Tras los apuntes

El asesinato de Roque Dalton. Por: Marco Antonio Campos*

RDEn la editorial Aura, en San Salvador, acaba de editarse el libro El asesinato de Roque Dalton, mapa de un largo silencio, de Lauri García Dueñas y Javier Espinoza, quizá la más detallada y esclarecedora investigación (hasta donde es posible) sobre el crimen del poeta mayor salvadoreño. Por un lado está el reportaje, y por el otro, una serie de entrevistas con protagonistas del hecho o de estudiosos y enterados del tema. En el libro se muestra quiénes cometieron el crimen, y se barajan las presuntas causas del porqué del hecho y los probables sitios donde se arrojaron o enterraron los restos.

El asesinato de Dalton por sus propios correligionarios del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), el sábado 10 de mayo de 1975, fue uno de los hechos políticos más estúpidamente atroces cometido por una guerrilla de izquierda que recuerdo de mi juventud. Junto con él mataron a un compañero de armas, Armando Arteaga, Pancho, líder obrero. Sin embargo más atroz es sin duda que pasados treinta y ocho años todo mundo en su país sepa quiénes cometieron el crimen y asombrosamente no se haya castigado a ninguno, y para colmo, se ignora, o más bien, no han querido decirlo los perpetradores, dónde enterraron o arrojaron los restos de ambos. Los asesinos de Dalton tienen rostro y nombre y eran quienes conformaban el comité directivo del ERP, y varios de los entonces “jóvenes asesinos” (como los llama el poeta salvadoreño Miguel Huezo Mixco) venían de colegios privados, formados en la democracia cristiana y pertenecían a la clase media acomodada. El Comité lo encabezaban Alejandro Rivas Mira, el máximo dirigente, quien huyó de El Salvador dos años después del asesinato de Dalton, probablemente a México, y nunca más se supo de él; Joaquín Villalobos, que se convirtió, con habilidad camaleónica, después de los Acuerdos de Paz de Chapultepec entre el gobierno y las guerrillas salvadoreñas en 1992, en asesor de seguridad de gobiernos de derecha impresentables como el del colombiano Álvaro Uribe y el del mexicano de Felipe Calderón; Vladimir Rogel Vaquerito, ultimado después asimismo por sus correligionarios del ERP, quien era, paradójicamente, considerado el más radical del grupo; y Jorge Meléndez, personaje sórdido, ahora ministro para Asuntos de Vulnerabilidad con el actual presidente Mauricio Funes. Joaquín Villalobos mencionó en una entrevista de 1993 que el tribunal lo conformaban siete; ignoro cuáles sean los otros tres. Respecto al asesino material es uno o más de ellos, por más invenciones y rectificaciones, justificaciones y tergiversaciones que han dado o quieran dar. ¡Cuál será el tamaño de la culpa para que ninguno haya querido detallar cómo fue la ejecución y en qué lugar dejaron los cuerpos! En nombre del contexto político, es decir, de la firma de los Acuerdos de Paz, el cual fue en esto una suerte de copia del Pacto de la Moncloa, los gobiernos sucesivos desde 1992 no han querido enjuiciar a nadie porque eso significaría, a su parecer, destapar una caja de Pandora de la cual muy pocos escaparían de tener las manos manchadas de sangre.

¿Cuáles fueron las justificaciones de la cúpula del ERP para la ejecución de Dalton? Al principio, se le acusó de agente cubano; luego, de agente de la CIA; como ninguna prosperó por disparatadas, se le acusó de tomar una actitud de rebeldía e intentar dividir al ERP al obstinarse en proponer una estrategia distinta, en este caso, la de la guerra prolongada contra la dictadura en lugar de la vía armada inmediata. No faltan tampoco las imputaciones personales: indisciplinado, mujeriego, borracho, “bohemio pequeño burgués”, en suma, en sus palabras, “el hechor y víctima de su propia muerte”. Aun entre esto se habla de un pique entre Rivas Mira y Dalton por una poeta y guerrillera, Lil Milagro, que en ese momento era amante del poeta. Una cosa es clara: si capturaron a Roque Dalton y a Armando Arteaga el 13 de abril y los ultimaron el 10 de mayo, los miembros de la dirección del ERP tuvieron tiempo de sobra para saber que cometían no sólo un “grave error” sino una monstruosidad injustificable.

Pero ¿cómo ajusticiaron a Dalton? Tres son las principales versiones: una, a tiros por la espalda; la segunda, de un balazo en la nuca; la tercera, fusilado.

Para mí la más creíble de las versiones de la muerte la dio Joaquín Villalobos, en un arranque de sinceridad, en mayo de 1993, en una entrevista al hijo de Dalton, Juan José, publicada en el diario mexicano Excélsior, un año después de los Acuerdos de Paz de Chapultepec, donde Roque Dalton ya no es víctima de sí mismo sino de la dirección ampliada del ERP: “Yo fui uno de los siete miembros del tribunal que ordenó la ejecución. Fue una acción de inmadurez personal, pasional y radicalización ideológica. Dalton fue víctima de la ignorancia, la intriga y el dogmatismo. Fue un grave error.” Villalobos se autodelataba y exponía a seis autores intelectuales más. El propio Villalobos repitió ese mismo año lo de “grave error” a El Diario de Hoy salvadoreño, y no hizo entonces en ese 1993 ninguna aclaración o rectificación de sus declaraciones. Sin embargo, seis largos años más tarde, empezó a perder la memoria y la siguió perdiendo hasta 2012. Se volvió menos un analista político que un caso clínico. En su modificación de recuerdos, escribió en 1999 al diario español El País, que él no era responsable intelectual ni material porque no era jefe militar ni político del ERP; en 2004 volvió a sorprender a todos y declaró que todo estaba dicho, y no era la ejecución de Dalton un macrotema, pero volvió a delatarse al decir: “Pero si en ese entonces yo tomo una decisión distinta, no estuviera platicando aquí con ustedes.” Y en 2012, al ser entrevistado por García Dueñas y Espinoza negó de nuevo toda responsabilidad. Por desgracia nadie en El Salvador, en todos estos años, ha tenido la delicadeza de llevarlo, no a la cárcel, sino a un hospital siquiátrico.

En diversas guerrillas de los años sesenta y setenta latinoamericanas fueron muertos poetas en la verde edad y otros relativamente jóvenes, como el peruano Javier Heraud, veintiuno, el nicaragüense Leonel Rugama, veintiuno, y el argentino Francisco Urondo, cuarenta y seis; el único ultimado por sus propios correligionarios fue Roque Dalton, quien murió cuatro días antes de cumplir 40 años.

Escribe el editor del libro Carlos Clará en el último párrafo del prólogo a propósito de la investigación que hay en El asesinato de Roque Dalton: “El silencio es uno de los personajes claves en este crimen. Ha sido más fuerte que las mentiras y tan grande como la impunidad, pero deja rastros, y este es el mapa, la cartografía inicial para encontrar el largo camino de la historia”.

Texto tomado de la publicación: http://www.sinpermiso.info

Marco Antonio Campos*Poeta mexicano, Premio Casa de América (2005) y Premio Nacional de Literatura de México (2013)

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¿Con qué se escribe “periodismo”? Por: Enrique Pérez Fumero.

Tinta negra¿Qué es ser periodista? ¿Cómo se han integrado e integran tecnologías, teorías y procesos de producción de noticias en la profesión periodística? ¿Quiénes son los textos, las voces, los rostros y las identidades que circulan hoy en los media y a quiénes se dirigen?

¿Cómo se comprende la interpretación de un hecho noticioso, qué deviene texto periodístico? ¿Cuál es el discurso que asume el periodista? ¿Qué nueva episteme necesita el periodismo del siglo XXI?

La incitación a estas y otras preguntas, junto con sus respuestas, constituyen el ensayo Tinta negra para recursar el periodismo, de la Dra. C. Yamile Haber Guerra, periodista y profesora titular del Departamento de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Oriente.

En el libro —paquete textual limítrofe entre el periodismo y la literatura—, la autora dialoga, historia, teoriza, disiente, ejercita los tropos textuales y la semiosis, gracias a una profunda labor investigativa mantenida por años y a su participación como productora-receptora-consumidora de textos periodísticos.

Publicado por la Editorial Oriente en su colección Diálogo, dedicada al ensayo, Tinta negra… provoca tanto a los periodistas graduados de las academias, como a aquellas personas sin título que se apasionan por las coberturas de prensa, buscan la bala perdida, escriben con el estrépito de las bombas, o reportan bajo el mismo ojo del ciclón.

Para recursar el periodismo

La Dra. Haber Guerra parte de los clásicos. Le interesan los orígenes de la profesión para ir entretejiendo las teorías y los conceptos tratados en la actualidad.

Desde el periodismo 3.0 o cívico, de acuerdo con el periodista norteamericano Dan Gillmor y el coreano Yu-jing Chang, director de OhmyNews International, quien manifestó que “todo ciudadano es un reportero en potencia”, hasta el pronóstico de la desaparición de los periódicos, realizado por el profesor español José Luis Martínez Albertos, en su libro pionero La información en una sociedad industrial (1972).

Del fruto, el lector asiste además a un viaje a la semilla, a partir de la interactividad de la que hablaba Schramm en 1954, y la aportación que hizo DeFleur en 1966 al modelo comunicacional de Shannon y Weaver, con lo que salvaba la unidireccionalidad de la fórmula de Lasswell.

Pero el libro está lleno de imágenes, como los zapatos teletransmitidos que el periodista iraquí Muntazer al Zaidi lanzara al presidente norteamericano George Bush; la muerte de la británica Jade Godoy, famosa por su participación en programas de telerealidad y por sus preguntas: ¿Qué es un espárrago? y ¿Río de Janeiro es una persona?; además del fotocinematotelefonógrafo del corresponsal madrileño Mariano Martín Fernández. De regreso a las nuevas tecnologías, se aborda el periodismo hipertinente de Internet, la clásica piŕamide invertida, ahora tumbada de acuerdo con João Canavilhas, o invertida horizontal, según Guillermo Franco.

El análisis de discurso de los textos periodísticos, es otra de las temáticas que la profesora Yamile Haber aborda en varias páginas de su ensayo. Resultado de una labor intelectual que comenzó con su tesis doctoral y apasionada por los tratados de Umberto Eco, Teun A. Van-Dijk, Jesús Martín Barbero y Amparo Tusón y Helena Calsamiglia, devela Yamile Haber Guerra los silencios significativos y las intersubjetividades que se hallan en las noticias y otros textos.

La siempre polémica relación entre periodismo y literatura no escapa a algunas cuartillas de Tinta negra… Yamile, quien se desempeñó también como correctora de estilo del periódico Sierra Maestra, analiza la función de algunas obras y autores que concomitan entre ambas formas de escritura. Para ella el discurso periodístico debe sintetizar el hábito lingüístico con su carácter de mercancía apetecible para tocar con los ojos.

¿Qué, pues, necesita el periodismo del siglo XXI? Lascoordenadas están dadas a través de la teoría, la práctica, la técnica y el arte. La Dra. Haber Guerra involucra a cada uno de los ejecutores del periodismo y les habla sin carácter de charla expositiva.

Tinta negra para recursar el periodismo tiene a las palabras como denominador común. No por gusto la autora remarca al final de su ensayo que “de Gutenberg hacia acá lo que nos ha sobrevivido como periodistas es la palabra escrita”.

En Yamile se reúnen la academia y la práctica. Su pasión ha sido y será el texto escrito, al que confiere poderes discursivos, estilísticos, retóricos, imaginativos. Dedicado a “mis lectores que me creyeron, a mis televidentes que me aceptaron, a mis colegas que me respetaron, a mis alumnos que me siguieron y a @chavezcandanga”, Tinta negra… deviene hoy texto necesario para una nueva épica donde participan nuevas noticias y discursos periodísticos, con el concurso de nuevos receptores, espacios y tiempos informativos.

Un ensayo no propone soluciones. Y quien imparte la asignatura Ensayo Periodístico a alumnos de cuarto año de la Universidad de Oriente, tampoco asume esas licencias.

Tinta negra para recursar el periodismose dialoga en medio del silencio teórico, metodológico, ético y deontológico del periodismo en Cuba. El resultado se hallará en las imágenes, los audios, lo textos numéricos, pero sobre todo en las palabras responsables de que se lea este libro como se lee un periódico.

Texto tomado de la publicación: http://www.caimanbarbudo.cu

 

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“Podemos cambiar el mundo”. Un libro de Camila Vallejo

Podemos«Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling. Vengo de aquellos lugares de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe. Y vengo a luchar.

»Basta de aplicar mecanismos de ingreso a la educación superior que segregan a los pobres; basta de subestimar disciplinas o de erigir a la universidad en una empresa lucrativa que desangra las economías familiares; basta de promover la apatía, el individualismo y la competencia profesional.

»Exigimos que la educación se reconozca como derecho social universal ante el cual el Estado debe responsabilizarse y aumentar el financiamiento público a las universidades estatales. Buscamos la democratización del conocimiento al servicio de la comunidad y no de la rentabilidad privada.

»Nuestro reclamo no se queda en las aulas. Trasciende sus ventanas para transformar el mundo.»

Durante su período como presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y representante de la Confederación de Federaciones de Estudiantes de Chile, entre 2010 y 2011, el rostro, la voz y el pensamiento de Camila Vallejo se convirtieron en la carta de presentación internacional del movimiento contra el aumento de la mercantilización de la educación en Chile, al tiempo que ella se erigía en una de las líderes con el futuro más prometedor de la joven generación de luchadores sociales y políticos de izquierda que hoy emerge en América Latina.

Publicado en 2012 por Ocean Sur, y ahora disponible para su descarga gratuita en el sitio web de la casa editora [http://www.oceansur.com/media/fb_uploads/pdf/camila-vallejo.pdf], «Podemos cambiar el mundo» ofrece información de primera mano sobre las épicas jornadas protagonizadas por la juventud chilena, que trascienden el ámbito de la educación y las fronteras nacionales, y se convierten en un símbolo de rebeldía contra las fuerzas de la derecha latinoamericana que tratan de iniciar un nuevo ciclo de concentración de la riqueza y aumento de la exclusión social.

El volumen se convierte en el nuevo “libro libre” de Ocean Sur con motivo de la inminente participación de la editorial en la 33ª Feria Internacional del Libro de Santiago, a celebrarse del 24 de octubre al 10 de noviembre en el Centro Cultural Estación Mapocho de la capital conosureña. Específicamente, los lectores podrán encontrar nuestros títulos con las voces del pensamiento revolucionario de América Latina de todos los tiempos en el stand A-1 del pabellón A.

Texto tomado de la web: www.oceansur.com

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Así comenzó Fidel Castro a polemizar sobre el capitalismo. Por: Nelson Lombana Silva

guerrillero-del-tiempo

El comandante Alejandro Fidel Castro Ruz es una de las personalidades más importantes de América Latina y del mundo de los últimos tiempos. Su aporte a la liberación de los pueblos merece enmarcarse en las mejores páginas de la historia contemporánea. Odiado por el imperialismo norteamericano y amado por millones de obreros y personas sencillas de los pueblos del mundo, el comandante Fidel Castro sembró la semilla de la rebeldía en este continente carcomido por la dependencia de los Estados Unidos y el odioso dominio de la oligarquía criminal y explotadora.

Su vida, su historia es apasionante. Un hombre que lo da todo a cambio de nada, un hombre que desarrolla con creatividad el marxismo – leninismo, hombre que mira el futuro con donaire, en medio de la tempestad borrascosa de un régimen cada vez más incapaz de resolver las profundas y prolongadas crisis, un régimen que se hunde en su mismo estiércol y que camina hacia el abismo de su ocaso, para abrir la perspectiva luminosa al socialismo.

Para conocerlo con más seguridad y profundidad, nada mejor que consultar el texto de la cubana, Katiuska Blanco Castiñeira, intitulado “Guerrillero del Tiempo, Fidel Castro Ruz”. Es un texto apasionante, una lectura vibrante de principio a fin que devela la personalidad del histórico líder de la revolución cubana. Con la mayor honestidad y prodigiosa memoria Fidel relata paso a paso su infancia, su juventud, sus luchas, sus sueños y sus esperanzas, en forma descarnada, directa y sin ambages.

A través de preguntas agudas, amplias y certeras de la formidable periodista Katiuska Blanco Castiñeira, Fidel Castro a través de un lenguaje sencillo, podría decirse poético, va contando paso a paso su ejemplar existencia desde el día que nació en ese pueblito llamado Birán.

Su encuentro con el marxismo – leninismo fue a través de la auto educación. Dice: “Fue a través del estudio, de la autoeducación política, porque yo me auto eduqué políticamente. Dentro de todo este aprendizaje lo que más me enseñó fue el marxismo – leninismo; las obras de Marx, de Engels y de Lenin, sus teorías fueron las que más me enseñaron a tener una idea de la sociedad, una concepción de lo que ella era. Hasta entonces para mí la sociedad era un conjunto de cosas, un bosque en el que todos los problemas se debían a que había unos hombres malos, otros buenos; unas personas crueles, otras que no lo eran; unos ladrones y otros que no lo eran. Todo estaba originado en las virtudes o en los defectos de los hombres, y en sus errores o aciertos, en su bondad o en su maldad, lo que explicaba todo, sin ninguna otra argumentación”. [i]

Comenzó a cuestionar el sistema capitalista en una forma empírica al adelantar los estudios universitarios sobre economía política: “Cuando alcance la oportunidad de tener contacto, sobre todo con los estudios de economía política en un nivel universitario, realmente lo primero que cuestioné fue el sistema capitalista, y no fue estudiando marxismo, no; yo empecé a cuestionar el sistema capitalista por pura lógica, estudiando economía política capitalista”. [ii]

Un primer punto de análisis crítico tiene que ver con la producción. Si el objeto de la producción era el bienestar material, ¿Por qué tanta miseria al interior del pueblo? Dice: “Me impresionó el problema de la crisis de súper – producción, llegó un momento en que me parecían absurdas, locas e injustificables. Si la producción tenía por objeto satisfacer las necesidades materiales de los hombres –la vivienda, la ropa, el calzado, la alimentación, la salud, el bienestar, todo– como una súper – producción iba a dar lugar a una crisis social de hambre, desempleo, multiplicación de la pobreza y de las necesidades de los seres humanos. Esa fue una de las primeras contradicciones que me chocó cuando estudiaba economía política capitalista; no tenía sentido”. [iii]

Un segundo aspecto que le produjo sospecha e indignación fue el terror que generó las máquinas entre los obreros porque los dejaba sin empleo. En palabras suyas, según Katiuska Blanco Castiñeira: “Otra cuestión que me chocó mucho fue la idea de que los trabajadores tuvieran que luchar contra las máquinas porque estas les quitaban el empleo y los medios de vida. Me parecía absurdo totalmente, porque las máquinas eran fruto de por la inteligencia y del ingenio del hombre, de la ciencia, y podían ayudar a la felicidad del ser humano, a aliviar  su sufrimiento, su trabajo, a elevar su productividad, a multiplicar la riqueza”.[iv]

Agregada el comandante Fidel Castro: “Desde muy temprano, apenas empecé a estudiar economía política en el primer año y, sobre todo, en el segundo año de mi carrera, empecé a cuestionar el sistema de producción capitalista”.[v]

Aquello le fue generando en el prácticamente  adolescente Fidel cierta duda y repulsa al régimen capitalista. Señala: “Pensé que algo andaba mal en aquella doctrina, me parecía absurda, y comencé a polemizar sobre el capitalismo. Creo que fue la primera vez que cuestioné el sistema, ya desde entonces impugnaba temas políticos: La politiquería, la corrupción, el robo, la malversación, la injusticia, la opresión; desde mucho tiempo antes era adversario de todo eso”. [vi]

Así comienza el comandante Fidel Castro Ruz desde muy joven a criticar y rechazar el sistema capitalista por contradictorio e inhumano. Al leer las obras de Marx, Engels y Lenin, Fidel logra consolidar una concepción científica acerca de este sistema, al hacerlo se dispone a luchar por su destrucción y la construcción del socialismo, proyecto que se cristaliza el primero de enero 1959, proyecto que se viene desarrollando con sus aciertos y desaciertos.

[i] BLANCO CASTIÑEIRA,  Katiuska. Guerrillero del Tiempo Fidel Castro Ruz. Ediciones Izquierda Viva.2013, publicado 2013- 04 – 16. Página consultada  185.

[ii] Ibíd. Página consultada 185.

[iii] Ibíd. Página consultada 186.

[iv] Ibíd. Página consultada 186.

[v] Ibíd. Página consultada 186.

[vi] Ibíd. Pagina consultada 188.

Texto tomado de la publicación: www.diario-octubre.com

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¿Televisión? De eso si se habla: un libro nuevo escrito durante diez años. Por: Luis Morlote

TV

 

Conocí este libro antes de que naciera como tal. Lo he venido leyendo durante casi una década. Mes tras mes, año tras año, como se leían en siglos pasados los mejores y más apasionantes escritos: por entrega.

Y es que este libro de Paquita Armas, que desde el propio título anuncia lo mucho que se habla en Cuba de la Televisión, y lo mucho que también ella ha hablado de la televisión, de nuestra televisión, de su televisión, es un recorrido de años por las ofertas que este medio ha colocado dentro de nuestras casas. Es por tanto, un libro muy cercano, que aún cuando como yo, muchos descubramos aquí reunidos textos que ya leímos en el Caimán Barbudo, o en la Jiribilla, o en Cubadebate, o en Cubarte, o en el propio portal de la televisión… es este también ahora, un libro nuevo. Nuevo porque al reunir aquí textos de circunstancias y tiempos diversos, Paquita logra ponerlos a dialogar, a complementarse, a formar en su totalidad, un cuerpo.

Aquí están reunidos, con la absoluta honestidad de una mujer que ha entendido su mejor aporte intelectual, desde la crítica comprometida y responsable, apasionada y certera; textos útiles, llenos de transparencia, que sin dejar de mencionar la telenovela de turno, el teleplay que escandaliza o aburre, o el programa humorístico que se ha anunciado como el más estelar de cuantos se han hecho desde la Tremenda Corte, y que luego resulta no serlo, nos hace reflexionar, razonar sobre la televisión que tenemos y la que debiéramos tener: la que nos merecemos los cubanos.

A veces mordaz, por momentos irónica, combativa y cálida siempre, la Paca, que a mí se me antoja a veces “la maga” de Cortázar, nos seduce, es decir, nos conduce por los mundos internos de la realización y la producción audiovisual, y sin pedanterías, diferente a como suele pasar con algunos críticos que como ella se han leído tantísimos ensayos sobre la comunicación contemporánea, nos repite una y otra vez, que aún cuando haya que reconocer esfuerzos, la televisión se mide por sus resultados, en la obra que el cubano recibe en su casa, y que acepta o no, y por la que se siente conquistado o timado.

Este es un libro necesario, que no apela a didactismos ni cae en la trampa de elogiar inmerecidamente. Es un libro del momento y de siempre, al que podremos volver, más allá de que cambie la telenovela o sea este otro verano y la programación que se anuncie, según la propia televisión, ahora sí logrará complacer todos los gustos, porque es un libro que razona más que hechos o propuestas concretas, sobre una manera de hacer, de producir, porque aborda y trata de indagar, y luego expresar todo lo relacionado a la tradición nacional de la realización televisiva.

En este libro yo he visto, he imaginado a Paquita, todo el tiempo, siempre, frente a su televisor. No sé como se las ha arreglado, porque también la veo siempre en la UNEAC, y en el Caimán, y en el Caracol y en cuanto espacio de polémica se ha abierto para hablar de los medios, y de cómo construir un país real, es decir un país mejor, desde la televisión nuestra.

El ejercicio crítico de Paquita, recogido ahora por Ediciones En Vivo del propio ICRT, es oportuno hoy, porque aparece en medio de un intenso debate intelectual, y como ella ya ha dicho, entre dos congresos, el de la Asociación Hermanos Saiz, y el de la UNEAC, momentos en que los escritores y artistas, con esa vocación de servicio social comprometido que se ha manifestado por décadas, debemos y tenemos la responsabilidad de llamar la atención sobre la televisión, la radio y el cine que queremos. Sin olvidar el mundo en que vivimos hoy, ni los tremendos desafíos que tienen nuestros medios, para con muy poquitos recursos hacer frente a productos de mucha mejor factura.

Graciella Pogollotti, nos decía hace unos días a los delegados al Segundo Congreso de la Asociación, que el modelo capitalista es totalizador, porque está pensando en su conjunto, y que por tanto el modelo socialista, en sentido contrario también tenía que ser totalizador. La totalidad de nuestro modelo solo puede alcanzarse si la radio y la televisión ocupan un lugar central no solo en su alcance, sino también en sus contenidos.

Paquita habla una y otra vez de talento, de creatividad, recuerda en este libro la tradición televisiva cubana y el inmenso reto que tenemos los que desde los medios estamos responsabilizados con acompañar el esfuerzo cotidiano de los cubanos. Es una clarinada, un llamado, una insistencia a la calidad.

Les decía que desde hace una década vengo leyendo este libro. Leí este libro y otro como este que seguro está por venir, y otro y otro… porque Paquita, conocedora del modo de ser polemista de los habitantes de esta Isla, de esa capacidad para opinar de todo, para sabérselas todas, del espíritu crítico y revolucionario del cubano, que ella misma encarna, no ha cesado ni cesará de intentar provocarnos con su verbo afilado y comprometido. Seguirá moviéndonos el piso, oponiéndose a esa otra crítica “adocenada y complaciente” que lamentablemente, germina con demasiada frecuencia, en nuestros medios.

Gracias Paquita por existir, crítica de por medio….. y por permitir que desde las páginas de los muchos medios en donde tu escribes, reflejes las miles de opiniones de los cubanos que como tú, quieren una televisión mejor, y saben que el único modo de construirla es hablando de ella todo el tiempo.

(*) Presentado en el contexto del XXV Festival Caracol

Texto tomado de la publicación: www.cubadebate.cu

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Tierra del aire. Por: Sergio Kisielewsky

Pasajera del viento

Licenciada en Letras, discípula de Ezequiel Martínez Estrada y sobre todo poeta de la Patagonia, Irma Cuña dejó una obra de contenida emotividad. Pasajera del viento es una cuidada antología de sus libros.

Como un recuerdo de lo perdido y lo recuperado en la intemperie, tanto en el desierto y en el mar que siempre recomienza, Irma Cuña escribe sobre cómo jugar entre almohadones y crear el efecto allí en la zona lúdica en que se estará toda la vida, una evocación que atraviesa como un rayo lo que ocurrió en la primera infancia entre cactus, desierto y soledad. “¿Las palabras dispersan?”, pregunta mientras su poesía incluye la temática de un diario íntimo que siempre relata lo justo y por demás imprescindible.

Un libro que poetiza y selecciona los mejores recuerdos, los primeros seres que fundaron la hermandad, la amistad, lo familiar en las primeras experiencias de vida. La escritura es reveladora, mítica donde las tardes no son de nadie y el vaso de agua es tal vez un manantial en el medio del desierto.

Irma Cuña (Neuquén, 1932-2004) fue profesora en Letras de la Universidad del Sur, discípula del gran ensayista Ezequiel Martínez Estrada (La cabeza de Goliat, uno de los primeros ensayos donde se aborda a conciencia las sutilezas del imperio) y trabajó su tesis doctoral sobre el personaje del Siglo de Oro español Pedro de Urdemales en el Collège de France, tesis que terminó en sus años de exilio en la Universidad Autónoma de México.

Su lenguaje poético tiene el ritmo de los sueños, poemas encabalgados con la desmesura del paisaje cuando la diversión y el bullicio se terminan porque las tropas comienzan a pasar. En la antología de los libros NeuquinaEl riesgo y el olvidoDe cuando la voz caeDe menos plenilunio y El Príncipe da sentido a los mundos cotidianos sin renunciar a las imágenes y a las travesuras líricas (“ha estallado su flor de seda roja / en la espina durísima y reseca”). Y reitera sin repetirse, efecto que pocos escritores logran.

Por momentos el tono es fellinesco, como cuando se ríe de lo que ocurre a su alrededor; en suma, risa por los cambios en su propio rostro de frente al viento, como si de la presencia del mar, su oleaje, su cordón invisible en la mirada de la poeta se obtuviera lo necesario para vivir y respirar. Poesía para crear una imagen del amado que deja la casa, casi con la intensidad del frío del Sur y de pronto se escucha el sonido de una mandolina que es como decir: algo se perdió entre las rocas mojadas y hay que recomenzar.

Irma Cuña es una poeta de la Patagonia hasta los huesos, y alguien que también escribe pues debe cumplir con el alquiler y corregir exámenes de sus alumnos, y eso también la vuelve universal, íntima y batalladora con la palabra justa, con la lírica menos complaciente.

Con selección y prólogo de la poeta porteña Irene Gruss, la edición es todo un acto de justicia como el que rinde Cuña a Li Po (“Fría, la luna otoñal resplandece en el álamo blanco”), tal vez el más grande poeta chino de todos los tiempos, y a “La divisa del emboscado”, una suerte de título donde confluyen los martirios de los mapuches y los perseguidos de fines del siglo XX en Argentina (“La noche entera / combate con el otro / hasta alcanzar a verlo. / Cuando amanece / por las calles / se derrumba en la mitad del simulacro”). Cuña es parte de una ola gigante. De la lectura de su obra se sale distinto.

Texto tomado de la publicación: www.pagina12.com.ar

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“América Latina en la geopolítica del imperialismo” de Atilio Borón

AL en la geopolitica del imperialismoEn tiempos como los actuales, en los que la devastación capitalista del ser humano y del medio ambiente ha llegado a niveles desconocidos en la historia, la reflexión sistemática sobre la geopolítica del imperialismo se hace más urgente y necesaria que nunca.

“Con enorme satisfacción escribo estas líneas para la nueva edición de mi libro, editado por la entrañable casa editorial Hiru. Y me ha parecido que aparte de los obvios agradecimientos que merece la diligencia y el cuidado con que los amigos y camaradas de Hiru han preparado la publicación de este volumen era conveniente decir algunas pocas palabras para dar cuenta, aunque sea de modo breve, de algunas novedades que se produjeron desde el momento en que América Latina en la Geopolítica del Imperialismo viera la luz en Buenos Aires a fines del 2012.

Es sabido que el sistema internacional se encuentra en una situación de creciente fluidez. Sin llegar a los excesos en que incurre Zigmunt Bauman cuando postula que todo, desde la modernidad hasta la vida cotidiana, se derrite hasta alcanzar un inverosímil estado líquido, no constituye ningún despropósito afirmar que en los últimos años las grandes placas tectónicas del sistema internacional se han movido y cambiado para siempre, echando por tierra arraigadas certidumbres. Por ejemplo, aquella que aseguraba –en algunos casos vergonzantemente y en otros con desafiante soberbia– que el imperialismo norteamericano se encaminaba sin contratiempos hacia la concreción del tan ansiado “nuevo siglo americano”, una peligrosa ilusión que se desvaneció tan rápidamente como la niebla matinal el 11 de Septiembre del 2001.

Una de las principales tesis que los lectores encontraran en este libro es precisamente la que sostiene que Estados Unidos se enfrenta al lento pero irreversible debilitamiento de su poder global. Este fenómeno, negado por el común de los apologistas imperiales y sus colonizados publicistas en la periferia, no pasa en cambio desapercibido para sus más lúcidos intelectuales, sabedores estos que el sol no se puede tapar con un dedo y que no basta con ardientes proclamas patrioteras para revertir un proceso de decadencia que obedece a factores estructurales e internacionales de enorme gravitación. La observación histórica confirma la existencia de una tendencia hacia la declinante longevidad de los imperios, mal ante el cual el americano no queda inmune. Pero el mismo registro de estos procesos demuestra también la imprudencia de dejarse tentar por prematuros triunfalismos toda vez que es precisamente en su fase de decadencia y descomposición que los imperios dan rienda suelta a sus más sanguinarias pulsiones…” (Palabras iniciales del prólogo a la edición de Hiru)

Atilio A. Borón (Argentina, 1943).

Sociólogo y Politólogo. Es director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia; titular de las Cátedras de Teoría y Filosofía Política I y II en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires; y coordinador de la Cátedra de Pensamiento Marxista y Poder Popular del Centro de Estudios y Formación Marxista Héctor P. Agosti. Obtuvo el Premio Internacional José Martí 2009 otorgado por la UNESCO y el Premio de ensayo Ezequiel Martínez Estrada, Casa de las Américas 2004, por Imperio & Imperialismo. Una lectura crítica de Michael Hardt y Antonio Negri (CLACSO, 2002). También es autor de El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (en coautoría con Andrea Vlahusic, 2009), Crisis civilizatoria y agonía del capitalismo. Diálogos con Fidel Castro (2009), Estado, capitalismo y democracia en América Latina (Hiru, 2008) y Socialismo siglo XXI. ¿Hay vida después del neoliberalismo? (Hiru, 2009). Todos sus libros están editados originalmente por Ediciones Luxemburg (Buenos Aires). Intelectual de inmenso prestigio, Borón colabora en Rebelión Página/12. Buena parte de sus escritos se encuentran disponibles en www.atilioboron.com.ar

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Quiero una canción: la guitarra es la guitarra. Por: Rubén Ricardo Infante. (Especial Cultura Cubana)

Libro

En Cuba la trova ha sido un género variable en su definición en el tiempo. Siempre se ha mantenido como representante de la mejor canción, pero ha sufrido periodos de esplendor y otros de silencio de cuerdas.

La joven vanguardia artística tiene una presencia notable dentro de este género, heredera de importantes momentos en la historia de Cuba, se nutren de ejemplos como el Movimiento de la Nueva Trova, del cual en apretada conjunción surgió la propia Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Bajo el principio de reunir parte de la obra de los jóvenes trovadores cubanos, Manuel Leandro Ibarra recopiló las voces (los textos, los poemas) de un total de veinte creadores de toda la isla. Con la publicación de este libro, Ediciones La Luz nos ofrece un panorama vivo de la canción trovadoresca. Con Quiero una canción se abre una etapa importante para este género en Cuba, son los más jóvenes quienes hacen una compilación como esta, son quienes la integran y le dan cuerpo y alma a una tradición.

En este libro se manifiestan, más que las búsquedas, los encuentros con un proyecto llevado a cabo por su autor: el espacio “Quiero una canción”, convocado como uno de los eventos dentro de las Romerías de Mayo, el cual defiende la trova y encuentra las maneras de promoverla como género.

Dice Víctor Casaús en el prólogo que este libro “trasciende, para nuestra suerte, ese horizonte inmediato para entregarnos pistas y verdades, datos e intuiciones que enriquezcan nuestra visión y nuestra comprensión del estado actual de esa canción inteligente, pensante, participadora, crítica y autocrítica, trasgresora de barreras innecesarias y soñadora de bellezas y universos que también debieran siempre acompañarnos”.

Es importante destacar que las canciones aquí reunidas son, al mismo tiempo, crónicas de estos años y el inventario de los sueños por venir. Después de apreciar una parte de la labor de estos trovadores, también se plantean otras preguntas, hallazgos, dudas, o certezas.

Es apreciable también la vena política que acompaña la mayor parte de las canciones como testimonio de la conquista de territorios de amor. La relación que se establece entre los espacios de presentación para estos creadores y los proyectos que surgen de ellos, es también un motivo para confirmar que: a pesar de ser pocos los espacios que defienden la trova, existe un marcado interés por algunos artistas, o espacios que exclusivamente promueven este género o instituciones que realizan todo tipo de empeño porque este no muera.

Entre estos espacios habría que mencionar A Guitarra Limpia en el Centro Pablo, desde donde se han generado una serie de iniciativas para mantener en alto la creación y difusión de este talento. Son también relevante las convocatorias libradas como parte de los concursos “Una canción para Miguel”, “Una canción para Pablo”, “Una canción para Frida y Diego”, entre otras.

Como libro,Quiero una canción posee la virtud de ser un documento reciente y, a la vez, anuncio de la memoria. Como obra, de seguro será útil para visualizar las poéticas de los jóvenes que piensan, sueñan y hacen la canción en la isla. Su estructura está muy relacionada con su perspectiva del diseño, se abre con una foto del creador con el instrumento, una síntesis curricular y la muestra o texto de cuatro canciones.

Canta Augusto BlancaQuiero una canción / para regalarla al viento, / quiero una canción / para que la cantes siempre,/ quiero una canción / para que la prendes en tu oído / Y aún la escuches / Cuando estés dormida. Uno de los temas que más impresiona por la sencillez en la letra y en donde la poesía está presente.

En Cuba la trova ha sido un género variable en su definición en el tiempo. Siempre se ha mantenido como representante de la mejor canción, pero ha sufrido periodos de esplendor y otros de silencio de cuerdas.

La joven vanguardia artística tiene una presencia notable dentro de este género, heredera de importantes momentos en la historia de Cuba, se nutren de ejemplos como el Movimiento de la Nueva Trova, del cual en apretada conjunción surgió la propia Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Bajo el principio de reunir parte de la obra de los jóvenes trovadores cubanos, Manuel Leandro Ibarra recopiló las voces (los textos, los poemas) de un total de veinte creadores de toda la isla. Con la publicación de este libro, Ediciones La Luz nos ofrece un panorama vivo de la canción trovadoresca. Con Quiero una canción se abre una etapa importante para este género en Cuba, son los más jóvenes quienes hacen una compilación como esta, son quienes la integran y le dan cuerpo y alma a una tradición.

En este libro se manifiestan, más que las búsquedas, los encuentros con un proyecto llevado a cabo por su autor: el espacio “Quiero una canción”, convocado como uno de los eventos dentro de las Romerías de Mayo, el cual defiende la trova y encuentra las maneras de promoverla como género.

Dice Víctor Casaús en el prólogo que este libro “trasciende, para nuestra suerte, ese horizonte inmediato para entregarnos pistas y verdades, datos e intuiciones que enriquezcan nuestra visión y nuestra comprensión del estado actual de esa canción inteligente, pensante, participadora, crítica y autocrítica, trasgresora de barreras innecesarias y soñadora de bellezas y universos que también debieran siempre acompañarnos”.

Es importante destacar que las canciones aquí reunidas son, al mismo tiempo, crónicas de estos años y el inventario de los sueños por venir. Después de apreciar una parte de la labor de estos trovadores, también se plantean otras preguntas, hallazgos, dudas, o certezas.

Es apreciable también la vena política que acompaña la mayor parte de las canciones como testimonio de la conquista de territorios de amor. La relación que se establece entre los espacios de presentación para estos creadores y los proyectos que surgen de ellos, es también un motivo para confirmar que: a pesar de ser pocos los espacios que defienden la trova, existe un marcado interés por algunos artistas, o espacios que exclusivamente promueven este género o instituciones que realizan todo tipo de empeño porque este no muera.

Entre estos espacios habría que mencionar A Guitarra Limpia en el Centro Pablo, desde donde se han generado una serie de iniciativas para mantener en alto la creación y difusión de este talento. Son también relevante las convocatorias libradas como parte de los concursos “Una canción para Miguel”, “Una canción para Pablo”, “Una canción para Frida y Diego”, entre otras.

Como libro,Quiero una canción posee la virtud de ser un documento reciente y, a la vez, anuncio de la memoria. Como obra, de seguro será útil para visualizar las poéticas de los jóvenes que piensan, sueñan y hacen la canción en la isla. Su estructura está muy relacionada con su perspectiva del diseño, se abre con una foto del creador con el instrumento, una síntesis curricular y la muestra o texto de cuatro canciones.

Canta Augusto BlancaQuiero una canción / para regalarla al viento, / quiero una canción / para que la cantes siempre,/ quiero una canción / para que la prendes en tu oído / Y aún la escuches / Cuando estés dormida. Uno de los temas que más impresiona por la sencillez en la letra y en donde la poesía está presente.

Texto tomado de la publicación: www.caimanbarbudo.cu

 

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“Empezar de cero”, Jimi Hendrix en sus propias palabras

ECero

El periodista Jim Neal recopila un amplio material del músico para componer su biografía

Jimi Hendrix ha sido considerado por muchos como el mejor guitarrista eléctrico de todos los tiempos y uno de los músicos más influyentes de la historia del rock. Su forma de ver el mundo y su manera de transmitir sus pensamientos y emociones a través de la música hicieron de él un icono, idolatrado por muchos e incomprendido por muchos otros.

Con The Jimi Hendrix Experience alcanzó la cima del éxito, aunque las presiones del sistema, las tensiones internas de la banda y sus propias inseguridades lo llevaron a un estado de agotamiento físico y mental que podría estar detrás de las causas de su temprana desaparición, con sólo veintisiete años, al igual que otros grandes músicos del Club de los 27, como Brian Jones, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain o la recientemente fallecida Amy Winehouse.

“Empezar de cero” (Sexto Piso) es la historia de Jimi Hendrix contada por él mismo a partir de un minucioso trabajo de recopilación de material audiovisual e impreso realizado por el cineasta Peter Neal, y que originalmente se concibió como la base del guion del documental que Neal está preparando sobre el músico. El resultado de este trabajo es un testimonio único: el relato de la vida y del viaje interior de Jimi a través de las letras de sus canciones y de sus propias palabras, como si de una autobiografía se tratara.

Por primera vez, podemos comprender las contradicciones de un personaje fascinante, adelantado a su tiempo, extremadamente perfeccionista, y cuya filosofía quizá pueda resumirse en una sola frase, que él mismo pronunció: «Hay que darle a la gente algo con lo que soñar».

Texto tomado de la publicación: www.tercerainformacion.es

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¡Una obra de salubridad mediática, un libro de combate! Por: Michel Taupin

Cuba

Después de “Cuba, Ce que les medias ne vous diront jamais” y “Etat de siège, les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba”, sólo para citar sus dos libros precedentes convertidos ahora en referencias para descifrar el entorno hostil en el cual Estados Unidos y sus vasallos europeos mantienen a Cuba, Salim Lamrani publica un libro dedicado a la “misión” de los medios informativos en la satanización de Cuba.

Con todo el rigor científico del académico escrupuloso que conocemos, ilustra mediante ejemplos irrefutables y una sólida argumentación la distancia monstruosa entre la realidad cubana y el infierno que describen la mayoría de los medios occidentales. Para ello se apoya en publicaciones regulares de un diario emblemático de nuestra cobertura mediática europea, el florón del grupo de prensa PRISA creado en 1976, el diario español El País.

El análisis es implacable y cruel para el diario, pues se funda en hechos ciertos cuya veracidad y realidad podemos verificar cada vez que se mencionan pues sus investigaciones se basan únicamente en informaciones públicas y disponibles, mencionadas en una lista exhaustiva al final del libro.

No se pierdan el bellísimo prefacio sobre Fidel, del escritor uruguayo Eduardo Galeano. ¡Es una delicia! Luego Salim Lamrani nos invita a descubrir, paso a paso, a través de los artículos del diario EL País (pero que podrían proceder de otros “florones” de nuestros medios informativos), que a propósito de Cuba, la prensa llamada “libre e independiente”, el cuarto poder destinado “a contribuir al equilibrio de la sociedad” con “un deber de verdad de información”, se mofa sistemáticamente de la ética periodística y renuncia a toda objetividad pisoteando la verdad. Así pone en evidencia el recurso permanente a las mentiras deliberadas, a las omisiones culpables, a los silencios cómplices, a las afirmaciones capciosas y a las interpretaciones tendenciosas siempre desfavorables al régimen cubano, que conciernen a todos los sectores de la sociedad cubana. Y Salim Lamrani los examina todos, los pasa por la criba del análisis comparativo sin concesión, sin tabú. Desde “la vida cotidiana en Cuba” a “la emigración hacia Estados Unidos”, pasando por “los derechos humanos”, “los disidentes”, “Yoani Sánchez”, “Alan Gross” o “los 5 de Miami”, con la mirada fría del analista deseoso de limpiar su trabajo de toda consideración subjetiva o afectiva, y tras explorar los hechos, interrogar las cifras, espulgar las estadísticas, consultar los informes internacionales oficiales, escudriñar las investigaciones de las ONG, en una palabra, tras recoger minuciosamente todas las informaciones públicas oficiales que ilustran objetivamente la realidad cubana, las confronta con el discurso autorizado del medio informativo estudiado: ¡el resultado es simplemente abrumador… aterrador!

Con talento y pertinencia, hace volar en mil pedazos la supuesta objetividad de los medios cuando se encuentran en manos de los poderes económico y financiero. Ilustra, basándose en pruebas, cómo los medios vasallos falsifican sin vergüenza los hechos y la historia para orientar y forjar una opinión pública favorable a la ideología que sirven y que preserva sus privilegios. Con Cuba, el fin justifica los medios: utilizan los métodos más inmorales para desviar a los pueblos de una alternativa de sociedad “donde el poder del dinero no reina en amo y donde los recursos se destinan a la mayoría de los ciudadanos y no a una minoría” y que podría suscitar su interés y “subvertirlos”.

Seguro, con este nuevo libro, Salim Lamrani golpea fuerte. Hay muchos datos necesarios al conocimiento de la experiencia cubana, lo que hace de la obra una fuente rica de informaciones que podemos consultar directamente y de la cual cada uno puede nutrirse. Para todos los que desean descubrir cómo los poderosos de este mundo hacen para satanizar un país que molesta, para todos los que creen todavía que la información sobre Cuba es objetiva, para todos los que tienen a Cuba en el corazón, este libro es indispensable. ¡Es un libro de combate del cual cada uno puede apoderarse para convencer! Cuba lo merece.

*Presentación de Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité

Préface d’Eduardo Galeano

Paris, Editions Estrella, 2013

Texto tomado del blog: www.lapupilainsomne.wordpress.com

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