Tras los apuntes

Otra vez, “Pensar la imagen”

En no pocas ocasiones algunos realizadores del género documental tienen una suerte de modismo en torno a negar o desconocer los textos teóricos que se incorporan de manera gradual al escenario audiovisual como parte del gran cúmulo de miradas a las que no podemos estar ajenos.

Argumentos infantiles sustentados bajo el prisma de la mediocridad cultural, entorpecen la visión óptica de una realidad en la que no podemos desconocer a estos hacedores de ideas. Argumentaciones sacadas de conversaciones trasnochadas como: “pueden contaminar nuestra obra o nuestra estética”, son, por otra parte aseveraciones simplistas de “creadores” que presumen de aportar estéticas revolucionarias o vanguardistas, por citar dos adjetivos manidos para estos aventurados que transitan como espuma de mar.

Pero la realidad y la historia del género confirman que el divorcio de los creadores con los teóricos del cine es de una actitud como mínimo necia. Los que aportan recursos y argumentos teóricos sobre esta singular epopeya que es “hacer cine desde la letra escrita”, son autores que sustentan y fortalecen el entramado de un mundo donde la “actitud de la esponja”, es piedra angular para el éxito de cualquier acción creativa.

En esta sustanciosa nómina de teóricos del género cabe incluir, como inaplazable, al catedrático español Santos Zunzunegui, quien tiene una respetable bibliografía dedicada al audiovisual. Podría citar obras como La mirada cercana: microanálisis fílmico (1996); Contracampo: ensayos sobre teoría e historia del cine (2007); o el más reciente titulo, La mirada plural (2008). Pero prefiero “desempolvar” una obra que fue editada por primera vez en el año 1989: Pensar la imagen.

El título de por sí plantea un modo de hacer, una simbiosis de trabajo, algo que resulta esencial para cualquier intencionalidad audiovisual. Construir una imagen requiere de la apoyatura de soportes teóricos y lecturas donde las diversas corrientes y escuelas del género han sabido sentar pautas de calado que rompe las trampas de lo efímero.

Estos necesarios apuntes en torno a “una imagen inteligente”, están recogidos en este texto que siendo un libro de “lecturas teóricas”, tiene la virtud de escurrirse en un diáfano recorrido.

Zunzunegui no pierde tiempo en análisis laterales; se centra en las esencias de temas que sirven de argumentos ajenos a “diálogos de carretera”, esos que se diluyen en la frivolidad de análisis seudoculturales.

Un tratado en torno a la realidad y su “dibujo” como imagen, un desglose de sus principales características, son complementados por diferenciaciones entre imagen figurativa e imagen abstracta. La percepción de la realidad y su evolución histórica son aportes duraderos de este texto.

Un punto y parte son los capítulos dedicados a la percepción y la imagen, cuerpo y eje de esta obra. Los basamentos de este apéndice del texto requieren de una lectura detenida y pensada, bajo el mismo principio del título del texto. Es la tesis generalizada y no siempre compartida con la letra impresa, que también esta pintada de signos iconográficos más allá del propio texto.

El completo desmenuzamiento de la “imagen” como concepto y sus “acepciones” iconográficas, constituyen esenciales aportes de esta obra. La relación de esta “puerta” con la realidad es un aporte loable de Zunzunegui, quien tritura cada grieta del tema.

Cierra una parte importante de este capítulo la imbricada relación entre cultura, percepción e imagen. El autor propone desde apuntes estructurados para la reflexión una estrecha relación que no solo es iconográfica. Sustenta su percepción del capítulo en la diversidad de subyugantes carriles que sirven de tránsito para una mejor compresión del signo.

Leer esta obra requiere de una mirada mesurada y profunda. El resultado es un acompañamiento para una mejor labor de los que hacen del cine una obra “pintada” para la inteligencia.

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Escrituras para el aplauso

Nada tengo que ver con el espíritu derrotista. Hago esta afirmación para entrecruzar –en este texto-, dos realidades que persisten en nuestra geografía y que se multiplican como virus de infinitos brazos a escalas insospechadas.

La primera es la guerra, que en nuestra era campea a campo traviesa, despojando vidas y sumando dolores difíciles de interpretar. Esta nube negra deja tras de si mutilaciones físicas y perdidas materiales que en muchos de los casos, son valores socio culturales únicos e irrecuperables que forman parte del patrimonio local e universal.  El hambre, la destrucción de hogares, la contaminación de los cultivos o del agua, -esenciales para la sobre vivencia del ser humano-, son realidades que se repiten cada vez que asistimos desde nuestra butacas al escenario del horror. Un agregado posterior a esta zaga, es la degradación de valores humanos que pululan ante la necesidad de sobrevivir en medio del caos y que complejizan cualquier solución de estos conflictos.

Esta persistente realidad que es la violencia a escala planetaria, tiene un soporte mediático que lo justifica y legitima, -si es que se puede justificar, legitimar o sostener-. En este juego inmoral participan los que hacen de su trabajo el ejercicio de la construcción mental. Las herramientas son las de siempre: la radio, la televisión, los diarios y publicaciones periódicas, el Internet, así como otros medios que suelen ser espacios para la cultura y el ocio, que contribuyen a fabricar personas enajenadas de su propio reino.

Ante este entramado de vericuetos, la familia de cara a la educación de sus hijos suelen apartarlos de estas temáticas bajos argumentos tan disímiles como: “los niños están para hacer los deberes y jugar”, “cuando sean adultos se interesaran por esos temas y tomarán sus propias decisiones”, “lo mejor es que se entretengan con los videojuegos y el fútbol” y … un sin fin de argumentaciones que se repiten con otros matices, otras revestimientos que parecen sacados de manuales pedagógicos de la era paleolítica.

Obviamente discrepo de estas y otras justificaciones que no vienen al caso. Esa mirada lastimera y ñoña, que utilizan ciertas familias como recursos para alejar a niños y adolescentes de estos escenarios, son verdaderos tratamientos para la construcción de personas donde la frivolidad, en desamor y la insensibilidad humana les arropará desde muy temprano.

Los valores humanos universales hay que cultivarlos desde los primeros balbuceos. Obviamente se les va incorporando en correspondencia con los ciclos de edades por donde vayan transitando. Negarles el conocimiento bajo estos y otros criterios, son interpretaciones erradas que apuntan hacia derroteros equivocados.

Mis comentarios tienen feliz confirmación en un texto titulado: Relatos sobre los refugiados palestinos e iraquíes (Primera Edición), que ha editadola Asociación Paz y Solidaridad Haydée Santamaría que tiene su sede en el pueblo de Leganés, en las afueras dela Comunidad de Madrid. El texto es una compilación de trabajos realizados por niños y adolescentes de Fuenlabrada, Getafe y Leganés, que oscilan entre los 12 y los 18 años que abordan el tema de los refugiados en estos dos países.

Cuando me adentró en la lectura de cada uno de los trabajos premiados, se despeja un acierto común: la búsqueda del dato previo, del análisis no como politólogos o estudiosos del tema -que obviamente no son-. Son relatos inspirados desde la sensibilidad y respeto, estructuras en tono de monólogo o epistolar caracterizan cada una de la obras seleccionadas, dando al trates con los argumentos de la vieja pedagogía.

Estos chicos y chicas desgranan sensibilidad, aportan diálogos constructivos, reflejan estados de ánimo que visualizan una postura ajena a la guerra, como recurso para la solución de los conflictos que son propios de nuestra contemporaneidad.

Cuando comparo las terminologías usadas por estos pequeños creadores en correspondencia con la de tertulianos, periodistas o analistas de la información, todos ellos etiquetados como: “entendidos del tema”, descubro otro verbo diferente al manido y reiterativo. El buen aliento, la mirada objetiva –desde sus pautas generacionales-, aflora en cada una de sus líneas.

La solidaridad, el compromiso con el extraño al margen de diferencias religiosas o culturales, surcan los espacios del texto que se sirven de ilustraciones y fotos, que sin dejar de reflejar la realidad de los refugiados, no emanan morbosidad y sensacionalismo, capítulos de los que algunos mediocres de la comunicación pretenden acostumbrarnos.

Esta primera selección de textos es un acierto para la construcción de los valores humanos que son universales. La paz, el respeto a las diferencias y la solidaridad humana están presentes en sus páginas. Las imágenes que acompañan al texto son fotogramas para una obra fílmica, los relatos que componen esta obra se traducen en la voz en off que pulveriza la barbarie. Sírvase cada realizador de cine documental para hacer de este libro una obra fílmica.

Nota. Para una lectura integra de esta obra en formato PDF visitar el acceso: http://www.culturaypaz.org/wp-content/uploads/2009/02/relatosrefugiadoswebbaja2.pdf

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Espejos rotos: el trazo directo del cine documental norteamericano contemporáneo.

Resulta alentador en esta primera década del siglo XXI ver el incremento de libros y publicaciones periódicas que en iberoamérica se van incorporando al andamiaje teórico en favor del cine documental. Esta telaraña de letras impresas y virtuales modos de teorizar, constituyen insustituibles resortes culturales de retroalimentación para entender y estar al día de lo que va aconteciendo en este género.

En materia de publicaciones periódicas cabe señalar Docs: Observaciones de lo real y Blogs&Docs que se producen en España y constituyen frescas y oportunas visitas para el repaso histórico del género, para señalar aciertos e insuficiencias de obras recientes y conjeturar sobre los filmes que entran a escena. En este dueto de publicaciones se abordan las nuevas formas de construir la realidad y no escapan de sus contenidos los obstáculos que aún persisten para el desarrollo de obras documentales o los esquemas de producción y la relación publico-obra audiovisual, por citar tópicos recurrentes en tertulias y espacios informales de los que apuestan por esta singular forma de hacer arte. Obviamente las reseñas, la entrevista como espacio de interacción y plática dibujan una vitalidad de textos que apuestan por hacer visible lo que aún sigue siendo invisible para el gran público.

Otras publicaciones como: Revista documental para re-pensar el cine hoy, de la Asociación Doca de los documentalistas argentinos, o en Portugal, Docs.pt conforman una suma de apuntes fílmicos que robustecen y confrontan el panorama contemporáneo de un cine que sigue siendo termómetro de la realidad social, política y cultural en una era globalizada y marcadamente televisiva. Este modo de hacer arte sigue apostando -junto a otros textos audiovisuales-, por un engranaje de sapiencias y argumentos desde los más auténticos sabores del arte.

Hago un punto y aparte en la revista Miradas de la emblemática Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños que en su variado corpus, recoge textos sobre el género con una plural escritura de colaboradores que trasciende las fronteras de Cuba, nación que acoge desde hace más de veinte años este centro académico

En este sin parar de escrituras tejidas, tomo nota de un libro editado por la librería 8 ½ de Madrid, que constituye una singular apuesta por desmenuzar un período del cine documental norteamericano, que a calado más allá de sus propias fronteras.

Espejos rotos, aproximaciones al documental norteamericano contemporáneo, de María Luisa Ortega es un meditado y enriquecedor texto escrito desde la pasión, desde el compromiso con la verdad donde la reconstrucción de los aciertos e insuficiencias de esta documentalística trazan un plano ingenioso de tópicos que descansan en la estética, la historia, la sociología y la política, puertas por donde la autora entra y sale con evidente acierto mostrando ese diapasón donde nos invita -desde una marcada intencionalidad- a redescubrir este cine del que no podemos estar ajenos.

El texto no está pensado para agotar el tema, invita al visionaje de las obras de las que toma nota conjugando una escritura donde no falta la metáfora y el escudriñar de particularidades que son identitarias de este grupo de cineastas. Centra sus apuntes en los más destacados realizadores y encauza su discurso con la perspectiva de dilucidar evoluciones estéticas, procesos creativos y abordajes socio políticos en la que cada realizador se ha enrolado.

Desde la más rigurosa síntesis María Luis Ortega logra revelar las envolturas y raíces esenciales de cada uno de los conforman el diapasón de realizadores que son pilares de una generación, en cuanto al replanteamiento del cine documental como obra social y su representación de la realidad, en un período convulso, marcado por la arrogancia y la prepotencia del gobierno ultra reaccionario y guerrerista de George W. Bush.

Su personal mirada no está al margen de los temas que cada autor cinematográfico particulariza. Se posiciona en cada uno de los asuntos que le asisten ejemplificando su escritura con razonamientos históricos, sociales y apuntala cada una de sus miradas con argumentos que son expresados con soltura, denotando ser una ensayista informada y locuaz. Su vocabulario desenfadado y académico, son la conjugación de un dueto que hace del libro una obra de lectura para espacios imposibles.

Cineastas tan conocidos como: Michael Moore, Errol Morris o Frederick Wiseman, son algunos de los invitados de este libro, quienes están dispuestos en sus páginas en un ejercicio de disertación sopesada y serena, transcribiendo la autora sus ideas en perenne confrontación desde una visión de interacción y es que son presa fácil de sus apuntes.

Su discursiva voz en rito de palabras icnográficas se empecina por retomar cada peldaño que parte de la construcción de un movimiento cinematográfico plural. Obviamente no pretendo acuñar la idea de un movimiento estético, una corriente cinematográfica o un grupo de cine documental. El repaso de obras tan recientes requiere dejarlas levitar en los anaqueles de la historia del arte para una valoración apaciguada, sin embargo sería estupendo que la autora se tomara en serio la idea de hacer un texto más extenso sobre este cine de armas tomar, sus “aproximaciones”, dejan en manifiesto sus capacidades para este proyecto. Esta idea es una “simulada” provocación para este banquete.

La estructura del texto descansa en tres piezas fundamentales. La primera, un bosquejo de los principales realizadores y sus obras que estructura en tres subtítulos: I. Nuevas (y viejas) luchas, nuevos (y viejos) lenguajes: el documental político. II. Mitologías: los extraños rostros de América. III. Entre lo público y lo privado: identidad, familia y memoria. La segunda pieza: el Diccionario de directores, en esta parte participa Noemí García Díaz, -Licenciada en Ciencias dela Imagenporla UniversidadComplutensede Madrid-, quien construye desde la síntesis retratos documentales de quince realizadores de esta epopeya cinematográfica. Secunda esta apéndice una selección de entrevistas echas por otros autores a los protagonistas de este episodio cinematográfica que “presenta” como Documentos. Esta idea resulta atinada pues constituye el gesto editorial para que algunos de los autores incluidos en este libro puedan matizar su propia creación, sus propias ideas sirviendo de complemento, de obra redondeada.

Espejos rotos, aproximaciones al documental norteamericano contemporáneo de María Luisa Ortega es un texto desparramado, escrito por una acertada y cuidadosa reflexión donde el diálogo inteligente, el trazo preciso y la sabia de hurgar en los entresijos del arte documental, son argumentos para invitarles a una segunda lectura. ¡Buen apetito!

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“Romper el dominó”

El tema me apasiona, me refiero a como los globalizados medios de comunicación -desde sus escrituras-, manipulan, distorsionan, desinforman, fragmentan o tergiversan la contemporaneidad y la historia. Desde las trayectoria del tiempo, mutilan o desdibujan el pasado y el presente, construyen otra la realidad desde una ficción distorsionada, esparciendo en los escenarios virtuales de las grandes pantallas una suma insospechada de letras y números para materializar un gran objetivo: construir un mundo virtual de pensamiento único para la mayoría de los mortales, un mundo que transita en la cartografía periférica de nuestro hogar pero discurre prefabricando en paralelo.

Recuerdo haber leído hace unos años (2001), un libro clave que esboza de manera inteligente este tema, me refiero a: Propagandas silenciosas de Ignacio Ramonet. Un texto construido desde una escritura incisiva e inteligente que desmenuza los parajes de los grandes medios de comunicación, haciendo un claro retrato de sus activos gestores y los macro objetivos que persigue de cara a contiendas internacionales. Este texto cava y dibuja con acertada precisión, el esqueleto de este gran árbol, capaz de mover a las grandes masas sociales del mundo hacia procesos o causas que después son paraísos vertebrados fabricados desde la mentira mordaz o desde la desinformación que nos han puesto en la boca –como un apetecible aperitivo- que desaparece fugaz, como pez en el agua.

En el 2005 vuelvo a toparme con otro texto que redondea -desde otra perspectiva- el tema, su título: Los guardianes de la libertad, de Noam Chomsky y Edward S. Herman. La principal plataforma conceptual de esta obra es el análisis de los medios desde la lingüística, desde la escritura, desde la terminología que contribuye a tergiversar o confundir a la sociedad en torno a temas que son apuntados en nuestra sien, presentados con perfumada envoltura, listos para ser comprados y consumidos poco antes de llegar a casa. Los paralelismos que apuntan sus autores son clara visiones de una manipulación sostenida y sistemática.

En el 2007, la RevistaLeMonde diplomatique en su edición española, realizó una compilación de doce textos que desde diferentes enfoques actualiza las estrategias y los modos de hacer de los grandes medios de comunicación. Estos trabajos contribuyen a cerrar el mapa estructural de los medios. En este dossier: Globalización y medios de comunicación, participan -entre otros-, Jean-Paul Martos, Enrique Bustamante, Alí Lmrabet, Dominique Vidal, Natalia Springer y el director de esta publicación, Ignacio Ramonet. Cada uno de los autores dibuja la geometría que caracteriza esta abrupta realidad, rasgando con profesionalidad los cimientos de este cerco.

Mis lecturas casi diarias en torno a este y otros temas, que se podrían definir como: Las vulgaridades informativas y tropelías mundanas de los grandes medios, lo sigo con regularidad desde el diario www.rebelion.org, publicación que de manera sistemática le toma el pulso a las más dispares mass media en un ejercicio de contrastar las fuentes, apuntando a responsables, patrocinadores, gestores y mediadores de cada uno de estos “dignos espacios de comunicación”, tipificando las múltiples envolturas a las que nos tienen acostumbrados. El hecho de que esta publicación dedique una sección fija al tema: “Mentiras y medios”, tiene una meridiana traducción: vigencia temática y renovación de las formas.

Son varios los analistas, redactores y periodistas que participan en esta publicación, con la particularidad de que nos estamos ante un diario al uso. Son colaboradores ajenos a toda estructura de plantillas y salarios devengados, lo cual la convierte en un referente dentro de las publicaciones generalistas. Este espacio informativo de naturaleza electrónica, se caracteriza por abordar los más diversos temas de la historia y la contemporaneidad, bien distante de los puntos de vista de los tradicionales y globalizados medios de comunicación, que parecen pintarnos diversas posturas y enfoques. Sin embargo cuando uno rasca un poco, nos damos cuenta que es el mismo contenido con múltiples envolturas.

Entre los habituales colaboradores de esta publicación, destaca el periodista Pascual Serrano, con sus Perlas informativas que a fines de mes salen a la luz y que son de obligada lectura para enterarnos de las trampas que estos trasnochados medios nos suelen poner con sus maltrechas letras y ángulos de simetría desenfocada. Su estilo incisivo, sopesado por agudas palabras están cubiertas por un inteligente lenguaje, donde la ironía es la estética ideal para aborda asuntos que son medulares entender. Francamente me gusta su estilo y es que ante tanta manipulación no se puede andar con medias tintas.

Pero el tema que me ocupa en esta sección es el nuevo trabajo de Pascual Serrano: Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo. (Editorial Península, 2009). El texto tiene una virtud creativa, esta escrito con la sabia de un artesano que va componiendo su trabajo desde la racionalidad y el rigor, tratando de copar las múltiples aristas que engloban el inaplazable tema.

Tres cuerpos o ejes principales estructuran su trabajo. El primero se ocupa de abordar las singularidades de este andamio informativo, descomponiendo cada una de sus peculiaridades, bajo el ejercicio del desguace de cada una de las piezas de este gran coche, como si de un mecánico de concesionario de tratase. Cada una de las partes que componen este endemoniado juego de inmoralidades insumisas, estas bien tipificados y argumentados por el autor. Tópicos como: la manipulación, el lenguaje de los medios y su visceral relación con las empresas patrocinadoras ocupan la escritura del autor. Otros temas como el uso de las fuentes y el rigor periodístico, el origen de la información, el pluralismo entrecomillado así como el papel e impacto de las portadas -que juegan el rol de ocultar o distraer nuestra atención de los grandes problemas de la humanidad-, constituye una antesala temática donde explora cada una de sus aristas desde el concepto, desde la ética y la responsabilidad social de los medios de comunicación. Esta primera parte, permite acercar al engranaje sistémico de esta juerga que sigue jugando un papel manipulador y combustible.

En una segunda parte, Pascual Serrano despliega todas sus dotes periodísticas, analizando por geografías y ejes temáticos los principales acontecimientos de la contemporaneidad. Temas como: los vuelos dela CIAy las cárceles clandestinas, el proceso de Bolonia en las universidades europeas, la emigración hacia el viejo continente o las monarquías, pasan por el tamiz de su escritura. De América aborda: -entre otros temas-,la RevoluciónBolivarianade Venezuela y el constante trotar mediático al que está sometido. No escapa de su análisis la curva de manipulación informativa contra el pueblo cubano y su gobierno, que ha resistido y resiste desde hace 50 años, un bloqueo diseñado para ahogar toda una historia de ricas tradiciones históricas, sociales y culturales, para hundir una nación. Este engendro sigue vigente por el actual inquilino dela Casa Blancay Premio Noble dela Paz, Barack Obama.

En su recorrido por el continente asiático se centra en los capítulos más significativos de los últimos años de esta convulsa zona geográfica. Tópicos como el islam, los musulmanes y los árabes, el conflicto israelí palestino y los desequilibrados tratamientos informativos, que pasan por la manipulación o la omisión de actos genocidas por parte del gobierno israelí.

La lista de países y temas podría ser más detallada en esta reseña. Prefiero detener esta enumeración para incitar al lector al recorrido por cada una de sus páginas. Una dualidad discurre en todo el texto: el oficio de desmontar la desinformación y la recomposición de la historia.

Pascual no peca de protagonista, invita a otros estudiosos del tema y a profesionales del periodismo a incorporar notas que son acotaciones y actualizaciones que nacen de la reflexión teórica, de la ética periodística y la propia vivencia de la profesión. Estas miradas son un verdadero abanico que enriquece el texto hacia una lectura plural y contemporánea, donde el sentido de la verdad y el rigor ante los hechos, demuele la actitud cómplice de los que hacen de la información una juerga de fin de semana.

No espere de este libro recetas, el asunto no es de poner una mayor dosis al plato. Desinformación. Como los medios ocultan el mundo, es un texto inteligente escrito para despertar la inteligencia. La sensibilidad y los valores humanos más universales están presentes en su sustantivo cuerpo de texto. La horizontalidad de la historia y su visibilidad como plataforma argumental son los ejes de su escritura, que evoluciona bajo el principio de la verdad.

Notas sobre el autor

Pascual Serrano nació en Valencia (España), es licenciado en Periodismo en 1993 en la Universidad Complutensede Madrid. Fue fundador, -junto a un grupo de periodistas-, de la publicación electrónica www.rebelion.org. Miembro fundador dela Red de Intelectuales y Artistas en Defensa dela Humanidad, creada en México en 2004.

Colabora habitualmente en publicaciones españolas y latinoamericanas sobre temas de comunicación y política internacional, entre ellas, el diario Público, el mensual Le Monde Diplomatique, el quincenal Diagonal o la revista cultural cubanaLa Jiribilla.

Entre sus libros cabe destacar: “Perlas. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación” editado en España por El Viejo Topo. Es miembro del consejo de redacción de las revistas Mundo Obrero, El Otro País y Pueblos, donde colabora habitualmente. Su trabajo, “Violencia y medios de comunicación”, fue Primer Premio del Concurso Internacional de ensayo “Pensar a contracorriente”, convocado por el Instituto Cubano del Libro, el Ministerio de Cultura de Cuba yla Editorial CienciasSociales.

En el 2007 publica “Perlas 2. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación”. En mayo de 2008 publica en España “Medios violentos. Palabras e imágenes para el odio y la guerra”, (Editorial El Viejo Topo. Barcelona Mayo 2008).

Pascual Serrano. “Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo”. Editorial Península. Madrid. Junio 2009 ISBN 978-84-8307-880-8  Páginas 624 pgs.

www.pascualserrano.net

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Hurgar para la creación

Entre los realizadores del audiovisual, hay consenso sobre lo importante que resulta, en la labor de investigación, el trabajo previo a la filmación para la búsqueda de un resultado artístico.

Dentro del menú de acciones que cada creador debe realizar en esta indispensable fase de trabajo, se encuentra la búsqueda de datos que “garantiza” la credibilidad de la obra, que va desde la lectura y el análisis de documentos, el visionado de materiales fílmicos, hasta entrevistas a personas vinculadas con el tema. Y  es que estas acciones van enriqueciendo el espectro de enfoques que le da diversidad de colores a la idea inicial.

Es cierto que existen realizadores que prefieren un estilo espontáneo, sin la carretera que el guión establece y suelen subvalorar la curva de la investigación, descansando en el “instinto creativo” que les predispone hacia otro modo de hacer.

Sin embargo, este proceso concreto va más allá de descubrir “curiosidades” para la obra documental. En el enriquecedor ejercicio de hurgar en datos y responder el cúmulo de preguntas que van surgiendo, diversos puntos de giro pueden alterar el planteamiento inicial que el realizador o investigador podría haber tenido en ese momento.

Muchos textos publicados aportan herramientas para esta faena, y comparten estantería con reediciones de otros que resultan clásicos. Me arriesgo a sugerir uno que a mi criterio tiene la virtud de cubrir las expectativas de todo tipo de lector: estudiantes que asumen la realización de su tesis o proyecto de grado, personas que abordan un trabajo de campo en torno a variadas temáticas que implica la investigación colectiva, periodistas, ensayistas y por supuesto, realizadores de cine documental.

Cómo convertirse en un hábil investigador, de los autores Wayne C. Booth, Gregory G. Coloma y Joseph M. Williams, es una obra que desmenuza de manera inteligente herramientas propias del tema.

Estructurada en 15 capítulos, desarrolla de manera evolutiva los diferentes procesos que caracterizan una investigación: las razones para hacerla, el abordaje de elaborar un tema, la búsqueda de información en los distintos tipos de fuentes, los modos de construir argumentos –tan importantes en una obra de cine documental–, propuestas de diversos esquemas de trabajo en el proceso de investigación desde la racionalidad y la planificación de esta fase. No menos significativos resultan los capítulos titulados “La comunicación visual de la evidencia” y “La revisión de la organización y del argumento”.

De todos los capítulos que conforman este libro, me detendré en uno que resulta capital para el éxito de cualquier proyecto de cine documental, titulado “De los temas a las preguntas”.

A muchos realizadores noveles les resulta complejo elaborar un tema, esencial para la arrancada de cualquier obra de esta naturaleza. La voracidad de abordar el abanico de asuntos que nos agobia atenta contra la pérdida de perspectiva para centrar lo que queremos abordar. Este asunto tiene estrecha relación con la necesidad de profundizar en lo que hagamos en materia de cine documental, que muchas veces constituye un tibio reportaje adornado de muchos temas y carente de un punto de vista.

Este capítulo, sin embargo, nos va conduciendo a un binomio de reflexión combinado con ejercicios prácticos que nos ayudan a evitar caer en estos errores de base que tienen posterior repercusión en el resultado final de la obra.

Los autores diseñan en esta parte una cadena lógica que tiene que ver con la elaboración del tema y las interrogantes necesarias para resolver este problema. La importancia y diferenciación entre un tema general y uno específico son conjugaciones que plasman en una exquisita y natural redacción, alejada del academicismo vacío de otros textos que sobre este mismo asunto han sido publicados.

La manera de resolver la definición de un tema para un proyecto está muy bien resuelto apelando al ejercicio de interrogantes que nos debemos hacer. Terminologías como: creación de preguntas desde una entidad dinámica, sus variaciones, las utilizaciones que puede tener el tema visto desde la sociedad, son algunas de variables que caracterizan este capítulo. La razón por la cual me detengo en este capítulo está asociada al hecho de que no pocos realizadores que comienzan en estos menesteres del audiovisual, caen en la trampa de la dispersión, en las surtidas preguntas sin respuestas, en la pluralidad temática que suele traducirse en ausencia de profundidad, de rigor.

Al cine documental lo distingue el abordar un asunto hasta desmenuzarlo en toda su magnitud y apela no solo a los argumentos, a la mirada crítica y objetiva. El posicionamiento del realizador se incluye en esta lista, pero la necesidad de concretar o definir el tema es esencial para el éxito de la obra.

Este texto se ocupa de otras temáticas de la investigación que son esenciales para encauzar una buena obra documental, pero prefiero “hacer silencio” para estimular su lectura.

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