Textos prestados

Eladio Rivadulla y su cartel precursor de la esperanza. Por: Susana Méndez Muñoz

FidelLa madrugada del primero de enero de 1959 sorprendió a los cubanos con la anhelada noticia de la huida del presidente Fulgencio Batista, y para la mayoría significó la posibilidad real de que Fidel Castro y los barbudos cumplieran las muchas promesas que hicieran desde el juicio del Moncada en 1953.

Las reacciones ante el suceso fueron muy diferentes, como diferentes eran las expectativas de la gente, pero primaban sobre todo entre “los pobres de la tierra”, la esperanza y el optimismo.

Entre los muchos cubanos que se despertaron en medio de la madrugada con la buena nueva, estaba el maestro Eladio Rivadulla Martínez, Premio Nacional de Diseño del Libro 1998, y Premio Nacional de Diseño 2009quien narra así ese momento en su artículo “El cartel cubano de cine” (XV parte), aparecido en este periódico el 27 de enero del 2006: “Alrededor de las dos de la madrugada del primero de enero de 1959, me despertó el timbre del teléfono. Y, al escuchar la voz de un amigo decir: ¡Batista huyó¡… de forma instantánea e instintiva, canalicé mi emoción a través de la primera idea que vino a mi mente: crear un cartel simbólico”.

Para dicho cartel seleccionó una imagen de Fidel Castro que había ilustrado un artículo del periodista norteamericano Herbert L. Mattews, publicado en 1958 en el periódico New York Times.

“Y, sobre un papel bond blanco de 71 x 92 cms, de los que utilizaba para imprimir carteles de cine, tracé con creyón, de forma vertiginosa, esquemática y con soltura, la imagen del Comandante libertador, con el texto: 26 de JULIO, FIDEL CASTRO y con los emblemáticos rojo y negro en mi mente, calé en un solo cliché los dos colores y los imprimí en serigrafía artística de forma simultánea, terminando con rapidez cien carteles en horas tempranas de la mañana del 1ro. de enero de 1959”, relata el maestro.

Rivadulla regaló esos cien carteles; unos fueron colocados en las fachadas de algunas casas con un texto que decía Gracias Fidel, y otros dieron la bienvenida a la Caravana de la Victoria el 8 de enero de 1959, en su recorrido por la Avenida 23 de El Vedado hasta el Cuartel de Columbia, hoy Ciudad Libertad.

Este cartel, su significación y trascendencia, acompañaron a Rivadulla durante toda su vida hasta el 28 de marzo de 2011, en que fallece; el mismo es considerado por investigadores y críticos de comunicación visual, como el iniciador de la gráfica de la Revolución Cubana.

Tomado de: http://www.cubarte.cult.cu

Compartir:

Leer más

Una mirada a la economía cubana: resultados de 2015 y perspectivas de 2016 (I) Por: José Luis Rodríguez*

Según estimados se alcanzó una cifra en torno a 3,5 millones de arribos, para un crecimiento cercano al 18%, lo que permite suponer ingresos brutos superiores a 3 000 millones de dólares, 14,2% más que el año precedente

Según estimados se alcanzó una cifra en torno a 3,5 millones de arribos, para un crecimiento cercano al 18%, lo que permite suponer ingresos brutos superiores a 3 000 millones de dólares, 14,2% más que el año precedente

La información preliminar brindada por el ministro de Economía y Planificación en la reciente sesión de la Asamblea Nacional1, ha corroborado el pronóstico de crecimiento del 4% para el año 2015, cifra que supera notablemente el 1% del 2014 y el promedio de 2,4% del período 2009-2014. Adicionalmente, esa cifra se inscribe en el sexto lugar entre los 33 países que integran la América Latina y el Caribe, región que de conjunto decrece -0,4% este año, según datos de la CEPAL.2

Entre los factores que más incidieron en estos resultados se encuentran el favorable impacto de la política financiera externa que el país ha venido desarrollando en los últimos años, y un escenario internacional más favorable a partir de los impactos indirectos del 17 de diciembre de 2014.

En efecto, la combinación del impulso al proceso de renegociación y pago de la deuda -con un servicio previsto de 5 661 millones de dólares para 2015, lo que representa alrededor del 5% del PIB- con la finalización justo al cierre del pasado año del proceso de renegociación con el Club de París, donde se obtuvo una condonación del 70% de los adeudos y facilidades para liquidar el resto en 18 años, elevó notablemente la confianza financiera en el país y -por ende- su capacidad para obtener nuevos créditos.

Este desempeño se reflejó en la mejoría de la calificación de riesgo de Cuba, que la agencia Moody’s elevó a Caa2, lo que significa pasar de una categoría estable a una positiva.

La mejoría en el escenario financiero externo también permitió ejecutar la contratación anticipada de créditos ya desde 2014 y realizar anticipos de liquidez a las empresas para garantizar un mejor ritmo en los suministros importados.

Otra de las consecuencias visibles del nuevo escenario de relaciones con EE.UU. ha sido el crecimiento del número de turistas que visitaron el país en 2015. Según estimados se alcanzó una cifra en torno a 3,5 millones de arribos, para un crecimiento cercano al 18%, lo que permite suponer ingresos brutos superiores a 3 000 millones de dólares, 14,2% más que el año precedente.

No obstante, aunque todavía no se cuenta con las cifras totales del valor de las exportaciones e importaciones ejecutadas, se puede apreciar que en las exportaciones de bienes se registró una caída de 48,3% en el precio de la tonelada de níquel entre diciembre 2015 y la misma fecha del año anterior. Estos precios -salvo algunas oscilaciones- han venido cayendo 64% durante los últimos cinco años en el mercado mundial y no se pronostica que hacia 2020 se recuperen por encima del 11% del nivel de 2014.

Por su parte, los precios del azúcar exportable se previeron a 17 centavos la libra, pero alcanzaron niveles sobre 13 a 14 centavos solamente, con una producción en torno a los 1,9 millones de toneladas de azúcar crudo, cifra inferior a lo planificado.

También resultaron afectadas por la caída en los precios las exportaciones de derivados del petróleo del país.

Globalmente, según estimados de Economist Intelligence Unit, el valor de las exportaciones de bienes disminuyó 15,1% en 2015.3

Las importaciones de alimentos se situaron sobre los 1 965 millones de dólares, cifra 4,5% por debajo de la de 2014, en lo que incidió un discreto nivel de sustitución de importaciones y una caída en los precios promedio del mercado mundial de 20,7% en el año. Esta tendencia a mantener precios bajos al parecer se sostendrá durante el próximo quinquenio.

La reducción del precio del petróleo se mantuvo durante el pasado año. Los precios del WTI bajaron de un promedio de 93.06 USD el barril en 2014 a 49.31 en 2015, para un descenso de 47%. Esa disminución se previó que tendría un efecto positivo en las importaciones por alrededor de 500 millones de dólares en 2015, aunque habrá que revisar su impacto global considerando sus consecuencias en los ingresos de Venezuela y su incidencia en la exportación de servicios cubanos a ese país.

Por su parte, la inversión extranjera ha registrado un modesto incremento, con unos 40 nuevos negocios desde la emisión de la nueva ley en esa área en marzo de 2014, y los ingresos por este concepto se sitúan en un estimado de 350 millones de dólares durante el año recién concluido.

No obstante, a pesar de los positivos impactos registrados en las finanzas internacionales, los mismos son solo relativos, ya que el bloqueo económico de Estados Unidos continúa teniendo una negativa influencia, con un costo acumulado de 121 000 millones de dólares hasta 2014, según cifras oficiales.

De este modo, durante 2015 continuaron presentes las tensiones de liquidez que se agudizaron en la segunda mitad del año.

Resulta ahora de interés examinar el desempeño de los diferentes elementos de la economía interna que tributaron al crecimiento del 4% en 2015.

Notas

1 La información que se utiliza en el artículo –salvo que se indique otra cosa- proviene de esta fuente, según la transmisión efectuada por el espacio televisivo Mesa Redonda del miércoles 30 de diciembre de 2015.

2 Ver “Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2015”, Santiago de Chile, diciembre de 2015, en www.repositorio.cepal.org

3 Ver Economist Intelligence Unit: “Country Report Cuba. December 2015”, en www.eiu.com

Tomado de: http://www.cubacontemporanea.com

José Luis Rodríguez*Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (La Habana, Cuba).

Compartir:

Leer más

Cuba y Estados Unidos de cara al 2016. Por: Jesús Arboleya*

El presidente de Cuba Raúl castro y de los Estados Unidos Barack Obama en Panamá

El presidente de Cuba Raúl Castro y de los Estados Unidos Barack Obama en Panamá

Se avecina un año de elecciones generales en Estados Unidos y todo acto político será mirado a través del prisma de la conveniencia electoral. El tema de Cuba no escapa a esta condicionante, especialmente en lo que se refiere a las acciones del gobierno respecto al avance de las relaciones entre los dos países.

Restablecer relaciones con Cuba constituyó un éxito rotundo para la administración Obama, hasta el punto de que, salvo la extrema derecha cubanoamericana, ningún otro sector político se ha opuesto con firmeza a esta decisión.

Hasta ahora, el tema de Cuba apenas ha estado presente en los debates electorales. Resulta bastante obvio que los republicanos lo evitan para no sacar a flote sus contradicciones internas y los demócratas debido a todo lo contrario, ya que no es un asunto de disputa entre los contendientes.

No obstante, los demócratas, en particular el gobierno, lo ha explotado mediáticamente a sabiendas de que cuenta a su favor. Fue un asunto destacado por el presidente y el secretario de Estado en sus mensajes de fin de año e incluso se habla de que Obama tiene intenciones de viajar a Cuba, antes de que finalice su mandato, presumiblemente en marzo durante una gira.

Sin embargo, esto no asegura que la administración esté dispuesta a dar pasos decisivos en los problemas fundamentales que restan para continuar  el proceso de normalización de las relaciones.

Respecto a asuntos como la devolución de la Base Naval de Guantánamo y la adecuación de la política migratoria hacia Cuba, dos temas priorizados en la agenda cubana, ya el gobierno de Estados Unidos manifestó su decisión de mantener inalterada su política. Esto determina que es en el campo de la aplicación del bloqueo económico, donde se decide la real voluntad del presidente Obama de consolidar su política hacia Cuba.

Como se conoce, el levantamiento total del bloqueo –“embargo”, según la terminología norteamericana– depende del Congreso y difícilmente antes de las elecciones será posible encontrar consenso para eliminar la compleja madeja de leyes que lo regulan.

Quizás a lo máximo a que puede aspirarse en este contexto, es lograr que se levanten las restricciones de los viajes de norteamericanos en calidad de turistas a Cuba, así como que se aprueben enmiendas que faciliten el comercio en el sector agroalimentario, especialmente la posibilidad de conceder créditos y otras facilidades a la parte cubana. Si esto ocurriese, serían importantes pasos de avance, pero la dinámica del propio proceso electoral y la polarización existente en el cuerpo político congresional dificultan asegurar su materialización.

La real capacidad de consolidar lo alcanzado radica en la voluntad del presidente para hacer uso de sus facultades ejecutivas con vista a atenuar el impacto del bloqueo –una política que el propio Obama ha criticado– y ello de nuevo nos remite al análisis de la ecuación electoral.

Evidentemente, Obama no quiere hacer algo que sea interpretado como “concesiones gratuitas” a Cuba, lo cual ha sido el centro de las críticas de sus opositores, y ha dejado bastante claro que nuevos avances dependen de los “cambios” internos que realice la parte cubana.

Tal posición rompe con la premisa igualitaria que ha caracterizado las negociaciones y coloca a Cuba en la situación imposible de aceptar poner en entredicho cuestiones esenciales de su soberanía, a cambio de acciones que solo pueden tener un carácter unilateral por parte de Estados Unidos, toda vez que son unilaterales las medidas adoptadas por ese gobierno contra la Isla.

Es cierto que son muchas las presiones que instan al presidente a consolidar la política hacia Cuba y estas exigencias a la parte cubana pueden quedar en el campo de la retórica, por lo que no es descartable que se tomen algunas nuevas medidas ejecutivas para flexibilizar el bloqueo –sobre todo si se concreta el interés de Obama de viajar a Cuba– pero al final todo depende de la relación costo-beneficio con que sean calculadas sus acciones desde el punto de vista electoral.

Otro factor que puede influir en estas decisiones es su complejidad legal y el temor de la administración de que alguna medida ejecutiva pueda ser interpretada como una violación de la ley y cuestionada en los tribunales por sus adversarios. Imagino que los abogados del gobierno están inmersos en interminables discusiones al respecto y ello puede paralizar o limitar las decisiones del presidente.

Con razón, algunos analistas plantean que si Obama no avanza en la adopción de nuevas acciones ejecutivas, en particular autorizar el uso del dólar en las transacciones financieras y comerciales, afectaría el interés de los sectores económicos y limitaría el impacto real de las medidas adoptadas, restando impulso a su política y poniendo en peligro lo que es considerado uno de los principales “legados” de su administración.

No estoy seguro que el legado del primer presidente afroamericano de la historia de Estados Unidos dependa de la política hacia Cuba –ni de cualquier otra política–, sino que radica precisamente en esta condición y lo tiene asegurado desde 2008, aunque cualquier éxito va a influir en su evaluación histórica y la política hacia Cuba se inserta en esta lógica.

El asunto es adivinar si Obama se siente o no satisfecho con lo alcanzado hasta ahora o está dispuesto a correr los riesgos que implica blindar esta política y hacerla irreversible, así como si este criterio es compartido por quien el resulte electo como candidato demócrata en las próximas elecciones.

Otro problema que resultará básico en la política que adopte el gobierno de Estados Unidos respecto a Cuba este año, será la visión que se tenga de la situación cubana.

Aunque el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos ha facilitado la inserción de Cuba en el mercado mundial y ampliado sus relaciones internacionales, la crisis económica global y la reversión coyuntural que se observa en los procesos progresistas en América Latina, especialmente en el caso de Venezuela, plantean una situación económica muy compleja que se refleja en los pronósticos de crecimiento para este año.

Tal situación puede animar el interés norteamericano de “negociar en sus propios términos” y mantener las presiones hacia el país, limitando la adopción de nuevas medidas encaminadas a flexibilizar el bloqueo económico.

Otra vez, la variable más importante en esta dinámica será la capacidad cubana para enfrentar la situación que se avecina. El VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, a celebrarse en abril, será un momento determinante para encauzar las transformaciones que requiere el modelo económico y articular el consenso interno alrededor de las mismas, definiendo el rumbo que tomará el país en los próximos años, lo que será decisivo para el futuro de las relaciones con Estados Unidos.

Mirado de esta manera, el año 2016 se nos presenta sumamente complejo para el desarrollo de las relaciones entre los dos países y a la vez definitorio de cara al porvenir. Al menos para influir en las características de su continuidad, en el nuevo escenario, siempre cambiante e incierto, que implica la elección de un nuevo presidente de Estados Unidos, sea éste demócrata o republicano.

Tomado de: https://dialogardialogar.wordpress.com

Jesús Arboleya*(La Habana, 1947) Licenciado en Ciencias Históricas en 1975, doctor en la misma especialidad en 1995, profesor de la Universidad de La Habana, de 1993 a 1996, investigador del Centro de Estudios sobre Asuntos de Seguridad Nacional.

Ha sido colaborador con el Centro de Estudios de Alternativas Políticas y el Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana, con el Centro de Estudios de América y con el Centro de Estudios de Europa además de contribuir con el diario chileno La Nación. Fue durante años miembro del servicio diplomático cubano prestando servicios en la misión de su país en la ONU y en la Oficina de Intereses de Cuba en Washington.

Compartir:

Leer más

Bolivia: Bayonetas apuntan a Evo. Por: Arnaldo Musa

Evo MoralesA la oligarquía le molesta este líder antimperialista de los pueblos indios y no indios.

Envalentonado por éxitos que presumo pasajeros, al lograr sus representantes la presidencia en Argentina, la mayoría parlamentaria en Venezuela y mantener la ofensiva en Brasil, el imperialismo intensifica las presiones contrarrevolucionaras en Bolivia, que, aunque derrotadas en anteriores ocasiones, hoy apuesta por dividir el bloque que apoya a Evo Morales, el primer presidente indígena en el continente.

Empero, la tarea para el Imperio y sus lacayos locales no les es nada fácil, y temen que su permanencia presidencial siga horadando sus intereses y perpetúe los de la nación.

Y es que, Evo Morales ha ganado con creces el derecho a la reelección pues pocos presidentes en la historia han cumplido como él sus promesas, hecho tanto en tan poco tiempo por sus pueblos y derrotado con igual valentía los embates imperialistas.

No es casual que los principales movimientos y organizaciones sociales del Estado Plurinacional de Bolivia acordaran su repostulación junto a su capaz vicepresidente Álvaro García Linera. Para ello, propusieron a la Asamblea Legislativa –y esta acordó- una reforma constitucional que será consultada a los electores en referendo, el 21 de febrero próximo.

En caso de ser aprobada, el líder boliviano contendería por un tercer mandado que concluirá en el 2025, fecha en que la Agenda Patriótica se propone la erradicación de la pobreza extrema y la universalización de los servicios públicos.

Morales ganó los comicios para su primera gestión del 2006 al 2010 con 54% de los votos, fue reelegido con 64% para el período 2010-2015 y obtuvo 61% para la gestión 2015-2020.

La oposición afirma que el gobernante forzó el tercer mandato, pues la actual Constitución boliviana, aprobada en el 2009 con su apoyo, solo admite una reelección consecutiva, pero el Tribunal Constitucional resolvió que la primera gestión de Morales comenzó en el 2010, desestimando el período previo (2006-2010) porque estaba vigente la anterior Carta Magna.

Recordatorio

De todas maneras, es un gobierno con el primer presidente indígena, quien tiene indiscutiblemente un enorme respaldo y genera por mucho aquellas ideas revolucionarias incipientes del 10 de marzo de 1952, cuando los mineros depusieron a un régimen proimperialista, el mismo día que otro asumía en Cuba mediante un golpe de Estado militar.

Pero el proceso revolucionario fue frustrado en Bolivia por una exigua minoría opulenta, que privatizó a precios de remate las empresas públicas creadas por la revolución, en cumplimiento de las directivas de Washington, mediante disposiciones anticonstitucionales y escandalosos negocios armados entre la oligarquía y las transnacionales.

Recuerda el especialista cubano Ángel Guerra que solo el presidente neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-97; 2002-03) hizo una fortuna superior a los 250 millones de dólares a expensas de las privatizaciones, el desempleo ocasionado por estas a decenas de miles de trabajadores, la entrega de los recursos naturales y la soberanía nacional y la sangrienta represión contra los movimientos que rechazaban estas políticas.

Sánchez de Lozada y su sucesor fueron derrocados por rebeliones de los pueblos indios e interculturales, que en el 2005 lograron alzar a la presidencia a uno de los suyos, el aymará Evo Morales, con un alud de votos. Entonces se inició la profunda trasformación social que vive hoy Bolivia, desafiando los ataques de la oligarquía y del imperialismo.

Evo convocó a la Asamblea Constituyente, que permitió proclamar la nueva Constitución y el nacimiento del Estado Plurinacional de Bolivia y, con esa arma jurídica, logró el rescate de los recursos naturales, además de erradicar el analfabetismo, hacer crecer su economía a un promedio anual de cerca del 5%, sextuplicar sus reservas internacionales de divisas y duplicar el Producto Interno Bruto por habitante.

Extendió considerablemente los servicios de salud a millones que no los recibían, abrió miles de escuelas y fortaleció la solidaridad y la integración regional.

Por eso no es fortuito que el gobierno de Bush hiciera todo lo posible por impedir la llegada de Evo a la presidencia, ni que Washington, también con Obama, haya mantenido una persistente política subversiva para derrocarlo, al extremo de que el estado mayor de la contrarrevolución llegó a radicar en la embajada de Estados Unidos en La Paz.

Ahora la táctica es tratar de socavar la confianza en el principal bloque político que apoya a Evo, el Movimiento al Socialismo, con el fin de minar la confianza hacia sus más cercanos colaboradores. Para ello cuenta con pare de una prensa que mantiene bajo su control y dirigentes regionales que pretenden dividir al país.

Personalmente, pienso que en el caso boliviano, esto no puede triunfar, porque, tras nueve años de gestión, el gobierno sigue pensando en nuevas políticas sociales que mejoren las condiciones de vida del pueblo boliviano en miras de un desarrollo conjunto.

En ese marco, el Ejecutivo tiene como meta reducir la extrema pobreza de 18% a unos 7%, objetivo que puede cumplirse hasta el 2020, además de disminuir lía población aun vulnerable -un 32%-, que es hacia donde el imperialismo enfoca la desinformación.

Pero es muy difícil que la contrarrevolución pueda avanzar, porque hay un hecho sostenido de cambio que mejora las condiciones del área rural, así como de las condiciones de vida en la urbana, luego que movimientos sociales y sindicales ayudaran a romper el esquema neoliberal de explotación para dar cabida al nuevo sistema económico vigente en el Estado Plurinacional.

Tomado de: http://www.cubasi.cu

Compartir:

Leer más

Luz de alarma para América Latina. Por: Carlos Marianidis

Después de doce años sin represión de reclamo social alguno, un corte de ruta realizado por trabajadores de Cresta Roja –criadores de pollos- fue reprimido con carro hidrante y balas de goma

Después de doce años sin represión de reclamo social alguno, un corte de ruta realizado por trabajadores de Cresta Roja –criadores de pollos- fue reprimido con carro hidrante y balas de goma

A mediados de los 70, Taty Almeida y Estela de Carlotto caminaban en círculo alrededor de una pirámide blanca, en la plaza más antigua e histórica de Buenos Aires. En aquellos días de violencia feroz, una reclamaba por la desaparición de su hijo; la otra, por la de su hija y su nieto. Junto a un puñado de almas dolientes, en total soledad e indefensión, la primera daría origen a las Madres de Plaza de Mayo; la segunda sería fundadora de Abuelas. ¿Qué puede ser tan grave que hoy, cuarenta años después y en plena democracia, estas mujeres de avanzada edad vuelven a colocarse en la primera línea de la resistencia? Cuadro de situación. Desde 2003, Argentina fue gobernada respectivamente por Néstor Kirchner y su esposa Cristina, como líderes de lo que se llamó Frente para la Victoria. Después de muchos años de presidentes que le dieron la espalda a quienes los habían votado, este partido devolvió al pueblo las reivindicaciones sociales logradas en el pasado por Juan Domingo Perón y su esposa Eva. Y aun los que no somos peronistas debemos reconocer que, en estos doce años continuos de gobierno, Argentina volvió a tener un proyecto de país en el que los seres más humildes fueron la prioridad. De hecho, Néstor Kirchner había planteado en Naciones Unidas que no iba a seguir aceptando imposiciones del FMI, toda vez que eso significaba tremendos ajustes económicos e intervención en asuntos en los que Argentina debía ejercer su soberanía. Y Cristina, a lo largo de dos períodos, reforzó los lazos entre los gobiernos de América Latina como frente común ante las exigencias de Estados Unidos y sus países europeos aliados.

En las últimas elecciones, en un increíble ballotage, el 51% votó como presidente al opositor Mauricio Macri, frente a un 49% que elegía a Daniel Scioli, del Frente para la Victoria. En síntesis, el análisis de este resultado responde a un desgaste de doce años de gobierno y las promesas electorales que el más poderoso medio de comunicación -Grupo Clarín- bombardeó a los hogares mediante gráfica, radio y TV. Hoy, a pocos días de asumir el gobierno, los fondos que antes se asignaban a ayuda social se desvían a una aristocracia propietaria de campos e industrias, mediante la eliminación de las retenciones. El aumento del dólar ha causado que los formadores de precio elevaran la inflación. El Poder Ejecutivo ha nombrado dos jueces en la Corte Suprema por un “decreto de necesidad y urgencia”, en una grosera invasión de poderes. Hay un intento de derogar la Ley de Medios (analizada durante meses por todos los partidos políticos y aprobada por el Congreso). Después de doce años sin represión de reclamo social alguno, un corte de ruta realizado por trabajadores de Cresta Roja –criadores de pollos- fue reprimido con carro hidrante y balas de goma. Así, el Estado que antes protegía a los más débiles es reemplazado por el Mercado, que hace su juego de oferta y demanda, sin mirar atrás. Antes, la economía cerraba con la gente dentro. Ahora, cerrará sin importar quién quede afuera. Los que vemos los efectos de estos primeros días de gobierno de Macri, que significa el regreso del neoliberalismo, ya comenzamos a reunirnos en plazas y parques. La gente se comunica a través de las redes sociales y esto deriva en manifestaciones pacíficas que han llegado a tener veinte mil personas (Congreso Nacional, 17/12; Parque Saavedra, 27/12). Lo grave es que los medios de comunicación no lo muestran: al no enviarse cámaras ni periodistas a cubrir los eventos, el nuevo gobierno trata de hacer invisible el descontento. Y como Argentina es un país extenso, nadie se entera de lo que ocurre en las plazas de cada provincia donde se replican estas reuniones de votantes defraudados. Así las cosas, la unión latinoamericana que es una cadena cada vez más resistente, hoy tiene en Argentina a su eslabón más débil. Porque ahora habrá un intento de mostrar al ALCA como la mejor opción, o que los países que cuentan con préstamos del Fondo Monetario tendrán mayor posibilidad de crecimiento que si se aíslan en defensa de sus mercados locales. Los medios de comunicación harán todo lo posible por demostrar las ventajas de la privatización, el estímulo a la mejora de las industrias nacionales con la libre importación de manufacturas baratas con las que tendrán que competir (en inferioridad de condiciones, claro) o la educación pública gratuita como concepto utópico u obsoleto. Por lo tanto, los que tenemos acceso a medios no convencionales como un blog, una columna virtual, un video en Youtube, debemos correr la voz. A esta altura de los acontecimientos, hay que contar lo que no aparece en la TV de aire ni el cable, ni los periódicos, ni la radio. Los medios monopólicos de comunicación no mostrarán jamás la realidad si ésta les perjudica o no favorece a los funcionarios que ellos crean, agrandan y colocan en cargos políticos vitales. Esto ocurre hoy en Argentina. A los que tratamos de ser personas dignas nos da vergüenza tener un presidente que en la ceremonia de asunción se puso a bailar en el balcón de la casa de gobierno mientras su vice cantaba una cumbia. Nadie, en ningún país, debe creer que los argentinos estamos felices con el bochorno de esta actitud impresentable. Todo lo contrario: vemos en ella la danza infame del neoliberalismo que causa los mayores dolores del mundo. Y es bueno que todos estemos sobre aviso, sin el menor lugar a la ingenuidad o la inocencia. Porque esto tan triste que sucede aquí es un proceso que busca a toda costa extenderse sobre América Latina.

Tomado de: http://laventana.casa.cult.cu

 

 

Compartir:

Leer más

Revolución Cubana (1959-2016). Sin echar el laurel en la olla: Por: Luis Toledo Sande*

Martí sostuvo: “No yerra quien intenta componer un pueblo en la hora en que aún se lo puede; sino el que no lo intenta. Si no se lograse la composición, se lograría al menos el conocimiento de las causas por que no podía lograrse; y eso limpiaría el camino para lograrla mañana”. Obra del artista plástico cubano José Delarra

Martí sostuvo: “No yerra quien intenta componer un pueblo en la hora en que aún se lo puede; sino el que no lo intenta. Si no se lograse la composición, se lograría al menos el conocimiento de las causas por que no podía lograrse; y eso limpiaría el camino para lograrla mañana”. (Obra del artista plástico cubano José Delarra)

Sin restar importancia a las dos guerras llamadas mundiales, ni a la liberación de naciones como China y Vietnam —esta, además, con la ejemplar victoria sobre la invasión estadounidense en su haber—, del siglo XX cabe destacar cuatro procesos revolucionarios diversos: en orden cronológico, la Revolución Mexicana, la Revolución de Octubre, la Segunda República Española y la Revolución Cubana. Tres de ellos se ubican en ámbitos de la lengua española, hecho contrastante con el escaso prestigio que suele concederse a las ciencias sociales expresadas en ese idioma.

Pero ese ángulo, de interés y merecedor de atención frente a expresiones de colonialismo fomentadas desde otras áreas culturales, requeriría un análisis particular. El presente artículo apenas bordea el significado de la Revolución Cubana desde su fragua y su llegada al poder, y en su existencia hasta hoy. Haberla ubicado en el conjunto de procesos aludidos mueve a rozar por lo menos algunos rasgos de los tres que la acompañan en el esbozo.

La Revolución Mexicana, cuyo carácter pionero en aquel siglo no parece tenerse tan en cuenta como sería justo, fue un paso de avance en la transformación de un país de nuestra América frente a la herencia feudal que le llegó de su formación como colonia. La importancia de esa Revolución no debe ocultarla ningún estancamiento sufrido con el tiempo y al influjo de los forcejeos clasistas y presiones externas, lo que se dice sin afán de agotar el tema.

La de Octubre no se limitó a “diez días que estremecieron el mundo”: sumó décadas de una siembra emancipadora que incluyó tanto liberar a Rusia y sus colonias del zarismo como propiciar el nacimiento de varias naciones marcadas por aspiraciones socialistas. Generó, en fin, valiosas transformaciones internas y un baluarte para la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de grandezas tales, deficiencias y males internos contrarios al socialismo le impidieron llegar viva a los finales de la centuria en que tantos logros cosechó y nutrió tantas esperanzas, aunque haya interesados en negar unos y otras. Las causas del desmontaje antisocialista de los frutos de esa Revolución, incluida la propia Unión Soviética, deben seguir estudiándose. Ninguna precaución será ociosa para que errores y aberraciones como los allí entronizados no se reproduzcan y den al traste con otros proyectos justicieros.

Burocráticamente declarada irreversible por decretos que pretendían blindar el socialismo desde oficinas, la realidad que se logró construir en el camino abierto por aquel extraordinario Octubre fue demolida. Además de ser una tragedia en sí, ello ha dado asideros para negar legitimidad y valor a todo empeño revolucionario.

Esa tendencia dolosa se aprecia en análisis distorsionadores del pasado y el presente de la humanidad, aunque se trate de un afán democrático tradicional como la Segunda República Española, derrotada por una implacable alianza internacional de la reacción fascista, sin descontar los que puedan haber sido errores en su sostenimiento y su defensa.

Contra la dignidad de ese ensayo fundador —en cuyas filas se vertió sangre cubana— se lanzan hoy perros de la propaganda capitalista, en complicidad con la herencia del fascismo que nutrió en España el denominado Bando Nacional. Este, artífice del levantamiento anticonstitucional y terrorista contra la República, enlutó el país durante décadas y finalmente preparó la sucesión monárquica, sobre la cual se fabricó una transacción “democrática” enfilada a silenciar el pensamiento de izquierda y sepultar las aspiraciones republicanas. El sometimiento a la OTAN no es casual.

Secuelas de un desmontaje

Volviendo a los afanes socialistas, se debe recordar que alguien tan objetivo, de pensamiento científico y de honradez militante al servicio del socialismo como Vladimir Ilich Lenin, sostuvo la inviabilidad de la plena construcción de un proyecto de esa índole en un país aislado. Sobran razones para entender las vicisitudes con que ha tenido que vérselas el experimento cubano.

Pero ese experimento lo puso en práctica una Revolución que triunfó el 1 de enero de 1959 y viene, por largo camino, de sus propias raíces, desde antes de 1868, con su propio Octubre vivido en ese año. Eso le ha permitido relacionarse con el mundo sin dejar de ser ella, y no solo llegar viva al siglo XXI: continúa su marcha, su pujanza, con el deber de fortalecerse, y enfrentando desafíos colosales, ya abiertos o enmascarados.

Entre los obstáculos que la rodean está la propaganda lanzada mundialmente contra todo lo que huela a revolución. En el caso de Cuba, tal campaña tiene sus recursos predilectos. Uno es sostener que la etapa más próspera del país fueron los años durante los cuales se entronizó la tiranía encabezada, al servicio del imperialismo estadounidense, por Fulgencio Batista, exponente mayor de los crímenes y el latrocinio sufridos por la nación.

El triunfo de la Revolución Cubana, y el apoyo con que desde la lucha insurreccional la abrazó la mayoría del pueblo, se debieron a su carácter popular: esa mayoría vio y encontró el camino para lograr, junto con la justicia social, la soberanía que la intervención estadounidense le arrebató en 1898.

Esa realidad explica que en 1961, tercer año tras la toma del poder, cosechara dos victorias íntimamente vinculadas, e impensables sin el apoyo mayoritario y entusiasta del pueblo: el aplastamiento de la invasión mercenaria en Playa Girón y sus inmediaciones, y la declaración del país como territorio libre de analfabetismo, gracias a la masiva Campaña Nacional de Alfabetización que hoy sigue dando frutos dentro y fuera de Cuba.

Fundamento

Esos logros, y otros, se buscaron y se percibieron asociados a la herencia martiana. Presente en la nación desde el siglo XIX, devino —como expresó Fidel Castro, guía de la obra desatada con los hechos aurorales del 26 de julio de 1953— fundamento moral de la acción armada iniciada entonces y, en consecuencia, de los logros cosechados en ese camino. En él, 1961 aportó otro nutriente explícito, asumido en la médula nacional de la obra revolucionaria: en Girón se combatió también en defensa del socialismo.

El carácter socialista de la Revolución se proclamó precisamente en la despedida de duelo de los mártires del bombardeo que, como ablandamiento artillero, el imperialismo lanzó contra Cuba en vísperas de la invasión mercenaria. Esta, así y todo, fue derrotada en poco más de 60 horas. Fue una victoria de pueblos, porque a partir de entonces, como también dijo el guía histórico de la Revolución, todos los de nuestra América, no solo el cubano, “fueron un poco más libres”. Tal realidad abonó la simpatía que la Revolución cosechó en la región desde el mismo 1959.

El carácter popular que le permitió alcanzar el poder se consumó en logros masivos, como las leyes de Reforma Agraria y de Reforma Urbana, y la disminución de las grandes diferencias acumuladas entre el campo y la ciudad, sobre todo en lo tocante a la capital. En medio de las dificultades económicas de un país bloqueado, ese afán de equidad, sin el cual la Revolución habría estado sumamente incompleta, generó construcciones —carreteras, industrias, embalses de agua, edificios para diversos usos sociales: escuelas, centros de atención médica, viviendas— que transformaron hasta la imagen física del país.

Ello, asumido con sed de equidad para toda la nación, pudiera explicar el detenimiento constructivo y las dosis de pérdida de esplendor material padecido por la capital. Ese hecho, tendenciosamente desgajado del contexto, lo esgrimen los enemigos de la Revolución para denigrarla, y aunque no existieran contra ella tales campañas de descrédito, constituye uno de los frentes en que mayor esfuerzo por la recuperación necesita seguir acometiendo.

La búsqueda de equidad entre los territorios de la nación es también inseparable de logros que esta ha venido disfrutando desde 1959 en terrenos tan vitales como la educación y la salud, la ciencia y el deporte. En el quehacer literario —incluida la vertiente editorial— y en otras expresiones artísticas —cine, música, danza, plástica— se ha vivido, encaminado por instituciones que le han dado gloria al país, un apogeo sin precedentes.

Datos, esencia

El auge lo ha caracterizado la búsqueda de masividad, con un amplio movimiento de aficionados en los distintos sectores poblacionales, y favoreciendo el desarrollo de individualidades sobresalientes, que han merecido admiración y lauros en distintas partes del planeta. Espectáculos artísticos de alto nivel están al alcance de la población, con entrada a precios módicos, o libre, al igual que los deportivos. Mantener ese camino es una de las señales con que en medio de severas dificultades la Revolución ratifica su lealtad, también en esas esferas, al José Martí que entendió que “ser culto es el único modo de ser libre”.

Enumerar las conquistas alcanzadas en los diversos frentes antes mencionados pudiera ser necesario ante quienes opten por desconocerlas, pero en esos casos resultaría estéril. Las personas honradas pueden disponer de la información que emana de la propia realidad. Alúdase solo a los altos grados de instrucción generalizada y a los índices de mortalidad infantil y esperanza de vida que hacen de Cuba un país ejemplar en esas esferas, como reconocen instituciones y organismos internacionales de la mayor relevancia.

Los logros están presentes asimismo en la amplia colaboración de Cuba con numerosos pueblos, y se aprecian hasta en una emigración que, a diferencia de la de otros países —y no solo entre los que clasifican como no desarrollados—, sobresale por su preparación técnica y profesional. Quien conozca la realidad de los inmigrantes en otras naciones, podrá dar fe de esas diferencias.

Anécdotas y experiencias de tal realidad abundan. El autor de este artículo no pasará de recordar la gratitud con que el embajador de un pueblo hermano acogió la iniciativa de una universidad, europea, de ofrecer a emigrantes de su pueblo cursos para adiestrarlos en tareas concretas.

Eran las peor pagadas, y más despreciadas —por lo menos antes del reconocimiento de la etapa de crisis que allí se gestaba— entre los naturales de la nación a la que habían ido a parar: en ese caso, empalmar cables, vestir camas, limpiar ancianos…; en otros correspondería hablar de la agricultura y la construcción. Al final de la ceremonia en que su embajador había expresado gratitud a la universidad, un colega diplomático, amigo del articulista, le dijo a este: “Los emigrantes de tu país no necesitan esa ayuda”.

Pero Cuba ha tenido que desempeñarse en condiciones anormales, porque muy pronto contra la Revolución se lanzó la hostilidad de la mayor potencia mundial, los Estados Unidos. La poderosa nación imperialista, acostumbrada desde su gestación, y en su desarrollo —en él se ubica el robo de más de la mitad del territorio de México—, a dominar y saquear a otros países, no le perdonó a Cuba su dignidad nacional y su servicio al pueblo. Con esa orientación el gobierno cubano acometió nacionalizaciones indispensables, y en ello también tuvo un rotundo respaldo popular.

Patente imperial

Pronto la hostilidad del vecino del Norte se expresó en un bloqueo económico, financiero y comercial que aún perdura, y en agresiones armadas. En estas se inscriben la invasión mercenaria de 1961 y las bandas de alzados —también mercenarias— que fomentó en distintos sitios del país, y que en sus monstruosos actos terroristas cometieron asesinatos, entre otros, de alfabetizadores.

En aquellos actos figuran la explosión del vapor francés La Coubre en el puerto de La Habana, y la voladura de un avión cubano en pleno vuelo sobre Barbados. Esta última acción, así como otras, la orquestaron agentes del imperio que gozan de libertad en la nación que se autopromueve como el modelo de la democracia.

Cuando hoy, en su licencia imperial, el presidente estadounidense propone cambiar la política que su gobierno ha mantenido contra Cuba durante más de medio siglo, y dice que tal política no ha conseguido su propósito, solo queda una opción para interpretar sus palabras. Si a pesar del enorme daño económico, material y en vidas que esa política le ha causado a Cuba, el cabecilla del imperio la estima fallida, es porque ha sido planeada con un superobjetivo: destruir a la Revolución y restablecer en la mayor de las Antillas la dominación con que desde 1898 los Estados Unidos ensayaron aquí el neocolonialismo, “su sistema de colonización”, como lo denunció Martí pensando en los planes imperiales contra nuestra América en general.

Pese a todo, Cuba —y por eso ha obligado al imperio a buscar un cambio de imagen— perdura como ejemplo de resistencia. Ha dado apoyo ideológico y moral a otros pueblos, y protagonizado un aporte internacionalista que —aunque se propongan silenciarlo ingratos y enemigos— contribuyó a las mejores transformaciones emancipadoras en África. Lo han reconocido pueblos y guías políticos como Nelson Mandela en Sudáfrica, y varios en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina y otros de nuestra América.

Allí, plantando cara al vecino poderoso, se han desafiado las maquinaciones de la Organización de Estados Americanos y del Área de Libre Comercio para las Américas. De ese enfrentamiento han surgido alternativas de dignificación soberana como la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Resurgen las banderas del socialismo, en busca de actualización creativa, aunque no sea más, ni menos, que por entre las estructuras del sistema capitalista.

Pero el imperio no cesa en sus planes, y dispone de enormes recursos. En general, con el individualismo y el pragmatismo consustanciales al sistema capitalista, propala el neoliberalismo. Estimula las llamadas desideologización y despolitización, máscaras del afán de erradicar el pensamiento revolucionario. Promueve y apoya cuanto pueda conducir a la reversión de planes nacionales molestos para su manía de dominarlo todo. Ahora, con respecto a Cuba en particular, intenta dar la imagen de un cambio de actitud, y propone otros métodos para lograr lo que la resistencia y la creatividad cubanas le han impedido conseguir.

Golpistas de etiqueta

Todo eso, de lo cual las campañas contra Cuba son inseparables, explica distintas formas de golpes de Estado que en Honduras y en Paraguay han venido a sustituir el gorilismo armado, que no debe considerarse definitivamente cancelado; los intentos golpistas en Venezuela, Bolivia y Ecuador; las campañas y amenazas contra la misma Venezuela bolivariana; la creación de nuevas bases militares en Colombia; la propaganda y las maniobras para alimentar la oposición contra los gobiernos de Brasil y Argentina.

En esta última la derecha consiguió electoralmente el éxito contra las fuerzas progresistas que habían sacado al país del hundimiento en que lo atascó el desafuero neoliberal. El saludable optimismo no basta para ignorar que, con la guerra mediática y económica, el imperio y sus cómplices intentan aplastar cuanto proyecto justiciero le salga al paso. Sería torpe considerar a Venezuela un caso aislado.

Los zarpazos de la derecha neoliberal —que va por más— se dan cuando en varios países las urnas han devenido camino de triunfo para proyectos emancipadores, y los medios imperiales de propaganda fabrican la imagen de que todo acto armado por parte de los pueblos es terrorismo repudiable. Los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, sin embargo, desencadenan guerras genocidas y consiguen edulcorarlas con falacias lingüísticas tan perversas como calificarlas de humanitarias: deformación de sentido que ha pasado incluso al periodismo revolucionario, o de izquierda al menos, para hablar de crímenes y desastres de lesa humanidad.

Es difícil —heroico, digamos sin rodeos— conseguir un triunfo revolucionario valiéndose de los mecanismos y procedimientos que el capitalismo ha perfeccionado para defender sus intereses. Pero la persistencia de la Revolución Cubana la explica su toma del poder por la lucha armada con decisiva participación popular. Y se ha mantenido gracias al decisivo apoyo de la mayoría del pueblo.

No es casual que todo lo relativo a Cuba sea tergiversado o satanizado, con saña, por la propaganda imperialista. Para actuar, el país debe guiarse únicamente por la norma de la justicia y lo correcto: ni hacer para complacer al enemigo, ni dejar de hacer por no parecer que presta atención a sus campañas.

Cuanto haga será sometido a lentes distorsionadores, para desconocer sus aciertos y atribuirle errores o magnificar los que cometa. El esperado afinamiento en su política migratoria, por ejemplo, deja sin argumentos a no pocos infundios lanzados contra ella, y en igual medida los mismos que los propalaban intentan revertir el efecto de sus aciertos.

El contexto internacional está signado por la preponderancia de las fuerzas del imperio, y las circunstancias nacionales de Cuba se ven severamente dañadas por el bloqueo que este le ha impuesto durante más de medio siglo. Contra semejante engendro se proyecta el clamor de pueblos, avalado en votaciones de la Asamblea General de la ONU, pero groseramente las burla el mismo gobierno que anuncia la voluntad de cambiar su política hacia Cuba.

Desplazamientos y persistencias

El mayor reto que se le presenta al país radica en mantener el afán de asegurar la justicia social en un contexto internacional con frecuencia sórdido. En él —ha escrito Fernando Martínez Heredia en su libro El corrimiento hacia el rojo, título alusivo a los ciclos de expansión y contracción material del universo— se aprecia “un mundo extraño, en el cual reinan el lucro y el hambre, y no parece haber futuro para la decencia”.

Ante ello lo pertinente y digno no será cruzarse de brazos y renunciar a construir un mundo mejor, que es posible, además de necesario para que la humanidad llegue a merecer en plenitud ese nombre. Como añade el mismo autor citado, “la indecencia carece totalmente de legitimidad”.

La búsqueda de la decencia en las relaciones humanas a todos los niveles define lo que un país como Cuba, que ha llegado hasta donde está gracias a la construcción revolucionaria, debe tener en la brújula de sus replanteamientos en pos de una eficiencia económica indispensable para mantener el proyecto justiciero que tanto esfuerzo y tanta sangre ha costado. La seducción economicista y pragmática no será garantía para ningún empeño revolucionario erigido sobre la convicción de que la historia lo avalará, aunque tampoco deba ignorar los requerimientos de la economía.

La Cuba que halló en Martí el fundamento moral para su transformación, debe recordar el reclamo del Maestro, quien en “Crece” (abril de 1894) se planteaba si la revolución que él fraguaba tendría posibilidad de triunfar. Ante la duda, razonable, sostuvo que el gran deber patrio y humano sería hacer posible la revolución, o, por lo menos, acometerla del modo más eficaz. Lo innoble sería traicionar la grandeza del sacrificio.

Se avanzaba hacia la guerra que estallaría el 24 de febrero de 1895, y afirmó: “Era ambiente la revolución, y hoy es plan. Era un sentimiento inútil y cómodo: como corona de adelfas era, y de laurel, que no hay derecho a arrancarse de la frente para sazonar, con sus hojas ensangrentadas, la olla de la comodidad”. Comprendía que, aunque imperfecto, lo hecho antes del 10 de octubre de 1868 —la “preparación gloriosa y cruenta” asumida en el Manifiesto de Montecristi (marzo de 1895), ya en pie la nueva guerra—, se inscribía en la gloria de la cual sería deshonroso huir: “¡infeliz, en la memoria de los hombres, quien eche el laurel en la olla!”. Ratificó así la base ética de su pensamiento y de su conducta.

Como otros suyos, aquel texto de Martí de 1894 sigue trazándole a Cuba el gran deber de hoy, cuando acomete una nueva etapa en una permanente sucesión de institucionalizaciones. Ese empeño, que empezó con el desmontaje, desde 1959, de las estructuras capitalistas, vivió un momento señero cuando en 1976 se aprobó, en proceso hondamente democrático, popular, la Constitución que ratificó a Cuba como república y como Estado socialista, llamado, por tanto, a tener la guía de trabajadores y trabajadoras, nada parecido al capitalismo de Estado.

Con esas luces entra la Revolución en su año 58, cuando se prepara el VII Congreso del Partido que tiene la misión de guiarla, y el cual en su anterior Congreso aprobó los Lineamientos para acometer lo que se ha denominado actualización del modelo económico cubano.

Utilidad y virtud

Se debe hacer lo necesario para que la Revolución mantenga ese espíritu productivo y —siempre Martí— orientado por la utilidad de la virtud, superior a la virtud de la utilidad, y para que dentro de muchas décadas se pueda seguir hablando de ella como de una realidad viva, no de un proceso estancado en resignaciones o sacado de rumbo por deformaciones que serían deplorables. Cuando se ha tenido como brújula echar la suerte con los pobres de la tierra, y se ha vivido más de un siglo de luchas revolucionarias, sería criminal abandonar el camino que esa brújula ha venido indicando.

Sabedor de que “ni hombres ni pueblos pueden rehuir la obra de desarrollarse por sí, —de costearse el paso por el mundo”—, Martí sostuvo: “No yerra quien intenta componer un pueblo en la hora en que aún se lo puede; sino el que no lo intenta. Si no se lograse la composición, se lograría al menos el conocimiento de las causas por que no podía lograrse; y eso limpiaría el camino para lograrla mañana”.

El error es humano, pero la rectificación, también humana, es además sabia, y lo que se haga debe regirse por la ética: “Si se intenta honradamente, y no se puede, bien está, aunque ruede por tierra el corazón desengañado: pero rodaría contento, porque así tendría esa raíz más la revolución inevitable de mañana”. Pero no valdrían autocomplacencias a estas alturas de un camino en que el “Patria y Libertad” de los mambises condujo al “Patria o Muerte” del Ejército Rebelde, lema coronado por un “Venceremos” que hoy resulta más fuente de responsabilidad y compromiso consciente que nunca antes.

La Revolución, que en las actuales circunstancias urge mantener, puede verse como la que en su tiempo —con el ejército español en Cuba y el estadounidense dispuesto a invadirla— Martí vaticinaba que podría ser inevitable luego. Más de un siglo después —con una Cuba que ha encarado y vencido desafíos tremendos—, la realidad es otra, y tampoco se debe olvidar un hecho: a lo largo del devenir humano, las revoluciones no han sido términos en la historia.

En sus mejores frutos —incluso a pesar de errores y hasta de traiciones— han representado actos de transición o fuentes de luz hacia logros de mayor alcance. Para Martí, como se lee en su texto de 1894 citado, la meta era la que puede seguir orientando a Cuba hoy y siempre: el “fin humano del bienestar en el decoro”. Nada menos.

Fuente: Bohemia

Tomado de: https://luistoledosande.wordpress.com
Luis Toledo Sande*Nació en Velasco, Holguín, en 1950. Licenciado en Estudios Cubanos y doctor en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana. Se ha desempeñado como redactor-editor en la Editorial Arte y Literatura; investigador y sucesivamente subdirector y director del Centro de Estudios Martianos; profesor titular del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, tarea compartida con la asesoría nacional, en la dirección del Ministerio de Educación, para la presencia del legado de José Martí en los planes de enseñanza del país; jefe de redacción y luego subdirector de la revista Casa de las Américas. Hacia finales de 2005 fue nombrado Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en España, responsabilidad que concluyó satisfactoriamente en diciembre de 2009. De regreso al país, optó por ejercer el periodismo en la prestigiosa revista Bohemia.

Ha mantenido programas radiales semanales en CMBF y en Radio Habana Cuba. Ha participado como asesor en programas televisuales, y ha sido jurado en el Premio de la Crítica, el de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y otros certámenes nacionales, y en el Premio Literario Casa de las Américas.

Ha impartido conferencias y participado en foros profesionales en Cuba, Venezuela, Nicaragua, República Dominicana, México, Costa Rica, Colombia, Puerto Rico, Argentina, España, Italia, Yugoslavia, Andorra, Checoslovaquia, India y China.

A su obra pertenecen volúmenes de diferentes géneros: Precisa recordar, Flora cubana, Tres narradores agonizantes, Libro de Laura y Claudia, De raíz y memoria, Textículos (reúne Amorosos textículos e Infernales textículos), De Cuba en el mundo, Más que lenguaje y varios acerca de José Martí. Entre estos últimos se hallan las colecciones de ensayos Ideología y práctica en José Martí y José Martí, con el remo de proa, así como la biografía Cesto de llamas, que recibió Premio de la Crítica de Ciencias Sociales, cuenta con varias ediciones en español dentro y fuera de Cuba y se ha publicado asimismo en inglés y en chino.

Textos suyos de diversos géneros han aparecido en numerosos libros colectivos y publicaciones seriadas, dentro y fuera de Cuba, y ha prologado obras (algunas con selección suya) de Luis Vélez de Guevara, José Martí, Miguel de Carrión, Jesús Castellanos, Carlos Loveira, Jorge Mañach y otros. Preparó y prologó el primero de los dos tomos de la Valoración Múltiple de José Martí publicada por la Casa de las Américas. Tiene otros libros en proceso de edición. Entre los reconocimientos que ha recibido se halla la Distinción Por la Cultura Nacional.

Compartir:

Leer más

De regreso a un coloso. Por: José Ernesto González Mosquera

Interior del Teatro Alicia Alonso recién restaurado.

Interior del Teatro Alicia Alonso recién restaurado

En muchos y variados medios ya ha sido noticia la reapertura del Gran Teatro de La Habana, hoy Alicia Alonso, en una pomposa gala que organizó el Ballet Nacional de Cuba para celebrar el advenimiento del año 2016.

Pero no pretendo hablar de aquella gala, trasmitida íntegramente por la televisión cubana con luces y sombras, sino del día en que las puertas del coloso de Prado abrieron sus puertas al público balletómano que añoraba el regreso a su casa habitual. El primer día de enero la gala no fue abierta al público sino por invitaciones especiales para altos exponentes de la política, la sociedad y la cultura cubanas.

Escribir solo sobre ese día sería no hacerle honor al teatro por el que han desfilado las más grandes figuras de nuestro arte, sin contar las no pocas luminarias extranjeras que han encontrado en sus salas el confort, la elegancia y la belleza de uno de los escenarios más engalanados de América Latina.

Lo confieso, esto es un escrito personal. No habla un periodista, sino un niño de diez años que por primera vez vio un ballet en la sala García Lorca cuando no pudo comprar entrada y alguien lo dejó colarse a hurtadillas.

La visión se repite como un déjà vu 14 años después, ticket en mano, para vivir la misma ilusión de un teatro vistoso, con cada detalle cuidadosamente recompuesto como si por magia se volviera a los años de su inauguración, mucho tiempo atrás.

Algunas cosas han cambiado desde hace tres años. Los diferentes espacios y salones se volvieron amplios con la restauración; cada columna, pared o escultura fue meticulosamente restaurada para devolverle al Gran Teatro sus vistas elegantes.

Debo a los lectores una entrevista con su director, Leonardo Tur, para conocer a fondo todos los pormenores de tamaña restauración.

Ahora solo soy un simple niño que volvió al ballet y descubrió su teatro renovado, con una lámpara clásica portentosa coronando un fresco que preside la sala mayor del complejo. Los palcos y espacios muestran nuevo mobiliario, el piso se desnuda en madera brillante y la sala se vuelve clásica con cada adorno de las paredes.

De seguro la maestra Alicia (Alonso), aunque no pueda verlo a plenitud, lo debe sentir. Cuánto le hubiera gustado al maestro Fernando haber podido ver esa sala, su casa para la danza, restaurada de esa forma. Y cuánto añorarían todos los bailarines cubanos que hoy se encuentran por el mundo volver a presentarse en ese escenario. Tiempo al tiempo.

Por supuesto, no puedo dejar de hablar de ballet. La danza se siente, se respira, se observa, se disfruta, se saborea de manera diferente en la sala García Lorca. Es pura magia, indescriptible e indescifrable. No creo existan palabras exactas para explicarlo.

Y volvió a escena el mismo espectáculo Tríptico Clásico que abrió las puertas el día 1 de enero. Esta vez, de seguro, fue una gala más emotiva y cercana. El público de las largas filas, que madruga para alcanzar aunque sea un ticket en la sección Paraíso, allá arriba casi en el techo, aplaudió esa noche como nunca antes.

Volvieron a escena la joven Giselle, esa campesina enamorada que sufre de una enfermedad y por el desengaño de su enamorado. La locura se desata en su interior y muere para convertirse en willy. Bravo por una Sadaise Arencibia correcta, inspiradora, frágil, toda dominio de su personaje y el estilo.

La catarsis de la noche llegó con Estheysis Menéndez en su interpretación de la princesa Odette en el segundo acto de El lago de los cisnes. La Premio de la Crítica UNEAC del 2015 ha sabido bordar a su antojo este personaje convirtiéndose, tal vez, en uno de los referentes en la actualidad al interpretarlo. Siempre es regocijante encontrar en Dani Hernández a un atento partenaire y un príncipe elegante en la escena. No abundan muchos por estos días con esas cualidades de danseur noble.

Para el final, la alegría de las bodas de Swanilda y Franz en Coppelia, y la grata noticia del regreso a la escena cubana de los bailarines principales Grettel Morejón y Alfredo Ibáñez tras exitosas presentaciones junto al Ballet Nacional de Perú. Ella llegó con una seguridad de hierro que irradió sobre la escena, con la fuerza para asumir cualquier reto que se le presente. Siempre ha sido una de las joyas interpretativas de esa compañía y su calidad como ballerina es incuestionable. Lástima que en más de una ocasión no se le haya prestado la atención que merece. Alfredo sigue mostrando sus cualidades como actor y como excelente partenaire, además de una limpieza técnica que, cada vez más deja latente en su desarrollo como bailarín.

El Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso vuelve a ser la casa de la danza en Cuba. Tras tres años de intensa labor de restauración, el más importante de los teatros cubanos se levanta majestuoso en una ciudad que cambia su cara visible.

Tomado de: http://www.cubacontemporanea.com

Compartir:

Leer más

Estados Unidos: ¿Una policía asesina e impune? Por: Nicanor León Cotayo

Policía USALa agencia francesa AFP ratificó que la policía de Estados Unidos se comporta ferozmente. Citó este sábado lo que denominó “el primer recuento independiente” de los asesinatos cometidos en 2015 por ese cuerpo represivo.

Una de sus fuentes radica en Estados Unidos, The Washington Post, y la segunda es la edición de un periódico británico en ese país: The Guardian. De acuerdo a las estadísticas de ambas, pues no las publica el FBI, durante los últimos 12 meses la policía mató allí a más de 2 100 civiles.

La AFP definió, es una cifra preocupante que confirma la necesidad de reformar los modos de actuación de las fuerzas del orden. Agrega que el último de una serie de escándalos ocurrió a fines de la semana anterior en Chicago.

¿Qué sucedió? Llamados para resolver una disputa familiar, uniformados terminaron abatiendo a un joven de 19 años y a su vecina, Bettie Jones, madre de cinco hijos.

El muchacho, Quintonio LeGrier, que sufría de trastornos psiquiátricos, esgrimió un bate de béisbol, pero la mujer, denunciaron sus abogados, solo abrió la puerta de su casa.

Esos tiroteos son tan frecuentes en Chicago, la tercera ciudad de Estados Unidos, que a principios de diciembre se vieron obligados a sustituir al jefe de la policía local.

Las actuales autoridades anunciaron el miércoles que duplicarán el número de pistolas que producen descargas eléctricas consignadas a los uniformados.

Su reelecto alcalde demócrata, Rahm Emanuel, ha sido acusado de intentar encubrir el escándalo que provocó el homicidio del adolescente negro Laquan McDonald, acribillado por un policía blanco que le disparó 16 veces.

AFP subrayó que en Estados Unidos, los negros representan una parte muy desproporcionada de las víctimas mortales de sus agentes del “orden”.

Sin embargo, en medio de severas críticas el FBI no lo divulga, y ello explica las actuales revelaciones del Washington Post y de la versión estadounidense del británico The Guardian.

La agencia noticiosa de Paris estimó que ese recuento independiente mostró aún más que 2015 fue un año en que el azote del abuso policial logró “una gran atención mediática”.

¿Causa? Los numerosos videos, (filmados por civiles o policías) que dieron lugar a enormes escándalos “debido a sus imágenes estremecedoras”.

Según The Guardian, hasta el 31 de diciembre murieron a tiros 1,130 personas en manos del cuerpo represivo, por descargas de pistolas Taser, atropelladas por una patrullera o mientras se encontraban detenidos.

The Washington Post, que solo cuenta a los abatidos, registró  979 civiles muertos por la mencionada institución.

Los ultimados fueron divididos en tres categorías: quienes estaban armados, sufrían de trastornos mentales o suicidas y quienes huían de un arresto.

Casi todos los casos en que la policía mató a un sospechoso armado eran blanco, señala el Post.

Mientras, de acuerdo a la misma fuente, el 40 por ciento de las personas asesinadas por esos agentes eran negros, que solo representan el seis por ciento de la población estadounidense.

El balance oficial del FBI para 2015 solo toma en cuenta a los delincuentes muertos dentro del marco de la ley, que en 2014 fueron 444.

Pero ante la gran cantidad de abusos y bajo la presión sobre todo del movimiento Black Lives Matter (Las vidas de los negros cuentan), hay discretas señales de cambio.

Por ejemplo, la secretaria de Justicia estadounidense, Loretta Lynch, echó a andar un sondeo con la intención de llegar a la transparencia y atribución de responsabilidades.

Asimismo, un estudio publicado este mes por la Universidad de Harvard recomienda que se incluyan en las declaraciones obligatorias de defunción a los homicidios cometidos por la policía.

La situación general llega a tal extremo, que el presidente Barack Obama habló una vez más sobre la necesidad de fortalecer el control de armas en su país.

En cuanto a eso, un cable de Reuters dijo este sábado que Obama sostendrá un encuentro el lunes próximo con la fiscal general de Estados Unidos,  Loretta Lynch.

Según el mandatario, -escribió la agencia noticiosa británica- ha recibido “demasiadas cartas de padres, profesores y niños, como para sentarse y no hacer nada”, sobre la tragedia que viven allí con los muertos a tiros.

¿Desesperación? No, otra prueba sobre la razón de analistas para alertar sobre el gradual y sostenido declive que vive esa gran potencia.

Tomado de: https://lasantamambisa.wordpress.com 

Compartir:

Leer más

Venezuela candente. Por: Ignacio Ramonet*

chávezEl año 2016 podría ser de alta conflictividad en Venezuela. Por razones internas y por razones externas.

En el plano interior, la amplia victoria en las elecciones legislativas del pasado 6 de diciembre de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) configura una Asamblea Nacional controlada –por mayoría cualificada, y por primera vez desde 1999– por fuerzas hostiles a la revolución bolivariana. Pero en cuyo seno, la bancada chavista del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) sigue siendo la más numerosa con 51 diputados. Lo cual permite augurar, a partir del 5 de enero, un enfrentamiento dialéctico de alta intensidad.

Con el control de los dos tercios de la cámara legislativa, la oposición cree sin duda que ha llegado la hora de la revancha y sueña con deconstruir pieza a pieza la revolución bolivariana. Teóricamente podría hacerlo. La Constitución lo permite siempre que se cuente también con el apoyo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), que hace funciones de Tribunal Constitucional, y del Poder Ciudadano (integrado por el Defensor del Pueblo, la Fiscal General y el Contralor General de la República [1]). Pero sería un gravísimo error. La MUD no debe confundirse. Porque está claro –un simple análisis de los resultados lo demuestra– que los electores no le han dado mandato para ello, ni potestad absoluta para gobernar jurídicamente. El enfrentamiento institucional podría ser frontal y brutal [2].

Sociológicamente, el chavismo sigue siendo ampliamente mayoritario. En un eventual referéndum a favor o en contra de la revolución bolivariana, todos los estudios concluyen que una sólida mayoría votaría a favor de la continuidad del proceso. El 6 de diciembre pasado, se trataba únicamente de elecciones legislativas, de designar diputados, y no de cambiar de República, ni de cambiar de Presidente. Los ciudadanos, inteligentemente, aprovecharon para enviar un mensaje de alerta y de protesta a las autoridades. Muchos de ellos no imaginaban ni remotamente que otorgarían a la oposición una victoria tan excesiva. Nunca fue un voto de adhesión a un (oculto) programa de la MUD, sino un voto de advertencia a la actual administración.

Y es bastante normal. Porque desde hace largos meses, como consecuencia –en parte– de una “guerra sucia” económica fomentada y auspiciada por las oficinas de la Internacional conservadora, y también –tal y como lo ha denunciado el presidente Nicolás Maduro–, a causa de “la asfixia de la burocracia y de la corrupción”, la vida cotidiana se ha vuelto bastante infernal para la gente. El desabastecimiento de productos de primera necesidad –tanto alimentarios como de higiene personal y del hogar– y de medicamentos transforma el día a día de los venezolanos en una incesante lucha para resolver escaseces que casi nunca antes se conocieron a este nivel. Aunque muchos comentaristas no lo reconocen, las autoridades han hecho un esfuerzo colosal y prioritario para combatir esta plaga. Pero los electores consideraron que no fue suficiente. Y sancionaron con su voto negativo esa ausencia de victoria en un frente capital.

Esa es la causa principal de los adversos resultados del 6-D para el chavismo. Si a eso añadimos diversos problemas que siguen sin solución –como los temas de la inflación, de la inseguridad y de la corrupción, que contaminan la imagen de la revolución bolivariana–, completamos el diagnóstico de un malestar general que se ha tornado en sentimiento crítico contra los gobernantes.

La oposición, decíamos, cree que le ha llegado su hora: la hora de la restauración neoliberal. Y después de haber ocultado cuidadosamente su programa durante la campaña electoral, ya está anunciando en voz alta su intención de multiplicar las privatizaciones, de reducir los servicios públicos, de revocar las leyes laborales, de liquidar los logros sociales, de desmantelar los acuerdos internacionales… Ante semejante provocación (recordemos que el chavismo es sociológicamente mayoritario), el presidente Maduro ha alertado a la opinión pública y acelerado la constitución de un Parlamento Comunal cuya función en la arquitectura del Estado aún no está clara, pero que podría funcionar como un órgano representativo y consultivo de la sociedad en paralelo a la Asamblea Nacional.

Todo indica que puede haber choque de trenes. La sociedad venezolana es profundamente democrática y pacífica –tal y como lo ha demostrado en los últimos diecisiete años–, pero estamos ante un duro pulso entre las dos grandes fuerzas políticas, chavismo y derecha, que controlan, respectivamente, el poder ejecutivo y el poder legislativo. La tentación de recurrir a la calle y a las manifestaciones de masas va a ser muy grande. Con el peligro que ello conlleva en términos de enfrentamientos y de violencia.

Este escenario de guerra civil tampoco es el deseado por la mayoría de los electores cuyo mensaje del 6 de diciembre pasado significaba abiertamente una llamada al diálogo entre oficialismo y oposición con un propósito claro: que las dos fuerzas se entiendan para resolver los problemas estructurales del país.

Decíamos al principio que, en 2016, la conflictividad podría ser alta en Venezuela también por razones externas. Y es que este año se anuncia, en términos de coyuntura económica internacional, como uno de los peores en los dos últimos decenios. Esencialmente por tres razones: el ­derrumbe del precio de las materias primas y del petróleo, la crisis de crecimiento en China y el aumento del valor del dólar estadounidense.

Es inútil insistir en que los precios del petróleo tienen una incidencia fundamental en la vida económica de Venezuela, ya que más del 90% de los recursos en divisas del país proceden de la exportación del oro negro. En dieciocho meses, los precios del barril, que estaban en 115 dólares, se derrumbaron a 30 dólares… Y no es imposible que, a lo largo del año, bajen hasta 20 dólares… Para cualquier país petrolero (Angola, Argelia, México, etc.), eso representa en sí una catástrofe, pero para Venezuela (y, en cierta medida, Ecuador o Bolivia), que redistribuye en políticas sociales lo esencial de su renta petrolera, significa un golpe muy duro y una amenaza mortal para el equilibrio de la revolución bolivariana.

El segundo parámetro exterior es China. Este país ha modificado su modelo de desarrollo y crecimiento apostando ahora por su mercado interior (1.500 millones de consumidores), por el aumento de los servicios y de la calidad de vida que la contaminación amenazaba de muerte. Las tasas de crecimiento, antes del 10 o 12%, se han reducido al 6 o 7%. Consecuencia: la importación de materias primas (minerales o agrícolas) se ha reducido, lo cual ha acarreado un derrumbe de los precios que afecta de manera frontal a los países exportadores latinoamericanos de metales (Perú, Chile) y de soja (Argentina, Brasil). Las crisis políticas que están viviendo estos dos últimos países no son ajenas a esta situación, y ello afecta indirectamente también a Caracas, socio importante de Brasilia y Buenos Aires en el marco del MERCOSUR.

Por último, el dólar. La decisión que tomó el 16 de diciembre pasado la Reserva Federal de subir los tipos de interés en un 0,25%, después de nueve años sin hacerlo, aumenta la fuerza del dólar. Que el dólar sea más rentable en Estados Unidos alienta a los inversores a retirar sus capitales –invertidos masivamente en los “países emergentes” desde que empezó la crisis en 2008–, y a desplazarlos hacia Norteamérica. Consecuencia: el valor de la moneda de los “países emergentes” (Brasil, Colombia, Chile) se desploma y se devalúa doblemente por el reforzamiento del dólar y por la huida de capitales. Y todos los productos importados se encarecen.

Semejante contexto latinoamericano e internacional dibuja, para 2016, un entorno poco favorable para la economía de Venezuela. Y coloca muy cuesta arriba la perspectiva de hallar soluciones rápidas para resolver los problemas del país. Desde que ganó las elecciones el 14 de abril de 2013, el presidente Nicolás Maduro ha lanzado llamadas a la oposición y al sector privado en repetidas ocasiones para establecer un Diálogo Nacional. Es muy importante, ante las tempestades que se avecinan, que la MUD responda ahora a esas llamadas con espíritu constructivo de responsabilidad. Venezuela se lo merece.

Notas

(1) Tres cargos ejercidos actualmente por personalidades afines al Ejecutivo.

(2) Véase Gisela Brito, “Asamblea Nacional, Ejecutivo y Tribunal Supremo de Justicia, Claves sobre la disputa institucional en Venezuela”, América Latina en movimiento, Quito, Ecuador, 18 de diciembre de 2015.http://www.alainet.org/es/articulo/174345

Fuente: Le Monde Diplomatique

Tomado de: http://www.cubadebate.cu

Ignacio Ramonet*Doctor en Semiología e Historia de la Cultura por la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París y catedrático de Teoría de la Comunicación en la Universidad Denis-Diderot (Paris-VII). Especialista en geopolítica y estrategia internacional y consultor de la ONU, actualmente imparte clases en la Sorbona de París.

Desde 1990 hasta 2008 fue director de la publicación mensual Le Monde Diplomatique y la bimensual Manière de voir. Es cofundador de la Organización No Gubernamental Media Watch Global (Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación) de la que es presidente. Es fundador de la Fundación Memoires de Luttes y de la Organización Eurosur. Presidente de honor de ATTAC. Uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre. Director de la Edición Española de Le Monde Diplomatique.

Óbstenla los títulos de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Santiago de Compostela y por la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina. Ha publicado más de 16 libros, entre los que destacan Cómo nos venden la moto, (con Noam Chomsky); Il Pensiero Unico (con Fabio Giovannini y Giovanna Ricoveri); La tiranía de la comunicación; Geopolitica i comunicació de final de millenni; Propagandas silenciosas o Guerras del Siglo XXI; La Post-Television; Abécédaire partiel et partial de la mondialisation, (con Ramón Chao y Wozniak); Irak, historia de un desastre; ¿Qué es la globalización? (con Jean Ziegler, Joseph Stiglitz, Ha-Joon Chang, René Passet y Serge Halimi). Acaba de publicar Hugo Chávez. Mi primera vida.

Compartir:

Leer más

La honda de David. Por Graziella Pogolotti*

La rosa y la espinaCon motivo del aniversario del ICAP, la Mesa Redonda dedicó una tarde al tema de la solidaridad. Los participantes coincidieron en señalar que el asunto merece un recuento más detenido.

Habría que volver la mirada hacia los 50 del pasado siglo, en plena Guerra Fría. Pocos recuerdan, sin embargo, que para la América Latina esa guerra había comenzado mucho antes. Cuando asomaba alguna señal de rebeldía, siempre había un dictador a mano para poner orden en la casa, aunque costara la sangre de muchos. Famosa por sus tiranos esperpénticos, Guatemala había conocido algún alivio con el Gobierno de Arévalo. Jacobo Árbenz, su sucesor, quiso imple-mentar una cautelosa reforma agraria. Los intereses de la United Fruit percibieron el peligro. Se desató entonces una extensa campaña anticomunista. A pesar de la denodada defensa del canciller Toriello, los representantes de nuestros países inclinaron la cabeza ante el secretario de Estado, John Forster Dulles. Vencido por las armas, el Gobierno progresista cayó. Guatemala padeció el puño de acero durante décadas. La moraleja era simple. Cualquier intentona emancipadora recibiría la respuesta adecuada.

La expedición del Granma parecía una aventura utópica. Desafiaba dos verdades establecidas. No se puede comprender una lucha revolucionaria contra un ejército profesional bien armado y no se puede alcanzar el poder con un pro-grama político antiimperialista. El aparente revés inicial no tuvo mayor resonancia. A medida que el Ejército Rebelde se fue consolidando, la atención comenzó a fijarse en Cuba. El triunfo sorprendió al mundo. Para los movimientos progresistas volvió la esperanza. Se derrumba-ba un mito. Arraigada en esenciales demandas populares, la honda de David podía vencer a los poderosos.

A lo largo del proceso fue creciendo la solidaridad. En un primer viaje a Caracas, Fidel agradeció el apoyo de los venezolanos. Después del triunfo, la ejecución del Programa del Moncada exigía la elaboración de un pensamiento económico. En La Habana, la Universidad carecía de una carrera para la formación de especialistas en esa rama. Solo la Universidad de Oriente había iniciado sus estudios. Casos excepcionales, como el de Regino Boti, los habían cursado en Harvard. Inspirados en nuestro proyecto de liberación, fueron llegando de América Latina numerosos profesionales que abandonaron carreras prometedoras en países y organismos internacionales para compartir la suerte de nuestra Revolución amenazada. Venidos de nuestra América, de Estados Unidos y de Europa, graduados de otras ramas del saber colaboraron con nuestra educación superior tras la implantación de la Reforma Universitaria.

La solidaridad es un camino de ida y vuelta. Las instituciones culturales abrieron espacios impensables hasta entonces. La Casa de las Américas impulsó un intercambio que favorecía la colaboración de intelectuales de primer nivel y acogía a refugiados políticos. La lista resultaría interminable. Vale la pena recordar tan solo a don Ezequiel Martínez Estrada, martiano fervoroso, a Roque Dalton, a Mario Benedetti y a Manuel Galich, quien, ministro y embajador de Jacobo Árbenz, nunca pudo regresar a su país. Entre nosotros, fundó el departamento de Teatro de la Casa, la Revista Conjunto de la propia institución y fue profesor universitario. De estirpe maya como Miguel Ángel Asturias, reivindicó desde aquí la visión de los vencidos.

Por su naturaleza y proyección, la agencia Prensa Latina no podía prescindir de periodistas procedentes del continente. Su fundador, Jorge Ricardo Masetti, quedó en la historia como Comandante Segundo. Por ahí pasó un joven narrador todavía desconocido, llamado Gabriel García Márquez. Y, también inolvidable por su talento de escritor, por su entrega a la causa y por su sacrificio final, Rodolfo Walsh merece la admiración de todos. Maestro del periodismo de investigación, de la estructura narrativa de un reportaje, sus textos ofrecen un modelo para quienes aspiran a abordar de manera creativa el ejercicio del periodismo.

Arquitectos y teatristas también dejaron su huella con sus obras y en el intercambio de ideas. Cuba fue un imán que proyectó también una perspectiva latinoamericanista. Los concursos literarios de Casa de las Américas, los festivales de teatro, el movimiento de la Nueva Canción, la convocatoria a los realizadores del Nuevo Cine Latinoamericano aparecieron bajo el signo del cambio. En realidad, potenciaron profundas aspiraciones latentes nutridas de la rebeldía histórica y de las lecciones aprendidas en derrotas y frustraciones. La rosa y la espina representó simbólicamente la conjunción de voces que se proponían un nuevo modo de dialogar con el público. La voz y la guitarra, la palabra y la música, despoja-dos de artificios, recuperada su plena autoridad propiciaban, en plazas y en grandes espacios deportivos, el encuentro participativo del pensar y el sentir.

Mientras tanto, la contrarreforma preparaba un arsenal. La matriz del neoliberalismo económico tomaba cuerpo. Configuraba su ideología y elaboraba sofisticados medios de manipulación de masas. El consumismo irracional responde a una necesidad del capitalismo contemporáneo. Ofrece una vitrina deslumbrante para la progresiva enajenación del ser humano, reducirse a anónima fuerza de trabajo tan descartable como los objetos que la hipnotizan. El mundo amenaza con volverse cada vez más asimétrico. En esa desproporción creciente reside su punto débil. Reproduce a escala planetaria el enfrentamiento entre David y Goliat. La fuerza de la honda no está en la piedra que lanza, sino en la puntería del disparo, efectivo cuando los luchadores por la emancipación abandonemos sectarismos lastrantes y concedamos al pensamiento el lugar que le corresponde.

Tomado de: http://www.juventudrebelde.cu

Graciela Pogolotti*Crítica de arte, prestigiosa ensayista y destacada intelectual cubana, promotora de las Artes Plásticas Cubanas. Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, Vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Miembro de la Academia Cubana de la Lengua.

Hija de uno de los íconos de la vanguardia artística de la primera mitad del siglo XX, Marcelo Pogolotti y de madre rusa. Nació en París en 1931 pero desde niña vivió en Cuba. Ser cubana, para ella, es una misión y un estado de gracia.

Es una de las más dispuestas y necesarias consejeras y asesoras de cuanto proyecto útil pueda favorecer la trama cultural de la nación. Esa vocación participativa se expresa también en las pequeñas cosas de la vida. Gusta de la conversación amena, de la música popular y no le gusta perder el hilo de una telenovela, nunca cierra las puertas a quien la procura.

A los siete años ya estaba en la capital cubana, donde estudia hasta graduarse como Doctora en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Cursó estudios de postgrado en La Sorbona, durante un año, estudió Literatura Francesa Contemporánea. Al regresar a Cuba, matriculó en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, donde alcanzó otro título.

Ha escrito numerosos ensayos, pero tan fundamental como su obra escrita ha sido su enorme labor en la docencia y la promoción de la cultura. Desde la cátedra de la Universidad de la Habana, a las investigaciones socioculturales vinculadas a los primeros pasos del Grupo Teatro Escambray, desde la formación de teatristas en el Instituto Superior de Arte, hasta la vicepresidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, desde la Biblioteca Nacional, hasta la presidencia de la Fundación Alejo Carpentier.

Al Triunfo de la revolución se encontraba en Italia desde fines de 1958, se hallaba en una beca, residiendo en Roma por lo que aprovechó también para atender su salud. Al saber la noticia del derrocamiento de la dictadura se presentó junto a otras personas que vivían en Roma en la sede de la Embajada a ocuparla. De regreso a la isla tuvo pasó por París hasta que finalmente llagó a Madrid, donde el Gobierno Revolucionario situó aviones para facilitar el regreso de los cubanos en Europa. Durante el vuelo conoció a Fayad Jamis, que ya era poeta y pintor distinguido pese a su juventud. Al llegar a La Habana observo una euforia generalizada, los rebeldes estaban en la terminal aérea.

 

Compartir:

Leer más
Page 4 of 160« First...«23456»102030...Last »