Vivir bajo la lluvia o el libro iluminado. Por: Octavio Fraga Guerra*

Para Lola Calviño

Los buenos libros nos han de iluminar, entretener, cautivar; pero, sobre todo, generar más preguntas que respuestas. Todo ese proceso, no siempre orgánico, se desarrolla desde los pliegues de las sustantivas palabras, de los impostergables acentos que fortalecen el discurso. Cómplices de estos dos, los pilotes argumentales nos permiten construir renovados cauces historicistas, desabotonar engavetados temas o atemperar la historia y el tiempo como ese cruce de dos que nunca termina.

Cuando se desata la luz en sus curtidas páginas son destronadas las anquilosadas ideas y los apuntes escuetos venidos de lecturas baldías para redimensionar los temas y sus vértices, por momentos postergados, o las ideas referenciales de requerido subrayado.

Estas son las dunas presentes en el libro Vivir bajo la lluvia (Ediciones ICAIC, 2016) compilando por la cineasta Dolores Calviño. Un texto cuyo medular árbol de frondosas escrituras es la vida, el pensamiento y la obra del prominente intelectual cubano Julio García Espinosa.

El libro está estructurado por siete grandes capítulos. La semilla y el agua; Decidido a arrojar el paraguas; Bajo la lluvia: el largo camino y sus riesgos; Sobrevivir siempre bajo la lluvia; La mirada de la crítica; La cosecha que dejó la lluvia y Honoris al honor. Son puertas por las que uno puede entrar, avistar sus plazas de agudas texturas, donde la letra mayúscula habita en todo momento. Es un volumen pensado para ser leído respetando su cronología o simplemente por partes.

Julio García Espinosa en Vivir bajo la lluvia dialoga con más de una decena de intelectuales cubanos y de otras geografías. El libro se erige como un texto lucido, fresco, actual, de obligada consulta. Los que acostumbramos a rayar páginas impresas de cuidada edición, los que apuntamos en los márgenes con algunas dagas de interrogaciones o subrayados de ideas, estaremos a gusto por cada una de las piezas editadas en este volumen.

Intelectuales como Roberto Fernández Retamar, Michael Chanan, Mario Piedra, André Páquet, Jorge Luis Sánchez, Joseph Francese, Fernando Birri o Jorge Rufinelli son parte de las miradas cómplices desplegadas en los vértices y las honduras de un libro, nacido y gestado desde los poderes del amor y la lealtad de una mujer crecida por la forja del tiempo y la constancia.

Leer Vivir bajo la lluvia es encontrarse con un Julio inconforme, vital, que pone los puntos esenciales de su pensamiento al servicio de todos. Son muchos los cauces de letra altiva que habitan en esta antología, pecado sería subrayar algunos capítulos en nombre de otros. Solo recomiendo como lectura imprescindible, la carta que le hiciera Julio a nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en marzo de 1991. Una epístola de obligada lectura, por su valentía, su honradez y su renovada vigencia, en tiempos en los que las ideas han de estar en el proscenio de los debate de la sociedad cubana.

Este volumen de Ediciones ICAIC es para leérselo entero. Entonces, y solo entonces, descubriremos la estatura de un hombre que hizo de su tiempo una permanente entrega, ignorando la trascendencia, el altar de posteridad. En Vivir bajo la lluvia están sus huellas que apuntan con las luces de su cine imperfecto, para hacer gustoso los caminos del arte.

Tomado de: http://www.lajiribilla.cu

*(La Habana, 1966) Licenciado en Comunicación Audiovisual (Instituto Superior de Arte). Editor del blog CineReverso. Productor y guionista de cine y televisión. Articulista de la revista cultural La Jiribilla. Colaborador de las publicaciones Cubarte, Canarias Semanal y Cubainformación, estas dos últimas del Estado Español.

fraga.guerra@gmail.com

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