se atrevió a desafiarlo, e hizo venir al papa desde el Vaticano hasta París para pasar por semejante humillación. Jamás, en mil años, se había visto algo semejante. Hasta ese momento, todos los reyes tenían que ser coronados por el papa; buscaban esa legitimidad, porque el cristianismo era la fe de Occidente.

A partir del acontecimiento evangelizador, van a producirse sucesos y a desencadenarse sinergias completamente diferentes. En el propio Santo Domingo —el nombre simbólico que Cristóbal Colón le dio a esa isla donde se asentaría por vez primera fue La Española— surgen las grandes protestas: la primera fue de fray Antonio de Montesinos, que en su Sermón de Adviento hizo la gran crítica contra la encomienda y la explotación; una protesta violenta en nombre de la fe. La continuarán otros dominicos ilustres. Entre los juzgados moralmente durante la Pascua de Adviento de 1511, estaba Bartolomé de las Casas, quien luego, en Cuba, defendería a los indios, encomendados para ser evangelizados, no para ser inmisericordemente explotados.

Bartolomé de las Casas se convierte en el defensor a ultranza de las encomiendas, junto a Montesinos, Pedro de Rentería, y posteriormente otros, como Vasco de Quiroga (Tata Vasco), Juan de Zumárraga… Ellos desacralizaron el hecho conquistador e intentaron independizar fe e ideología del proceso de conquista, tratando de otorgarle a la fe su verdadero contenido.

Es cosa muy reveladora que se va a repetir a lo largo del tiempo muchas veces. No olvidemos que quien primero rompió la cadena de la subordinación a la monarquía en el continente americano, específicamente en México, en 1810, fue un teólogo, sacerdote rector de seminario, Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Patria mexicana. Su poderoso continuador fue precisamente otro sacerdote: José María Morelos. Y un tercero, el Benemérito de la Patria, el padre Mariano Matamoros.

En Cuba, el que “nos enseñó primero en pensar” fue precisamente Félix Varela, al decir de José de la Luz y Caballero. Varela fue el iniciador; el horizonte de las ideas emancipadoras y antiesclavistas está en él, al margen de la sangre derramada, del sacrificio de los precursores, del dolor de los esclavos, de los líderes ignotos nacidos de la propia esclavitud o de los indígenas, que lucharon ferozmente, desde Anacaona y Caonabo, hasta Hatuey, Guarina, y todavía, en el siglo XVIII, en el Perú, Túpac Catari y Túpac Amaru II. Quiere decir que hubo una gran rebeldía.

Muchos de estos rebeldes van a serlo también en nombre de que hay una contradicción entre colonia y emancipación, entre colonia y abolición de la esclavitud, entre colonia e ideal republicano, que va a ser todo un proceso liberador, en el cual siempre encontramos al sacerdocio católico y están presentes los cristianos.

En el sur de América, el padre Juan Pablo Vizcardo y Guzmán fue el gran peruano jesuita expulsado, ideólogo precursor de la independencia americana.

Cuando se proclama la soberanía de Venezuela y el gobernador y capitán general Vicente Emparan y Orbe intenta consultar al pueblo en un acto desesperado por mantener el dominio monárquico, es un canónigo chileno, José Cortés de Madariaga, quien, apostado detrás de Emparan, hace gestos con sus manos al auditorio, como diciendo: ‘de eso nada, aquí lo que hace falta es que se vayan’.

En las propias cortes de Cádiz, hace 200 años, cuando América estaba en llamas, lo más progresista de España se aglutina en esas cortes, y en su gran mayoría, eran sacerdotes. Por eso, la Constitución de Cádiz, que clama porque el rey se someta a la Constitución y por ser ciudadanos y no vasallos, no toca el tema religioso.

No olvidemos que Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria cubana, entra bajo palio en la iglesia de Bayamo; Bolívar recibe el reconocimiento por parte de la Iglesia rebelada, y también José de San Martín. No es una historia fácil; es una historia compleja.

En América surgió una nueva cultura, una civilización otra, fruto del encuentro que se manifestó en el humanismo, la literatura, el arte, en todo. Por ejemplo, la arquitectura, en los países conquistados, reflejaba un poco el efecto estético del conquistador sobre los conquistados y el efecto de los conquistados sobre el conquistador. En las misiones cristianas en Manila, donde se realiza arte para el Nuevo Mundo en marfiles, carey y otros elementos, las figuras humanas llevan rasgos orientales.

En el lago Titicaca he visto una gran iglesia levantada mediante el uso de monolitos que representan ídolos antiguos. Y junto al sagrario de la catedral de México —donde, por cierto, se casó José Martí—, está el Templo Mayor, que va emergiendo del fondo de la laguna, en la medida en que le fue retirado el peso de la ciudad colonial o virreinal.

Coexisten en América dos culturas que se van a unir en una sola: en el Inca Garcilaso de la Vega, en Sor Juana Inés de la Cruz… en nuestra propia sangre. Hay indígenas puros en el continente; sobre todo en el Alto Perú, en el Estado Plurinacional de Bolivia; en Venezuela, en la selva, los yanomani o “hijos de la Luna”; en Brasil; en México, en el istmo de Tehuantepec, en Chiapas… pero todos llevan el sello de la cristianización.

El Caribe se convirtió en un verdadero Mediterráneo americano. No podemos afirmar que España conquistó; España era múltiple, todavía permeada del mundo musulmán, judaizante. El monumento más bello, la mezquita catedral de Córdoba, es en un emblema de la interculturalidad, y en su interior encontramos la tumba del Inca Garcilaso de la Vega. Son símbolos de ese mundo.

La España que llegó a esta zona del mundo era múltiple; el África que vino, la América que hallaron, era múltiple. Y de todo eso se formó lo que Simón Bolívar definió en la Carta de Jamaica como una especie de pequeño género humano.

Cuba se declara constitucionalmente como un estado laico, pero ¿significa esa definición legal el no predominio de una religiosidad mixta?

Cuba ha resistido, está aquí, es una singularidad en el mundo; a mi juicio, no se parece a nada. Recorremos nuestros propios caminos, y aun de nuestros propios extravíos —como diría Martí— surge una experiencia que permite enrutar la nación desde su presente hacia el futuro.

En nuestro pasado aparecen fuentes y raíces cristianas que los papas en sus viajes han exaltado y que la nación ha reconocido, aunque constitucionalmente seamos un Estado laico. En nuestra Constitución uno de los más importantes resultados fue suscribir el derecho a la religiosidad personal, colectiva y al mismo tiempo pública, de los creyentes.

Cuba es un mosaico de expresiones religiosas, aunque los católicos practicantes constituyan una minoría, porque en su mayoría los cubanos que se llaman católicos lo son “a su manera”. Entiendo el catolicismo como el catolicismo sacramental, de quienes cumplen los preceptos y los sacramentos de la Iglesia y los observan, no es solamente por el bautismo —y hay muchísimos, una miríada de cubanos que ni siquiera están bautizados—; existen además diversas confesiones cristianas, que vienen del protestantismo tradicional.

El papa Juan Pablo II, en sus discursos en Alemania, puso en su lugar el papel de Martín Lutero y de la Reforma en la historia de la humanidad, que es innegable. Por nuestras propias relaciones históricas con los EE.UU., el protestantismo, que llegó allí con los puritanos en 1620, se implantó como una forma de fe religiosa. Por otra parte, toda una gran población cubana, fundamentalmente la que tiene su origen en África, ha heredado de sus padres, abuelos y ancestros una fe sincera; una fe que a veces es panteísta, fe en la naturaleza; que es animista y cree en ese mundo que comparten también en gran medida muchos españoles. En Galicia se cree en los espíritus de los muertos que conviven con las personas: la Santa Compaña; se habla de brujas o aparecidas en las lagunas. Existen lugares mágicos como San Andrés de Teixido, donde se dice que si no se va de vivo, se vuelve de muerto. Todo esto es una gran realidad que anima la religiosidad cubana.

Por otra parte, en el campo cubano, por el contacto habitual con el entorno, el campesino ha sido muy animista, proclive a reverenciar la naturaleza. En el valle de Viñales, por ejemplo, un grupo creía y cree todavía en algo tan antiguo como el valor purificador del agua, que era el principio de todas las cosas para Tales de Mileto en la Grecia Antigua.

Y dentro de los propios africanos, quienes como los españoles tenían distintas procedencias, se reconocen disímiles influencias religiosas. La Regla de Ocha es lo más extendido, lo que llamamos la santería, en la cual hay una asimilación, no táctica, sino sincera, por reconocimiento, por homologación, entre los santos católicos y las divinidades africanas. Así Santa Bárbara es Changó, Orula es San Francisco, Yemayá Olokun es la virgen de Regla, y eso es creído y acatado con fe sincera.

Desde el año 1714, la virgen de Regla, cuya primera imagen fuera tallada por San Agustín de Hipona, conocido como “el Africano”, es reverenciada por los africanos y por marineros hispanos y criollos en el puerto de La Habana, y su cofradía estaba formada por negros de nación zape, una de las tantas etnias africanas.

¿Qué decirte del culto a San Lázaro, que es Babalú Ayé? Lo más interesante es que en el santuario nacional de San Lázaro están las dos representaciones: el San Lázaro obispo y el Lázaro de las muletas y los perros que, por cierto, lo contemplé en Sevilla en un precioso mural del siglo XVII.

Ese Lázaro, el de la parábola de Jesús del rico epulón y el pobre Lázaro que quizá vivió Cristo como una experiencia real, transmitida en forma de parábola o discurso poético a sus seguidores, era representación de fe española y antigua.

¿Y qué decir de Ochún, la Virgen de la Caridad, de cuya aparición en el oriente del país celebramos el aniversario 400? Por cierto, en la fe popular la Virgen de la Caridad se muestra con el barco, y en la original de El Cobre no es así.

En todo momento se produce un sincretismo importante, tanto cultural como religioso, etnológico y etnográfico, que es determinante para poder realizar una interpretación verdadera de Cuba.

Reza la leyenda popular que la Virgen de la Caridad del Cobre apareció en 1612, flotando en aguas de la bahía de Nipe, ¿cómo nos explica usted el devenir de esa advocación mariana como Patrona de Cuba?

En México se dice que se puede no ser católico, pero no se puede dejar de ser guadalupano. Quiere decir que la fe en Tonantzín —como se le llama a la Virgen de Guadalupe por sincretismo con la divinidad azteca—, que no es ya la Guadalupe proveniente de la Extremadura española, se convierte en un símbolo nacional desde que el padre Hidalgo la toma como estandarte y la lleva cual bandera de la lucha por la independencia mexicana. Ella deviene algo entrañable para el pueblo mexicano y trasciende la religiosidad al convertirse en un signo de identidad. Es un retrato del país mestizo, porque aparece Tonantzín en la tilma del indígena Juan Diego. Todo un misterio.

Como fruto de la evangelización surgió una teología de América, con símbolos para América. He contemplado en el Vaticano, en el Tesoro de la Catedral de Milán —San Carlos y San Ambrosio, obispos de Milán, fueron muy venerados en Cuba: el cuartel general del Ejército era el de San Ambrosio, la fortaleza es la de San Carlos, el seminario es el de San Carlos y San Ambrosio, en Santiago de Cuba el club se llama San Carlos—, una mitra hecha con plumas de colibrí que nadie podía imaginar. Los papas nunca vistieron pontificales de tal belleza ni de tal extrañeza.

Ese deslumbramiento quizá viene del penacho de plumas de quetzal, únicas, que se encuentra en el museo de Viena y que es tan reclamado por los mexicanos. Se trata de un ofrecimiento de Moctezuma a Hernán Cortés, tratando de honrar a los recién llegados para que se fueran.

La Virgen de la Caridad es, a mi juicio, de un simbolismo muy poderoso allá en el horizonte de los tiempos, cuando la resistencia indígena todavía persevera y en las minas de cobre, en el oriente del país, trabajaban los esclavos del rey. En medio de un ciclón, en una de las bahías más grandes del mundo, los tres Juanes buscaban sal en las inmediaciones del que todavía se llama cayo de la Virgen, y en esos mares encontraron una imagen sobre las aguas, probablemente proveniente de un naufragio.

Fíjate que no se habla de la aparición; se habla del encuentro, del hallazgo. Entonces llevan esa imagen, al parecer identificada con un atributo en que se dice “Virgen de la Caridad” o “Yo soy la Virgen de la Caridad”, y ese culto mariano, que estaba ya en Santo Domingo, en México, en todo el Caribe y en el continente evangelizado, va a parar al hato indio de Barajagua, y va a ser llevada la imagen a las minas de El Cobre, después de un largo peregrinaje, y allí se detiene para la gloria de Cuba.

Es curioso que los barqueros fueran tres personas muy humildes: un negro, que aparece orando y por vez primera desempeña un papel protagónico en nuestra historia, si tenemos en cuenta el valor que supone la oración para todo hombre de fe de cualquier religión; un indígena, que lleva un remo, y el otro, al parecer un indígena españolizado, o quizá español de origen indígena, como aquel Velázquez de la familia de Diego Velázquez, criado en esa casa, quien se convirtió en el primer maestro, al que Cintio Vitier cita en su obra monumental Ese Sol del mundo moral.

Poseedores del idioma que unifica al pueblo cubano, el castellano, indio, español y africano navegan en una barca. Y nosotros somos una isla. La prefiguración es clara: en esa barca viaja lo que somos. Prescindiendo de alguno de los elementos que ahí están, dejamos de ser.

Esos tres barqueros llevan la imagen a las inmediaciones de las minas de cobre, y ella, al mismo tiempo, tiene el color del cobre. Es una virgen mestiza, de pelo negro y ojos oscuros. Es una virgen que con el tiempo se convertiría en símbolo de la rebeldía de los esclavos de El Cobre, que se levantan 80 años antes de la abolición de la servidumbre, y es reconocida su libertad por su epopeya; es la virgen de los sobrevivientes de las familias que llevan sangre indígena, y es también el culto del cubano.

Los españoles tenían los suyos: tenían a Santiago Apóstol, a la virgen del Pilar, que eran invocados inclusive en la lucha emancipadora. Carlos Manuel de Céspedes, en una de las últimas páginas de su diario, le cuenta a Ana de Quesada, su esposa, cómo ha perdido la Virgen de la Caridad que ella le había enviado y él llevaba atada al cuello.

Emilio Roig conservaba una estampa en la cual aparecía la Virgen de la Caridad también como patrona de los Voluntarios. Era una devoción tan popular, tan arraigada, que incluso se confrontaba políticamente entre unos y otros.

El Cobre tiene mucha simbología. En el santuario está la virgen de la Caridad que doña Lina Ruz envió a su hijo Fidel Castro para protegerlo en la lucha rebelde. Un hombre como Ernest Hemingway llevó la medalla del Premio Nobel y la colocó a sus pies. Y no era el escritor norteamericano precisamente un católico, pero la entrega a la virgen en un acto de amor al pueblo cubano. Al margen de ser católicos, protestantes, animistas, panteístas… todos llevamos en la sangre un reconocimiento a valores sin los cuales Cuba no sería Cuba, y uno de ellos, a mi juicio, es la Caridad del Cobre.

Texto tomado de la publicación: http://www.lajiribilla.cu

Magda Resik*Directora, conductora y guionista de espacios televisivos y radiales. Obtuvo el Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro, por la obra de toda una vida de trabajo en la prensa en Cuba. Licenciada en Periodismo en la Universidad de la Habana.

Es directora de Comunicación de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana y de la emisora Habana Radio. Colaboradora de revistas nacionales, como La Gaceta de Cuba, La Jiribilla, Opus Habana, Alma Mater, Cine Cubano y El Caimán Barbudo.

Ha publicado libros que resultan expresión de su vocación de periodista, entre los que se destacan: Cuba querida (1998), La luz sobre el espejo (1998) y Mamá yo quiero saber (1999).

Acreedora de varios lauros en el Concurso Nacional de Periodismo 26 de julio. Galardonada con el Premio de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro (2012) otorgado por el Ministerio de Cultura, por la preeminencia de su labor periodística, contribución a la orientación estética de la población y su labor en la promoción del Patrimonio Cultural cubano.

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Inversión extranjera en Cuba: cuando el tiempo apremia… Por: Lissett Izquierdo Ferrer y Venus Carrillo Ortega

"Por otro lado, considero que prevalece una percepción limitada en cuanto al tipo de asociación, aún se sigue pensando en inversiones con grandes corporaciones, y en la actualidad las pequeñas y medianas empresas son las que mantienen a flote la economía mundial".  Omar Everleny Pérez Villanueva, profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Foto: JR

“Por otro lado, considero que prevalece una percepción limitada en cuanto al tipo de asociación, aún se sigue pensando en inversiones con grandes corporaciones, y en la actualidad las pequeñas y medianas empresas son las que mantienen a flote la economía mundial”. Omar Everleny Pérez Villanueva, profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Foto: JR

Mucho ha dado de qué hablar en el último año la inversión extranjera en Cuba. La inauguración de los primeros 700 metros del puerto del Mariel, la aprobación y puesta en marcha de la Ley 118 y la presentación de la nueva cartera de negocios que ofrece la Isla a empresarios foráneos marcaron pautas en el período.

Y es que tras décadas de entender esa actividad como complemento a los esfuerzos nacionales, hoy el país caribeño está convencido del papel protagónico que debe tener la inyección de capital foráneo para dinamizar sectores claves de su economía.

No obstante, la información sobre esos importantes cambios se ha constreñido a la mera explicación de lo establecido en los marcos legales, y ha estado ausente de elementos noticiosos que permitan generar en la opinión pública esa percepción necesaria de que ya cobran vida, de que hay inversiones aprobadas y en ejecución. Sobre todo cuando Cuba persigue captar por esta vía más de dos mil millones de dólares, en aras de acelerar las moderadas tasas de crecimiento económico, como ha anunciado la máxima dirección del país.

En un intento por comprender lo que ha ocurrido con la inversión extranjera (IE) en la mayor de las Antillas, Cuba Contemporánea conversó con el Doctor en Ciencias Económicas Omar Everleny Pérez Villanueva, profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana.

¿Por qué actualizar la política y el marco regulatorio de la inversión extranjera en Cuba?

Históricamente, las tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto de Cuba han sido bajas e inferiores al promedio en la región. Para revertir esa tendencia, los índices de inversión extranjera requieren ser superiores al 20 o 25%, y no al 10% actual, inferior al promedio de la región.

Hoy el país no dispone de los ahorros internos suficientes para destinar al año dos mil millones de dólares adicionales al desarrollo, de ahí la necesidad de reconocer el papel protagónico que debe desempeñar la inversión extranjera, para acceder a los recursos externos y acelerar los ritmos de crecimiento económico. Flujos que permitirán, además, recapitalizar sectores afectados duramente por la crisis de los años 90 del siglo pasado y la depreciación sufrida con el tiempo.

¿Cómo se ha comportado esta actividad durante las últimas tres décadas?

El Decreto-ley 50 de 1982 fue la primera regulación que estableció la posibilidad de realizar negocios conjuntos entre empresas estatales cubanas y extranjeras. Con esa normativa, Cuba demostró estar convencida de que para incursionar y ser competitiva en el mercado internacional debía acceder a tecnologías foráneas, más allá de las oportunidades que ofrecían los países del campo socialista.

Sin embargo, esa intención no se materializó hasta finales de la década de los 80, cuando se produce aquí una mayor apertura a la inversión extranjera en el turismo y se crea la primera empresa mixta entre el grupo Cubanacán y la cadena española Meliá para la administración del hotel Sol Palmeras, en Varadero.

A partir de ese momento, las decisiones en relación con la IE cobraron un carácter más pragmático, según las urgencias de cada sector. Esto permitió que el número de negocios creciera gradualmente cada año, tendencia que se mantuvo hasta 2003, cuando llegaron a existir 403 empresas.

Luego de esta fecha, por diferentes motivos -entre los que destaca el crecimiento exponencial del intercambio con Venezuela, en relación con otros socios-, Cuba volvió a centralizar esa actividad. Al unísono, muchas empresas a las que se les había dado permiso para exportar no lo hicieron y algunos contratos establecidos por diez años se vencían. De ahí que el número de entidades con participación extranjera disminuyó considerablemente. De hecho, en la actualidad tales organizaciones no llegan a 200.

No obstante, vale resaltar como aspecto favorable que las grandes asociaciones con capitales foráneos en actividades como el turismo, la producción y comercialización de níquel, derivados del petróleo, ron y tabacos continuaron sus operaciones en el país.

Y si tuviéramos que hacer un balance hay más resultados positivos que negativos, pues donde ha existido capital extranjero la productividad ha aumentado. De hecho, el 50% de las exportaciones de bienes es realizado por empresas asociadas a aquel.

En comparación con la Ley 77 de 1995, ¿cuáles son las principales modificaciones que propone la 118 de 2014? ¿Se pudiera afirmar que hay un cambio en cómo se concibe la inversión extranjera en el territorio nacional?

La Ley 118, aprobada en marzo de 2014, tiene aspectos novedosos con respecto a la 77 de 1995, aunque en lo esencial no constituye una normativa completamente nueva. Lo importante es que intenta hacer más transparente el proceso, tiende a minimizar la discrecionalidad, establece incentivos fiscales, fechas de aprobación de los negocios, áreas priorizadas, y define los niveles de aprobación, entre otros.

Considero que llegó en buen momento. Los Lineamientos aprobados en abril de 2011 dejaron claro que realmente Cuba requiere de recursos externos para revitalizar su economía. Más allá de ser un complemento de los esfuerzos nacionales, hoy se le ha otorgado una nueva connotación a la IE, pues deviene elemento fundamental en el desarrollo de sectores claves.

No obstante, todavía existe discrecionalidad en determinados asuntos. La de 1995 no definía la estructura financiera entre las partes, pero sí se emitió un documento que establecía que la mayoría de las acciones debían corresponder al socio cubano, lo cual llevó a la “famosa relación” de 51% para Cuba y 49% para la parte extranjera. La 118 tampoco determina esa estructura de la empresa a constituir, aunque sí deja claro que las partes son las responsables de negociar y definir su nivel de participación en el proyecto.

Por otro lado, considero que prevalece una percepción limitada en cuanto al tipo de asociación, aún se sigue pensando en inversiones con grandes corporaciones, y en la actualidad las pequeñas y medianas empresas son las que mantienen a flote la economía mundial. Tampoco se puede restringir las asociaciones con figuras no estatales, y más cuando se ha anunciado que estas representarán en los próximos años el 40% de las personas activas en edad laboral en la Isla.

Según expertos, la nueva cartera de negocios de Cuba no logra dirigir intencionalmente la atención del capital foráneo hacia los intereses estratégicos de la nación. ¿Cuál es su opinión al respecto?

La cartera de negocios recoge, a mi juicio, los intereses particulares de los ministerios, sin una visión estratégica de lo que necesita el país. Es una suma de partes, no un diseño estructural de lo que pretendemos cambiar hacia el futuro. Por otro lado, aunque se ha dicho que las inversiones no solo corresponderán a los proyectos incluidos en el portafolio, la percepción que se da es esa.

Teniendo en cuenta los incentivos a la inversión extranjera que se ofrecen en países como Panamá, Costa Rica y República Dominicana, ¿cuáles son los atractivos de Cuba que puedan estimular los flujos de capital foráneo?

Si algo es válido resaltar es que existe una voluntad del Estado cubano de fomentar la participación de capital foráneo para revitalizar la economía. Sin embargo, no tenemos todo el tiempo para esperar a que las cosas puedan ser perfectas. Pensamos que somos el único país que puede atraer inversionistas. La región también está buscando capitales, e incluso con políticas más atractivas que las establecidas en Cuba.

Por ejemplo, Panamá no tiene ley de inversión extranjera y los empresarios foráneos cuentan con las mismas facilidades que los nacionales para crear una empresa, solo requieren declarar su constitución ante el Registro Público. A ello se añade la infraestructura portuaria y de conexión área existente para estimular la presencia de capitales foráneos.

República Dominicana, aunque no posee el nivel de escolarización de Cuba, dispone de un marco legal muy flexible y se encuentra en un área de igual atractivo.

Pero el caso más interesante en esta relación resulta Costa Rica, un país con condiciones similares a las de Cuba en cuanto a los niveles de escolaridad, salud, estabilidad política e incluso calidad del medio ambiente, y que tiene una privilegiada ubicación geográfica.

Esa nación centroamericana ha logrado, mediante una bien definida estrategia de desarrollo, insertarse en el mercado internacional con más de cuatro mil productos, resultado en el que contribuyó notablemente la captación de capitales extranjeros, sobre todo en el sector de la alta tecnología.

A mi juicio, el mayor incentivo de Cuba es su ubicación frente a un mercado potencial muy grande: Estados Unidos. Además, pone a disposición del inversionista la colaboración de centros de investigación científico-técnico y un capital humano altamente escolarizado, capaz de asimilar con rapidez las nuevas tecnologías.

A casi un año de aprobarse la Ley 118, ¿realmente ha generado un impacto en la comunidad empresarial mundial? ¿Considera usted que hay discrecionalidad informativa sobre el tema?

Es cierto que sí se percibe interés entre los inversionistas foráneos, pero nos hemos demorado en aprobar la primera inversión, o al menos hacerla pública, lo cual ha creado cierta incertidumbre. Fenómeno similar ha ocurrido desde la aprobación en octubre de 2013 del Decreto-Ley de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, enclave del cual solo se conoce la apertura de la terminal de contenedores.

A mi juicio, sí hay discrecionalidad en las informaciones que se brindan. En foros de negocios, encuentros empresariales y otros tipos de eventos, lo que se repite es la explicación del marco legal aprobado.

Para algunos el tiempo es ilimitado, pero no para la economía cubana. Este no es el primer intento en legislar regímenes especiales para incentivar la inversión extranjera en el país; los anteriores no tuvieron el éxito esperado. El momento ahora es distinto, no hay tiempo para cometer los mismos errores del pasado.

No basta con un documento legal, hay que trabajar, sin ceder soberanía, con transparencia, minimizar la discrecionalidad existente y no sólo pensar en los grandes negocios.

Texto tomado de la publicación: http://www.cubacontemporanea.com

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Eugenio Martínez: “No vamos a entregar el país al capital extranjero ni a la banca internacional”. Por: Javier Lezaola*

Eugenio Martínez. Embajador de Cuba en España. Foto: Joaquín  Gómez Sastre.

Eugenio Martínez. Embajador de Cuba en España. Foto: Joaquín Gómez Sastre.

Cuba y EEUU han decidido restablecer sus relaciones diplomáticas y abrir un proceso de negociación para normalizar esas relaciones, que estaban rotas desde 1961. Antes de poner fin a su visita oficial a Cantabria, el embajador de Cuba en España, Eugenio Martínez Enríquez, recibe a eldiario.es en el Centro Social Ítaca de Torrelavega.

¿Hasta dónde está dispuesta a llegar Cuba en sus negociaciones con Estados Unidos?

Como dijo el presidente cubano, nuestra voluntad de normalizar las relaciones con Estados Unidos es plena, los principales obstáculos a esa normalización están del lado norteamericano: el bloqueo, Guantánamo, los programas federales del Gobierno estadounidense para derrocar a mi Gobierno, las transmisiones de Televisión y Radio Martí hacia Cuba, las compensaciones por los daños humanos y económicos que ha causado el Gobierno de Estados Unidos a Cuba, la permanencia de Cuba en la ley de estados patrocinadores del terrorismo internacional, que es una gran mentira… Cuba tiene la mejor voluntad de discutir con Estados Unidos los pasos para avanzar en ese proceso de normalización, pero no tenemos ninguna intención de modificar aspectos de nuestro orden interno, como no exigimos que Estados Unidos lo haga del suyo. En este sentido, no renunciaremos a los principios que el pueblo cubano ha apoyado ni a la forma en la que nos hemos organizado en Cuba.

¿Este restablecimiento de las relaciones diplomáticas podría constituir un primer paso hacia el fin del bloqueo?

Es una decisión que va en esa dirección, pero no es el fin del bloqueo. El presidente de Estados Unidos tiene facultades para eliminar aspectos del bloqueo. Es potestad del Congreso eliminarlo totalmente, pero yo diría que él tiene potestades y facultades ilimitadas para desarmar el bloqueo y dejarlo en su caparazón.

¿Y no lo hace?

Y no lo ha hecho, vamos a decir. Desearíamos que lo hiciera, porque el presidente de Estados Unidos puede, mediante su facultad ejecutiva, ir eliminando áreas que hoy conforman un sistema de sanciones, que aplica Estados Unidos a Cuba, que tiene carácter extraterritorial, que afecta a la relación de Cuba con otros países.

Un sistema de sanciones que ha perjudicado seriamente al pueblo cubano y ha resultado ineficaz para los gobiernos de Estados Unidos.

El presidente Obama reconoció que el bloqueo le ha hecho daño al pueblo cubano, que el bloqueo no ha logrado los objetivos para los que fue creado y que iba a trabajar con el Congreso de Estados Unidos para eliminarlo. O sea que ya no solo lo dicen los cubanos; lo dice la comunidad internacional y lo dice el presidente de Estados Unidos.

¿Pero se están dando pasos efectivos para eliminarlo?

Es muy difícil por parte nuestra decir eso, porque nos falta información, pero sí puedo asegurar que hay un movimiento fuerte en el Congreso de Estados Unidos por eliminar el bloqueo. Por lo tanto, los cubanos somos optimistas, conscientes de que es un camino largo.

¿Estados Unidos podría haber asumido que el bloqueo no ha resultado eficaz y podría estar intentando doblegar a la revolución cubana de otra forma?

Sí, claro. Es uno de sus propósitos. De hecho, Estados Unidos ha dicho que cambia el instrumento, no la política. Estados Unidos ha dicho que no ha funcionado una política de intentar aislar a Cuba y de bloquearla y que intentará otra. Es un reto para Cuba, pero lo afrontamos. Cuba tiene relaciones con 189 países, Cuba comercia con los países con los que Estados Unidos no le impide hacerlo, tres millones de turistas visitan Cuba… Cuba está abierta al mundo y tenemos relaciones con todo el mundo, no le tememos a una relación con EEUU, como seguramente tendremos en el futuro próximo.

Hay quien dice que Raúl Castro es más pragmático que Fidel y que cuestiones como el restablecimiento de las relaciones diplomáticas o las recientes medidas de aperturismo económico no habrían sido posibles con Fidel Castro en la Jefatura del Estado.

No. Yo puedo asegurar que ambos presidentes respondieron a los momentos históricos en que se desempeñaron y si alguien hizo o dirigió transformaciones importantes en Cuba a lo largo de su Presidencia, hay que recordar al líder histórico de la revolución, Fidel Castro, que hizo las grandes transformaciones revolucionarias en Cuba. Por lo tanto, no es alguien de quien podamos dudar de su capacidad de dirigir procesos transformadores.

No creo que nadie ponga en duda la capacidad de Fidel, pero parece menos flexible que su hermano…

El periodo del mandato del presidente Raúl es un momento histórico que requiere estas transformaciones. El pueblo, que fue consultado entre 2006 y 2011 y se recogieron más de ocho millones de opiniones, apoyó y sugirió transformaciones que hoy estamos haciendo, acordes con los tiempos que vivimos. Y, como dijo Raúl en una ocasión, las decisiones fundamentales él se las ha consultado al líder de la revolución, por lo tanto, no hay entre esos dos hermanos una grieta, y creo que si hemos llegado aquí ha sido por la capacidad de ambos de dirigirnos y de recoger el sentir del pueblo cubano.

¿Pero cuál es el alcance real de las medidas de aperturismo económico de este momento histórico?

En los últimos tiempos, efectivamente se han introducido medidas que nosotros llamamos de actualización del modelo económico cubano, y es importante subrayar esto, porque las bases del sistema se mantienen: la planificación socialista, la propiedad estatal sobre los medios fundamentales de producción, evitar la concentración de riqueza en una gente que sea muy rica… Todo eso se ha mantenido. Por lo tanto, el sistema es el mismo, pero actualizado. ¿En qué hemos cambiado? Hay una convivencia de diferentes tipos de propiedad, que puede ser un aporte de esta nueva etapa de la Revolución cubana al socialismo, en el que haya propiedad cooperativa, pequeños trabajadores o trabajadores por cuenta propia, que ya son medio millón de cubanos. Por lo tanto, sí hay cambios, que obedecen a una nueva circunstancia histórica y creo que tienen que ver con eso: la forma de propiedad, la forma de gestión de propiedad, la modificación de la matriz energética en Cuba, que también se está haciendo, una ley de inversiones que elimina algunas ambigüedades y da más seguridad jurídica a la inversión extranjera. En fin, efectivamente hay cambios evidentes que nosotros hacemos para hacer un socialismo más eficiente, que sea próspero y sostenible.

Hablando de la inversión extranjera, usted acaba de reunirse con algunos empresarios de Cantabria. Supongo que esos y otros empresarios mirarán con buenos ojos esas medidas de aperturismo económico, porque verán ahí una oportunidad de negocio.

Hay una percepción de que Cuba se convierte en un destino de interés para la inversión extranjera, y nosotros no lo negamos, porque nosotros necesitamos la inversión extranjera. En Cantabria hemos encontrado empresarios interesados en invertir en Cuba o en comerciar con Cuba. Algunos ya tienen negocios y hemos venido justamente para facilitar su mayor integración con Cuba y actualizarla. Nosotros consideramos la inversión extranjera necesaria en los sectores que hemos priorizado y bajo las condiciones de que no vamos a entregar el país al capital extranjero ni a la banca internacional, que vamos a hacer una inversión que reúna los criterios que protejan el medio ambiente, que los beneficios, si bien los puede obtener el inversor extranjero, sean repartidos justamente con los cubanos y que satisfagan las necesidades crecientes de la población de Cuba.

Lo de no entregar el país al capital extranjero ni a la banca internacional es interesante. En Cuba no gobiernan los mercados, sus sistemas sanitario y educativo son un ejemplo para el mundo, no se producen desahucios, no existe la desnutrición infantil… ¿Cómo se articula el sistema electoral cubano para garantizar que no acaben gobernando esos poderes económicos a los que no ha elegido nadie, como ocurre en estados no muy lejanos?

Nosotros tenemos un sistema electoral diferente al de muchos países. El de Cuba no se basa en un sistema de múltiples partidos políticos que responden a diversos intereses en los que intervienen  lobbies económicos,  lobbies internacionales o incluso intereses ideológicos dispares. Es un partido que no postula a los candidatos que gobiernan, sino que traza directrices ideológicas y es una fuerza rectora nacional, y los candidatos ocupan cargos en el parlamento cubano y después en las instancias de gobierno en base a sus méritos personales. O sea, el pueblo, en asamblea popular, elige o propone a candidatos a integrar los órganos de poder en Cuba en base a los méritos alcanzados por estas personas, sus capacidades de dirección, de organización, de trabajo, y no en base a programas políticos, promesas electorales o al dinero que lo presente muchas más veces en la televisión, en un anuncio, etcétera. Es un sistema diferente, que requiere perfeccionamiento, que empieza desde la base a trabajar, que somete a los candidatos a elección y el ganador siempre tiene que ir en una boleta acompañado de otro, que tiene que ganar el cincuenta por ciento de los votos como mínimo para ser electo y que después en asamblea soberana elige a un Consejo de Estado que gobierna en nombre del pueblo que fue representado en esa Asamblea Nacional que es nuestro parlamento. Ese sistema debe ser perfeccionado –como ha dicho nuestro presidente, estamos en contra de la falsa unanimidad, debemos convivir con diferencias, debemos hacerlo más participativo y que se vaya a la profundidad de los problemas, que los ministros rindan cuentas a los diputados en esa Asamblea Nacional y que tengan más contacto directo con la población–, pero creemos que es el sistema que ha hecho a los cubanos libres y soberanos.

¿Qué siente cuando ciertos medios critican cuestiones como la presencia de Raúl Castro en el funeral de Nelson Mandela, sabiendo que la revolución cubana siempre ha sido el principal apoyo y referente de Mandela?

Con el funeral de Mandela pasó una cosa que yo creo que no es curiosa, pero es sintomática: los que se sorprendieron de que en ese funeral apenas hablaran cinco presidentes y uno de ellos fuera el presidente cubano lo hicieron porque desconocían o porque querían ignorar la presencia cubana en África, que fue la que logró la liberación de Mandela, la liberación de Namibia, la independencia de Angola y en definitiva la eliminación del  apartheid en Sudáfrica. Eso es un reconocimiento al pueblo cubano y, más que al pueblo cubano, a los dos mil cubanos que murieron en África luchando, no solo en Angola o en Namibia, sino en más de veinte países africanos. Y eso provocó de nuevo sorpresa. Mi sorpresa es que allí estuviera el presidente Obama, que no sé qué hizo por la liberación de Mandela. Mandela fue considerado terrorista en Estados Unidos.

Hasta poco antes de su muerte.

Hasta el último momento. Hubo países ahí que acudieron sonrientes al funeral del símbolo de la igualdad de los hombres, de la lucha por la libertad, y que sus países intentaron matar a Mandela –y evito mencionar nombres para evitar problemas diplomáticos–, y nosotros no, nosotros siempre apoyamos a Mandela, desde el primer momento, nunca lo consideramos un terrorista, siempre lo consideramos un luchador por una causa justa, como era eliminar el  apartheid, que finalmente se logró en Sudáfrica con el apoyo de Cuba, como fue reconocido por el pueblo sudafricano y la líder sudafricana que presentó a Raúl cuando fue a hablar, que nunca olvidaré que dijo “aquí, el representante del pueblo que liberó a Sudáfrica”.

En este sentido, junto a la soberanía, la sanidad y la educación, la solidaridad internacionalista es uno de los logros de los que más orgulloso se siente el pueblo cubano. Por ejemplo, el reconocimiento de la labor de Cuba en la lucha contra el ébola en África ha sido unánime. ¿Qué supone la solidaridad internacionalista para el pueblo cubano?

Es un deber de los cubanos. Fidel dijo que nosotros teníamos que saldar nuestra deuda con la humanidad, porque Cuba ha sido ayudada. Fue ayudada por España, fue ayudada por múltiples países. Y nosotros… Es lo mínimo que se puede hacer, es como un compromiso, es nuestro… Dentro de nuestro concepto de sistema político tiene que estar incorporada la solidaridad, porque el mundo no puede ser excesivamente competitivo y no solidario.

No hace mucho tiempo, salió a la luz el caso de un exiliado cubano que ansiaba volver a Cuba porque en España se quedó sin trabajo y lo desahuciaron. Y no debe de ser el único. ¿Hay más conciencia de que el sueño capitalista se torna en pesadilla cuando no tienes trabajo ni dinero?

Sí, estamos recibiendo con más frecuencia solicitudes de cubanos de regresar a Cuba o asistencia consular. Pasa en varios países y los cambios en Cuba favorecen también su inserción en nuestro país.

¿Cómo calificaría la relación de Cuba con España y con la Unión Europea?

Yo creo que las relaciones con España son buenas e intensas. Podría avanzarse más, pero han alcanzado un nivel en el que hemos podido administrar nuestras diferencias para evitar conflictos y hay buena relación. Tenemos comercio con casi todos los países de la Unión Europea, se avanza, logramos un acuerdo de cooperación y diálogo político y estamos conversando para avanzar, pero hay relaciones estables, fluidas y de buena comunicación.

Texto e imagen tomados de la publicación: http://www.eldiario.es

*Publica reportajes y otros artículos periodísticos en diversos medios impresos y digitales, como Vía52, Diagonal, Revista21 o Pikara Magazine. Ha sido redactor jefe de la revista Panorama de cine y redactor del diario Alerta, donde primero cubrió temas culturales y después información política.

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El placer de conocer otras culturas. Por: Irene Izquierdo

Zuleica Romay Guerra, presidenta del Instituto Cubano del Libro. Autora del libro: “Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad”, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2012. Foto: Juventud Rebelde.

Zuleica Romay Guerra, presidenta del Instituto Cubano del Libro. Autora del libro: “Elogio de la altea o las paradojas de la racialidad”, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2012. Foto: Juventud Rebelde.

Que la República de la India sea el invitado de honor esta vez, responde a la aspiración de que el evento continúe sirviendo para establecer un diálogo más estrecho con culturas y literaturas que no conocemos lo suficiente o que, al menos, no tienen una presencia sistemática en los catálogos editoriales cubanos.

Es esta la primera reflexión de Zuleica Romay, presidenta del Comité Organizador de la FIL 2015, que acaba de abrir sus puertas. Seguidamente explica:

“La oferta es de 28 títulos de y sobre la India, la mayoría de los cuales son de autores nacidos en algunos de sus pueblos. Tratamos de recuperar a los clásicos que, sobre todo en los años 80 y 70 del siglo pasado, se publicaron en Cuba, y de rescatar también la narrativa, debido a que en las antologías de cuentos, por lo general, el propio escritor indio tiene una mirada abarcadora hacia las diversas culturas que conforman el país”.

¿Por qué ese interés?

Tratamos de darle respuesta a la siguiente curiosidad: ¿Cómo es posible que haya un país que tenga 27 lenguas oficiales, cómo se vive allí, cómo dialogan esas culturas, cómo interactúan? Hemos tratado de darla a través de las antologías. Hay también algunos libros de autores muy conocidos, como pueden los de Rabindranath Tagore, Arundhati Roy y Mahatma Ghandi, cuyos textos se han publicado en Cuba, en algún momento, con mucho éxito.

“Por ejemplo de Historias de mis experimentos con la verdad, del propio Ghandi, decidimos hacer una reedición, porque cuando analizamos en los diferentes territorios del país, nos damos cuenta de que casi no existía.

Incorporamos cinco títulos de narrativa: una antología de cuentos y cuatro novelas, que tratan de reflejar a la India contemporánea –la de aquí y ahora-, con sus conflictos, con sus tensiones, por la convivencia y el diálogo entre diferentes etnias y religiones tradiciones.

“La publicación de los libros de la India contó con la participación de 10 editoriales cubanas. Hay textos concebidos para jóvenes, niños… La Editora Abril volvió a asumir el texto que tradicionalmente hace, dedicado a la cultura del país invitado de honor. En este caso no es un estuche, sino un solo libro, de un formato más bien grande, en el que expone diferentes aspectos culturales. Hay otro, que está a cargo de Ediciones La Luz: las cartas de Neru a su hija Indira –adolescente-; son misivas bellísimas -joyas literarias-, a la vez que un canto a los valores humanos, la sensibilidad, a lo más preciado que una persona –viva donde viva- debe tratar de tener, disfrutar y defender. Considero que es una oferta editorial que será del agrado de los lectores cubanos.

Siempre programan dedicatorias a distintas personalidades. ¿Será igual este año?

Aparentemente no; siempre hemos escogido efemérides literarias, patrias; ahora no es así de forma explícita. No obstante, como se ha divulgado, hay homenajes importantes, porque justo en 2015 hubiera cumplido 100 años Raúl Ferrer, significativo poeta, extraordinario pedagogo y promotor cultural. Por eso, en estos esfuerzos por enaltecer la labor del maestro en Cuba y por garantizar una elevación sistemática de los niveles de calidad del proceso docente educativo, interesa mucho enaltecer la figura de un pedagogo como él –quien fue también un gran escritor- para trabajar con los padres, los maestros, los niños.

“En 1915 se produjo la desaparición física de Carlos Juan Finlay. Recordarlo nos permite tratar de darle mayor protagonismo a los programas científicos. La Feria tiene un foro de las ciencias muy importante, que se distinguirá por un marcado acento en los temas de medio ambiente, como ha hecho en otras ediciones. Habrá, igualmente, un foro de Ciencias Sociales, un encuentro de historiadores, pero nos interesa trabajar la figura de Finlay por lo que hizo; primero, por su postura nacionalista, de defensa de una cultura que ya, en aquellos tiempos, estaba bastante fraguada. Y segundo, porque es una figura que no se puede ver solamente desde el plano científico, sino además, por lo que intentó hacer en cuanto la cultura. La verdadera cultura borra, por lo general, los límites entre  las ciencias y las letras, integra saberes y los pone a dialogar y Finlay, como científico –además un gran lector- es exponente de ese tipo de aprehensión, de acumulación cultural.

“En este 2015 se van a cumplir 120 años del suceso más relevante de nuestra última  guerra de independencia, la caída en combate de José Martí. Hay, además de una reedición intencional de varios libros trascendentes, comenzando por el Diario de Campaña y la Edad de Oro, que contribuirán a rendir ese homenaje. Hemos tratado de visibilizar a esa masa anónima de gente muy humilde, muchos descendientes de africanos esclavizados que integraron el Ejercito Libertador en la gesta del 95.

“A propósito, habrá un pequeño suceso editorial: la segunda edición cubana del Diario de Ricardo Batrel, mambí que peleó en la Guerra del 95 bajo las órdenes de Antonio Maceo. Fue un hombre de mirada muy crítica para los primeros años de la República y un enjuiciamiento fustigador sobre la masacre de los Independientes de Color. Su Diario de Guerra se publicó por primera y única vez, precisamente, en 1912, y más de un siglo después hacemos esa reedición, como parte de los esfuerzos por destacar un poco más todo lo que en el país se ha publicado durante muchos años, de la llamada literatura de campaña, que es la de los hombres y mujeres que hicieron la guerra.

“Otra importante conmemoración: el aniversario 50 de El socialismo y el hombre en Cuba, que sigue siendo hoy un texto revelador. Esta vez, a esas pequeñas ediciones de Abril, le pedimos al Doctor Fernando Martínez Heredia que le hiciera un prólogo, y ha desarrollado un panel acerca de la vigencia de ese libro medio siglo después. Lo acompañan la continuación –con los tomos III y IV- de El Che en la Revolución, con Orlando Borrego Díaz como compilador. El III son discursos y entrevistas de 1961 y el IV, solo discursos, entre 1962 y 1963.

“Y algo que no puede faltar, la conmemoración de los cuatro siglos de la publicación del segundo tomo de El Quijote de la Mancha. Lo vamos a celebrar con un panel en el que participarán varios cervantistas de diferentes países con un reconocimiento notable a los resultados de sus estudios sobre la obra de Miguel de Cervantes y Saavedra. La reedición de este libro se está haciendo en dos tomos. Se le une la nueva edición de El Quijote en versos, de Alexis Díaz Pimienta, libro que nos han pedido mucho. Conectamos esta efeméride, no solo la existencia del extraordinario libro, sino también a la influencia que el loco, soñador, inconforme, testarudo Quijote ha tenido, después en la literatura y la cultura de este lado del mundo. Una mirada al libro, al personaje y a los valores que él encarna.

Feria LibroSe habla de pérdida del hábito de leer; sin embargo, ustedes crecen en oferta. ¿Qué opina al respecto?

Ha habido preocupaciones en determinados sectores: los investigadores socioculturales, los críticos literarios, profesores y maestros por el visible descenso de los niveles de lectura. Tal hecho necesitamos interpretarlo en varios planos. Primero es el descenso general de un mundo donde las ya no solo se encuentran en soporte de papel, y es también el descenso de lectura de un mundo que ha empezado a tomar la lectura visual a una altura muy cercana a la letra en papel. Son las mismas personas que quizás ven más cine y no siempre es porque están más dedicados a pasatiempos lúdicos.

“Hoy estimar los niveles de lectura resulta un poco azaroso; tienes que coger una muestra relativamente pequeña y estudiar los hábitos de las personas,  evaluar qué tiempo emplean en cada actividad. Por ejemplo, nosotros, en una encuesta preliminar, aplicada en seis universidades del país, descubrimos –y hablo en estos términos, porque como trabajamos el soporte, pensamos que ese es el libro, y a veces para un editor, con un pensamiento un poco tradicional, el otro no es un libro-, que como media, los muchachos que estudian en la enseñanza superior, tienen el 70 por ciento de sus bibliografías digitales, y tiene sentido, porque si estás trabajando con una bibliografía actualizada, teniendo en cuenta las dificultades del país para importar libros, es normal que esa bibliografía reciente esté en ese soporte; primero, porque ellos la buscan, y porque es la que las autoridades universitarias pueden obtener en bibliotecas que desempeñan esa función de socialización del conocimiento de forma gratuita y distribuirla entre los estudiantes.

Considero que, aun cuando hay un evidente descenso, tenemos que seguir apostando a la diversidad, porque las personas, a lo largo de sus vidas, no solo van sedimentando determinadas costumbres, sino que en términos de consumo cultural van estableciendo sus propios cánones y consolidando determinadas preferencias.

¿Qué propuestas traen a la Feria en formato digital?

Nos interesa mucho y deseamos que el país, en la medida que desarrolla su economía, fomente un mercado de lectores en soporte digital. Hemos emprendido esta nueva variante productiva un poquito tarde. Hay editoriales que en eso nos llevan ventaja, como es el caso de la Capitán San Luis, con una labor muy destacada. En 2014, por primera vez en el Instituto Cubano del Libro, tuvimos dos planes editoriales, el de los libros de papel y el de los digitales, en el que nos propusimos la modesta cifra de 250 títulos.

“Si no está la producción de libros digitales en el sector editorial cubano y si no se fomenta un circuito distribuidor de soportes de lectura, el nivel de socialización de lectura en este soporte no alcanza el ritmo que precisan los niveles de escolarización de los ciudadanos. Porque hoy con la tableta, el reader y el kindle, pasa lo mismo que con la computadora hace 25 años. Si te la traen de afuera tienes, si no, no tienes, porque no hay un mercado para ello. Claro, hoy sería un poco difícil abrir una librería para vender tabletas, porque ¿dónde están los libros digitales?

En este momento estamos poniéndole empeño a incentivar que el sistema editorial cubano, en su conjunto, escale la producción de este tipo de libros, porque hay que fomentar  un mercado interno. El país va a lograr resultados de consumo-lector mucho más alto con menos inversión de recursos financieros, porque el mercado digital lo que demanda es mano de obra y electricidad, no requiere materias primas, ni materiales. Va a ser para el país mucho más fácil que los sectores de la Educación, Cultura y la Informática trabajen de conjunto para fomentar el mercado de productos del conocimiento en soporte digital, Cuba está culturalmente preparada para eso; lo que hace falta es la voluntad de avanzar en este sentido.

¿Pudiera referirse a las personalidades invitadas a la Feria?

Van a estar con nosotros Horacio González, director de la Biblioteca Nacional de Argentina Jorge Coscia, exsecretario de Cultura de ese hermano país, y viene con una novela bellísima sobre Juan Domingo Perón y Evita; Stella Calloni, con una magnífica biografía de Evo Morales. De Colombia vamos a tener a dos escritores de la nueva hornada, muy leídos y difundidos internacionalmente, Santiago Gamboa y  Daniel Ferreira, quien hace dos años ganó el Premio Alba Narrativa de novela; de España, Andrés Sorel, Carlo Frabetti y José María Reyes Cano; de Italia, amigos conocidos, entre los que se incluyen Gianni Vattimo y Paola Laura Gorla, Luciano Vasapollo, con un libro muy interesante sobre la crisis del sistema político y económico diseñado en la Vieja Europa. De México, por cuarto año,  Sergio Pitol, y un pintor radicado en Guajaca, Francisco Benjamín Toledo López, uno de los más importantes promotores culturales de la tierra azteca. Presidirá el Premio A Contracorriente Luis Brito

Olga Portuondo y Leonardo Acosta son los nombres que ocupan el espacio de las personalidades a quienes se les dedica la Feria.  ¿Pudiera referirse a ellos?

Dice Orlando Bistel, presidente del Instituto de la Música, que Leonardo Acosta el virtuosismo en la interpretación con la capacidad intelectual de la investigación y el análisis musicológico, porque no es fácil brillar y exhibir  un gran talento en el análisis, la investigación y la ejecución. En 2006 ganó el Premio Nacional de Literatura y, recientemente, el de la Música.  Y durante la Feria todos tendremos la oportunidad ideal para apreciar cómo la música y la literatura andan del brazo todo el tiempo.

“El  coloquio homenaje a Leonardo Acosta será en la Casa de las Américas, institución a la que está muy vinculado, por la que siente un gran cariño y que es una de las primeras en Cuba  que logró concebir proyectos en los que todas las manifestaciones culturales dialogaran entre sí. El tributo –muy justo- devendrá evento académico sobre su obra  y finalizará con un concierto. Ocho de sus títulos más representativos se venden en la Feria.

“Olga también tiene dos premios nacionales; el de Historia y el de Ciencias Sociales y Humanísticas; estamos hablando de dos personas que exhiben, por la obra de sus vidas, talento sobresaliente en más de un ámbito de la creación.  Empezó siendo lo que en algún momento la Academia más ortodoxa llamó historiadora local. Antes de que la Academia reconociera que en un pequeño pueblo habita el mundo, los estudios de historia local eran minimizados, al extremo de que el  especialista que los realizaba siempre tenía el apellido “local” o “de tal lugar”. Ella comenzó viendo el mundo  a través del estudio minucioso de la historia social y cultural de la región oriental, y ha ido, sin que esa deje de ser su principal ocupación –la mirada hacia el lugar específico donde ocurren determinados procesos, el rescate de figuras olvidadas, de la historia y la cultura cubanas- estableciendo también un canon dentro de ese tipo de creación historiográfica. Por eso me parece tan justo que se le dedique la Feria.

“Los libros de la Dra. Portuondo que publicados -10 en total- dan muestra de ese tipo de inquietudes que ella tiene. Es una de las cientistas sociales cubanas que ha tratado de analizar los temas asociados a la racialidad y a las relaciones  interraciales en Cuba, teniendo como sustrato, como punto de partida la esclavitud, pero reflejando los aportes  a la identidad del cubano; es decir, conecta muy bien el trauma de la esclavitud, la participación de África en la forja de la cultura con las manifestaciones identitarias de esa historia. Entre sus libros encontrarán algunos que son joyas en ese tipo de investigación.

¿De la India, además de literatura, qué pueden encontrar los asistentes a la Feria?

Las manifestaciones de una cultura en la que no se pueden definir ni el principio ni el fin; en primer lugar, por su antigüedad e inmensidad, y en segundo, por la manera de manifestarse. A diferencia de nosotros los cubanos, que a veces ponemos en un nivel más alto la tradición cultural letrada, con ellos vemos manifestaciones en las que el cuidado del detalle, el respeto a la tradición son tan relevantes que están al nivel de cualquier obra maestra, lo mismo en culinaria, que en la artesanía  y la danza o la música. Será un deleite para el público cubano, en especial el habanero. Va a ser una fiesta el diálogo con esas culturas.

Texto tomado de la publicación: http://www.bohemia.cu

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Cuba: Política Imperial y democracia. Entrevista a Alejandro Castro Espín. Por: Iasonas Pipinis Velasco

Alejandro castro Espín. Autor del libro: "Imperio del terror". (Editorial Capitán San Luis, 2009) La Habana, Cuba.

Alejandro Castro Espín. Autor del libro: “Imperio del terror”. (Editorial Capitán San Luis, 2009) La Habana, Cuba.

Alejandro Castro Espín, Doctor en Ciencias Políticas e investigador social comparte abiertamente sus consideraciones acerca del restablecimiento de las relaciones de Cuba-Estados Unidos, explica cómo funciona la democracia participativa cubana y ofrece su percepción sobre el futuro de Cuba.

Durante la primera quincena de enero se presentó en Atenas la segunda edición europea del libro “El Imperio del Terror”, del Doctor en Ciencias Políticas, Máster en Relaciones Internacionales e investigador cubano Alejandro Castro Espín (La Habana 1965), publicada en Cuba en su versión original en el 2009. La edición griega con el título “El precio del poder y el imperio del terror” realizada por la editorial New Star, fue precedida por las publicaciones en idioma ruso y árabe, con excelente acogida tanto en la Federación Rusa (octubre de 2012) como en Líbano (enero de 2012). La obra traducida al idioma chino y francés se presentará próximamente.

La temática abordada con profundo rigor en el libro es resultado de la investigación y el análisis realizado por su autor, en más de dos décadas de estudio acerca del ideario de las elites de poder que han conducido los hilos de la política imperial de EE.UU. desde su surgimiento como nación y sus proyecciones geopolíticas en el siglo XXI. Explica los fundamentos históricos y las bases científicas que constituyen la esencia del imperialismo, con la Doctrina de la Seguridad Nacional como eje principal de su agresiva política exterior.

La exitosa presentación del libro en Grecia se realizó gracias a los esfuerzos del Movimiento de Solidaridad con Cuba en esa nación.

Resumen Latinoamericano tuvo acceso a las entrevistas que diversos medios de comunicación realizaron al autor.

Por la importancia de sus conceptos en la actual coyuntura, damos a conocer la transcripción de la entrevista del periodista peruano-griego Iasonas Pipinis Velasco realizada en Acrópolis el 16/01/2015.

¿Es la primera vez que usted visita Acrópolis?

Bueno, es la primera vez que visito Grecia y era un viejo anhelo que se está haciendo posible gracias a la solidaridad con mi pueblo, porque estoy aquí invitado por la solidaridad, sin gastarle ni un centavo al Estado cubano, lógicamente, no lo haría, y solamente por ese detalle quiero hacerlo patente aquí, vine invitado por ellos y ha sido una visita excelente, hemos podido intercambiar con el pueblo griego de manera cercana en los barrios, en las localidades y lo que hemos descubierto aquí es un gran aprecio por Cuba, un gran respeto y admiración por Fidel y por Raúl.

En todos los encuentros sostenidos, hemos tenido la oportunidad de agradecerle al pueblo griego la solidaridad con mi país en más de 50 años de enfrentamiento al Imperio norteamericano y en una circunstancia como esta en la que por primera vez en cincuenta años el presidente de Estados Unidos Barack Obama reconoció el error que habían cometido los diez presidentes que le antecedieron en los últimos 50 años, diciendo que había sido una política errada, fracasada y que había que cambiarla; ha sido un momento, muy significativo viajar a este país en estas circunstancias.

Vemos que están cambiando muchas cosas en Cuba, referentes a las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. ¿Cuál cree que será el futuro de Cuba?

El futuro de Cuba es el que se ha ganado un país que ha resistido más de cincuenta años al imperio más poderoso sobre la tierra. Que la resistencia de su pueblo marcó este triunfo, este éxito que estamos hoy asistiendo desde el punto de vista de la política internacional, o sea estoy diciendo que el pueblo cubano junto con la solidaridad internacional, derrotaron una posición imperial en pleno siglo XXI, y ha demostrado  los potenciales que tiene una nación, que si bien en más de 50 años con ese férreo bloqueo, con esas medidas, con permanentes agresiones de todo tipo, incluyendo el terrorismo de Estado contra Cuba desde ese país, pues en las nuevas circunstancias tenemos la convicción absoluta que avanzaremos mucho más de lo que hemos avanzado.

Porque como se conoce, mi país ha avanzado mucho con relación a todos los parámetros de desarrollo social y tiene índices comparables con países del primer mundo, pensamos que sin esta carga onerosa del bloqueo, pues avanzaremos mucho más y llegaremos a construir el  socialismo próspero y sustentable que estamos aspirando a construir, que ha sido la voluntad del pueblo cubano, expresada en el último Congreso del Partido, pero que tuvo un proceso previo de consulta popular de más de 8 millones de cubanos, que se pronunciaron y apoyaron los Lineamientos de política económica y social del Partido y la Revolución y que después fueron consagrados por la Asamblea Nacional como máximo órgano del poder del Estado en Cuba y hoy son los Lineamientos estratégicos de la nación para alcanzar ese socialismo próspero y sostenible al que aspiramos.

Se sostuvo insistentemente que tras la  muerte de Hugo Chávez, en América Latina podrían producirse cambios involutivos. O sea, que el socialismo que se aplicó en Venezuela y en otros países como Bolivia o Ecuador, podría desaparecer y también afectar a Cuba.

El análisis nuestro es totalmente inverso a ese, porque la lógica de la historia lo enseña. Los países de los que hablas, vivieron épocas de capitalismo cruel y despiadado donde prácticamente los trabajadores, las grandes masas de la población, se vieron afectadas de manera severa en sus condiciones de vida, en la precariedad del empleo, en sus condiciones de subsistencia. Donde el desempleo se fue apropiando cada vez más del espacio político como elemento de mayor peso, que ha incidido sobre todo en la evolución de la situación social en esos países y de la posición que han ido asumiendo diversos sectores, que si bien no es política netamente, o sea, no han sido movimientos políticos, sino movimientos sociales.

Si vamos a hablar de lo más reciente, de los movimientos de los indignados en varios países del mundo, incluyendo los de Europa, son movimientos sociales, pero que poco a poco van a devenir en movimientos políticos, en la medida en que han perdido credibilidad los partidos burgueses tradicionales, los que han tenido el peso político principal en la mayoría de los países de América Latina y de Europa en los últimos 50 ó 60 años. Lo más significativo es que estos países que mencionaste, los que hoy constituyen el núcleo del Alba: Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, rompiendo con el orden injusto que habían impuesto las políticas de ajuste neoliberales promovidas por Washington y las potencias occidentales, ya tienen un desenvolvimiento económico muy favorable y social.

Países que han dado un salto tremendo, nada más rechazando las políticas de ajuste neoliberales, haciendo un planteamiento desde una perspectiva social, no se ha defendido de modo alguno el capital, que es lo que defiende el neoliberalismo y la no injerencia del Estado. Al contrario, han buscado las políticas sociales, primero desde los movimientos políticos y después, cuando han adquirido el poder estos movimientos políticos han asumido como política de Estado, una política social. Varios de ellos con organización socialista, como es el caso por ejemplo de Bolivia o de Ecuador, donde los resultados son significativos. Si hablamos de Venezuela: ¿qué era ese país antes  después de Chávez?

¿Usted cree que el capitalismo jamás ha de aplicarse en Cuba?

No, es que en Cuba se aplicó un capitalismo feroz, 60 años de capitalismo, que llevó a la nación a las situaciones sociales más precarias, a un proceso de dominación en todos los terrenos.

¿Piensa que en el futuro sería imposible una involución en ese sentido?

Totalmente, porque es un pueblo que vivió eso, es un pueblo que sufrió, y lo sufrió de manera muy cruenta, no sólo en el orden social, en el orden económico, en el orden político, sino también en el tema de la represión. La represión simple y llanamente, que fue a lo que acudió el imperio norteamericano cuando empezó a perder protagonismo en América Latina: lo que se dio con las dictaduras militares.

Tenemos un caso, por ejemplo, como es el del Premio Nobel de la Paz, Kissinger conocido intelectual norteamericano que fuera asesor de Seguridad Nacional del presidente Nixon, que después fuera Secretario de Estado también, y que se le dio el Premio Nobel de la Paz por haber jugado un papel en el restablecimiento de las relaciones de Estados Unidos con China, y sin embargo, fue uno de los que más estimuló todas las acciones de guerra encubierta contra Cuba y asesinatos políticos. Son las contradicciones que no son entendibles.

Por eso Cuba no podrá volver al capitalismo, porque conoce todas esas experiencias funestas y lo que han generado para América Latina y para el mundo. También conoce experiencias positivas exitosas de socialismo, no sólo en nuestro entorno geográfico. Así estamos viendo a China, que es la primera economía mundial, o sea, la primera en términos de desarrollo. La economía norteamericana sigue siendo superior en términos de Producto Interno Bruto, pero es una economía quebrada.

Estados Unidos es el país más endeudado del mundo. Tiene casi 17 millones de millones de dólares de deuda con el resto del mundo. Entonces vive del ahorro del planeta, del ahorro del pueblo griego, español, o francés.

Todos los países que guardan sus monedas de reserva en los bancos en dólares están financiando la economía norteamericana, y por eso el ciudadano norteamericano medio consume dos veces y medio sus ingresos. ¿Cómo se entiende eso? ¿Cómo una sociedad puede prosperar así? Solamente porque tiene la máquina de imprimir monedas. Cuando la situación económica es difícil, como ha pasado en los últimos eventos depresivos, el más reciente, el verano del 2008, la crisis financiera que después devino en crisis económica, se resolvió emitiendo monedas.

Ese es el negocio, el privilegio que le otorgó la famosa conferencia de Bretton Woods en el año 1944, cuando Estados Unidos emerge como la superpotencia después de que Europa y el resto del mundo, sobre todo Europa, está colapsada de la guerra. Básicamente con el financiamiento de toda la economía de guerra, emergió como gran potencia y lógicamente después se mantuvo como superpotencia.

Allí está la historia de la guerra fría, sin entrar en detalles. Hoy entendemos que es una potencia que va en declive desde ese punto de vista y vemos otra, que es el caso de China, una potencia económica que va  en ascenso, en puro avance.

Muchos políticos en Estados Unidos dicen que el bloqueo contra Cuba tiene que continuar, “porque Cuba no celebra elecciones”.

Es muy interesante que me hagas esa pregunta aquí en la cuna de la democracia occidental, viendo el Partenón como fondo de este encuentro.

Como sabes, antes surgió en las ciudades estados del actual territorio de Grecia ese concepto moderno de democracia, que partía de una sociedad en la que había 30 mil ciudadanos que tenían derechos, y había 300 mil que eran entre esclavos y ciudadanos sin derechos que vivían en este territorio. Entonces esa era la democracia occidental, los ciudadanos tenían la prerrogativa de ejercer los derechos civiles y políticos, pero los demás no tenían ninguno. Eran esclavos a los que básicamente ni siquiera se les pagaba, simple y llanamente vivían por un plato de comida y aparte sometidos a la represión brutal de una democracia que se imponía sobre la base de la fuerza, del poder económico de las élites del poder, que al final decidían esa democracia.

Después vino la evolución de la democracia en el mundo y tomaron como referencia esta experiencia griega.

Esa es la evolución del concepto de democracia que después cuando surge, cuando la burguesía la siente en Europa, sobre todo a partir de pensadores como John Locke o Charles Louis de Secondat, conocido  con el nombre del Barón de Montesquieu, que es el que plantea o esboza las nuevas visiones políticas revolucionarias, porque la burguesía en ese entonces fue revolucionaria, considerando que había un régimen feudal prevaleciente en Europa en condiciones de mucha precariedad. Los ciervos tenían un poco más de prerrogativas que los esclavos, pero con relación a la burguesía naciente, vieron en ese régimen social que no le convenía, sobre todo al desarrollo del capital, que era el fin de esa burguesía naciente. Estamos hablando en la Europa de la etapa de la ilustración, del desarrollo de la ciencia, de las artes, que empiezan a tomar fuerza, sobre todo a partir del siglo XV, XVI, XVII, y  coincide inclusive con el descubrimiento y la conquista por los europeos de América.

América no había que descubrirla, porque simple y llanamente América tenía a los indoamericanos, tenía a las personas que ya vivían allí, los originarios de la región que venían de sociedades muy desarrolladas: los incas, los aztecas, los mayas. Tenían realmente sociedades desarrolladas, pero llegó la visión europeísta, la conquista devino entonces en una fuente supuestamente de avance y de crecimiento para la Europa medieval  y en esas circunstancias estas nuevas corrientes revolucionarias burguesas plantean una nueva perspectiva de democracia. Vamos a decir que intentan perfeccionar la democracia griega, y entonces se imponen la distribución de  poderes de Montesquieu, la separación de poderes entre ejecutivo, legislativo y judicial, a fin de buscar los balances y las contrapartidas necesarias para lograr que fuera efectivo el ejercicio del gobierno, el ejercicio de la democracia y que representara a los gobernados.

Ahora ¿eso pasó en la realidad?, ¿en la democracia burguesa fue realmente el ejercicio popular el que prevaleció? Se puede decir que en el siglo XXI esa democracia se intentó poner como referente la democracia norteamericana como la última y más acabada de las democracias, después de las experiencias europeas. Te voy a decir mi punto de vista sobre esa democracia que hoy vemos en estos países.

¿Podemos decir que las monarquías constitucionales europeas, esas que están en España o en Bélgica o en Inglaterra son democráticas? Esas que tienen cámaras superiores como la Cámara de los Lores en Inglaterra, que siguen representando todavía a la nobleza feudal inglesa en términos de atributos por encima de los representantes de las regiones, que son al final los representantes supuestamente electos por la población.

Entonces existen muchos mecanismos para preservar el poder de las clases pudientes, de las clases burguesas por encima de los poderes y los derechos del resto de la sociedad. Es una realidad. Eso se expresa de diversas maneras.

¿Cómo es posible que pueda ser un proceso democrático cuando se basa en el empleo del dinero? Si hay dinero entonces puede ser electo un senador o un representante. ¿Tú sabes cuánto cuesta ser electo un presidente en Estados Unidos? Las cifras record ya se han ido alcanzando, miles de millones, 2 mil, 3 mil, 4 mil millones, es lo que cuesta una campaña presidencial. ¿Cuánto cuesta la campaña de un senador? 80 o 90 millones de dólares o de un representante, 40 o 50 millones. ¿Eso es democracia realmente?

La experiencia cubana

Entonces nosotros hemos estado haciendo la experiencia cubana, que entendemos es la nuestra, no es que sea perfecta, pero ha sido ante todo contando con el pueblo de verdad, yendo a los orígenes de la verdadera democracia, que es la democracia que representa a los humildes, a los desposeídos, aquellos que son la inmensa mayoría de la población, aquellos que tienen el peso principal de la carga de la sociedad en cuanto al sentido de la producción, del sostenimiento de la producción de bienes y de servicios. No son los que viven de la especulación financiera.

¿Cómo hoy está estructurada la economía mundial? ¿Qué peso tiene hoy la especulación financiera en el desenvolvimiento económico del mundo? ¿Qué incidencia tiene en las crisis financieras que se han ido desatando cada vez con mayor severidad y ha afectado la mayor parte de los países del mundo?  El gran capital financiero, que ya no sólo es de un país, es transnacional, por eso responde a élites de poder y cuando hablo de élites de poder imperial en Estados Unidos, no me estoy refiriendo en modo alguno al pueblo norteamericano, ese pueblo noble, ese pueblo que siempre se ha movido por razones humanas, muchas veces ha estado dispuesto a entregar su sangre por ayudar a una causa justa, que ayudó contra el fascismo en alguna medida. Participaron  cientos de miles de norteamericanos en la lucha contra el fascismo en Europa o en otras causas.

Hay muchas personas muy buenas, y el pueblo cubano conoce al pueblo norteamericano, tuvimos expresiones de solidaridad del pueblo norteamericano en todas las etapas de la gesta independentistas del pueblo cubano.

Decíamos entonces que ese gran capital transnacional, en el que el gran capital norteamericano tiene un peso prominente, sobre todo por los flujos de capitales que maneja, es el que al final paga a los políticos que asumen el poder en ese país y en los países de occidente. ¿Qué Partido obrero, popular, campesino, puede pagar 80 o 90 millones de dólares por elegir a un senador, o 4 mil millones para elegir a un presidente? Solamente el gran capital puede pagar eso.

Por eso decimos que la democracia burguesa, tal y como se presenta, ha ido evolucionando en los últimos años en la democracia del dinero, y el dinero no es la expresión del sentido del soberano, que es el pueblo, el pueblo es el que tiene que decidir. La democracia cubana, es una democracia participativa, esa es la diferencia entre la democracia representativa burguesa y la democracia participativa cubana. Es una democracia en la que todo se le consulta al pueblo, es una democracia en la que cada aspecto que tiene decisión importante, que en la vida de la sociedad, del pueblo tiene impacto, se consulta.

En Cuba, pese a que hemos vivido los momentos más difíciles, no han existido políticas de ajuste neoliberales.

No he hablado con una sola persona en esta visita que no tenga opiniones muy serias sobre lo que están viviendo, que es el capitalismo moderno en Europa y la crisis general que ha provocado y la situación de precariedad social y de pobreza que ha generado. Hay un dato: más de la mitad de los jóvenes que están hoy en la poderosa Unión Europea no tienen trabajo.

¿Cómo se explica eso, cómo se le puede explicar eso a una familia que trabaja, que produce bienes y servicios? Los que producen el aceite de oliva que es una fuente de alimento principal en varios países europeos, que trabajan humildemente en la tierra, con un gran esfuerzo, y que sus poquitos recursos que tenían guardados en los bancos se le han hecho polvo. Esto ocurre debido a la inflación, a las políticas de ajustes. Simple y llanamente se ha depreciado sus pocas posesiones, han perdido sus propiedades, han perdido sus viviendas.

Nosotros tenemos mucha fe y mucha confianza en la democracia cubana, en la que hemos experimentado y repito, no decimos que es la mejor, no decimos que es el referente de nadie, es la nuestra. A nosotros nos ha funcionado y la mayor evidencia de ello es que hay una Revolución después de más de medio siglo enfrentando al imperio más poderoso, eso no ha pasado muchas veces en la historia.

Hay que decirlo así, nosotros tenemos la posición de total respeto por la historia, tenemos respeto por todas las experiencias de todos los países y nosotros tenemos la nuestra, pero lo cierto es que si la Revolución cubana no hubiese sido una gran democracia no hubiese subsistido ni un día en esa circunstancia.

Eso es posible con la consulta popular, con el intercambio con el pueblo. El ejemplo más reciente es cuando se discutieron en el último congreso del Partido Comunista de Cuba los Lineamientos de política económica y social que iban a trazar la dirección estratégica del país en los próximos años, para alcanzar ese socialismo próspero y sostenible que estamos aspirando. Eso fue discutido con toda la población.

En Cuba somos 11 millones de cubanos y alrededor de 8,7 millones participaron en los intercambios sobre esas proyecciones, para dar opiniones, criterios. Esas opiniones y criterios fueron tenidos en cuenta.

¿Si se dieran elecciones se pone fin al bloqueo contra Cuba?, ¿se podrían realizar elecciones en Cuba? Porque dicen que no se celebran elecciones, y que existe también el bloqueo contra Cuba.

Te das cuenta que es un contrasentido. El argumento de la agresión a un país para imponerle un sistema político que además es precario, que no ha dado ningún resultado, es un contrasentido. Entonces, el argumento es yo te bloqueo, porque tú no haces elecciones directas. Te estoy diciendo que más directas las nuestras no pueden ser y te las explico para que las conozcas y aparte son importantes para romper el estigma que ha creado justamente el imperialismo norteamericano y sus aliados con relación al sistema político cubano, eso hay que romperlo.

Tú mismo tienes una percepción no directa, no conoces los detalles y puedes pensar que no hay elecciones directas en Cuba. Sí, son directas y tú compáralas con la de los Estados Unidos o con el país que tú desees.

En Cuba la elección de los poderes del Estado emana del pueblo, primero de la reunión de los ciudadanos en la base. En Cuba se le dicen cuadras digamos a las cuadriculas de una  ciudad que son 100 por 100 metros, este es el término. Varias cuadras de vecinos que viven en un mismo lugar se reúnen en asambleas, eso está dispuesto por Ley, esos vecinos de manera libre escogen entre los propios vecinos quienes lo pueden representar, por sus atributos, porque son gente trabajadora, porque son gente buena, porque son gente limpia, pero no porque tienen dinero.

Lo más importante, es que los candidatos no son postulados por ningún partido, los postula el pueblo, no es como sucede hoy en la democracia burguesa que son los partidos políticos que hacen la lista de nominación. No, el pueblo que a nivel de base en una asamblea de vecinos sin que medie ningún centavo, se escoge,…mira este es el que más nos representa y siempre tiene que haber como mínimo dos candidatos y tantos como el pueblo proponga. Después, por elección popular es escogido el que queda, que lo llamamos delegado de circunscripción, y después se reúnen entre ellos y conforman lo que es la  Asamblea Municipal. Vamos a decir: un estadio superior político-administrativo, la Asamblea Municipal del Poder Popular, y esos electos por el pueblo conforman esa Asamblea y esa Asamblea es la que escoge los poderes del nivel municipal.

Se seleccionan todos los electos por el pueblo, quienes lo pueden representar a nivel de municipio. Así mismo pasa a nivel de provincia y cuando llega a nivel de nación se conforma la Asamblea Nacional del Poder Popular, por elección popular, en las que están nominadas todas las personas que el pueblo considere que tienen los atributos, el prestigio y la autoridad para poderlos gobernar.

La Asamblea Nacional elige los poderes superiores del Estado que es el Consejo de Estado, y el Consejo de Estado elige a los que dirigen la sociedad, al Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, a los Vicepresidentes del Consejo de Estado y de Ministros, esa es la máxima instancia del Estado que nombra el Gobierno, a partir de los electos por el pueblo que han sido electos en diversos niveles, porque vienen desde la base todos esos cargos que son electos a nivel nacional.

El Presidente del país, tiene que ser nominado en la base, en un municipio, no es que allá arriba se pone en una lista como ocurre en otros países. En la democracia burguesa los partidos introducen en su lista a cualquiera. Esa misma “democracia” que tiene que bloquear a Cuba para que cambie, para que haga elecciones directas.

Es importante que divulguemos esto, porque hay que romper ese estigma del que estamos hablando y es lo que pretende justificar la agresión contra mi país y ha permitido, durante 50 años, agredir a un pueblo que lo único que ha decidido, es escoger su destino, ha  querido dirigirse y ser soberano, ha querido ser independiente y no ha aceptado el dominio y la imposición de un imperio que ha intentado dominarlo más de medio siglo.

Por eso cuando se llega a este país, se lleva la admiración de cada ciudadano, porque hemos hablado con personas de derecha, de izquierda, de centro. Tanto a nivel de calle, como estructuras de localidades, varios alcaldes, varios gobernadores de regiones, como es el caso de Lamía y fue muy interesante hablar con ellos. Le dijimos que nosotros también estamos perfeccionando nuestra democracia, nuestro ejercicio del poder popular, porque entendemos que todo es perfectible  y  que todo es mejorable.

Lo que no aceptamos es que comparen nuestra democracia participativa con la democracia burguesa, que no ha resuelto nada a la humanidad y lo único que la ha llevado a situaciones de precariedad tremenda. Son conocidas las crisis medioambientales, alimentarias, hídricas, producto de la contaminación de las aguas, las pandemias que se van desatando en el mundo. ¿Producto de qué es eso? De que no se destinan recursos para esas cosas y se destinan recursos a la carrera armamentista que es la que pagan las potencias occidentales y derivan en un gran negocio.

¿El comunismo se ha aplicado en Cuba?

No, el comunismo es una aspiración aplicarlo, de hecho no se ha aplicado en ningún lugar. Es realmente una utopía todavía, es algo que cuando se concibió, los clásicos del marxismo hablaron del comunismo como una sociedad a la que debería aspirar la sociedad moderna. Una sociedad que realmente fuera totalmente justa, donde lo que mediara no fueran las relaciones de intercambio monetario, sino lo que primara fuera la necesidad de las personas, donde se pudieran satisfacer esas necesidades, donde existieran realmente condiciones de igualdad social, donde las personas no valieran más o menos según el dinero o la fortuna que detentaran, sino por el aporte a la sociedad.

O sea, que realmente prevalecieran aquellos que más aportaran a la sociedad y que la sociedad recibiera de las personas según sus capacidades, según el potencial de las personas para poder aportar a la sociedad, pero que no hubiera nadie desclasado, que no hubiera nadie realmente viviendo en condiciones precarias como lo ha impuesto el capitalismo, donde la gran parte de la humanidad vive en condiciones realmente graves.

Dentro de ello hay que decir que en los países del Sur o en continentes como África, existe una deuda tremenda de la humanidad ya que es uno de los más atrasados, de los que tienen hoy las pandemias peores.

Muchas veces las propias potencias europeas que los colonizaron no son capaces ni de ayudarlos. Cómo se entiende, que por ejemplo ahora con la crisis de la epidemia del Ébola en Liberia, en Sierra Leona, en Guinea Conakry, las potencias aquellas que los esquilmaron, que los colonizaron, no han tenido ni siquiera la capacidad de mandar médicos allí.

En algunos lugares han tenido que mandar militares, porque no han tenido ni siquiera médicos con la disposición de ir a arriesgar sus vidas para poder ayudar a esas personas que injustamente están pagando hoy las consecuencias de años de colonización.

Entonces, ¿cómo se entiende eso? Sin embargo,  países como Cuba, que tenemos situaciones difíciles a partir de la propia imposición del bloqueo y estos 50 años de agresión, cuando se dijo de ayudar a esos países ¿cuántos médicos levantaron las manos en Cuba para ayudar? 15 mil médicos, 15 mil, en sus casas han dicho “Estamos dispuestos a ir a jugarnos la vida para ayudar a esos países”.

Ese es el verdadero ejercicio de la medicina, ese es el cumplimiento del verdadero juramento hipocrático que hacen los médicos por defender la vida humana en cualquier circunstancia y no por razones políticas ni de ningún tipo, es por ayudar de verdad, eso es solidaridad de verdad. Por eso fue la presencia militar de Cuba en Angola, para ayudar a esos países a los que el neocolonialismo no quería quitarle las garras de encima, en muchos de ellos todavía en pleno siglo XX.

Después de que esos países lucharon al concluir la Segunda Guerra Mundial por su liberación, por quitarse las garras del colonialismo, de los mismos países que habían estado en la guerra, que habían sufrido el escarnio del fascismo en su propio pueblo, como Francia, como Inglaterra, en España, y que sin embargo seguían preservando sus colonias en África, a unos pocos kilómetros de ahí de la culta Europa, ¿Cómo se entiende eso, qué clase de sociedad, qué clase de democracia estamos viviendo o se estaba defendiendo?

Esas naciones, y digo los gobiernos y no los pueblos que sí son solidarios, los gobiernos casi todos de derecha no tuvieron ninguna actitud de apoyo real a esos países en el momento en que estaban saliendo de esa situación, que se estaban emancipando esas colonias, de la actitud colonial de esas potencias. En esas circunstancias es que se presenta la ayuda internacionalista cubana a África y murieron dos mil setenta y siete cubanos, ayudando a eliminar los rezagos del neocolonialismo en esas naciones y contribuyendo a acabar con el fin del apartheid, que era el régimen segregacionista y racista ese que tuvo a Mandela casi treinta años preso.

Lo mismo pasa hoy con los gobiernos de Israel. Estados Unidos era el que vetaba cualquier intento en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por sancionar a esos gobiernos fascistas realmente, segregacionistas, racistas. Como ahora hace con Israel lo hacía entonces con Sudáfrica y llegaron a tener siete armas nucleares, ¿cómo las desarrollaron?, ¿Por qué Estados Unidos no actuó, como sí lo hizo con las famosas armas de destrucción masiva en Iraq, durante el gobierno de Bush, que después nunca aparecieron? Y provocaron la muerte a más de un millón de iraquíes.

Esas cosas no se han escrito, esas cosas hay que decirlas, la realidad de la historia es lo más importante, no que se cuente o se distorsione que es lo que tienden a hacer los historiadores que tienen ante todo compromisos con las élites de poder.

En esas circunstancias el papel de Cuba contribuyó, con la vida de esos dos mil setenta y siete internacionalistas cubanos, con madres y familias enlutadas por haber perdido sus hijos en África, se logró la verdadera seguridad e independencia de Angola, se contribuyó, porque al final el pueblo angolano fue el que decidió eso, pero se contribuyó de manera determinante. Se logró asegurar la independencia de Namibia que después de años de una Resolución de Naciones Unidas indicándolo, siempre había sido desconocido por Sudáfrica y nunca las potencias occidentales habían presionado con eso.

Con la presencia cubana se contribuyó también a la seguridad y a la verdadera independencia de Namibia y el fin del apartheid en Sudáfrica, que es el modesto aporte que pudo hacer la presencia internacionalista militar cubana en África.

Entonces, la pregunta inicial, me preguntabas por el comunismo. El comunismo es una aspiración, es un ideal, es un sueño, es como cuando tú tienes un anhelo de algo que es muy deseado y que sería lo mejor, perfecto, pero es difícil construirlo, porque tiene que chocar todavía contra la naturaleza humana, contra el propio egoísmo humano, contra el egoísmo de esas élites que generalmente lo que buscan es asegurar sus intereses por encima de los intereses de sus naciones, de sus propios pueblos. Pero que son los que prevalecen, tienen poder económico, tienen poder político, tienen poder militar.

Por eso es que el comunismo sigue siendo una aspiración, pero en Cuba se está construyendo una sociedad socialista, vamos a decir que es una antesala de esa sociedad comunista que es una aspiración, difícil de lograr, pero es un anhelo que vale la pena luchar por él. Pero el socialismo va superando determinadas dificultades, trabajando en función de tratar de lograr complementariedad social, avances sociales, que realmente sea una sociedad donde todos mejoren, no que sólo mejoren unas élites y empeoren los demás.

Es sabido lo excluyentes que son las sociedades modernas y la diferencia de ingresos de los países del primer mundo. Allí está el caso de  Estados Unidos, donde un pequeño por ciento de la población detenta más del 60 por ciento del producto interno bruto en ese país. Lo mismo se da en la distribución de las riquezas en los demás países desarrollados, en Inglaterra, en Francia, en España, en Alemania.

¿Esa es la verdadera democracia?, no utilicemos el término democracia como un juego de palabras que es lo que se suele hacer, o como han pretendido hacer con los derechos humanos y los han utilizado como pretexto; esos mismos que violan los derechos humanos desde todas las perspectivas que te acabo de explicar, y entonces utilizan el recurso manido de los derechos humanos para decir sobre las naciones del Sur y sobre Cuba que … “no son sociedades democráticas, no se respetan los derechos humanos, no se respeta la libertad de expresión”. Oye, no hay nadie que hable más que los cubanos, que expresen lo que sienten que los cubanos, que sean más rebeldes y más revolucionarios que los cubanos.

Lo digo sin ningún tipo de chovinismo, porque soy cubano y me duelen las cosas que se dicen de mi pueblo, me siento con la responsabilidad de hablar con esta claridad y con franqueza. Estamos hablando dos latinoamericanos aquí en Grecia en estas circunstancias, ante un monumento de esa talla que ilustra lo que aspiró la humanidad en un momento determinado, a construir un modelo democrático y pienso que lo que hemos aportado poquito a poquito en esa democracia participativa ha contribuido a aproximarnos más al ideal de aquellos filósofos, de aquellos griegos que pensaron en cómo podía ser una sociedad justa, una sociedad que realmente representara los intereses del pueblo, nosotros nos hemos tratado de acercar desde la perspectiva latinoamericana y desde la perspectiva cubana.

Texto tomado de la publicación: http://www.resumenlatinoamericano.org

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Guerra cultural: La historia en la mira. Por: Suárez Ramos y Alina Martínez Triay

René González Barrios. Presidente del Instituto de Historia de Cuba.

René González Barrios. Presidente del Instituto de Historia de Cuba.

Estamos sometidos a una guerra —no menos peligrosa para nuestra sobrevivencia como nación— que se libra en el ámbito cultural e ideológico, y tiene a la historia como uno de sus blancos principales. Acerca de esta realidad y cómo contrarrestarla habló a Trabajadores el Máster en Ciencias René González Barrios, Presidente del Instituto de Historia de Cuba.

¿Por qué ese ataque a la historia?

Por supuesto que desacreditar la historia, los héroes nacionales, desmontar los símbolos y simplificar o satanizar las culturas autóctonas, forma parte de las tácticas a emplear en pos del objetivo estratégico de Estados Unidos de imponer su hegemonía.

El mundo vive hoy uno de los momentos de mayor tensión en la historia de la humanidad. Nunca un imperio llegó a alcanzar tal poderío global. Ese poder se extiende a los ámbitos militar, económico, tecnológico, y cultural. En  los albores del siglo XXI continúa siendo la primera potencia mundial, pero en todos, siente que cede importantes espacios a nuevas potencias emergentes que se consolidan día a día. China y Rusia constituyen hoy sus principales preocupaciones. América Latina, su traspatio seguro de ayer, se independiza por día. ¿Cómo contrarrestar la pérdida de influencia?

Poco después de concluida la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos desplegó toda la maquinaria estatal, con sus disímiles agencias, para imponer al mundo su modelo cultural y político. La guerra fría fue una conjugación de guerra de ideas y confrontación y puja bélica. En esa porfía resultaron victoriosos, y llegaron a pensar y propagar, que con la desaparición del llamado socialismo real, desaparecía la historia. Craso error. De todos modos, quien en lo adelante conculcase su proyecto hegemónico estaría condenado a enfrentarlo o correría el riesgo de desaparecer como nación. La historia reciente es sumamente elocuente. Ahí están los ejemplos de la ex Yugoslavia, de Iraq, Libia, Siria, por solo citar algunos casos.

En un planeta interconectado por las redes de Internet y cada día más dependiente de los escenarios virtuales, para la sobrevivencia de Estados Unidos como superpotencia global debe imponer a sus rivales no sus armas nucleares (inútiles desde el más elemental análisis de raciocinio humano, por las consecuencias de su empleo), sino su modelo cultural y a eso han apostado y seguirán apostando como su principal fortaleza.

Así lo hicieron contra el campo socialista y continúan haciéndolo hoy no solo contra potencias como China o Rusia, sino también contra estados árabes o latinoamericanos, como México, Venezuela o Bolivia, a las que tratan de imponer modelos totalmente ajenos a sus culturas milenarias.

Estados Unidos ha sido patria de grandes intelectuales, músicos, actores, artistas de la plástica y creadores de las más disímiles expresiones del arte y la ciencia, que han trascendido en el tiempo por su genialidad. Mark Twain, Ernest Hemingway, George Gershwin, Aaron Copland, Leonard Bernstein, Glenn Miller, Arthur Miller, Francis Ford Coppola, John Huston, Humphrey Bogart, Candice Bergen, Meryl Streep, Elvis Presley, Michael Jackson, Aretha Franklin, y cientos más. Esa cultura es universal y válida.

Sin embargo, la cultura chatarra que preconiza el consumismo, el individualismo, la violencia, el sexo, la prepotencia y el patrioterismo imperial, entre otros temas, son lascivas y tratan de imponer contagiosos modelos de hábitos y conductas ajenos a la realidad y a los intereses de los pueblos del planeta.

En este contexto, el desmontaje histórico a través de los soportes culturales, en especial el cine y la literatura, han sido armas perennes para la maquinaria política y cultural norteamericana. Puedo citar cualquiera de las versiones de la película El Álamo, para que aprecien a los invasores colonos tejanos como víctimas, y a los soldados mexicanos como villanos crueles e inescrupulosos.

El talento de Walt Disney, un verdadero genio del cine, fue utilizado por el imperio para introducir en sus filmes discursos y símbolos políticos anticomunistas.

La industria del cine estadounidense ha tergiversado históricamente la historia de Cuba. Tres ejemplos infames son: Mensaje a García, de Darryl Zanuk, donde aparece un teniente Rowan viviendo una aventura en la guerra de independencia de Cuba, que nunca vivió, y un general Calixto García agradeciendo de manera apasionada la intervención de EE.UU.; Santiago, protagonizada por Aland Ladd y Rossana Podestá, donde aparece en 1898 José Martí viviendo en un palacio con esclavos negros en Haití; o más cercana en la fecha, la película Che, protagonizada por el actor egipcio Omar Scharif, financiada, asesorada y producida por la CIA, a solo dos años del asesinato del Guerrillero Heroico.

La historia es una ciencia y los historiadores llegan a conclusiones después de serios y complejos análisis de fuentes y datos. Los estados sustentan sus proyectos nacionales en la fundamentación de su historia en el más amplio espectro y en el estudio de sus raíces. Atacar esta columna vertebral de la cultura política de un pueblo y desmembrarla, lleva inevitablemente a su destrucción. En el empleo de esta estrategia, el imperio norteamericano es experto.

En esa labor de desmontaje de la historia de Cuba, ¿en qué aspectos se hace hincapié y cuáles son los destinatarios principales?

En el caso de Cuba la estrategia norteamericana está orientada a deslegitimar a la Revolución cubana y nuestro proyecto socialista de nación. Estados Unidos, como imperio, en su egocentrismo hegemónico global, no puede perdonar los tremendos impactos de la Revolución cubana en la historia universal, en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI.

La Revolución en sí, ha sido un gran desafío; una prueba irrefutable del valor de las ideas y de la inteligencia de un pueblo junto a sus líderes. La Revolución cubana de 1959 es el resultado de la acumulación de los mejores valores, de los hijos de un país que vivió la más cruenta guerra continental del siglo XIX, y vio mutilado su derecho soberano a causa de la tutela impuesta por el naciente imperio que le arrebató la victoria. Generaciones de cubanos crecieron escuchando las prédicas patrióticas de sus maestros y reflexionando sobre las frustraciones del 98, de 1906, de 1933, de 1952.

La Revolución cubana se multiplicó en el África descolonizada; en Sudáfrica sin apartheid; en la nueva América revolucionaria y nacionalista que representan Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Argentina; en las Antillas solidarias; en cada rincón del mundo donde un médico o un maestro cubano ha puesto su grano de arena para construir un mundo de justicia y solidaridad. Cada votación contra el bloqueo en la ONU es una muestra de la legitimidad de nuestro proyecto y del fracaso de la política imperial.

El imperio, impotente ante los logros, trabaja para insertar en las nuevas generaciones –principalmente en la juventud que como consecuencia de la genocida política del bloqueo ha vivido inmersa en inevitables limitaciones económicas–, gérmenes de desconfianza hacia la generación histórica que durante más de 55 años ha dirigido nuestro país.

Para ello edulcoran la década de los 50 como época de esplendor económico y supuesto boom de desarrollo nacional, y la figura de Fulgencio Batista como la de un estadista centrado en materializar un proyecto de desarrollo nacional integral y armonioso. Por supuesto, los cantores de estos sones no profundizan en las corruptelas, pobreza, demagogia política, altos índices de marginalidad y subdesarrollo del campo cubano, ni en los crímenes y desmanes que la represión batistiana desató en la isla.

No mencionan la ilegalidad del golpe de Estado del 10 de marzo y cuando recuerdan la fecha lo hacen para significar a Batista como el hombre que puso orden al pistolerismo desatado en la isla durante los Gobiernos auténticos.

El terrorista de origen cubano Carlos Alberto Montaner, ídolo de la intelectualidad contrarrevolucionaria de Miami, expresó el 20 de mayo del 2013 que había que desmontar la historia de la Revolución cubana, y en una conferencia de cerca de dos horas tergiversó a su antojo lo que la ciencia histórica ha construido a lo largo de muchos años. Este personaje, que no podrá analizar jamás de manera desprejuiciada el proceso histórico de la Revolución, es hoy uno de los abanderados del desmontaje. A él se unen decenas de sitios en Internet que propugnan la añoranza por el pasado capitalista, alaban a sus representantes y satanizan todo lo que tiene que ver con la Revolución, en especial a su liderazgo y a los miembros del PSP, antecedente directo del actual Partido Comunista de Cuba.

¿Qué influencia ejerce el estudio de la historia patria en el desarrollo político-ideológico de las nuevas generaciones? ¿Qué papel desempeñan las tradiciones patrióticas en ese propósito?

El sistema de educación en Cuba, en todos los niveles, prioriza la enseñanza de la historia de Cuba en primer lugar, y de América y Universal en segundo. La historia es una herramienta de valores y de enseñanzas, y un caudal de sabiduría y lecciones del que deben beber los ciudadanos de cada nación y los líderes políticos que conducen los destinos de los pueblos. No se puede gobernar con éxito siendo un ignorante que desconoce los orígenes de los procesos políticos, militares, sociales, culturales, que se acumulan en la vida de una nación. La historia se debe estudiar y promover desde la localidad a la región y al país; aprenderse, estudiarse y divulgarse en el hogar, el barrio, la localidad y la nación.

Nadie defiende lo que no conoce. Quien sea un ignorante en historia será inevitablemente un ignorante político fácilmente manipulable. La historia, en mi concepto, es sostén y pilar para la conformación de la ideología política y la defensa de la soberanía nacional. Para los jóvenes, su conocimiento e interpretación se yergue como una necesidad impostergable.

Dado que se impone una batalla en defensa de nuestra historia, ¿qué papel corresponde en ella a las instituciones encargadas de investigarla, enseñarla y divulgarla, y cómo lo están cumpliendo?

En nuestro país son varias las instituciones que trabajan la historia, desde diferentes perspectivas. La Academia de la Historia de Cuba, es un órgano consultivo que agrupa a prestigiosas autoridades de la historiografía nacional; a la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado le corresponde preservar el patrimonio vinculado a José Martí y a la dirección de la Revolución Cubana, Fidel en primer lugar; la Unión de Historiadores de Cuba, como ONG, agrupa a todos los historiadores del país y trabaja en la investigación y promoción de la historia patria; las oficinas de las ciudades patrimoniales investigan y laboran en función de la preservación de los patrimonios locales; el Centro de Estudios Martianos se centra en la obra de José Martí, y el Centro de Estudios Militares en la historia militar, entre otros temas.

Las diferentes instituciones del país, a través de sus ministerios y de las iniciativas de sus directivos, estudian sus respectivas especialidades. Las universidades y sus facultades de Historia, despliegan un arduo trabajo de formación de profesionales y de investigación. El Instituto de Historia de Cuba tiene por razón social la investigación de la historia nacional y las instituciones vinculadas al ICRT también trabajan estos temas.

Pienso que somos muchos los que tratamos esta disciplina. El potencial es considerable. Hay conciencia del papel del historiador y de los retos que deparan los nuevos escenarios políticos en la isla, y se está trabajando, pero hay mucho que hacer. Deben dedicarse los recursos necesarios para la creación artística vinculada a la historia. Son escasos los filmes y materiales de TV que abordan, desde la ficción o el documental, las glorias de la patria. El dinero que se emplee con este fin nunca será malgastado. El trabajo político e ideológico tiene un alto costo económico. Quizás nos falten aún mayores coordinaciones, pero cada día se trabaja con mayor cohesión y unidad.

¿Cómo pueden los medios de comunicación contribuir más y mejor a esa importante batalla de pensamiento?

Los medios son esenciales. Vivimos tiempos donde la tecnología y la TV tienen un impacto muy fuerte en la psiquis de los hombres y mujeres del planeta. La comunicación es una ciencia y hay que trasmitir historia en cualquier medio y en todos los formatos posibles, desde los diseños y normas del consumo de información que marcan la modernidad.

Llamo la atención sobre la necesidad de que la historia ocupe mayores espacios en la prensa escrita o digital, y en la TV, el cine y el teatro. El tiempo es implacable, los grandes divulgadores de la historia, biológicamente envejecen, aunque no espiritualmente. Nadie imagina a otra persona que no sea Eusebio Leal hablando de La Habana. Él es el evangelio histórico vivo y, como historiador y genio de la oratoria, es imposible sustituirlo. En el imaginario popular se ha establecido la creencia de que la historia es real, cuando lo escuchan de la voz de Eusebio. Es un excelente comunicador y en cada intervención marca pautas de cómo trasmitirla de manera amena y convincente. Se necesitan soldados de las ideas y la palabra –y la acción–, como él.

En el país hay excelentes historiadores que saben, y comunican bien. Merecen espacios en los medios. Hay que trabajar con mayor unidad y creatividad, y privilegiar en el debate historiográfico, el análisis y la polémica. José Martí decía que la historia es un examen y un juicio, no una propaganda ni una excitación.

Pienso que, por diversas razones, estamos en un momento crucial de nuestra historia, sobre todo después del pasado 17 de diciembre de 2014. Se avecina, como nunca antes, una guerra de pensamiento. Irremediablemente, tenemos que ganarla, como dijera José Martí, a pensamiento.

¿Qué desafíos impone desde el punto de vista ideológico, el proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos?

Son muchos y varios los desafíos, el principal, en el cambio de visión que puede percibir un sector importante de nuestra población, que considere que llegamos a la normalidad y que llegó, para quedarse, una época de total armonía y concordia. Lo ideal sería que en lo adelante predominara la armonía, el diálogo constructivo y el intercambio franco y fructífero para nuestros pueblos. Lo real es que Estados Unidos no va a renunciar jamás a tratar de imponer su modelo hegemónico cultural y la idea de su modo de vida, al mundo, y muy especialmente a Cuba.

Cuando desaparezca el bloqueo y se eliminen todas las barreras a un intercambio soberano, se incrementarán los contactos entre nuestros pueblos. Ambos aprenderemos de ello, aunque debemos estar conscientes que Estados Unidos como potencia hegemónica, tratará de introducir por todas las vías y con todos los medios a su alcance, su proyecto de supremacía cultural.

Hubo un presidente de México que a fines del siglo XIX expresó, “pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Era la expresión de impotencia ante la presión e injerencia en todos los aspectos de la vida de la hermana nación, del poderoso vecino.

Con frecuencia comento que la naturaleza colocó a nuestra isla en una posición privilegiada y no nos va a mover a otro lugar, por lo tanto debemos aprovechar nuestras fortalezas, que son muchas, para enfrentar los desafíos. Creo que nosotros estamos en un momento ventajoso, pues nuestro pueblo conoce, como pocos en el mundo, el precio de construir un estado soberano, totalmente independiente.

En 1960 el humorista cubano Marcos Behemaras publicó en la revista Mella un artículo humorístico en el que a manera de parodia, explicaba como en una operación de la CIA y el Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, habían vencido a la URSS con un desembarco aerotransportado de la 82 división, con puestos para vender Mac Donalds. Era una metáfora llena de simbolismo, que la historia, años después, validó. La guerra cultural y los modelos de vida consumista del imperio, impactaron en las conciencias de miles de personas en el campo socialista.

En nuestro caso, como sabemos por dónde viene el enemigo y con qué armas, tenemos una parte de la batalla ganada. Pero la guerra va a ser larga y compleja. Nunca como hoy, hay que viajar a las raíces y perpetuar el rico y plural acervo cultural de nuestra nación.

Recientemente una investigadora norteamericana de visita en Cuba, manifestaba a la corresponsal de Telesur en La Habana que le rogaba a los cubanos que no perdieran su cultura, su especial don de gentes y su historia; que lo que encontraban en Cuba no se hallaba en ningún otro rincón del mundo. Quizás fuese exceso de cariño por nuestro pueblo, pero me parece que es un lúcido mensaje de alarma contra la injerencia cultural que se avecina y la visión simbólica que sobre Cuba prima en el mundo. Un símbolo de hidalguía y honor.

¿Qué impacto pudiera tener en la población y especialmente en la juventud?

La juventud es el principal objetivo de la guerra cultural. Históricamente ha sido el blanco a impactar, sobre todo, por su naturaleza rebelde y cuestionadora. La estrategia actual, y lo vemos a diario en publicaciones y artículos que navegan por Internet, se trata de deslegitimar a la generación histórica de la revolución cubana, satanizarla, y contraponer a los jóvenes contra ella, con dudas y tergiversaciones. Son cientos los materiales de video de diferentes facturas y orígenes, no solo de Estados Unidos, que introducen sus venenosos discursos en nuestro país. Y los jóvenes son consumidores por excelencia de audiovisuales.

Confío mucho en la sabiduría y madurez de nuestra juventud. Como en todos los tiempos, en algunos los modelos consumistas, culturales e ideológicos del imperio, harán mella. En la mayoría no. Pensar de otro modo sería cuestionar la propia obra de la Revolución.

Fueron jóvenes los que atacaron el Moncada y vinieron en el Granma, y jóvenes también los de Girón, la Lucha Contra Bandidos, los alfabetizadores –casi niños-, nuestros internacionalistas, nuestros maestros, en fin, hemos construido en proyecto de nación de eterna juventud, sobre todo, teniendo en cuenta que nuestros longevos dirigentes, derrochan juventud como contagioso estado de ánimo.

¿Considera usted que este hecho demande un esfuerzo mayor por parte de los encargados de divulgar nuestra historia?  

Demanda un trabajo de gigantes en quienes enseñan, quienes divulgan y quienes investigan la historia. Es tiempo de marcha unida de estos tres frentes. En la unidad, está la clave de nuestra victoria. No tenemos otra opción que ganar esta batalla y dedicarle a ello los recursos necesarios, pero sobre todas las cosas, atención y talento, que hay bastante en nuestra gloriosa isla.

Texto tomado de la publicación: http://www.trabajadores.cu

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Una Pared para defender el cambio. Por: María Antonieta Colunga Olivera

Fernando Pérez. Director de "La Pared de las palabras". Foto: cubacontemporanea

Fernando Pérez. Director de “La Pared de las palabras”. Foto: cubacontemporanea

Pasa un minuto, dos, tres. Nadie se levanta de su asiento. El público está, literalmente, viendo también los créditos, como si no quisiera aún marcharse de frente a La Pared…

Mientras los créditos del filme trepan la pantalla, la voz de Luisi– por primera vez escuchada luego de hora y media de trama– se alza en off para susurrar las palabras-anzuelo prendidas a la vida de seres como él. “Prohibieron, marginaron, negaron, rechazaron, callaron, encerraron, olvidaron…” se escucha en la oscuridad de la sala, y la gente aplaude primero y calla luego, en un silencio plomizo que dice muchas cosas.

Pasa un minuto, dos, tres. Aunque es tarde y probablemente no haya transporte para regresar a casa, nadie se levanta de su asiento. El público está, literalmente, viendo también los créditos, como si no quisiera aún marcharse de frente a La Pared…. O como si no tuviera fuerzas.

Fernando lo comentará al otro día, profundamente conmovido: “jamás me había sucedido eso con ninguna película mía, en ningún otro lugar; que todo el mundo se mantuviese sentado hasta el último letrero en pantalla, con tanto respeto. Le agradezco mucho a Camagüey ese gesto que me hizo tan feliz.”

Nosotros también le agradecemos mucho a él: el haber venido a pesar de las tantas horas de retraso del vuelo, el haber abandonado día y medio los compromisos hondos de su hogar por traernos la primicia de su película, el presentarla acá personalmente y decir: “Este es el estreno oficial de La Pared de las Palabras, aquí, esta noche, en el cine Casablanca”.

En su tiempo breve de estancia, la ciudad y su pueblo no le dieron descanso. De los diálogos múltiples entablados en Nuevo Mundo y el Callejón de los Milagros, y de alguna pregunta pellizcada al intermedio de su jueves en Camagüey, les comparto hoy algunas respuestas.

¿Qué llevó a Fernando a contar esta historia?

Yo en verdad nunca pensé hacer una película sobre este tema. Desde hace unos 16 años tengo una de mis hijas aquejada de problemas psiquiátricos y eso me ha enfrentado a vivencias que realmente no tenía intención de compartir, más que nada porque no me sentía capacitado para hacerlo. Pero un día llega Pichi (Jorge Perugorría) y me enseña un trabajo que había hecho una muchacha vecina suya (Zuzel Monné) y me dice “Fernando, esta película me suena a ti, si tú quieres hacerla yo te tengo un productor. Solo te pido que me dejes actuar el protagónico”. Leí el guión, que incluso no me gustó mucho en esa primera versión, pero sentí que la historia tenía una fuerza interior muy grande, algo que me sacudía. Entonces acudí a la escritora y le pedí licencia para personalizar el texto, y así fue que me metí como diez meses con él, rumiándolo, para luego lanzarme definitivamente a materializar el proyecto.

No hice esta película por mi experiencia personal, sino por intentar que los espectadores descubrieran ese mundo que este drama aborda, desde otra perspectiva. Con La Pared… quise ayudar a modificar la relación de la gente con esos otros seres tan incomprendidos; que entendieran que el suyo es un mundo con un orden distinto, frente al cual es uno quien tiene que modificar su postura.

Como director, ¿cuál fue su mayor apuesta en este filme?

La autenticidad. Desde un inicio sabía que esa era la búsqueda de la película, porque solo resultándole verídica al espectador, podía conmover hacia los destinos que yo esperaba.

Por eso fue tan importante el trabajo con los actores (Isabel Santos, Jorge Perugorría, Laurita de la Uz…), que considero la línea principal de La Pared…

… y por eso nos fuimos a filmar a una institución psiquiátrica de verdad, lo cual fue una dificultad desde el punto de vista organizativo y de producción (porque podíamos rodar cada día muy poco y en momentos específicos, para no interrumpir las dinámicas del hospital), pero supuso un enriquecimiento para el trabajo actoral, para sensibilizarlos a ellos y a todo el equipo respecto al mundo en que tratábamos de adentrarnos.

Y también por eso encuentras en el reparto a una actriz no profesional como Maritza, que es el único personaje no caracterizado, una muchacha síndrome de Down con una sensibilidad profunda que logró dotar al filme de una carga enorme de realidad. Recuerdo el día en que filmamos la escena en que ella besa a Pichi; cuando digo “corten” y me le acerco, la noto nerviosa y le digo, “bueno, Maritza, tranquilita, ya la escena quedó, cómo te sientes”; y ella me respondió: “es que es mi primera vez”. Era la primera vez que ella besaba a un hombre en los labios.

Siento que gran parte del éxito que pueda tener el filme se lo deberé siempre a la implicación física, emocional, psicológica tan grande de los actores con los que trabajé.

Luego de grandes atrevimientos como el de comenzar tu carrera con una historia de marcado corte político (Clandestinos), hacer una película desprovista de todo diálogo (Suite Habana) o encerrar en un filme la niñez del héroe nacional de este país (Martí, el ojo del canario); aún pareces dispuesto a correr riesgos. ¿Cuál fue el mayor que enfrentaste en esta nueva entrega?

El riesgo mayor en La Pared de las Palabras es que deliberadamente tratamos de marcar sus temas fundamentales (la locura, el dolor y los límites del sacrificio) sin ningún tipo de maquillaje, sin elementos expresivos que suavizaran esa realidad, de por sí, tan cruda.

La película es en extremo sobria y está totalmente desprovista de asideros que ayuden a liberar estéticamente su gran carga emotiva. Si te fijas, por ejemplo, no hay nada de música a lo largo de todo el filme. No queríamos que la gente canalizara sus emociones a través de los recursos, sino que se hundiera de fondo con la historia, hasta su fin.

Y es probable, yo lo entendería perfectamente, que un porciento alto de los espectadores no esté dispuesto a conectar con el filme a ese nivel que nosotros proponemos, porque es muy duro. Creo, y lo he repetido en múltiples ocasiones, que es una película que hay que tomar la decisión de ver, porque no es nada fácil de consumir.

Puede ser que las personas salgan de las proyecciones sobrecogidas o tensas, o que no les agrade lo que han visto, porque la realidad que se muestra no es linda y para colmo, está totalmente desprovista, desnuda. Es un riesgo que corrimos con La Pared… deliberadamente.

Sin embargo, mira que cosa tan curiosa, muchos suelen reírse en las escenas más dramáticas, sobre todo con el personaje de Laurita (quizá un poco porque su patología va asociada a realidades socio-políticas de nuestro país). Eso, aunque pueda parecer irrespetuoso, nos parece un logro grande. La risa suele ser un mecanismo de defensa cuando nos enfrentamos a cosas desconocidas o que escapan de nuestro control; entonces, si el público ríe en esas escenas, intuimos que es porque está viendo algo auténtico y reacciona tal cual.

Isabel Santos y Jorge Perugorría en La pared de las palabras (2013) Foto: Juventud Rebelde

Isabel Santos y Jorge Perugorría en La pared de las palabras (2013) Foto: Juventud Rebelde

La Pared es tu primer largometraje producido de manera independiente… ¿por qué, a estas alturas de la vida y con los favores ganados de la industria, apostaste por hacer cine de esta forma?

A los setenta años me he lanzado al río turbulento que es este fenómeno del cine independiente en Cuba porque creo firmemente que la parte más dinámica del audiovisual cubano se está haciendo hoy día de esa manera.

Esta nueva modalidad de producción (que es apenas eso, una nueva forma, no una negación ni oposición a la industria ya establecida), te permite no tener que esperar por nadie, desentenderte de papeles y de los lentos cauces de la burocracia fílmica, que se han convertido en una impedimenta a la creación en el ICAIC. Quitarte de encima esas camisas de fuerza retardadoras de los procesos es un gran alivio. Tú puedes evadir trabas y manejar tu producción sin que haya centralismos.

Este es un camino que han tomado sobre todo los jóvenes, porque es a ellos precisamente a quienes compete esa audacia. Pero yo, a pesar de mi edad y de que sigo sintiendo al ICAIC como mi casa, tuve a bien vivir la experiencia por aquello de mantenerme siempre en el camino de las búsquedas. Y te digo que me fue muy bien.

Creo sinceramente que debemos aspirar a que un fenómeno tan dinámico y que da respuestas a inquietudes creativas insatisfechas hoy por la industria fílmica, sea comprendido y reconocido legalmente en nuestro país.

Precisamente en esa lucha andan hace un tiempo ya un grupo de cineastas dentro de los que te encuentras. ¿Qué nos puedes contar del G20 y de los rumbos por los que anda la Ley de Cine en Cuba?

Mira, la cuestión es que el cine independiente se encuentra en un limbo, en total alegalidad. Existe y está allí, tan inevitable y real como un hongo florecido después de la lluvia; pero no tiene el reconocimiento que le podría dar personalidad jurídica. La relación del Estado con este tipo de producción siento que ha sido medio esquizofrénica, de negación en primera instancia; pero por suerte poco a poco ha ido abriéndose el entendimiento de las instancias que pudieran dar su aprobación definitiva.

El caso del llamado Grupo de los 20 o G20 se originó el 4 de mayo de 2013, cuando algunos cineastas decidimos espontáneamente congregarnos en el centro cultural Fresa y Chocolate, al correr rumores de que se había estructurado una comisión para dictaminar una Ley de Cine en Cuba. Sentimos que había que contar con nosotros para ese proceso y así hemos hecho, periódicamente, nos hemos reunido allí desde entonces para discutir entre todos los interesados, propuestas que enriquezcan esa ley en construcción.

Entendemos mejor que nadie la necesidad de regular, nunca controlar (que es muy distinto), la producción audiovisual nacional; y creemos que esa regulación debe contribuir a descentralizar no solo la producción, sino también la distribución y conservación de los productos. Hay muchos materiales nacionales, por ejemplo, que no se exhiben y no llegan a determinadas pantallas por una política editorial que no está clara, que pende de interpretaciones personales, circunstanciales.

Con los debates en el Fresa y Chocolate se ha logrado un diálogo productivo entre los creadores, el ICAIC y el Ministerio de Cultura; pero no es menos cierto que han transcurrido dos años y todavía no hay respuesta concreta. Se ha llegado a un documento con comunes acuerdos, pero nada todavía ha sido aprobado.

Viéndolo más ampliamente, pienso que esto debe ocurrir no solo para el cine y el audiovisual cubano, sino para toda nuestra sociedad. El hecho de que nuestro país esté estructurado como una pirámide centralizada ha hecho que en muchos aspectos la realidad que vivimos tenga esos mismos procesos retardadores, insolubles, burocratizados y poco dinámicos de que te hablé. Cuando haya mayor libertad de movimiento y espacio en todas las esferas para la iniciativa personal, veremos más desarrollo.

Texto tomado del blog: http://jorgeperugorria.blogspot.com.es

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