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Habrá que parar el efecto dominó (III). Por: Aurelio Alonso*

09__america-latina_111210_ad_s.indd“En la América Latina de hoy la adopción de una estrategia efectiva supone diferenciar con suficiente claridad los frentes de confrontación y operar según sus condiciones específicas”

III

En América Latina el modelo neoliberal llevó la desigualdad y la pobreza a niveles sin precedente, insoportables en el último cuarto del siglo XX. A un punto en que no resulta exagerado ahora hablar de agotamiento de aquel modelo en el ámbito de la relación neocolonial. En especial con la conversión del endeudamiento externo en pivote principal de sometimiento financiero: ya los acreedores, cuando negocian de conjunto, no lo hacen en función de la necesidad del pago tanto como de la sumisión de los deudores arruinados. Hasta sus concesiones hay que evaluarlas con la prevención de lo que se espera a cambio.

En estas circunstancias se explica que la crisis del sistema-mundo se visibilizara primero en los vínculos con su periferia que al interior de los centros de poder.

El auge de los movimientos sociales hizo sentir la presión de las masas en la coyuntura histórica regional durante el último cuarto del siglo XX, contribuyendo significativamente a que los resultados electorales comenzaran a responder a los intereses populares, y se creara, con los cambios que sobrevinieron, la configuración en la cual nos encontramos desde la primera década del presente siglo. Lo que sobrevino al desplome de quince dictaduras latinoamericanas en menos de veinte años no podría ser reducido a un simple retorno de la democracia, como pretendieron, en la academia de los Estados Unidos, los teóricos de la transición[1], sino que se convirtió en una adquisición cultural prácticamente inédita en nuestra América.

Se puede afirmar así porque pasadas las primeras experiencias, y los desgastes de los mandatarios electos, el cambio no quedó en meras alternancias de gobierno dóciles al sistema oligárquico, como esperaba los ingenios neoliberales, sino que se fue allanando, para los intereses genuinos de las masas, el camino de los instrumentos electorales. Se introducía desde entonces la posibilidad real de llegar por las urnas a una nueva correlación: la de una verdadera red de gobiernos populares que cuestionara, en la práctica, el sometimiento a los patrones económicos, políticos, sociales, ideológicos y culturales de dominación desde los centros capitalistas actuales de poder. Los que nos subordinaron en el continente después de la independencia de España y Portugal. Patrones forjados en Europa y modernizados por los Estados Unidos en el siglo XX. Tocó a nuestra América un siglo después ser el escenario privilegiado de esta sacudida histórica inesperada para las potencias de la modernidad capitalista.

Quede sentado que hablamos sobre cambios de diferente intensidad y radicalidad –como saben los lectores–, de nuevas alternativas de asociación, y de la correlación que estos cambios propician, a través de su diversidad, frente a cadenas de sometimiento manejadas localmente por las oligarquías.

Correlación que tenemos que constatar, inevitablemente, en el análisis de avances y retrocesos, difíciles de predecir, tras los cuales, como se pretendió en Mar del Plata con el Alca, en 2005, la implantación del efecto dominó se mostraría como principio activo. No me extiendo más en una mirada integral porque creo que bastan estas líneas para pasar a lo que me interesa destacar a continuación[2].

En los quince años transcurridos del presente siglo, los cambios en el mapa geopolítico latinoamericano han contribuido también a alentar la inclinación -que expuse arriba– en el diseño de la dominación estadounidense, hacia la costa del Pacífico, en el contexto de su proyecto global. De entrada, con un escenario americano más manejable, por razones geográficas, que el del Atlántico y el Caribe, hacia donde se concentran casi todos los países en los cuales han avanzado proyectos reformistas, radicales o moderados.

No sé hasta qué punto funciona el azar, dado que el Norte del continente tiene cara a los dos océanos, a diferencia del Sur. Canadá y los Estados Unidos, potencia dominante, que linda con México, del que dos siglos atrás usurparon la mitad del territorio y desde 1994 funge como socio preferencial en el tablero geoeconómico, gracias al TLC inaugural, con el cual deformaron, en el acoplamiento, su economía y su estructura social. Todo ese Norte mira hacia ambos océanos; une y separa.

Le sigue, en su frontera sur, el mosaico centroamericano, con variaciones determinadas por la pobreza generalizada, el reducido tamaño de los países y la incidencia estadunidense  más directa y voraz. Un espacio estratégico, sin embargo, definido por el cruce que conecta a los dos océanos y también a las dos latitudes de América, de conjunto con las islas vecinas y el mar en que el Atlántico se revuelve entre las tierras del Norte y el Sur. El Caribe, multicultural y polifónico, espacio cuya excepcional importancia estratégica para el poder imperial el contralmirante Alfred T. Mahan dejó bien fundamentada desde finales del siglo XIX.

Atilio Boron nos recuerda que no se había desencadenado todavía la crisis que llevó al derrumbe del socialismo europeo cuando Zbigniew Brzezinski declaraba que “la Unión Soviética era un problema transitorio para los Estados Unidos, pero que la América Latina constituía un desafío permanente, arraigado en las inconmovibles razones de la geografía”[3].

Colombia, Perú y Chile, se mantienen afines, en distinto grado, a estos pactos subalternos con los Estados Unidos, que siguieron a Mar del Plata, a los que aludí antes, y solo Ecuador escapa hoy a la esfera de influencia norteamericana en el Pacífico sur  continental. La articulación de una nueva edición del Pacific Basin que no se limite a su silueta occidental (liderada por Japón) sino que complete el enclave con el Este del océano (la costa americana), distinta en esencia de la anterior por el papel tutelar de los Estados Unidos, se cae de la mata, en especial cuando se pretende multiplicar el volumen de la transportación interoceánica de mercancías con la ampliación de las inversiones canaleras.

De hecho, el dominó se presenta cantado aquí, aunque no descanse el esquema de dominación continental en el control de los países del Pacífico americano del sur, muy desigual (e insuficiente) en peso dentro de la región. He escogido entrar por esta ruta solamente para retener la perspectiva del plano global en otra contienda (aunque reconozco que no es la ruta más directa). Una contienda que por el momento se nos presenta fría, cifrada en la supuesta exclusión de coyunturas bélicas, pero que no debiéramos considerar inmune a eventuales subidas de temperatura.

No queda duda de la necesidad de concentrar la atención en esta vertiente de la estrategia imperial: la ofensiva para romper la correlación progresista que ha avanzado en el continente latinoamericano, que domina principalmente su costa atlántica y que lo convierte en el escenario de resistencia pacífica al imperialismo más efectivo dentro del Tercer Mundo[4]. Esta estrategia de ruptura se orienta al conjunto (no solo al Pacífico) y muy especialmente a Venezuela y Brasil.

Venezuela, con un proyecto propio de cambio revolucionario, radical y coherente, fundado por Hugo Chávez sobre el legado de Bolívar, para su pueblo y para América. Que ha mostrado eficacia, capacidad de resistencia y una impecable sustentabilidad democrática electoral. Proyecto que se abrió rápidamente en pilar de transformación, y que su líder bautizó como “socialismo del siglo XXI”. Además, con la importancia de levantarse sobre los hombros de una potencia petrolera mundial. El segundo, Brasil, portador de una propuesta reformista liderada por Luiz Orlando Lula da Silva, con un programa de eliminación de la pobreza, incrementar el empleo, reducir desigualdad, y orientado a reforzar el bien común en un país que es casi un continente en población, extensión y riqueza natural. Brasil está llamado a representar, eventualmente, los intereses regionales en una alianza de las sub-potencias (BRICS), como indiqué líneas atrás.

No me parece exagerado afirmar que ambos países se encuentran en el centro de las estrategias de desestabilización que se ingenian para recuperar la ascendencia norteamericana sobre su tradicional patio trasero. Los otros proyectos que podemos considerar de una radicalidad semejante a Venezuela los tenemos en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba, asociados a partir de diciembre de 2004 en la Alternativa, devenida Alianza Bolivariana de los Pueblos de América (Alba), al cual se adhirieron varios Estados insulares, como germen de la integración continental independiente. El Alba contiene, en términos primarios, el perfil institucional de una unificación internacional (la integración latinoamericana) de futuro, cuyo avance se condiciona al desafío de remontar progresivamente obstáculos y contradicciones del presente continental.

El arribo del Partido del Trabajo a la presidencia de Brasil, y el de Néstor Kirchner a la Argentina, trajeron consigo una panoplia de reformas sociales y una postura de defensa de la soberanía efectiva y de resistencia a los dictados imperiales, que completaron, en lo esencial, el cuadro de la primera década y media del presente siglo; lo que hemos vivido desde el 2000 hasta hoy. Ganada para la izquierda ya en tres ocasiones la presidencia en Uruguay y dos en Chile, aportan su peso al panorama de cambio. En Honduras y en Paraguay fue escandaloso que sendas oligarquías, con apoyo norteamericano, llevaran a cabo maniobras golpistas exitosas (también ensayadas sin éxito en Venezuela, Bolivia y Ecuador)[5]. El termómetro no ha sido siempre tranquilizante, por lo tanto. Y el año 2016 anuncia complicaciones a partir la derrota presidencial del kirchnerismo en Argentina y la victoria de la oposición anti-bolivariana en las elecciones legislativas en Venezuela.

El concierto de todas estas variantes relevantes de resistencia latinoamericana que se han logrado establecer en gobierno, y que sería impensable querer articular a la integración que se manifiesta en el Alba, logró articularse asociativamente en la creación, en 2012, del Consejo de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), que al excluir a Canadá y los Estados Unidos, se libraba de influencias directas del poder explotador hegemónico, a pesar de que los consensos que admite no pueden tener el alcance de los del Alba. Por primera vez en la historia se cuenta con un escenario de concertación sin la presencia de los centros capitalistas de poder. En consecuencia, se trata de instituciones (Celac y Alba) con un potencial de complementación indispensable, el cual intuyo que estamos todavía bastante lejos de haber aprendido a asimilar.

Este es solo un retrato que procuro armar paso a paso, no un análisis completo, y habrá referencias que preserve para más adelante, o que han aparecido antes, y otras que omita por no estimar relevantes para el conjunto o porque no se me revele su trascendencia a plenitud. De modo que tampoco excluyo que haya errores en mi mirada. Me alienta, por encima de todo, una vocación por alentar el debate.

La bibliografía sobre los procesos y las experiencias del cambio crece por día, pero es todavía insuficiente en comparación con la multiplicidad de los problemas y las aristas que se perciben. Faltan estudios comparativos e inclusivos sobre los mismos. Me interesa tocar en este análisis dos aspectos que considero vitales. El primero es que al sustentarse en la acción de las masas y los movimientos sociales, y definirse mediante los dispositivos electorales, sin necesidad de recurrir a la lucha armada en la iniciativa de cambio, podemos ostentar el clima paz como propósito orgánico del proyecto. Como lo hizo Celac, con acierto, desde su congreso fundacional en La Habana, cuando alumbró su nacimiento acordando la declaración de la América Latina como zona de paz. Algo que no podría proclamarse hoy en otra región del mundo.

El segundo aspecto es que ni las variantes más radicales de cambio socioeconómico excluyen la presencia dentro del sistema de las oligarquías nacionales y el capital, nacional y extranjero, sino que recaban su contribución como contraparte comercial, inversionista y socio financiero. He citado aquí estos dos elementos, que estimo indispensable distinguir en el proceso de cambio continental, porque hay que valorarlas también en cuanto puede costar su asunción.

Lo primero –esa ostensible proyección de paz, ajena a las farsas liberales, que suponen la violencia y la dominación disimulada en la retórica– conlleva una regla tácita de renuncia a la crítica de las armas, que no se sabe hasta qué punto los enemigos de una revolución americana (imperio y oligarquías) van a respetar en términos de un pacto (al que ni siquiera han dado señas de querer comprometerse). Pero se sabe, con solo pasar la vista a otras latitudes, que seguirían dispuestos a perturbarla.

El segundo rasgo que destaco es para subrayar que los cambios que se introducen, incluso los más profundos, se insertan en economías de mercado, dentro de esquemas orgánicos de acumulación de capital, frente a los cuales se lucha por los espacios que permiten empoderar el peso de lo público sobre lo privado, con avances y reveces. Lo uno y lo otro están en el conteo para la inducción de las acciones de desestabilización con vistas a hacer retroceder lo que ha cambiado.

Se ha generalizado el concepto del “golpe suave” para canonizar desplazamientos de poder gubernamental logrados por la astucia en lugar de la fuerza. Justificados por la Ley o de legitimidad controversial. Tal vez debemos ver en la defenestración de Lugo en Paraguay el experimento pionero de la nueva ingeniería golpista, y en la ruta de Macri a las presidenciales, la variante argentina. No hemos sido capaces de analizar a fondo las debilidades de los sistemas establecidos, o no han cuajado aun mecanismos efectivos para traducir la conciencia de los avances sociales en votación electoral, o las dos cosas juntas. Lo cierto es que lograr irreversibilidad en las conquistas políticas se ha vuelto un desafío de todos los días, y si no se para el efecto dominó desde la preparación misma de cada elección, los electores –las verdaderas mayorías que deciden en ese acto único que no se deja corregir– volverán a elegir contra ellos mismos, aunque carezcan de razones plausibles.

El caso cubano es el único diferente en esta orquestación continental, como historia y como estructura. Los protagonistas del cambio llegaron en Cuba al poder por la vía armada en 1959 y el régimen revolucionario se vio obligado a confirmar su legitimidad también por las armas, puestas ya en manos del pueblo, al tiempo que distribuía la tierra a los productores, revolucionaba la cultura con la campaña de alfabetización, realizaba reformas sociales en el empleo y la vivienda, proscribía la discriminación y expropiaba al mundo empresarial desde la oligarquía hasta la clase media, haciendo estatal la economía en proporciones extremas. Un torbellino desencadenado durante los cuatro o cinco primeros años. Hasta qué punto esto funcionó y donde no, y cómo hubiera funcionado sin bloqueo norteamericano son temas que sería un despropósito querer abordar en este texto.

Lo que estimo significativo aquí es que en estos sesenta años Cuba demostró una capacidad de resistencia al imperio y una posibilidad de soberanía efectiva que se han hecho capitalizables como experiencia para el cambio latinoamericano de este siglo. Esta es casi una verdad de Perogrullo. Su historia le asigna a la Isla una presencia esencial en el cambio que necesitan hoy nuestros pueblos y que les permite parar el efecto dominó, y oponerse la hegemonía imperial. Las restricciones padecidas en estos años por los cubanos no impidieron mantener un claro patrón de justicia social y de eliminación del desamparo, y mostrar una ética de solidaridad que entroncan ahora con las propuestas de los países hermanos.

Sería imposible pasar por alto la sintonía del fenómeno cubano con las plataformas de cambio que se abrieron con el siglo en la América Latina, aunque las rutas no pueden ser idénticas, a todas luces. Donde las economías del continente necesitan reducir el peso de las oligarquías y empoderar el interés social, la cubana necesita descentralizar, incentivar la producción y hacer espació a la estimulación en estructuras más participativas, desde múltiples formas de propiedad, sobre las cuales el Estado no debe ni tiene que perder el control. Pero donde el éxito de la iniciativa privada retenga un papel que también contribuya al sistema. Allí donde las sociedades del continente necesitan consolidar, en sus instituciones gubernamentales, la continuidad del cambio emprendido en bien de la población, la cubana, cuya solidez institucional no deja espacio a disyuntivas frente al socialismo, tiene que ganar en cultura deliberativa, reconocimiento a la diversidad, y participación efectiva en las instancias de decisión. Son rutas que, siendo inversas en apariencia, no están opuestas, dada la diferencia de los puntos de partidas, y se orientan a desembocar en un acoplamiento.

He evitado hablar de modelos porque, de manera general, considero que ni Cuba puede servir de modelo para el cambio latinoamericano ni los procesos transicionales del continente se hacen modélicos para los cambios que Cuba debe hoy afrontar, para decirlo claro y rápido. Lo que no obstaculiza el aprovechamiento de experiencias puntuales exitosas, ni resta convergencia a sus objetivos estratégicos.

En la América Latina de hoy la adopción de una estrategia efectiva supone diferenciar con suficiente claridad los frentes de confrontación y operar según sus condiciones específicas. Las oligarquías latinoamericanas intensifican su papel como aliados de los intereses foráneos en un terreno en el cual los Estados Unidos no tienen la posibilidad de acudir a la Otan. El desenvolvimiento de sus acciones se orienta ahora al objetivo de poner a su recaudo la correlación entre los Gobiernos sometidos a las reglas de la economía neoliberal, y los Estados con proyectos soberanos (más o menos radicales), sirviéndose de los patrones dominantes de deformación y desinformación, y la política global del imperio.

Proceso en el cual pesan enormemente a favor de las fuerzas reaccionarias –no hay que cansarse de repetirlo– la alianza económica entre el capital local y el transnacional (el dinero es la patria de los ricos), y el monopolio de esta alianza sobre los medios de comunicación, masivos y personalizados, con altos niveles tecnológicos.

Del 2008 al 2012, cuando el resto del mundo dependiente, incluido el sur europeo, recibía los efectos más intensos de la crisis, las economías emergentes dentro del cambio latinoamericano comenzaban a sanearse, y hoy están más preparadas para resistir que en los inicios. A pesar de que se hable de agotamiento del ciclo progresista latinoamericano, con una lectura perversa de desafíos inevitables, dilemas complejos y retrocesos que la coyuntura explica. Veremos a Macri, en los próximos años, malgastar los avances logrados en el periodo kirchneriano como si fueran suyos.

Pero lo cierto es que las economías latinoamericanas no han dejado de ser sistemas dependientes de la exportación de productos agrarios y minerales, entre los cuales el petróleo juega un papel fundamental. Regresamos, sin casualidad de por medio, al elemento que nos puso en el centro de la crisis del Oriente Medio, quizá para completar un escenario más que para introducir otro distinto.

En alrededor de un año y medio, entre 2012 y 2013, los Estados Unidos pasaron de la condición de importadores de crudo a autoabastecerse mediante la introducción generalizada de la tecnología del fracking para la extracción del petróleo del subsuelo rocoso. Lo justificaba, teóricamente, que al fin se hacía rentable hacerlo a un costo de 40 dólares el barril frente a la subida de precios de la Opep y los demás exportadores de crudos, que llegó a los cien dólares en 2013.

Me es difícil aceptar que un cambio tecnológico de tal magnitud en esa mercancía tan crítica que les ha servido para convertir el Medio Oriente en un infierno, se realice por meras motivaciones de oferta y demanda. Aun si los Estados Unidos tienen, con mucha distancia, el rango de primer consumidor de petróleo del mundo y ese paso les representa un ahorro enorme en términos de compras. Arabia Saudita ha logrado, en el seno de la Opep, que ya no está en condiciones de controlar los precios, que no se reduzca la producción, jugando a la baja, aprovechando que el costo de extracción para los exportadores del Golfo Pérsico es muy reducido y puede resistir un piso de veinte dólares o menos. Las ventas no llegarían de nuevo –si se reanima la demanda– a los picos de hace dos años, pero dicen los expertos que se podrían estabilizar entre cuarenta y cincuenta dólares el barril. Estimo que se hace previsible, en todo caso, un significativo redimensionamiento de la disponibilidad de recursos a escala mundial, y particularmente en nuestra América.

Tengo demasiadas preguntas sin responder para aventurarme a hacer predicciones, pero con mayor motivo me justifican inquietudes en torno al reordenamiento que tocará al mapa geopolítico y económico. Ignacio Ramonet tiene razón en vincular la retirada norteamericana de Afganistán e Irak a esta situación y se pregunta, con igual motivo, si en 2014 o 2015 habría tenido la ocupación de Libia el mismo sentido para Washington y sus acólitos que tuvo en 2011. En cuanto a Libia, no comparto hipótesis de Ramonet, porque en este caso también deben haber tomado en cuenta en el Pentágono (y sus alrededores) los miles de kilómetros de frontera con Egipto. No creo que los Estados Unidos hubieran querido dejar expuesta esa difusa línea fronteriza a un régimen difícil de controlar, como el de Gadafi, en medio de la mal llamada “primavera árabe”, a cuyo impacto no escaparía el deteriorado régimen de Hosni Moubarak, respaldado por Occidente.

Pero mucho más importante que los efectos en el Oriente Medio, de control del mercado por la demanda, monopsónica, diría yo para usar un término económico, probablemente la más grande de ese tipo que la historia registre, son los de su impacto en la economía latinoamericana. En particular en la economía venezolana, cuyos programas sociales descansan sobre los dividendos del producto que responde por más del 90% de los ingresos del país. Y, en consecuencia, sobre el aporte que significa para el despegue de una nueva concepción de la integración latinoamericana.

Después de la muerte de Hugo Chávez los Estados Unidos no reconocieron la elección de Nicolás Maduro a la presidencia y han centrado su agresividad política, con el apoyo interno de una oligarquía venezolana confiada en ese sostén exterior. Lo que supieron que no tendrían en Cuba, después de 1961, debido a que la oligarquía no sobrevivió a la radicalidad revolucionaria. Ejerciendo además un efecto de tenaza a con la petrolera Mobil extrayendo en zonas conflictivas en Ezequivo, que cerraba con el contrabando tolerado de gasolina en la frontera colombiana. Todo a renglón seguido de la pérdida de Chávez, y en extraña coincidencia con el cambio de la estrategia petrolera norteamericana hacia el fracking.

Los efectos provocados por la baja de los precios han incidido definitivamente en la economía de Venezuela, pero también en México, Ecuador, Brasil y Argentina. Y de conjunto, en el declive productivo en el continente. Aunque la baja sea un paliativo para los consumidores netos, no se compensa el efecto global, que se complica con la amenaza de bancarrota a los grandes consorcios petroleros latinoamericanos, de propiedad pública mayoritaria, decisiva en el sostén de los proyectos económicos más autónomos.  Es la situación de Pdvesa, Petrobras, Petróleo de Ecuador, los Yacimientos argentinos y Pemex, que ya anuncia licitaciones para privatizar lo que le queda en manos del Estado.

Son evidentes las consecuencias en la caída en las posibilidades de sostener el ritmo de algunos programas sociales, pero se trataría en primer plano de saber redimensionar las condiciones de la coyuntura con un mínimo de daño. También se explica que se disparen índices de inflación, con la ayuda concertada de la alianza de las oligarquías domésticas y las fuerzas externas contrarias. Y la capitalización de descontentos, manejados con habilidad por la propaganda para revertir resultados electorales, como ha sucedido en las presidenciales argentinas y las legislativas venezolanas en diciembre de 2015.

Reveses indiscutibles para los proyectos que atentarán también contra una asociación latinoamericana independiente como la de Celac y tratarán de revitalizar la Oea y el panamericanismo. Joao Paulo Stedile ha vaticinado el fin posible de Mercosur bajo el extremismo anunciado de Macri; esta iniciativa vivió muchos años de inactividad hasta el arribo de Kirchner a la presidencia. En todo caso, no hay que descartar su debilitamiento.

Nada de lo sucedido permite hablar, sin embargo, de agotamiento del modelo, aunque tampoco se puede disimular el retroceso evidente. El enemigo neoliberal no tiene alternativa que proponer para dar respuesta al desempleo, el desamparo y la pobreza, que solo puede hacer que crezca de nuevo. El escenario histórico obra en su contra y sólo habrá que saberlo utilizar por los pueblos.

En esta batalla política y de ideas que se hace intensa el enemigo se ha sostenido, como es habitual, en aprovechar los efectos del revés económico y en mentiras y promesas articuladas al mismo. El reto para las fuerzas de izquierda –los gobiernos, en primer plano– sería en primer plano, a juicio mío, el de sostenerse mejor sobre las realizaciones y la interiorización realista de las mismas por las masas, y evitar hacerlo sobre concesiones a las circunstancias, que pueden convertirse incluso en concesiones al enemigo.

En todo caso de lo que se trata es de descifrar en cada circunstancia adversa cómo parar el efecto dominó.

Notas

[1] Ver los estudios de Guillermo O’Donnell, Phillip Schmitter, Terry Lynn Carr, y otros, que en las últimas décadas del siglo pasado dieron sistematización teórica a la supuesta victoria de la democracia en las transiciones políticas del período; tanto en la globalización neoliberal aplicada a los esquemas de dominación en la América Latina como a los que siguieron al derrumbe del socialismo europeo. El concepto de transición, que hasta entonces se había referido casi exclusivamente a las transiciones socialistas, fue prácticamente secuestrado para el acta de defunción del socialismo.

[2] Entre la copiosa bibliografía producida en los últimos años sobre el tema me permito recomendar expresamente, al lector de estas líneas, el ensayo de Atilio A. Boron América Latina en la geopolítica del imperialismo, ganador del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2012, ediciones del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Caracas 2013.

[3]Op. Cit., pag. 78.

[4] Concepto que seguimos utilizando por inercia o, en nuestro caso, por respecto a la referencia histórica al tiempo de creación de asociaciones dentro de un mundo que no quedaba bien presentado a través de la división Este/Oeste. Personalmente tengo otra lectura del bipolarismo más ligada a la relación Norte/Sur, que expuse en “Notas sobre la hegemonía, los mitos y las alternativas al orden neoliberal”, en mi libro El laberinto tras la caída del muro, Editorial de Ciencias Sociales, 2006.

[5] He intentado seguir el progreso de esta correlación a través de las Cumbres de las Américas en “El siglo XXI y el ocaso del panamericanismo”, Casa de las Américas, no. 280, julio-septiembre de 2015.

Tomado de: http://laventana.casa.cult.cu

Aurelio Alonso*Sociólogo y escritor cubano. Licenciado en Sociología en la Universidad de La Habana. Miembro del Consejo de Dirección de la revista Pensamiento Crítico. Autor del libro “Iglesia y política en Cuba revolucionaria”. Es Investigador Titular del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) y Profesor Titular Adjunto de la Universidad de la Habana. Subdirector de la Revista Casa de las Américas. Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas 2013.

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La forja de la Nación. Por: Rolando López del Amo

BanderaEl primero de enero del año 2016 ha llegado. Con el inicio de un nuevo año se conmemora también el aniversario 57 del triunfo de la última revolución cubana. Esa revolución no la dirigió un partido político, sino un movimiento de composición heterogénea cuya tarea primera era poner fin a una sangrienta dictadura pro-imperialista y antipopular. En realidad, el núcleo dirigente de esa revolución fue el Ejército Rebelde. En él se combinó la dirección política con la militar en un solo mando en la persona del Comandante Fidel Castro y así se resolvió la dicotomía que tanto nos afectó en nuestras gestas libertadoras de la segunda mitad del siglo XIX. La unidad de las fuerzas revolucionarias que combatían a la dictadura militar fue un factor fundamental para el triunfo del primero de enero.

Cuando se cumplía el primer centenario del Grito de Yara, Fidel Castro declaró: Nosotros entonces hubiéramos sido como ellos; ellos hoy hubieran sido como nosotros.

Esa declaración del líder de la revolución triunfante el primero de enero de 1959 iba encaminada a considerar que la revolución por la independencia y la justicia social era una sola, desde 1868, hasta nuestros días.

Ya antes, José Martí había afirmado que la lucha revolucionaria que organizaba era la continuación de la anterior iniciada bajo la conducción de Carlos Manuel de Céspedes. Recordemos que ya en el proceso del juicio por el asalto a los cuarteles militares de Santiago de Cuba y Bayamo, Fidel había afirmado que el autor intelectual de aquellos había sido José Martí.

Resumiendo: los líderes revolucionarios cubanos en dos siglos siempre vieron su obra como la continuación del intento aquel que batalló durante diez años.

Es por eso que el 10 de Octubre tiene tanta relevancia para los cubanos. Proclamación de independencia y liberación de los esclavos acompañaron el alzamiento del ingenio de La Demajagua. Por eso llamamos a Céspedes el Padre de la Patria.

Pocos días después, el 20 del mismo mes, Perucho Figueredo compondría el que hoy es nuestro himno nacional. En homenaje a ese acontecimiento se tomó la decisión de que el 20 de octubre fuera declarado el día de nuestra cultura nacional.

Fueron también los bayameses de entonces, cuya ciudad fue la primera en resultar liberada por las fuerzas de la naciente revolución, los que prefirieron incendiar la ciudad ante el avance de superiores fuerzas enemigas para que estas sólo encontraran cenizas al ocuparla.

Esta acción heroica inspiró al trovador Sindo Garay el siglo pasado para componer su canción en homenaje a la mujer bayamesa, a su tradicional delicadeza y hermosura  que no impide, si la patria lo reclama, quemarlo todo, dejarlo todo, con la fuerza de los que creen en su causa.

Sí, Bayamo es la cuna de la patria, de la revolución continuada desde 1868 hasta hoy, ciento cuarenta y siete años después.

Honor y gloria a todos los héroes eternos de la patria que nos enseñaron que morir por la patria es vivir y que Patria es Humanidad. Honor y gloria a los precursores, desde Aponte, Varela y Plácido, hasta los que dieron sus vidas en otras tierras del mundo por la causa de la dignidad humana.

Tomado de: http://segundacita.blogspot.com

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Selección anual de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica

Relatos salvajesComo cada año, los miembros de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica (ACPC) realizaron una votación para seleccionar los mejores filmes estrenados en las salas cinematográficas del país, así como para elegir lo mejor de la producción fílmica nacional. En el año 2015, los resultados han sido los siguientes:

Los mejores filmes estrenados comercialmente en 2015

1) Relatos salvajes (Argentina-España, 2014) Dir. Damián Szifrón

2) Timbuktú (Mauritania-Francia, 2014) Dir. Abderrahmane Sissako

3) Leviatán (Rusia, 2014) Dir. Andrei Zvyaguintsev

4) Ida (Polonia-Dinamarca-Francia-Reino Unido, 2013) Dir.

Pawel Pawlikowski

5) La isla mínima (España, 2014) Dir. Alberto Rodríguez

6) Her (EE.UU, 2013) Dir. Spike Jonze

7) La pared de las palabras (Cuba, 2015) Dir. Fernando Pérez

8) Pasolini (Francia-Italia-Bélgica, 2014) Dir. Abel Ferrara

9) De tal padre, tal hijo (Japón, 2013) Dir. Hirokazu Kore-eda

10) El capital (Francia, 2012) Dir. Costa-Gavras

Lo mejor de la producción cinematográfica cubana exhibida en 2015

Largometraje de ficción: La obra del siglo, Carlos Machado Quintela

Mención: La emboscada, Alejandro Gil y Vestido de novia, Marilyn Solaya

Cortometraje de ficción: La profesora de inglés, Alan González

Documental: Últimos días de una casa, Lourdes de los Santos

Mención: El tren de la línea norte, Marcelo Martín y Los amagos de Saturno, Rosario Alfonso Parodi

Animación: Aventuras de Juan Quin Quin, Alexander Rodríguez

Tomado de: http://www.cubacine.cult.cu

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La perversión mediática del quid pro quo en el diálogo Cuba-EEUU. Por: José Manzaneda*

abcPocos periodistas en la gran prensa escrita española superan la arrogancia, ignorancia y odio contra la Revolución cubana de la redactora del diario ABC Carmen Muñoz (1). En un reciente texto, titulado “El embargo y los derechos humanos, los grandes obstáculos de las relaciones Cuba–EEUU”, analizaba dicho proceso de diálogo, que acaba de cumplir un año (2). Con una conclusión explícita: “Los pasos de Obama para relajar restricciones no han tenido la respuesta correspondiente de Castro”.

El ABC hacía así una defensa de la llamada diplomacia “quid pro quo” –es decir, ceder para obtener cesiones- que Cuba debería practicar, como lo está haciendo –nos dice- EEUU (3). Pero este esquema negociador se aplica solo en relaciones internacionales equilibradas, simétricas. ¿Qué sanciones –qué bloqueo- impone Cuba a empresas o ciudadanos estadounidenses? ¿Qué territorio ocupado –qué “Guantánamo”- tiene Cuba en EEUU? ¿Con cuántos millones financia Cuba a medios de comunicación, partidos o candidatos “disidentes” en EEUU para imponer un orden constitucional socialista (4)?

La tesis del ABC es la de la ultraderecha más rancia: EEUU solo debería aflojar el cerco económico a la población de la Isla, si el Gobierno cubano cambia su ordenamiento político interno. “El mayor obstáculo –nos dice la periodista Carmen Muñoz- es la insistencia de Castro en que su país `no renunciará a (sus) principios e ideales (…), mientras Obama reitera: `siempre defenderemos los derechos humanos y los valores universales que apoyamos en todo el mundo´”. Es obvio: el régimen que ha invadido o atacado 149 países, que tiene hoy la mayor población carcelaria del mundo, que ha practicado de manera legal la tortura en los últimos años (5), cuya policía da muerte a dos personas al día (6), y donde 125 personas fallecen –también cada día- por no existir un sistema gratuito de salud pública… no solo tiene la monumental caradura de presentarse como el valedor de los derechos humanos en Cuba. Además, cuenta con un ejército de periodistas mercenarios en todo el mundo –como Carmen Muñoz- que repiten sus mentiras y defienden sus barbaridades.

Para ello, esta redactora cita a “observadores” o “analistas”, una suerte de jueces imparciales anónimos. Nos dice, por ejemplo, que en el diálogo hay “mejor voluntad por parte estadounidense que cubana, (según) coinciden distintos observadores”. O que “distintos analistas consideran al régimen (cubano) como único responsable de la situación económica del país y el embargo una excusa para su inmovilismo”.

Y cuando conocemos el nombre de estos “analistas”, todos –sin excepción- son representantes del establismenth bipartidista estadounidense (7). Aunque siempre con una clara preferencia: la ultraderecha militarista de Miami. Es el caso de Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, sufragado –igual que la “disidencia” cubana- con millones de dólares de los fondos federales (8), y que defiende a ultranza el poderío militar de EEUU en el mundo (9).

Mientras los medios españoles sigan siendo propiedad de los grandes capitales –bancarios, inmobiliarios y de otros sectores- periodistas como Carmen Muñoz seguirán llevando a la opinión pública –sin oposición alguna- un mensaje perverso: que EEUU tiene derecho a intervenir en la política de Cuba y de otros países del mundo (10). Todo seguirá igual mientras no existan leyes que amparen el derecho a la comunicación de quienes –precisamente por denunciarlo- siguen sufriendo la censura de sus opiniones (11).

¿Habrá alguna fuerza política española con la suficiente valentía para encarar, de una vez por todas, este debate?

Notas

(1)   https://mobile.twitter.com/cmunozcamos

(2)   http://www.abc.es/internacional/abci-cuba-eeuu-avances-escollos-201512172248_noticia.html

(3)   http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/05/25/cuba-estados-unidos-despues-del-17d/#.Vnp471LYSaI

(4)   http://www.granma.cu/cuba/2015-02-02/el-bloqueo-no-ha-terminado

(5)   http://www.cubainformacion.tv/index.php/objetivo-falsimedia/59829-datos-de-eeuu-el-pais-que-ensena-democraciaa-a-cuba-ha-invadido-ya-149-paises-mientras-125-personas-mueren-al-dia-por-no-tener-seguro-medico

(6)   http://www.cubainformacion.tv/index.php/doble-rasero/63827-ise-imaginan-que-un-solo-preso-llevara-en-cuba-43-anos-en-aislamiento-como-en-eeuu

(7)    http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/65571-para-destruir-los-logros-de-la-infancia-en-cuba-avalados-por-unicef-que-mejor-que-inventar-el-turismo-sexual-infantila

(8)    http://alongthemalecon.blogspot.com.es/2010/12/6-million-man-jaime-suchlicki.html

(9)   http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/65279-falsa-noticia-de-tropas-cubanas-en-siria-isolo-un-nuevo-bulo-para-ganar-audiencia-o-mucho-mas

(10)   http://www.yometiroalmonte.es/2014/01/30/infografia-duenos-informacion-espana

(11)   http://www.telam.com.ar/notas/201512/130053-movilizacion-defensa-ley-de-medios-plazas-de-todo-el-pais.html

Tomado de: https://lapupilainsomne.wordpress.com

José Manzaneda*Coordinador de la TV Cubainformación. Realizador y guionista de TV y documentalista, quién ha impartido diversos cursos sobre video. De su filmografía señalar su documental; El segundo desembarco: multinacionales españolas en América Latina (2010), producido por el Observatorio de Multinacionales de América Latina (OMAL).

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Raúl Castro: Jamás aceptaremos condicionamientos que laceren la soberanía de la Patria

RCDiscurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el VI Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 29 de diciembre de 2015, “Año 57 de la Revolución”.

Compañeras y compañeros:

Se está terminando un año de intenso trabajo y resultados positivos para el país. En los últimos días hemos tenido bastante actividad: el pasado día 18 se efectuó una reunión del Consejo de Ministros dedicada, entre otros asuntos ampliamente informados en los medios de prensa, a valorar el desempeño de la economía en el presente año y las propuestas de plan y presupuesto para el 2016 aprobados hoy en esta Asamblea.

El sábado último, el duodécimo Pleno del Comité Central del Partido analizó la situación económica y, como parte de la preparación del Séptimo Congreso del Partido, se analizó la propuesta de Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y el informe sobre el cumplimiento de los Objetivos aprobados en la Primera Conferencia Nacional del Partido, celebrada en enero de 2012.

Como es habitual, nuestros diputados durante el trabajo en comisiones han debatido con amplitud sobre estos temas de la economía, lo que me permite resaltar solamente algunos aspectos.

A pesar de los impactos de la crisis económica internacional, agravados en nuestro caso por los efectos del bloqueo estadounidense que se mantiene sin cambios, así como las restricciones financieras externas que se han agudizado en el segundo semestre, el Producto Interno Bruto (PIB) este año creció un 4%, lo cual innegablemente es un buen resultado en medio de estas circunstancias.
Crecen todos los sectores productivos, aunque algunos no logran alcanzar lo planificado. Los servicios sociales mantienen niveles similares al año anterior.
Se elevó la cifra de visitantes hasta tres millones y medio, lo que constituye el más alto crecimiento registrado desde que el país decidió apostar por el desarrollo del turismo. No debe soslayarse que este resultado se obtiene pese a que Cuba todavía continúa siendo el único país del mundo que los ciudadanos de Estados Unidos tienen prohibido visitar como turistas.

No obstante las limitaciones financieras que proseguimos afrontando, se han venido cumpliendo los compromisos asumidos en los diferentes procesos de reordenamiento de las deudas con acreedores extranjeros y se ha reforzado la tendencia hacia la progresiva recuperación de la credibilidad internacional de nuestra economía.

La última evidencia concreta en esta dirección fue el importante acuerdo multilateral alcanzado el 12 de diciembre en la capital francesa con los 14 países acreedores de Cuba que integran el Grupo ad hoc del Club de París, lo que permitió solucionar un viejo problema, tomando en consideración la realidad y las posibilidades de la economía cubana.

Este acuerdo abre una nueva etapa en las relaciones económicas, comerciales y financieras con los países participantes, ya que facilita el acceso a financiamientos a mediano y largo plazos muy necesarios para la ejecución de inversiones previstas en nuestros planes de desarrollo.

Ratifico la voluntad del gobierno cubano de honrar los compromisos resultantes de este y otros acuerdos alcanzados en la renegociación de la deuda con otros Estados y su sector privado.

Debo recordar también el alcance estratégico del convenio firmado con el gobierno de la Federación de Rusia para el financiamiento en condiciones ventajosas de cuatro bloques de 200 megawatts de generación eléctrica cada uno y la modernización de nuestra industria siderúrgica.

El próximo año continuará creciendo el Producto Interno Bruto, pero lo hará a un menor ritmo, el 2%, como consecuencia de que se proyectan limitaciones financieras asociadas a la caída de ingresos en los rubros exportables tradicionales por la disminución de sus precios en el mercado mundial, como por ejemplo el níquel.

Por otra parte, si bien la tendencia a la baja de los precios del petróleo nos beneficia al reducirse la factura de importación de alimentos, materias primas y productos manufacturados, no es menos cierto que se han generado desde este propio año 2015 afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas existentes con varios países, en particular con la República Bolivariana de Venezuela, sometida a una guerra económica para revertir el apoyo popular a su Revolución.

Ante este escenario no cabe, como siempre nos ha enseñado Fidel, el más mínimo derrotismo, todo lo contrario. La historia de nuestra Revolución está llena de páginas gloriosas frente a las dificultades, riesgos y amenazas.

Nos corresponde potenciar al máximo las reservas de eficiencia, concentrar los recursos hacia las actividades que generan ingresos por exportaciones y sustituyen importaciones, hacer más eficiente el proceso inversionista y crecer en las inversiones del sector productivo y de infraestructura, priorizando la sostenibilidad de la generación eléctrica y el crecimiento de la eficiencia en el uso de los portadores energéticos.

Al propio tiempo, debemos reducir cualquier gasto que no sea imprescindible y aprovechar los recursos de que disponemos con más racionalidad y con vocación de desarrollar el país.

A pesar de las limitaciones, se asegurarán los servicios sociales que se brindan gratuitamente a todos los cubanos en niveles similares a los de los últimos años.
Trataremos ahora algunos asuntos de política exterior.

En mis palabras del pasado 15 de julio, en la clausura del V Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, expresé, y cito: “Apreciamos que se ha puesto en práctica una ofensiva imperialista y oligárquica contra los procesos revolucionarios y progresistas latinoamericanos, la cual será enfrentada con determinación por nuestros pueblos” (fin de la cita).

Estamos seguros de que vendrán nuevas victorias de la Revolución bolivariana y chavista bajo la dirección del compañero Nicolás Maduro Moros, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, frente a la permanente embestida desestabilizadora de la derecha, alentada y apoyada desde el exterior.
Confiamos en el compromiso de los revolucionarios venezolanos y de su pueblo, mayoritariamente bolivariano y chavista, con el legado del inolvidable presidente Hugo Chávez Frías.

Estamos convencidos de que, tal como lo hizo en el 2002 al impedir que se consumara el golpe de Estado contra el presidente Chávez, el pueblo venezolano y la unión cívico-militar no permitirán que se desmantelen los logros de la Revolución y sabrán convertir este revés en victoria.

Al reiterar la solidaridad de Cuba, que estará siempre junto a la Patria de Bolívar, llamamos a la movilización internacional en defensa de la soberanía e independencia de Venezuela y para que cesen los actos de injerencia en sus asuntos internos.

En Brasil, la oligarquía tampoco escatima esfuerzos para intentar derrocar a la presidenta Dilma Rousseff mediante un golpe parlamentario. Llegue a ella y al hermano pueblo brasileño nuestra solidaridad y apoyo en la batalla que se libra en defensa de los avances sociales y políticos alcanzados durante estos 13 años de liderazgo del Partido de los Trabajadores.

La historia demuestra que cuando la derecha llega al gobierno no duda en desmontar las políticas sociales, beneficiar a los ricos, restablecer el neoliberalismo y aplicar crueles terapias de choque contra los trabajadores, las mujeres y los jóvenes. Décadas de dictaduras militares en América Latina y nuevos métodos de desestabilización contra gobiernos progresistas nos enseñaron que el imperialismo y la derecha tampoco renuncian a la violencia para imponer sus intereses.

En medio de este contexto regional riesgoso y complejo, resulta esencial defender la unidad de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) como mecanismo indispensable, legítimo, unitario y diverso de concertación política e integración, que ha hecho posible reunir por primera vez, bajo un propósito común, a los 33 Estados de Nuestra América.

La Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por todos los jefes de Estado y de Gobierno en la II Cumbre de la CELAC celebrada en La Habana en enero de 2014, es una sólida base para desarrollar las relaciones entre nuestros países y a nivel internacional.

Nos sentimos optimistas por los avances alcanzados en las conversaciones de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo, proceso que está más cerca que nunca del logro de un acuerdo que ponga fin al conflicto armado que ha desangrado a esa nación durante más de medio siglo. Continuaremos nuestra labor imparcial como garantes y sede del proceso.

El próximo mes Cuba asumirá la Presidencia de la Asociación de Estados del Caribe, bajo el compromiso firme e invariable con la causa de la unidad y la integración latinoamericana y caribeña.

Como se ha venido informando por parte de la prensa nacional y extranjera, actualmente se encuentran en Costa Rica varios miles de ciudadanos cubanos que arribaron a esa nación desde otros países de la región con la intención de viajar hacia Estados Unidos. Estas personas, que salieron de Cuba de manera legal, en su travesía se convierten en víctimas de traficantes inescrupulosos y bandas delincuenciales que no dudan en poner en peligro la vida de los migrantes cubanos.

Nuestro gobierno ha estado en contacto desde el mismo inicio de esta situación con los gobiernos del área, en la búsqueda de una solución adecuada y rápida, como también ha pedido el Papa Francisco, tomando en cuenta las difíciles circunstancias en las que estos se encuentran. Cuba ha reiterado su compromiso a favor de una emigración legal, ordenada y segura, así como del derecho a viajar y a emigrar de los ciudadanos cubanos y de retornar al país, en cumplimiento de su legislación migratoria.

Tal como señala la Declaración del Gobierno Revolucionario publicada el 1º de diciembre, la política de “pies secos-pies mojados”, el programa de Parole para médicos cubanos y la Ley de Ajuste Cubano continúan siendo el principal estímulo para la emigración irregular desde Cuba hacia Estados Unidos.

Los migrantes latinoamericanos y caribeños merecen también un trato humano y justo. Deben cesar las prácticas abusivas y discriminatorias, la violación de sus derechos humanos, la separación de familias y la cruel detención y deportación de niños no acompañados.

Pasando a otro tema, como advertimos de manera temprana, la política de sanciones unilaterales contra Rusia y el estrechamiento del cerco de la OTAN en sus fronteras, solo ha favorecido un clima de mayor inestabilidad e inseguridad en la región.

Ha seguido agravándose la crisis humanitaria generada por las oleadas de refugiados hacia el continente europeo, debido a las condiciones de conflicto y pobreza derivadas del injusto orden económico internacional, y por las guerras no convencionales y acciones desestabilizadoras de la OTAN en África del Norte y Medio Oriente. Europa debiera asumir su responsabilidad y garantizar el respeto a los derechos humanos de estas personas, así como contribuir a la solución de las causas del fenómeno.

Reiteramos el derecho del pueblo sirio a encontrar una salida digna a sus problemas con la participación de las legítimas autoridades de esa nación, sin injerencias externas, preservando su soberanía e integridad territorial.

El pasado mes de septiembre recibimos con admiración, respeto y afecto al Papa Francisco, justo en el año en que conmemoramos el aniversario 80 de nexos ininterrumpidos entre la Santa Sede y Cuba. Apreciamos su prédica a favor de la paz y la equidad, la erradicación de la pobreza, la defensa del medio ambiente y las reflexiones sobre las causas de los principales problemas que afectan hoy a la humanidad.

En el año que concluye se fortaleció el diálogo político bilateral con numerosos países, evidenciado en las visitas a Cuba de 184 delegaciones extranjeras, de ellas 25 encabezadas por jefes de Estado o de Gobierno procedentes de todas las regiones del mundo.

En septiembre pasado participamos junto a la mayoría de los jefes de Estado y Gobierno del planeta en la Cumbre de la ONU para la adopción de la Agenda 2030, que aprobó un nuevo marco para el desarrollo sostenible, con el objetivo de reducir la pobreza extrema, el hambre, las enfermedades, la desigualdad entre géneros, la falta de acceso a la educación, a infraestructuras básicas y la degradación del medio ambiente.

Los compromisos y acciones del mundo industrializado continúan siendo insuficientes. Solo construyendo un nuevo orden económico internacional y otra arquitectura financiera global será posible que los países del Sur puedan cumplir con las metas y objetivos aprobados.

La comunidad internacional ha mantenido su rechazo al bloqueo norteamericano en diferentes foros, especialmente en la Cumbre de la ONU y en el segmento de alto nivel de la Asamblea General donde tuve la oportunidad de participar y durante los cuales decenas de jefes de Estado y Gobierno reclamaron el fin del bloqueo.

El pasado 27 de octubre, 191 Estados miembros de la ONU apoyaron la resolución cubana, gesto que nuestro pueblo agradece profundamente y demuestra que el mundo no olvida que el bloqueo persiste.

Hemos reiterado al gobierno de Estados Unidos que para normalizar la relación bilateral el bloqueo debe ser levantado y el territorio que usurpa la Base Naval de Guantánamo ha de ser devuelto, tal como expliqué en mi declaración en el Consejo de Ministros del día 18, en la cual reafirmé, además, que no debe pretenderse que Cuba abandone la causa de la independencia o renuncie a los principios e ideales por los que varias generaciones de cubanos han luchado durante un siglo y medio.

Para avanzar en este proceso debe respetarse el derecho de todo Estado a elegir el sistema económico, político y social que desee, sin injerencia de ninguna forma. Jamás aceptaremos condicionamientos que laceren la soberanía y dignidad de la Patria.

Lo esencial ahora es que el presidente Barack Obama utilice con determinación sus amplias facultades ejecutivas para modificar la aplicación del bloqueo, lo cual dará sentido a lo alcanzado y permitirá que se produzcan sólidos progresos.

Hace apenas mes y medio celebramos los actos por el 40 Aniversario de la independencia de Angola y el inicio de la Operación Carlota, que permitieron rememorar la contribución internacionalista de nuestro pueblo a esa heroica epopeya protagonizada por angolanos, namibios y cubanos, que modificó de manera definitiva el mapa político del África Austral y aceleró el fin del oprobioso régimen del apartheid.

Apreciamos de manera especial la solidaridad de la Unión Africana con Cuba, reiteramos el apoyo a su programa de desarrollo Agenda 2063 y continuaremos honrando nuestros compromisos de cooperación.

En este semestre, se registraron avances en la negociación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre Cuba y la Unión Europea, así como en nuestras relaciones bilaterales con sus Estados miembros. En febrero del próximo año cumplimentaré una visita oficial a Francia en reciprocidad a la efectuada por el presidente Francois Hollande.

Finalmente, compañeras y compañeros:

A pocas horas de arribar al año 58 de la Revolución, deseo trasmitir a todos los cubanos una merecida felicitación y la profunda convicción de que sabremos vencer cualquier reto en nuestro empeño de construir un socialismo próspero y sostenible.

Muchas gracias.

(Ovación).

Tomado de: http://www.cubadebate.cu

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57 realidades de la Revolución cubana en el 2015. Por: Omar Pérez Salomón

BanderaSin dudas, el triunfo de la Revolución cubana fue uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX en el continente americano y símbolo de soberanía, humanismo e internacionalismo para millones de personas en todo el mundo.

La guerra económica, comercial y mediática impuesta a Cuba por el imperialismo estadounidense y sus aliados no ha mellado la entereza y resistencia del pueblo cubano, a pesar de la imagen tergiversada construida por medios de comunicación al servicio del capital en el vecino del norte, España y América Latina.

Por eso viene al caso repetir lo expresado por el cantautor cubano, Silvio Rodríguez, “Somos un país que se dedicó a alfabetizar, a construir universidades de médicos y artistas. Y ahora pretenden hacer ver que nos gusta tener pianos sin cuerdas y vientos sin zapatillas”, y enunciar 57 realidades que muestran con hechos y realizaciones concretas, a pesar del bloqueo imperialista y las insuficiencias internas, la gigantesca obra de la Revolución.

  1. El Informe sobre Desarrollo Humano 2015 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que contempla los índices de esperanza de vida, acceso a la educación y nivel de vida, ubica a Cuba con un desarrollo humano alto.
  2. Continúa el proceso de actualización del modelo económico cubano, teniendo en cuenta los retos que significa en materia cultural e ideológica el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos.
  3. En Cuba nunca habrá paquetes de ajuste económico ni terapias de choque al estilo neoliberal como ocurre actualmente en varios países europeos y de América Latina.
  4. El nivel de desempleo está por debajo de un 4%, índice que la sitúa entre los primeros 30 países con mejor desempeño en esta esfera, por encima de países desarrollados.
  5. Existe una expansión del sector del trabajo por cuenta propia y de otras formas de gestión no estatal, lo cual está actuando como un elemento dinamizador en la esfera del consumo y los servicios, y en la tendencia creciente en los ingresos a captar por el Presupuesto del Estado para ser invertido en bien de todo el pueblo.
  6. Los 504 mil cubanos que ejercen el trabajo por cuenta propia, están protegidos por el sistema de seguridad social, con garantías para la jubilación.
  7. En el próximo año se planifican gastar unos 2 mil millones de dólares en la importación de alimentos para la población.
  8. El presupuesto del Estado en el año 2016 considera gastos totales por más de 50 mil millones de pesos, de los cuales más del 60 por ciento corresponde a los gastos corrientes de la actividad presupuestada, con lo que se asegura el mantenimiento de los actuales servicios básicos que se ofrecen de forma gratuita al pueblo cubano.
  9. Cuba garantiza el acceso universal y gratuito a la Salud Pública a todas las personas.
  10. La Salud Pública participa de más del 25 por ciento de los gastos corrientes de la actividad presupuestada, lo que sitúa a Cuba entre los países con más presupuesto estatal destinado a este sector.
  11. El Estado cubano respalda los servicios que brindan más de 150 hospitales, 400 policlínicos, 11 mil consultorios médicos y 140 hogares maternos distribuidos por todo el país, incluso, en los lugares más apartados.
  12. La industria Biofarmacéutica cubana produce, distribuye y exporta 1099 productos, una parte de ellos, con patentes en el mercado mundial.
  13. De los 888 productos del cuadro de medicamentos que se venden a precios subsidiados a la población, 296 se importan y 592 son de producción nacional, lo que representa un ahorro de casi mil 300 millones de dólares.
  14. Cuba concluye el año 2015 con una tasa de mortalidad infantil por debajo de 5 por cada mil nacidos vivos, similar a la obtenida en el último quinquenio, cuestión que la ubica entre los mejores países del orbe. En ello ha influido la organización del sistema de salud a todos los niveles y la dedicación de decenas de miles de médicos, enfermeras y otros profesionales del sector. Según estadísticas publicadas en Naciones Unidas, la tasa de mortalidad infantil promedio en Cuba en el quinquenio de 1955 a 1960 fue de 69,86 por mil nacidos vivos.
  15. La mortalidad materna se ubica en 35,1 por cada cien mil, también de las más bajas entre todas las naciones.
  16. La expectativa de vida del cubano al nacer es de 78,45 años cifra que ubica a Cuba entre los más avanzados del planeta en ese aspecto.
  17. Cuba cuenta actualmente con más de 50 mil médicos laborando en el país, lo cual nos sitúa como uno de los mejores en el mundo en cantidad de galenos por habitantes.
  18. El Programa de Vacunación garantiza una de las más amplias coberturas de inmunización en el mundo, permitiendo la prevención de 13 enfermedades.
  19. La colaboración médica cubana está presente hoy en 67 países, con más de 50 mil colaboradores, de ellos más de 25 mil son médicos y alrededor del 65% son mujeres.
  20. Tres brigadas cubanas con 256 colaboradores combatieron el Ébola en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia.
  21. El contingente “Henry Reeve” que presta servicios en casos de catástrofes y fenómenos naturales, lo componen 40 brigadas en 24 países.
  22. La “Operación Milagro” ha propiciado más de 2,6 millones de intervenciones quirúrgicas para devolver la visión a personas de bajos ingresos de más de 30 países de América Latina, el Caribe y África. Actualmente está presente en 14 naciones.
  23. En las 11 graduaciones de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), han egresado casi 27 000 galenos de un centenar de estados.
  24. Cuba es uno de los pocos países del mundo que desterró desde hace más de medio siglo el analfabetismo y a pesar de la crisis y la permanente agresión económica de Estados Unidos por su política de bloqueo, mantiene para todos sus ciudadanos el acceso universal y gratuito a la educación.
  25. La tasa de alfabetización de jóvenes (15-24 años) es de un 100% y la de adultos un 99,8%.
  26. Un 11,9% de la población cubana tiene nivel superior de escolaridad y un 65,7% nivel medio.
  27. El sector de la Educación asimila cerca del 24% de los gastos corrientes de la actividad presupuestada del país, lo que confirma la voluntad del gobierno cubano para seguir garantizando las conquistas de la Revolución, aun en medio de una compleja situación económica.
  28. La UNESCO reconoce que Cuba exhibe, entre los países de América Latina y el Caribe, el mayor índice en el Desarrollo de la Educación, siendo también el que mayor parte de su Producto Interno Bruto dedica a la enseñanza, con un 13 por ciento.
  29. Para el curso escolar 2015-2016, se garantizan los estudios a más de un millón 792 mil 600 alumnos de las enseñanzas preescolar, primaria y media.
  30. Con el programa cubano de alfabetización, “Yo sí puedo”, implementado en 30 naciones, se han alfabetizado 10 271 147 personas, de prácticamente todos los continentes.
  31. Más de 1 200 maestros cubanos prestan colaboración en 18 países.
  32. El deporte cubano tiene 6 378 colaboradores en 29 países.
  33. El país tiene más de 60 centros de educación superior, que constituyen una fortaleza en la formación de recursos humanos.
  34. La cifra total de egresados de la educación superior en Cuba supera el millón. En el curso 2012-2013 se graduaron, solo en las ramas de las ciencias, 70 341 cubanos.
  35. Se ejecutan acciones para perfeccionar la enseñanza y divulgación de la historia de Cuba y de la localidad, en el interés de fortalecer la unidad nacional y promover la comprensión sobre el origen y desarrollo de la nación, la consolidación de un pensamiento propio y la tradición patriótica, cultural, solidaria e internacionalista del pueblo cubano.
  36. Cuba prioriza el fomento y promoción de la cultura física y el deporte en todas sus manifestaciones como medios para elevar la calidad de vida, la educación y la formación integral de los ciudadanos. El movimiento deportivo cubano que ha obtenido en los últimos 15 años, 267 preseas, de ellas 74 de oro en campeonatos mundiales, aspira en los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro a mantenerse entre los grandes del deporte en el orbe.
  37. En el campo de la conservación y el cuidado del medio ambiente, Cuba es considerado como uno de los contados países con un desarrollo sostenible.
  38. El gasto de inversión para la protección del medio ambiente asciende a más de 500 millones de pesos.
  39. Se consolida la política cultural de la Revolución, definida por el compañero Fidel desde 1961 en sus Palabras a los intelectuales, caracterizada por la democratización del acceso a la cultura, la defensa de la identidad y del patrimonio, con la participación activa de los intelectuales, artistas e instituciones culturales, en un clima de unidad y libertad.
  40. Actualmente más de 7 mil estudiantes se instruyen en las diferentes manifestaciones artísticas en más de 30 centros en todo el país.
  41. La cultura cubana ha estado representada en diversos eventos y nominaciones internacionales.
  42. Cuba es el país de América Latina con menos hechos de violencia en infantes.
  43. Cuba promueve un enfoque preventivo en materia de educación y reinserción social para evitar la delincuencia; es uno de los países con más seguridad para vivir.
  44. Cuba es uno de los países con más bajo índice de uso de drogas y psicofármacos, existiendo programas para la prevención y el enfrentamiento de estos vicios, los cuales cuentan además con el respaldo de la comunidad a través de las organizaciones sociales y de masas radicadas en todo lo largo y ancho del país.
  45. El sistema penitenciario cubano se caracteriza por su humanismo y la implementación de varios programas para la reincorporación a la sociedad de la población penal.
  46. El gobierno cubano tiene concebido el programa de informatización del país, que incluye la modernización de la infraestructura de telecomunicaciones y del equipamiento informático, la actualización del marco legal, la seguridad tecnológica, el desarrollo de contenidos, aplicaciones, servicios, comercio electrónico y del capital humano, y asumirá los propósitos planteados en el “Programa Conectar 2020”, para el desarrollo mundial de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
  47. Más de 4,2 millones de cubanos han recibido instrucción acerca de las TIC en los Joven Club de Computación en los últimos 28 años, la mayoría niños y jóvenes.
  48. El 14 de diciembre se celebró el quinto aniversario de la primera red social digital de contenidos de Cuba,EcuRed, que tiene más de 150 mil artículos enciclopédicos y recibe unas 200 mil visitas diarias.
  49. Avanza la migración hacia la Televisión Digital Terrestre que se extenderá paulatinamente por todo el país.
  50. En Naciones Unidas 191 países condenaron el bloqueo genocida de Estados Unidos contra Cuba durante la Asamblea General de la ONU en octubre pasado, quedando aislado nuevamente el gobierno estadounidense en este escenario.
  51. Los héroes cubanos Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, René González y Fernando González, que constituyen símbolos de dignidad, recorrieron durante el presente año varios países y lugares de Cuba, donde agradecieron la solidaridad de millones de personas por la causa de su liberación.
  52. Cuba brilló en la VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá en abril de 2015,en la voz de su presidente Raúl Castro, y de los jóvenes y mujeres que participaron en los foros paralelos del evento.
  53. Más de una decena de mandatarios visitaron a Cuba durante el año 2015, incluido el Papa Francisco, del 19 al 22 de septiembre, lo que reafirma el importante papel a nivel internacional de la mayor de las Antillas.
  54. Cuba conmemoró el pasado 5 de noviembre el 40 aniversario de la Operación “Carlota”, surgida para preservar la independencia del pueblo de Angola y que contribuyó a la eliminación del oprobioso régimen del Apartheid.
  55. En la Asamblea Nacional fueron presentados un grupo de objetivos estratégicos de cara al 2016, que permitirán el perfeccionamiento del Poder Popular, como vía fundamental para reforzar la confianza del pueblo en el sistema político cubano.
  56. Entre septiembre y diciembre de 2015 se realizaron con una amplia participación de militantes y del pueblo, las asambleas de balannce del Partido Comunista de Cuba a nivel de municipios y provincias, como antesala del Séptimo Congreso del Partido, que tendrá lugar del 16 al 19 de abril del 2016.
  57. El pueblo cubano está convencido de que solo la unidad en torno al Partido y la Revolución permitirá preservar la nación cubana y las conquistas económico-sociales. Estas realidades y la llegada del año 58 de la Revolución traerán nuevas fuerzas y oxígeno a los pulmones del pueblo cubano para marchar hacia nuevas metas.

Tomado de: https://lapupilainsomne.wordpress.com

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Apuntes sobre una tesis de fotografía. Por: Jorge Luis Rodríguez Aguilar*

Obra del fotógrafo cubano Raúl Cañibano Ercilla

Obra del fotógrafo cubano Raúl Cañibano Ercilla

«En el fondo la fotografía es subversiva

y no cuando asusta, trastorna o incluso estigmatiza,

sino cuando es pensativa».

Roland Barthes

En los últimos diez años la fotografía se ha dinamizado de una manera nunca antes vista. La tecnología ha hecho su parte; los medios de comunicación lo demás. Aun así, el hecho fotográfico no queda claro. La promiscuidad de géneros y estilos se ha exacerbado y los resultados, obviamente, han cambiado.

Antes del embrujo digital era fácil reconocer una fotografía «buena» de una que no lo era tanto. Todos nos cuidábamos. Ahora, es muy fácil corregir una foto y, cuando no, el defecto se vuelve efecto en manos de cualquier habilidoso —ayudado por algún artilugio informático— o de una defensa convincente. Cada vez es más difícil encontrar errores que no sean de «ojo». Las nuevas cámaras están preparadas para hacerlo todo bien y, por supuesto, eso favorece la democratización del proceso. Nunca antes el arte fue más cercano a todos. Ni Vjutemas ni Bauhaus ni el Black Mountain College ni Fluxus ni la Fábrica de Warhol o el Hiperrealismo pudieron generalizar tanto la fotografía ni los efectos secundarios que de ella se derivarían y que terminarían por imprimirle un carácter homogeneizador al arte de los últimos quince años.

Hoy en día la fotografía es algo normal. Ya nadie se asusta ni la desconoce. Cualquiera puede hacer una, bien con su teléfono móvil o con una diminuta aplicación en cualquier otro dispositivo digital. Se ha desarrollado a niveles nunca antes visto. Pero nada de eso garantiza un buen resultado. ¿Por qué mientras más popular y menos elitista se vuelve, más atractivo resulta pasar un curso, un taller o una escuela? Porque todos necesitamos, de una u otra manera, comprender sus secretos.

Por lo general, un curso, un taller o una escuela de fotografía se unen bajo un denominador común: enseñar la técnica fotográfica, lo que no es suficiente pues la fotografía no solo es eso. Un mejor curso, taller o escuela es aquel que enseña a crear, a pensar, a ver la fotografía, a entender su proceso total. Es una tarea difícil, no lo niego, pero vital. Y este es el punto en el que gira todo. Es importante hacerle comprender a los estudiantes que la fotografía no solo es un proceso técnico sino también artístico. Lo primero se consigue sin mucho ruido: encuadrando y, posteriormente, apretando el obturador de la cámara; pero lo segundo no es tan fácil enseñarlo.

Hay muchas formas de hacer una fotografía, lo que no te convierte, per se, en fotógrafo. Ni una mejor cámara ni una buena foto son condiciones inmediatas y absolutas para transformarse en un fotógrafo-artista. Si la fotografía no se piensa, como refería Roland Barthes, desde la subversión de la imagen, o Ernst Haas, desde la transformación fotográfica, nunca se comprenderá el verdadero sentido del arte fotográfico.

¿Qué hace que una foto se recuerde, se impregne en la memoria, trascienda su época y su marco social? Muchas son las posibles respuestas pero de todas, el carácter artístico que la produjo es la más acertada. La única garantía de convertirla en un fenómeno perdurable y placentero es su calidad estética, que no se consigue si no se piensa y se investiga mucho.

La memoria fotográfica hay que cultivarla, de ahí que buscar un antecedente no puede ser un ejercicio mecánico, de referencia auditiva. Hay que saber hasta dónde y cuánto uno bebe de cada una de las fuentes anteriores. Desconocer un antecedente es sinónimo de poca investigación. Un fotógrafo —parafraseando al maestro Rafael Morante—, aunque no lo conozca todo sí debe saber de todo. El conocimiento es la única arma que disponemos contra la mediocridad, la vanidad visual y la cursilería. Una fotografía, aunque se tome en menos de un segundo, no debe ser gratuita en su esencia. La gratuidad de su mensaje, a estas alturas y en estos tiempos, no puede ser el derrotero que marque la producción fotográfica contemporánea. Uno se convierte en fotógrafo trabajando y cultivándose.

Los genios cada vez son menos. Ya no se repetirán los Weegee, los Man Ray, los Mapplethorpe o los Cartier-Bresson. Ahora los tiempos son otros y las miradas distintas. Ya no se requiere de mucho esfuerzo para tener una foto de calidad. Y aunque las cámaras, cada vez más, «ayudan» a la mano temblorosa y al ojo miope, no creo que puedan resolver la falta de creatividad, la selección incorrecta o el desfase de tiempo al querer captar el «instante decisivo» que tanto trabajo cuesta atrapar. Don McCullin lo apuntaba hace algún tiempo: «Mi mente es una cámara». ¡Qué mejor sentido que ese!

La mejor foto ya no es solo un hecho de la casualidad. Lo exclusivo cedió espacio a lo inclusivo. Hoy en día los géneros se unifican y se reescriben las poéticas. Los códigos lingüísticos y comunicativos se extienden y el proceso se vuelve más dinámico y productivo. Pensar todavía en lo tradicional como único referente es acortar la mirada, reducir el campo y cerrar para siempre el espectro artístico-creativo. Lo formal complementa el proceso conceptual y garantiza que el discurso se muestre de la manera más idónea o efectiva, pero la idea sigue siendo el motor impulsor. Hay que enseñar a pensar y hay que educar la creatividad, como también se hace necesario explicar cómo se «vende» una obra. No siempre la fotografía se hace para mirarse sobre una pared, en un marco bonito, iluminado, e impresa en un gran formato. Lo instalativo, como recurso visual de las artes plásticas, tiene más de cincuenta años y aún, en nuestros predios, sigue siendo una espina mal sacada. La fotoinstalación —recurso precursor del video arte de Nam Jun Paik—, la proyección de Abelardo Morell, la secuencia fotográfica de los esposos Becher, la sobreimpresión en soportes no tradicionales a lo Joan Fontcuberta, el neocollage de Gordon Matta Clark o Eduardo Hernández, la manipulación imaginaria de Lisandra Isabel García o John Baldessari, siguen siendo recursos aún sin explotar.

Pero también la fotografía hay que saber presentarla más allá de una exposición. Un dossier de artista, un fotobloc, una página web o una multimedia devienen, hoy por hoy, en las nuevas cartas de presentación. Ya no se concibe un buen fotógrafo si no conoce el diseño, y no el elemental sino el gráfico, porque como he repetido en otras ocasiones, la fotografía no es más que un acto de diseño. Es un proceso semiótico y comunicativo. Por eso, se hace cada vez más necesario complementar la formación del fotógrafo-artista con talleres de diseño y edición de presentaciones —que permitan mejorar los resultados en la confección de los dossier y los catálogos de las exposiciones, aún deficientes—, con talleres de análisis del discurso —que no es más que una suerte de talleres de tesis—, con espacios para la presentación y la discusión crítica, y el fomento de la producción simbólica desde una manera creativa.

Junto a esto, se deben buscar antecedentes en todos los campos, no solo el fotográfico, porque reducir el panorama es contraproducente. Un ejemplo bien elocuente es el fotopictorrealismo, desarrollado a mediados del siglo xix y que vinculó exitosamente los aportes de la pintura académica. Por otra parte, la captación fotográfica del hombre y del medio ambiente como guía para la pintura fue objeto de estudio de Eugène Delacroix y de algunos de los más destacados impresionistas (Renoir, Manet y Pissarro), quienes aprovecharon los recursos fotográficos para desarrollar la pintura de paisajes y de retratos.

Debemos reparar en esto como también en la necesidad de fomentar una nueva mirada fotográfica, lograr que los estudiantes sean atrevidos, osados, completamente desprejuiciados e innovadores, como lo fueron los artistas dadá o los surrealistas, quienes obtuvieron de la fotografía posibilidades configurativas totalmente inéditas: la invención del fotomontaje y la schadografía —exposición del papel fotográfico mediante la aplicación directa de objetos—, o el collage, con la cual la fotografía llegó a ser completamente «medial» de la expresión artística.

Enfocar los caminos hacia una-otra didáctica de la fotografía no es nada nuevo, pero sí necesario replantearse. Urge posicionar la enseñanza actual de la fotografía sobre modelos más significativos, que aborden el recorrido de una manera no cronológica y el proceso como un acto creativo más dinámico: la deconstrucción de las narrativas, el despensar del argumento fotográfico y el reencuentro con una dinámica visual que obligue al estudiante a armar su propia estructura discursiva sobre una producción simbólica más elocuente y menos repetitiva.

Se necesita trabajar mucho más y desprenderse de códigos creativos que limitan el acto fotográfico. Es necesario exponer una cultura de la imagen que compita constantemente contra nuestro propio trabajo. Que beba de todas las artes y regrese siempre a ellas. No las separemos entonces.

Tomado de: http://www.cubarte.cult.cu

*(La Habana, 1974), diseñador gráfico, docente y artista visual. Máster en Ciencias. Realizó sus estudios en el Instituto Superior de Diseño, el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, de la cual es subdirector docente y profesor de Diseño Básico y Fotografía. Profesor de Didáctica de las Artes Visuales en el Instituto Superior de Arte. Director artístico de la revista cultural francófona Lettres de Cuba. Becario residente del Servicio de Nuevos Medios del Centre National d’Art et de Culture Georges Pompidou y de la Brownstone Foundation (Francia), del Proyecto Multimedial del Istituto Politéchnico Statale di Torino (Italia) y de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Miembro de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, Comité Prográfica Cubana, Asociación Internacional de Artistas Plásticos de la UNESCO, Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica, Fondo Iberoamericano de Fotografía y la Asociación de Pedagogos de Cuba. Ha realizado numerosas exposiciones personales y colectivas en Cuba y en el extranjero. Entre otros, ha sido ganador del Premio de Creatividad «La Ceiba de la Habana» (2013-Cuba), Premio a los Resultados Pedagógicos (2012-Cuba), Premio Anual del Arte del Libro «Raúl Martínez» (2011-Cuba), Premio de Fotografía de las Naciones Unidas (2011-Cuba), Premio Especial del Salón Nacional de la Gráfica (2010-Cuba), Primer Premio de Identidad visual del XXIV Forum Nacional de Ciencias Pedagógicas (2007-Cuba), Premio Noemí. Brownstone Foundation (2004-Francia), Miec-Pax Romana International Design Award (2002-Francia), Golden Branch Award (2000-Italia), Primero y Segundo Premio de Diseño de la Caribbean Paper (1996, 1995-Canadá) y el Premio AGFA de Fotografía (1991-México). Es autor del libro Diseño, diseñar, diseñado. Teorías, estrategias y procedimientos básicos (2012) de la Editorial Letras Cubanas.

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Peter Greenaway, o la enumeración imposible. Por: Alberto Garrandés

Peter Greenaway, cineasta británico

Peter Greenaway, cineasta británico

En The Tulse Luper Suitcases (2003), durante un debate entre varios personajes frente al ignoto y enloquecido (desde la serenidad más cautivante) Tulse Luper, varios escritores empiezan a ser evocados. Dos de ellos son los más importantes en ese diálogo. Se habla de Franz Kafka y la lengua alemana (¿cómo escoger entre el checo y el alemán como posibles lenguas literarias?), y también se habla de Samuel Beckett y la lengua inglesa (o la variante irlandesa del inglés, que el autor de More Pricksthan Kicks más tarde abandona en favor del francés). Sendos retratos presiden la mesa. Tulse Luper —explorador, crítico de arte, fotógrafo, naturalista y, sobre todo, coleccionista— es el joven de las noventa y dos maletas. Se supone que el contenido de ellas expresa el contenido abreviado del mundo. O peor: el mundo en sí mismo. Para que esto sea cierto, y para que las maletas y la historia de Luper tengan un sentido, intervienen noventa y dos personajes y noventa y dos objetos que poseen un carácter más o menos simbólico.

Los cruzamientos posibles, las interrelaciones que van produciéndose, generan un tipo de lenguaje a partir del cual se crea un modelo caótico, pero infinitamente ordenado —el orden como proceso, no como meta—, del mundo. Y no sólo del mundo conocido, sino también del mundo que Luper ansía conocer. Tanto en Kafka como en Beckett el problema de la distinción interlingüística estaba en el inicio del misterio y en su final. Entre ambos puntos corren dos tipos de escritura que aluden a un ideal sintético. Ese ideal brota de sucesivos exámenes de lo real. Exámenes acumulativos, estratificados, cuyos extensos y numerosísimos detalles jamás se desechan.

Las listas de Luper, un archivero inverosímil y de curiosidad sin fronteras, lo transforman en un hombre sospechoso en varios ámbitos. El mundo, que ha perdido el entusiasmo por la vida y que se concentra en los negocios, la guerra y la política, ve a Luper como un vicioso sexual, un espía, un terrorista, un violador, un asesino morboso, un fabricante de doctrinas para enloquecer a la gente, un investigador de misterios inútiles, y un acaparador de secretos poderosos e inestimables. Por eso Luper siempre está siendo investigado y detenido, y sus escasos bienes requisados y escudriñados. Luper es el fisgón imprudente e impávido. Un hombre aparte. Un ser separado. Su fascinación consiste en hacer listas y más listas y llenar sus maletas de lápices, fotografías, cuadernos de anotaciones, perfumes, frascos de alcohol, pasaportes, trozos de carbón, peces, cartas, monedas y decenas de otros objetos. Y películas. Muchas películas.

En uno de los tantos interrogatorios, el jefe de una estación belga de trenes se sorprende al comprobar que es muy posible que Luper haya escrito, a esas alturas, sobre todos los temas y dilemas al alcance de su imaginación y sus preocupaciones. Esta peligrosa contingencia lo deja pensativo. Luper, diríamos, tiende a serun novelista total (joyceano), o el hombre que, en la totalidad, prescinde del lenguaje, da un gran salto y se pasa al bando de las imágenes y el sonido. Uno tiende a pensar, enseguida, en el Joyce de Finnegans Wake, a quien le preguntaron, luego de comprobarse que su última novela manifestaba una especie de renuencia a la lectura (o cierta lectura), si se trataba de música con palabras, a lo que Joyce respondió, ¿en broma?, que era sólo música. La prosa de Finnegans Wake es un absoluto que deja de referenciar para referenciarse (se trata, claro, de una escritura) a sí mismo. Luper, a partir de un momento, ya no es él y sus desvaídos orígenes, sino más bien el inestable conjunto de opiniones que lo arman y lo metamorfosean en un mito cotidiano, paranoico, tangible sólo por medio de la voz de los demás, cuando se enfrentan a su legado material (el de las maletas y los objetos) e inmaterial (miles y miles de páginas de comentarios escritos por él).

El desasosegante asunto que Tulse Luper introduce en el horizonte vital de quienes lo conocen, tiene que ver con la idea de la existencia como reconstrucción siempre aproximada de una realidad visible sólo en tanto escritura poseedora de una autonomía. Si esa autonomía no existiera, o si no pretendiéramos que es un hecho indefectible, las correlaciones tenderían al infinito, las listas no acabarían nunca, la red de sentidos se densificaría hasta convertirse en algo incomprensible, pues la atadura a un referente no dejaría que esa escritura se consolidara como fenómeno con una identidad propia e independiente. He ahí el destino (y el desatino) mítico de Luper y la lógica de sus noventa y dos maletas.

El cine de Greenaway no es el único, hoy día, que pone en circulación, dentro de una densa red de inter-apelaciones navegables (como un portal en internet), todos los sistemas de la cultura. Pero sí cabe decir que es el que se muestra más drástico y contundente, y, en rigor, el único que, con perentoriedad rayana en lo brutal, desautoriza a la mirada atenta (al desestimar su suficiencia) y nos invita a aproximarnos dos o tres veces a determinadas películas suyas desde distintos ángulos emotivos, o distintos puntos de vista estéticos. Es, en definitiva, un cine arriesgado (hay excepciones donde Greenaway corteja, aunque de modo novedoso, la convención dramática, como The Cook, theThief, hisWife and HerLover, de 1989) donde proliferan los espacios indefinibles (intervenidos por una dirección de arte impulsiva y de aplastante lucidez) en los que hay mucha agua, dos o tres reclinatorios, multitud de muebles (Greenaway siempre cuenta con camas de magnitudes imperiales), varios grupos humanos dispuestos de modo teatral (como en un escenario dentro de otro gran escenario), estatuas vivientes cuya presencia sirve para causar algún efecto conceptual, transparencias que son transiciones irresolutas, grabados antiguos que subrayan la prestancia del cuerpo, representaciones mitológicas interculturales, split-screens llenas de textos, desnudos pujantes y por lo general bastante paródicos, y un apego creativo a las tradiciones literarias más inseminadoras (las parábolas bíblicas vetero y novo testamentarias y la obra de William Shakespeare, por ejemplo).

En Prospero’s Books (1991), una adaptación alucinante de The Tempest, de Shakespeare, el trabajo de Greenaway adquiere dimensiones ensayísticas mucho más obvias. La biblioteca de Próspero —un libro de los colores, uno sobre geometría, otro de anatomía, otro de cosmografía, otro (antes perteneciente a Orfeo) sobre las entradas al infierno— es la de un conocimiento preciso (pero mágico) del mundo, y, a pesar de las traiciones, el personaje le asegura a Miranda, su hija, que su biblioteca ya es un ducado lo bastante grande. Prospero es el genuino duque de Milán, condición de la que lo ha despojado Antonio, su hermano.

Para representar el sentimiento de protección de un padre ante la posibilidad de que el amor (de Ferdinand) le robe a su hija (Miranda), Greenaway, siguiendo las palabras de Shakespeare, apela a lo extravagante de un escenario abstracto, enigmático, dominado por los símbolos —dos o tres pavorreales, un obelisco, una pirámide, un campo de trigo— y por un lenguaje pomposo que, sin embargo, toca tierra precisamente gracias a los libros, pues la biblioteca es total, abarcadora, universalista, cósmica. Como las maletas de Tulse Luper, la biblioteca de Prospero deviene enumeración del mundo. Un mundo contable es contabilizable y mensurable. Y es, no hay ni que decirlo, un mundo barroco, intercultural, donde la preeminencia de la imagen traza senderos alternativos de acceso a la verdad, a pesar de los libros y las palabras. Esa es una de las enseñanzas del cine de Greenaway.

Un bestiario de los animales del pasado, el presente y el porvenir. Un libro sobre el amor físico. Un libro de las utopías. Un libro de historias de viajeros. Un libro de sitios arqueológicos. Un libro acerca de las uniones míticas y monstruosas. Un libro que detalla todos los movimientos posibles del cuerpo. Y así, poco a poco, vemos cómo se fabrica un conjunto enorme de goznes que juntan los hechos de la trama con sus explicaciones posibles en el plano de los sueños y en el plano de la mitología. Greenaway relee a Shakespeare y coloca, en cada página, miles de notas al pie que hacen de The Tempest una historia con diversos tipos de legibilidad: la teatral, la fantástica, la histórica, la antropológica, la estilística, la visual, la onírica, la sexual y la operática. En esta última las demás quedan subsumidas, en favor de un espectáculo (Shakespeare no deja de ser espectacular) donde tal vez Greenaway logra hacer lo que ha anunciado: reinventar el cine independientemente de la representación y por el camino de una semiosis propensa a la totalidad.

En el camino de Prospero, cuya esencia (cultural e ideológica) es la práctica de la demasía en los esponsales de Miranda y Ferdinand, el monstruo Calibán no encuentra sitio. La región donde vive Calibán está llena de ruinas, arena y espejos. Por otra parte, Prospero se debate entre la venganza y el perdón, y escoge el perdón. Pero antes cierra todos sus libros —él es, gracias a Greenaway, el antecedente genuino del hiperlector joyceano, que hace posible la aparición de una dimensión novelesca como Finnegans Wake— y abre su corazón. Y comprende, al fin, que Calibán debe estar allí, en el mundo, y también en su mundo. El último libro, el de los juegos, se transforma en una advertencia. Todos los demás son destruidos o lanzados al agua. El corazón humano no es libresco, pero tiene la virtud de agrupar, en el lenguaje, épocas históricas, personajes, espacios y tiempos diversos.

Una poética cinematográfica derivable del examen crítico/lúdicro de una obra de Shakespeare (me refiero a una lectura rizomática, paródica, interventora) puede dar cabida a una escritura visual catedralicia y operática. Lo mismo ocurre en una lectura de parábolas bíblicas en torno a varios personajes implicados en un triángulo: dominación social-entrega sexual-praxis religiosa. Las derivaciones mitopoéticas de Shakespeare son extraordinariamente ricas (propician una visualidad trans-histórica, por así decir) y se han expandido con el paso de los siglos. Sin embargo, el caudaloso patrimonio de un artista del grabado (y también de la pintura, aunque en menor medida) como Hendrick Goltzius, también se expansiona dentro de la enumeración y dentro de un ámbito escénico donde el dibujo se pone en movimiento. En Goltzius and the Pelican Company (2012), Greenaway elabora una ficción alrededor de la polémica figura del grabador holandés, que se ha presentado, con sus trabajadores, ante el gobernador de Alsacia. Estamos entre los siglos XV y XVI y Goltzius le ofrece al gobernador un gran libro de grabados que se centraría en figuras conspicuas del Antiguo Testamento. Para seducir y convencer al gobernador, Goltzius (quien fue, en realidad, un experto en el claroscuro lineal y uno de los más eficaces y atrevidos dibujantes de la historia) le dice que su compañía hará, además, verídicas representaciones de ciertas parábolas bíblicas.

La enumeración es de nuevo aquí la espina dorsal que mantiene la unidad modular del filme. Pero Greenaway va más allá (quiere relacionar las parábolas con determinado número de vicios y tabúes) y regresa a su peculiar barroco acumulativo, lleno de transparencias y textos que van escribiéndose a medida que la película avanza. El primer ejemplo es el más definitivo de todos: la representación del pecado original, cuando, frente al Árbol del Conocimiento, Adán y Eva comen la fruta prohibida. La escenificación, frente al gobernador, está llena de enumeraciones. Goltzius pone en manos de un Dios ambiguo (que es el Bien y el Mal juntados por la tentación) un conjunto de tarjetas con palabras como manzana, mordida, pecho, cuerpo, boca, mano, beso, pene, dedo, vientre, vagina y muchas otras, para que Adán vaya escogiendo y ordenando el mundo sensorial del cuerpo y, en general, el universo donde está a punto de aposentarse. Los actores de la compañía, desnudos, van gestualizando paso a paso la versión del mito, y Greenaway subraya, con una socarronería espléndida, el momento de la excitación, cuando, sin renunciar a los detalles de la erección, la enmarca en una especie de caricatura del pene erecto, que gira sobre su base como las manecillas de un reloj. Al final, ayuntados como un perro y una perra, Adán y Eva tienen sexo. La palabra definitiva es esa: perro. En inglés, perro es dog. Y, por supuesto, Greenaway no desaprovecha la ocasión de invertirla: dog es igual a god. Dios como un perro. O mejor: la divinidad proviene de esa posición donde el sexo es tan animal, tan natural, hasta que la postura animalizada cambia y los amantes ya se miran a los ojos, en un tránsito simbólico del animal a lo humano.

El asunto de la enumeración, asociado en el cine de Greenaway a la representación de la representación (como sucedía en una de sus películas más significativas: The Draughtsman’s Contract, de 1982, y como vuelve a problematizarse en Night watching, de 2007, su novelesca lectura de Rembrandt), constituye una advertencia contemporánea, y para el devenir de las artes, sobre la invisibilidad del carácter fonocéntrico de los límites de lo artístico. En un mundo donde la conceptualización de la realidad pasa necesariamente por infinitas enumeraciones asociativas, toda autentificación del arte depende del lenguaje.

La red de sentidos es ya tan inextricable —parece decirnos Greenaway— que, tras el deseo de independencia de la imagen (y su semiosis) con respecto a las palabras, lo único que queda por hacer es, al cabo, regresar a las palabras, convocadas en silencio o atraídas al cine desde el interior mismo de un relato fílmico que marcha al encuentro de su especificidad, su autonomía.

Tomado de: http://www.cubaliteraria.cu

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Habana del centro. Por: Graziella Pogolotti*

Calle Infanta, una de las arterias más importantes del capitalino municipio Centro Habana

Calle Infanta, una de las arterias más importantes del capitalino municipio Centro Habana

Así se titula un poemario de Fina García Marruz. Allí, en la calle Águila, casa de las Marruz, se produjo el encuentro o, mejor todavía, la convergencia de la amistad, las ideas y los sueños de un grupo de escritores que dejó una impronta singular en nuestra historia literaria. Asociados más tarde a la revista Orígenes, su itinerario diseñó una geografía personal de la capital y sus alrededores. Se extendieron a Bauta y encontraron su espacio en Arroyo Naranjo, el hogar de Eliseo Diego, donde iban creciendo los niños con vocación de artistas.

Años atrás, para viboreños, marianenses y aun para los habitantes del cercano Vedado, «ir a La Habana» significaba emprender la excursión hacia el centro, corazón y símbolo de la ciudad. Algunos iban de compras, otros se limitaban a pasear contemplando las vidrieras para copiar un modelito en un retazo de tela. Fue zona de cines, desde el América, el más moderno, antes del surgimiento de la zona de La Rampa, hasta los baratísimos Majestic y Verdun, en pleno barrio de Colón, célebre por razones menos santas. El Rex y el Duplex completaban el panorama.

La persistencia tozuda de la memoria ha sido característica peculiar de los habaneros de viejo y nuevo culto. Durante la República neocolonial se cambiaron los nombres de muchas calles, estampados de manera visible en las placas situadas en cada esquina. Han pasado generaciones y la ciudad ha crecido con inmigrantes llegados del resto de la Isla. Alfabetizados todos, nos desentendemos que Galeano se llame Avenida de Italia, Belascoaín evoque al padre Varela y Neptuno rinda homenaje al poeta Juan Clemente Zenea. Los nombres de algunas calles parecen responder a los códigos morales de una sociedad laica: Virtudes, Amistad, Industria, Lealtad, Perseverancia.

Centro Habana es el municipio más densamente poblado del país. Contiene un fondo edificado de gran riqueza con su conjunto de arquitectura ecléctica. Mantiene el trazado de las antiguas calzadas. Pese a los daños sufridos, Reina conserva huellas palpables de un esplendor acentuado por la perspectiva que conduce a través de la actual Salvador Allende hasta el Castillo del Príncipe, fuerte militar donde tanto padecieron los revolucionarios antimachadistas y antibatistianos. Andando por ese camino, encontramos el hospital Freyre de Andrade, antes Emergencias, donde falleció Rafael Trejo y curó sus heridas Pablo de la Torriente Brau en la jornada del 30 de septiembre, y el Instituto de Literatura y Lingüística, remodelado en los años 50 del pasado siglo, custodio de los Fondos de la Sociedad Económica de Amigos del País. Asimismo, de Centro Habana ha emanado una significativa cultura de raíz popular con marcada presencia en la música y en las otrora célebres comparsas del carnaval capitalino.

Hoy en día, el municipio muestra las marcas del tiempo, de la falta de mantenimiento y de la acumulación de habitantes sobre una infraestructura deficitaria. La toma de decisiones ante una realidad ineludible requiere un cuidadoso análisis con participación multidisciplinaria de arquitectos, urbanistas, sociólogos, economistas y especialistas en temas culturales. El fondo edificado reclama decisiones, pero todas ellas exigen tener en cuenta el delicadísimo y preciado tejido social. Hay soluciones pragmáticas, aparentemente modernas, pero que ya han demostrado sus efectos nocivos en otras partes del mundo. Consisten en el derrumbe, la apertura de anchas avenidas para asegurar un tránsito veloz y la construcción de una ciudad sin estilo, sin alma, sin historia, que condenará a la marginación a buena parte de los actuales habitantes. Otras propuestas apuntan hacia formas inteligentes de intervención mediante la creación de respiraderos verdes, la reanimación cultural y, sobre todo, la presencia popular activa y participante, clave indispensable para afrontar con sentido revolucionario de presente y futuro los problemas materiales más acuciantes, así como las manifestaciones irresponsables de depredación y violencia.

Mientras el ser humano preserve el sentido de dignidad que le es propio, subsistirán espíritus generosos dispuestos a colaborar con una obra grande en la que están en juego cultura y nación. Aunque adormecidas, las conciencias se animan cuando se sabe tocar la cuerda adecuada. Las experiencias de estudiantes universitarios orientadas por la arquitecta Gina Rey evidencian las potencialidades latentes en la base popular, allí donde hombres y mujeres pueden convertirse en sujetos activos transformadores de su realidad. En el espacio barrial se expresa la identidad y el arraigo, afincados en una memoria reavivada.

Como Buenos Aires, La Habana es una ciudad mítica. La voz de Gardel nos acercó al Río de la Plata. Poco importa que los jóvenes, acostumbrados a otros ritmos, no lo recuerden. De manera cíclica, rejuvenecido por compositores e intérpretes, el tango vuelve a estar de moda. Nuestra capital se asoció alguna vez al género musical de la habanera. Luego, se produjo el éxito internacional del son. Hay una extensa cancionística que evoca nuestras calles. Por ahí anda quien pregona su mercancía cantando El manisero. Ha estado en el verso de nuestros poetas y en buena parte de nuestra mejor tradición narrativa, desde Cecilia Valdés hasta el Paradiso de Lezama y en una parte considerable de la obra de Carpentier. El Malecón es un imán en las noches de brisa ligera y en los días invernales luminosos, cuando el oleaje rompe la barrera de los arrecifes para diversión de los más jóvenes.

La Habana del centro es eslabón inseparable de uno de nuestros mayores tesoros. Juntando hombro con hombro se sacan las carretas del atascadero. La solución no habrá de encontrarse en el aislamiento de una mesa de diseño, aunque resulte indispensable la colaboración de los mejores arquitectos. Surgirá con la voluntad y las expectativas de quienes la habitan y la quieren.

Tomado de: http://www.juventudrebelde.cu

Graciela Pogolotti*Crítica de arte, prestigiosa ensayista y destacada intelectual cubana, promotora de las Artes Plásticas Cubanas. Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, Vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Miembro de la Academia Cubana de la Lengua.

Hija de uno de los íconos de la vanguardia artística de la primera mitad del siglo XX, Marcelo Pogolotti y de madre rusa. Nació en París en 1931 pero desde niña vivió en Cuba. Ser cubana, para ella, es una misión y un estado de gracia.

Es una de las más dispuestas y necesarias consejeras y asesoras de cuanto proyecto útil pueda favorecer la trama cultural de la nación. Esa vocación participativa se expresa también en las pequeñas cosas de la vida. Gusta de la conversación amena, de la música popular y no le gusta perder el hilo de una telenovela, nunca cierra las puertas a quien la procura.

A los siete años ya estaba en la capital cubana, donde estudia hasta graduarse como Doctora en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Cursó estudios de postgrado en La Sorbona, durante un año, estudió Literatura Francesa Contemporánea. Al regresar a Cuba, matriculó en la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, donde alcanzó otro título.

Ha escrito numerosos ensayos, pero tan fundamental como su obra escrita ha sido su enorme labor en la docencia y la promoción de la cultura. Desde la cátedra de la Universidad de la Habana, a las investigaciones socioculturales vinculadas a los primeros pasos del Grupo Teatro Escambray, desde la formación de teatristas en el Instituto Superior de Arte, hasta la vicepresidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, desde la Biblioteca Nacional, hasta la presidencia de la Fundación Alejo Carpentier.

Al Triunfo de la revolución se encontraba en Italia desde fines de 1958, se hallaba en una beca, residiendo en Roma por lo que aprovechó también para atender su salud. Al saber la noticia del derrocamiento de la dictadura se presentó junto a otras personas que vivían en Roma en la sede de la Embajada a ocuparla. De regreso a la isla tuvo pasó por París hasta que finalmente llagó a Madrid, donde el Gobierno Revolucionario situó aviones para facilitar el regreso de los cubanos en Europa. Durante el vuelo conoció a Fayad Jamis, que ya era poeta y pintor distinguido pese a su juventud. Al llegar a La Habana observo una euforia generalizada, los rebeldes estaban en la terminal aérea.

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El impacto económico del 17 de diciembre, un año después (II) Por: José Luis Rodríguez*

Parque eólico de Gibara, provincia de Holguín

Parque eólico de Gibara, provincia de Holguín

Haber contado con mejores condiciones financieras durante 2015 ha sido reconocido oficialmente como uno de los factores que llevó a un crecimiento de 4% en el PIB, y en este hecho han tenido mucho que ver las condiciones de renegociación y pago de la deuda externa ya desde 2013, pero un impulso fundamental se registra en el año que concluye, como se pudo apreciar con los acuerdos alcanzados con el Club de París en este propio mes de diciembre.

En tal sentido se manifiesta claramente cómo la perspectiva de un nuevo escenario económico entre Cuba y Estados Unidos incidió en este último caso, lo cual se expresó ya en marzo cuando el señor Bézard -secretario del Tesoro francés y presidente del Club de París- anunció la posibilidad de una renegociación “en semanas o meses” para saldar una deuda que se mantuvo sin una solución aceptable para Cuba durante casi tres décadas.

De igual modo, el proceso de renegociación de la deuda con México llevó a que ya en mayo de 2014 un importante grupo de hombres de negocios visitara el país identificando 50 proyectos de posibles inversiones, de las cuales ya este año se han aprobado dos en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel y se reportan 19 negocios en proceso.

En el caso de España, tercer socio comercial de Cuba y el primer inversionista externo por el número de acuerdos firmados, se produjo una visita de una delegación de empresarios a Cuba en el verano de 2015, en la que se dio a conocer un crédito del gobierno español de 40 millones de euros para estudios del mercado cubano y se identificaron nuevos negocios por otros 400 millones de euros.

Finalmente, en fecha reciente, luego que fuera lograda con el gobierno ruso una favorable renegociación de la deuda de la antigua URSS, se anunció un crédito por 1 200 millones de dólares para rehabilitar las termoeléctricas de Santa Cruz y Mariel, entre sus destinos más importantes.

Otra dimensión del impacto indirecto de la nueva etapa de relaciones entre Cuba y EE.UU. se registra en las cifras del turismo de este año, en el que se obtuvo un crecimiento del 18% como estimado para el año en comparación con 2014, lo cual llevará a cerrar el 2015 con alrededor de 3,5 millones de visitantes, incluyendo un crecimiento superior al 50% en los arribos de norteamericanos, a pesar de que el turismo a Cuba continúa prohibido por las leyes del bloqueo en ese país.

Esos efectos favorables quedan muy por debajo de las posibilidades que se abrirían si el presidente Obama ejerciera su capacidad ejecutiva para aliviar efectos negativos de mucho peso relacionados con las consecuencias económicas del bloqueo a nuestro país.

En tal sentido, entre las decisiones de mayor efecto que pudiera adoptar el presidente norteamericano están:

-Autorizar el uso del USD en las transacciones internacionales de Cuba y permitir que las mismas se realicen a través del sistema bancario de EE.UU. para las relaciones entre Cuba y terceros países. Sumaría cientos de millones de dólares al año el ahorro que supone eliminar las pérdidas por la devaluación de las monedas que debe utilizar Cuba en las operaciones financieras del país en casos como el euro y el dólar canadiense.

-Suspender la política de persecución financiera contra bancos de terceros países, que se ven frenados para operar con Cuba ante la evidencia de multas por más de diez mil millones de dólares solamente en los últimos tres años.

-Eliminar el límite del valor de los productos que pueden ser importados desde Cuba por visitantes estadounidenses, que hoy se limita a 400 USD, de ellos solo 100 en ron y tabaco.

-Autorizar la exportación de productos cubanos a EE.UU. Solamente en sectores que producen mercancías de un alto valor agregado como pueden ser productos farmacéuticos de base biotecnológica, esto pudiera representar unos 600 millones de dólares anuales.

-Autorizar a personas naturales y jurídicas de EE.UU. a realizar inversiones en Cuba. En tal sentido, los medios de negocios norteamericanos se han manifestado interesados en invertir en el turismo, la energía, la agroindustria, la biotecnología y en las tecnologías de la información bajo las condiciones de la nueva Ley de Inversión Extranjera aprobada en marzo de 2014.

Ninguna de estas medidas ni otras muchas que pudieran detallarse, se encuentran en la perspectiva inmediata de acción por parte del presidente estadounidense. Es más, Obama ha manifestado en una entrevista reciente que solo avanzará si producto de sus acciones se obtiene un cambio político en Cuba, lo cual impone una condicionalidad inadmisible para la Isla en el camino de una normalización de relaciones entre estados soberanos.

De este modo, todo parece indicar que el gobierno de EE.UU. seguirá presionando en las negociaciones para obtener concesiones por la parte cubana a cambio de un aflojamiento del bloqueo.

Para algunos analistas esta posición es congruente con el 2016 como año electoral, pero para Cuba la resistencia a ese tipo de presiones, que ha sido lo característico históricamente en las relaciones con EE.UU., será cuestión de principios en un escenario que muestra crecientes complejidades a corto plazo para lograr la eliminación del bloqueo norteamericano como obstáculo fundamental en la normalización de las relaciones entre los dos países.

Tomado de: http://www.cubacontemporanea.com

José Luis Rodríguez*Asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (La Habana, Cuba).

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